lunes, 20 de diciembre de 2010

LA CAMPAÑA DE MALVINAS – LA CONEXIÓN CHILENA

Desde la finalización de la Guerra de Malvinas, en 1982, ha habido mucha especulación sobre el apoyo y los medios proporcionados por Chile al Reino Unido. La reciente publicación de La Historia Oficial de la Campaña de Malvinas de Lawrence Freedman tiende por fin a mostrar nuevas luces sobre lo que realmente pasó.

Cuando la Guerra de Malvinas se desató, Chile tenía una larga disputa con la Argentina sobre el acceso al Canal de Beagle, por lo que las posibilidades de cooperación entre Gran Bretaña y Chile eran muy grandes. Sin embargo, en ambos bandos existían dudas sobre esa cooperación. Chile era cauto porque no quería ser visto dando apoyo a alguien del viejo mundo para impulsar una disputa contra su vecino y Gran Bretaña veía con evidente disgusto los muchos abusos sobre los derechos humanos ocurridos en Chile. No obstante, a pesar de los problemas identificados por ambos lados, las necesidades obligaban, como ocurre a menudo en tiempos de crisis. Los detalles exactos de qué tipo de cooperación fueron convenidos entre los dos países son aún inciertos, ya que siempre han sido ocultados.

Las bases chilenas ofrecieron a las fuerzas británicas las únicas oportunidades reales de contar con medios situados dentro de un alcance razonable de la Argentina y de las Islas Malvinas. Las buenas intenciones chilenas eran claras cuando les ofrecieron demorar la entrega del HMS Norfolk que le habían vendido a la Armada chilena el 06 de Abril de 1982. La edad y el equipo de abordo de este viejo buque de guerra eran realmente un pobre beneficio para la Fuerza de Tareas, sin embargo, también ofrecieron demorar la entrega del Petrolero Auxiliar Rápido, HMS Tidepool que sería mucho más útil. Este barco completó sus bodegas de combustible en Curacao y el 14 de Abril de 1982 navegó para reunirse con la Fuerza de Tareas antes de jugar un papel vital en la recaptura de las Georgias del Sur.

Reconociendo cómo pequeño el apoyo directo que la Real Fuerza Aérea podría dar a la Fuerza de Tareas, el Ministerio de Defensa británico tuvo las intensiones de basar un Nimrod, avión de patrulla marítima (MPA), en el sur Chile desde dónde podría usarse para localizar e identificar a los buques de guerra argentinos. Es incierto, aún en la historia oficial, si el Ministerio de Defensa británico también pensó en desplegar un Nimrod R1, avión ELINT en el sur de Chile como parte de este acuerdo. La similitud de los dos aviones ayudaría a disimular la presencia del R1, permitiendo escuchar las comunicaciones argentinas, así como identificar la situación de sus radares y otras transmisiones electrónicas. Para animar la cooperación chilena, Gran Bretaña se preparó para ofrecer vender a Chile varios aviones de combate Hunter, que los chilenos previamente habían expresado su interés de adquirir. Las autoridades chilenas, fueron lentamente aceptando la idea de la operación de un avión Nimrod desde una de sus bases aéreas, sin embargo, para asegurarse que la operación permanecería encubierta, prefirieron que el avión operara desde la isla de San Félix, a unas 1,900 millas del área probable de operaciones, en lugar de hacerlo directamente desde una base aérea en el Sur de Chile. No obstante, las dudas todavía persistían y el Embajador británico en Chile advirtió que si el avión de la RAF volaba hacia el espacio aéreo argentino desde Chile “los beneficios militares en el corto plazo compensarían las consecuencias políticas a largo plazo”.

Así como el avión de combate Hunter, Chile también había expresado previamente su interés de comprar varios aviones de reconocimiento Canberra PR9, aunque habían rechazado tres Canberra PR9 restaurados por ser demasiado caros. Incluso antes de que se produjera la Guerra de Malvinas, la RAF había ofrecido prestarle a la Fuerza Aérea chilena, (FACH), alguno de sus propios Canberra PR9 para hacer relevamientos del territorio de Chile. Como esta oferta permanecía en vigencia, se hizo una propuesta a las autoridades chilenas que se le venderían dos Canberra PR9, probablemente a la mitad del precio previamente citado, y entregado por tripulaciones de la RAF. En Chile las tripulaciones de la RAF entrenarían a las tripulaciones de FACH para volar el Canberra PR9, aunque realizando las salidas de entrenamiento de reconocimiento fotográfico desde una base aérea en el sur de Chile. Exactamente donde se llevarían a cabo esas salidas de reconocimiento fotográfico, no está especificado, pero se cree que tendrían como objetivo las Islas Malvinas, para poder proporcionar información sobre la disposición de fuerzas argentinas, antes de un desembarco. Esta propuesta fue adelante, se realizó la selección de las tripulaciones de Canberra y se las puso en alerta, pero luego todo el movimiento fue cancelado por Chile porque creyeron que los aviones serían identificados y probablemente derribados.

No obstante, las autoridades chilenas todavía estaban interesadas en adquirir los dos Canberra PR9 y después de extensas negociaciones quedó convenido, el 16 de Abril de 1982, que los enviarían, en calidad de préstamo a Chile, para su evaluación o para la compra, acompañadas por dos C-130 Hércules de apoyo. Todas las aeronaves volarían con señales identificatorias chilenas. Aunque las autoridades chilenas no tenían ninguna intención de comprar un avión Nimrod, también estuvieron de acuerdo en que un Nimrod volara en cualquier parte del espacio aéreo chileno, en tránsito, incluso se le permitiría aterrizar en un caso de emergencia. Chile también estaba de acuerdo en proporcionarle al Reino Unido los detalles de cualquier movimiento de superficie argentino que ellos adquirieran. Fue recomendado que los dos Canberra y dos C-130 partieran para Belice con carácter de urgente, para pre-posicionarse para luego volar a Chile. Los cuatro aviones llegaron pronto a Belice y el 26 de Abril de 1982, dos C-130, enmascarados con las señales identificatorias chilenas pintadas en Belice, llegaron a Santiago. La llegada de los Canberra se esperaba para después del alba del 30 de Abril de 1982.

Sin embargo, por una variedad de razones políticas, Chile comenzó a poner algunas condiciones y Gran Bretaña fue advertida de repente que, si la operación de los Canberra PR9 eran descubiertos por la Argentina o por la prensa, el destacamento de Canberra, 18 Oficiales y 24 Suboficiales que habían llegado en uno de los C-130 de apoyo, sería obligado a dejar Chile inmediatamente. El 27 de Abril de 1982, un informe aparecido en el Daily Star sugería que aviones cazas F-4 Phantom y Víctor de apoyo para reabastecimiento aéreo habían volado, en secreto, a Punta Arenas, a una base aérea en el sur de Chile. Este informe era completamente falso, sólo se desplegaron los F-4 y Victor a la Isla de Ascensión, al norte del ecuador dónde permanecerían durante toda la guerra.

Sin embargo, como otros extensos informes periódisticos aparecieron sugiriendo que Chile ya había dado el permiso para que la RAF usara su bases aéreas, se decidió retardar la llegada de los Canberra hasta que las cosas se hubieran calmado. Finalmente las autoridades chilenas dieron la autorización para la llegada de los Canberra para el 03 de mayo de 1982, pero por entonces el Reino Unido ya había comenzado a reevaluar la necesidad de utilizar los Canberra para realizar salidas de reconocimiento sobre las Islas Malvinas, quizás para ese tiempo habían comenzado a recibir conveniente información de imágenes obtenidas por satélites de los Estados Unidos. Finalmente se entregaron tres Canberra PR9 a Chile el 15 de Octubre de 1982, tiempo después de que la guerra había terminado. Los tres aviones de la RAF, series XH-166, XH-167 y XH-173, se transformaron en FACH 341, 342 y 343 respectivamente. El 342 se perdió poco tiempo después en un accidente aéreo y los otros dos aviones, ya retirados del servicio, se encuentran hoy en el Museo de Aeronáutica en Santiago. Varios Hunter también fueron entregados a Chile en 1982 como parte de los acuerdos por proporcionar apoyo a las operaciones del Reino Unido en el Atlántico Sur. Chile también reunió información sobre los movimientos aéreos argentinos, mediante un poderoso radar proporcionado por Gran Bretaña que había sido posicionado cerca de la frontera con Argentina, esa información era rápidamente transmitida al Reino Unido vía satélite y luego a la Fuerza de Tareas, permitiendo a los Harrier de defensa aérea anticiparse a la eventual llegada de los aviones argentinos al área de operaciones de la Fuerza de Tareas.

Hay, sin embargo, un informe sobre la operación de aviones Canberra PR9 desde Chile durante la Guerra de Malvinas permanece sin ser explicado. Jon Snow, un muy experimentado reportero de noticias de televisión que pasó mucho tiempo en Sudáfrica y se familiarizó con los aviones Canberra, informó haber visto más de un PR9 en Punta Arenas durante la guerra. La historia oficial no hace ninguna mención de esto y afirma que los PR9 nunca fueron más al sur de Belice, por lo que realmente es una cuestión de aceptación individual. Después de la Guerra de Malvinas un PR9 fue decorado brevemente con el dibujo de un pestañeante Snoopy, el perro Sabueso en la tira de dibujos animados de Cacahuetes, posiblemente como una oblicua referencia a las operaciones clandestinas sobre el Canal de Beagle en América del Sur. Pero hasta que este informe sea independientemente confirmado con alguna evidencia fotográfica genuina, seguirá siendo sólo una especulación y simplemente podría ser que Jon Snow, un bien conocido agitador izquierdista, haya utilizado otro de sus viejos trucos.

La propuesta del Nimrod (MPA) también resultó un éxito. Un solo avión, apoyado por un VC-10, operado desde la Isla San Félix, voló por la noche a la base aérea chilena de Concepción dónde fue reabastecido, antes de volar hacia el Atlántico Sur. La primera salida se produjo el 09 de mayo de 1982, le siguieron otras el 15 y el 18 mayo y aunque Almirante Woodward estaba interesado para que las salidas se extendieran entre 19 y el 21 mayo, las autoridades chilenas insistieron para que el Nimrod se retirara. Aún no está claro si cualquiera de estas tres salidas realmente fue realizada por un Nimrod R1 de 51 Sqn, o por un Nimrod MPA. ¡Un solo Nimrod R1, matricula XW664, estuvo ciertamente envuelto en la Guerra de Malvinas y regresó a la base RAF Wyton el 22 de mayo de 1982, cuatro días después del último vuelo realizado desde la Isla San Félix. Una oportuna coincidencia!!

En resumen, el apoyo chileno a las fuerzas británicas durante la Guerra de Malvinas fue mucho más del que se dijo en aquel momento. La subsecuente entrega de tres aviones Canberra PR9 no fue significativa, pero las salidas del Nimrod, en mayo del 82, proporcionaron lo que se ha descripto como “limitada, pero significativa información” quizás enmascarando un papel aun más importante realizado por un Nimrod R1. Indudablemente la ayuda más significativa proporcionada por Chile, que puede confirmarse con certeza, fue el permitir que un poderoso radar instalado cerca de la frontera con Argentina diera aviso de los despegues de cazas argentinos iniciando sus salidas contra la Fuerza de Tareas. Algunas historias anteriores sobre la guerra aérea en Malvinas, particularmente “El Sea Harrier sobre Malvinas” del Comandante Sharkey Ward, ha comentado sobre cómo los RN Sea Harrier tenían a menudo una misteriosa habilidad de estar en el lugar correcto en el momento correcto cuando los cazas atacantes argentinos llegaban. Sabemos ahora que no era ciertamente debido a la telepática habilidad del valiente, aunque un tanto egoísta, del excéntrico Sharkey Ward, más bien se debió, a la oportuna reunión y distribución de información acertada de inteligencia.

Fuente: http://www.spyflight.co.uk/chile.htm


Traducción no oficial por Roberto Briend

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