lunes, 31 de enero de 2011

SECRETO INGLÉS SOBRE MALVINAS


Por Carlos Alberto Dansey

DOCENTE DE LA UNNE ACCEDIÓ A UN SECRETO DEL GOBIERNO INGLÉS

El gobierno inglés resolvió mantener como secreto de estado toda la documentación vinculada con la guerra de las Malvinas por noventa años, o sea, hasta el año 2072. Esta decisión, conocida el 2010, se presenta como muy llamativa, porque los secretos de estado en general se revelan al cabo de 25 o 30 años. Desde el lado argentino podemos suponer que esta decisión sin precedentes tiene como fundamento el hecho de que las revelaciones podrían ser utilizadas contra Gran Bretaña en la reclamación sobre la reivindicación de las islas.

Conociendo la astucia y la inescrupulosidad del gobierno inglés en esta materia podríamos decir que esto es así sin ninguna duda. Al cabo de los sesenta y dos años que hay por delante, cabe suponer que el pleito estará superado a favor o en contra de cualquiera de los contendientes y ya carecerá de importancia lo que pudiese surgir de esos secretos.

Como quiera que sea, Inglaterra guarda secretos y uno de ellos esté referido al motivo inicial de la contienda. Del lado argentino todo el mundo cree que fue un acto irresponsable del Gral. Galtieri, entonces Comandante en Jefe del Ejército y presidente de facto de la República; y de las otras dos armas, marina y aviación, que lo acompañaron. Esto fue precisamente lo que los servicios de contrainteligencia ingleses pusieron en circulación, como así también que la Junta Militar procedía de esa forma para aliviar el frente interno, acosado por paros de la CGT.

¿Cómo se puede aceptar con tanta simplicidad tal irresponsabilidad de las FFAA, de acometer una aventura bélica con una tropa recién incorporada, con casi nula preparación? ¿Cómo se puede creer que los comandantes de la marina y la fuerza aérea y sus respectivos estados mayores no tuvieron la posibilidad de advertirle al Ejército, los inmensos riesgos de esa aventura? ¿Estaban todos enloquecidos? Esto es imposible de creer.

Descartada por increíble la hipótesis de que la contienda se inició por un acto de locura de las FFAA argentinas, tiene que existir otra explicación, basada en razones muy poderosas que tuvo el gobierno inglés, a cargo de Margaret Thatcher, para que el conflicto se desatara. Ese es el secreto más comprometedor ante la opinión pública mundial y ante la historia de la civilización, que el gobierno inglés quiere preservar.

LA GESTA DE LAS MALVINAS

¿Fue una gesta realmente? No se alcanza a comprender a quienes califican la acción desplegada como “gesta” y al mismo tiempo abominan contra la irresponsabilidad de ocupar las islas sin una tropa debidamente preparada, sin los adecuados armamentos, que quedaron en el continente, sin comida y tantos otros defectos que llevan a preguntar, en qué cosa radica la calidad de gesta frente a tanta impericia. Cuando se celebró el primer aniversario, el 02 de abril de 1983, ya recuperada la democracia (pero no el sistema republicano, que fue escandalosamente falseado desde entonces hasta hoy), el gobernador de la Provincia de Buenos Aires (Alejandro Armendaris) presidió un acto de celebración de la gesta, en presencia de familiares de soldados, oficiales y suboficiales muertos y de lisiados en silla de ruedas, en su discurso mostró esa contradicción insoluble: “Hemos venido a celebrar…, dijo …bueno, aquí no hay nada que celebrar…”. Los presentes quedaron atónitos: qué celebración es ésta en la que no hay nada que celebrar. Concedió condecoraciones a los lisiados y entregó medallas a los familiares de los muertos, que para él carecían de toda significación. Eran por actos personales protagonizados por cada uno de ellos a favor de una aventura militar, que no fue gesta. Murieron y se incapacitaron por nada. He allí la dramática contradicción de quienes creen que el hecho de la ocupación de las islas fue obra de un general etílico.

La verdad sobre esto es un secreto de estado inglés. Ningún inglés lo va a revelar jamás hasta el año 2072. Pero la decisión del gobierno británico no alcanza a ciudadanos de otras nacionalidades, en este caso, a un alemán, General de la Wermach, que ocupó el cargo de Segundo Comandante de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con quien alternó accidentalmente el docente de la Universidad Nacional del Nordeste, Dr. Kornel Zoltan Méhesz, en un acto protocolar realizado en una universidad de Alemania. El hecho ocurrió a finales de la década del ochenta del siglo último. Al enterarse dicho General que su interlocutor era argentino nacionalizado, le manifestó su admiración por el recio comportamiento de la bisoña tropa argentina y, en algo así como una actitud de expiación por la actuación que la OTAN le hizo jugar al Reino Unido de Gran Bretaña en contra de la República Argentina, le manifestó que la guerra obedeció a una necesidad vital de estrategia de dicho organismo, enfrentado en la guerra fría contra Moscú, ya que según las encuestas de opinión el pueblo inglés se hartó de la “dama de hierro”, Margaret Thatcher, y para desplazarla apoyaría al partido Laborista. Éste propiciaba como plan de gobierno el retiro de los misiles intercontinentales Pershing, instalados por la OTAN en territorio británico, con ojivas nucleares apuntadas hacia Moscú y las principales ciudades de la ex Unión Soviética. El triunfo del laborismo conduciría a la desarticulación del sistema defensivo de la Organización, basado en la principal arma estratégica que tenía para enfrentar la “guerra fría”, que entonces se hallaba en proceso de intensificación paulatina.

La información que recibió el profesor Méhesz formó parte de la denuncia que, por iniciativa del Centro Correntino de Estudios, entonces Presidido por el Suboficial Mayor Rufino Antonio Billordo y suscripta por varias decenas de ciudadanos, se planteó contra Margaret Thatcher ante el Juzgado Federal de Ushuaia el año 1999, por crimen de guerra, sin citar entonces la fuente de la información, por circunstanciales motivos de oportunidad ahora superados. La denuncia se refería no solamente al criminal acto de ordenar el hundimiento del crucero argentino “Gral. Belgrano”, que se hallaba fuera de la zona de exclusión fijada unilateralmente por Gran Bretaña, sino también por la orden de atacar innecesariamente, en contra de la opinión del comandante de la fuerza de desembarco, la guarnición de Prado del Ganso (mal conocida como Ganso Verde), produciendo una brutal carnicería en ambos bandos. Los hechos referidos y la responsabilidad de Thatcher se basan exclusivamente en relatos efectuados por los periodistas ingleses Hastings y Jenkins, casi desconocidos en nuestro país, en su obra LA BATALLA POR LAS MALVINAS, Emecé Editores S.A, Buenos Aires, 1984. A quien le interese imponerse con mayor detalle del texto de la denuncia, puede solicitarlo en MOGLIA EDICIONES, calle La Rioja 755, de esta ciudad (folleto de 60 páginas).

En la citada denuncia se refiere que nuestro país fue objeto de una trampa, perfectamente orquestada por la OTAN, en resguardo de su sistema estratégico, que se hallaba en peligro de desmantelamiento. Con la colaboración de EEUU le hicieron ver a la Junta Militar que una ocupación sin bajas de las Islas (así se hizo) serviría para destrabar las negociaciones de Nueva York, que en ese momento se hallaban estancadas por la desinteligencia sobre si debían respetarse los deseos o los intereses de los habitantes de las islas. Todo sería solucionado por vía diplomática, sin acciones bélicas. Tanto es así que, cuando Thatcher ordenó la movilización de la “Task Force”, Jhon Not, Ministro de Defensa inglés, manifestó al periodismo que “cuando los argentinos vean que sus barcos comienzan a hundirse, volverán a la mesa de negociaciones”. Esta supuesta actitud negociadora es otra mentira más destinada a convencer que la acción de ocupación era un acto de locura de los militares argentinos. La guerra intensificó el espíritu nacionalista del pueblo inglés (es lo que se buscaba) y Thatcher fue reelegida nuevamente como Primer Ministro. Objetivo logrado: los misiles no fueron removidos al precio de la vida de más de 900 solados ingleses (dato que también ocultan), algo así como 1300 argentinos y más de 40 pilotos de la aviación, también argentina.

A la Argentina la impulsó un motivo de honda raíz patriótica. A Inglaterra, en cambio, la impulsó la perfidia de Thatcher. Ahora queda a cargo del lector definir si fue una gesta o una baladronada de militares argentinos enloquecidos. ¿Cuántos años más seguiremos manteniendo esta falsedad?

Fuente: http://www.corrientesopina.com.ar

BUQUE DE TRANSPORTE MONSUNEN


Este buque de 30 metros de eslora, de origen noruego, pertenecía a la Falkland Islands Company y desarrollaba una velocidad de 7 nudos.

Durante el Conflicto de Malvinas fue requisado y puesto bajo el mando del Teniente de Navío Jorge A. Gopcevich Canevari. Sus plumas y su capacidad de transporte lo hicieron muy útil para las tareas logísticas, desarrolladas en condiciones muy adversas.

A partir del 14 de abril cumplió 19 misiones de alerta temprana y transportes diversos, muchos de ellos vitales para los habitantes de las islas, pues se realizaban principalmente para la provisión de alimentos.

El 01 de mayo, mientras se hallaba en cercanías de la Punta Celebroña, fue sobrevolado por un Harrier enemigo que no lo llegó a atacar, presuntamente por entender que se trataba de un buque tripulado por isleños. Al día siguiente se embarcó el Mayor Jorge A. Monge, para transportar los cañones del GADA 101 que estaban a bordo del Río Carcarañá. Como medida de seguridad se instalaron dos ametralladoras MAG, una a proa y otra a popa, más por efecto moral que por su eventual eficacia ante un ataque naval o aéreo.

Luego de continuas alertas de ataques aéreos y tormentas, el 03 de mayo se procedió al trasbordo de los 8 cañones y 16.000 proyectiles que, por entonces se hallaban a bordo del ARA Isla de los Estados anclado en el estrecho de San Carlos. Esta importante operación se realizó de noche, bajo condiciones de fuertes vientos, lo que producía un constante movimiento de rolido.

A su regresó a Puerto Argentino, el Monsunen recibió una alerta de ataque naval, posiblemente de un submarino, que lo obligó a permanecer inmóvil durante 8 horas.

Vivencia de un Veterano en Malvinas, a bordo del Monsunen...

“El día 06 de mayo de 1982 me encontraba con mi sección de apoyo de combate de la Compañía "C" del RI 4 de Monte Caseros, en Monte Wall, cuando recibí la orden del Jefe de Compañía, Capitán Marpegan, que junto a dos soldados, armados con una ametralladora MAG, dos cajones de munición me presentara, por orden del General Parada, en Puerto Argentino en el sector de muelles.

Al llegar allí, el pequeño grupo se redujo a dos personas, un soldado y yo, ya que el segundo soldado debía regresar al regimiento. La misión, que yo pensaba sería defender una posición por la adyacencia del puerto, no resultó ser esa. Se me ordenó embarcar en un pequeño buque, anclado en el muelle número 4, y se me explicó que mi misión era la de dar defensa antiaérea en todo los viajes que realizara hasta su regreso a Puerto Argentino.










El Monsunen en Pradera del Ganso

Al presentarme a bordo, fui recibido por el Segundo Comandante, Teniente de Navío Oscar Vázquez, quien me dio un lugar como integrante de la tripulación. Ese mismo día, zarpamos, con una sección del RI 5, llevando a bordo, cañones 105 mm, munición y alimentos hacia Puerto Howard.

Pasaron dos días, en calma, pero con temor de un ataque naval o aéreo.

Comencé a integrarme con la tripulación del Monsunen, recibiendo su afecto y cordialidad, como si yo fuera un integrante más de la Armada, llegando a tener con ellos una amistad que ha persistido a lo largo de los años. Es más esa amistad se fue fortaleciendo con el correr del tiempo, en razón de haber compartido muchas cosas buenas y también algunas malas. Amistad que se ha logrado con personas que dieron todo, donde el sufrimiento del otro era el de uno mismo. La valentía, con el desinterés por el riesgo propio, puesto de manifiesto en cada una de las horas que transcurrieron hasta nuestro regreso al continente, fue moneda corriente, con un solo objetivo: el de cumplir con nuestra misión.

Después de tres días de viaje, llegamos a Puerto Howard, donde desembarcó la sección del RI 5.

















En Puerto Howard

Comenzamos el regreso a Puerto Darwin, donde cargamos, del buque Bahía Buen Suceso, combustible para avión JP1 y munición con destino a Puerto Argentino, al cual nunca llegaríamos.

Corriendo la madrugada el día 23 de mayo, siendo aproximadamente las 0230 horas, teniendo un viaje en calma, el comandante de la nave, Teniente de Navío Jorge Gopcevich Canevari, dio alerta amarilla (ataque de helicópteros), preguntando quien se encontraba en la ametralladora. A viva voz le contesté que yo me encontraba allí. Me indicó que un helicóptero enemigo se aproximaba al buque. La noche era clara, se veían las siluetas de los cerros en el horizonte. Tomé la ametralladora MAG y le ordené al soldado clase 62, Ramón Orlando Godoy, que era mi abastecedor de munición, que girara conmigo a mi derecha cuando apareciera el helicóptero.

Por la proa del buque, se sentía que a lo lejos el enemigo se aproximaba, hasta que lo vimos. Abrí fuego sobre el aparato, viendo como las balas trazadoras se apagaban dentro del fuselaje del aparato, hasta que hizo un giro buscando la costa y se vio un resplandor en el cielo que iluminaba la noche.

Teniendo incertidumbre por lo que nos sucedería, no faltó la respuesta de las fragatas que se encontraban dentro del Estrecho, lanzando luces de bengala para poder ubicar la posición del buque, continuando con fuego de cañones y misiles que no dieron en el blanco, gracias a la valentía y coraje de nuestro Comandante, que hacía zigzaguear al buque para evitar que nos dieran con la artillería de sus naves.

Al cabo de algunos minutos, se le informó a la tripulación por medio del alta voz del buque, que nos preparáramos para envicar en la costa.

Después de que abriera fuego al helicóptero, el Teniente de Corbeta Héctor Lehman se encontraba en la proa del buque junto a nosotros. El fuego del enemigo era constante, nosotros en busca de la costa para poder desembarcar. En un momento dado, el buque se clavó con su proa en la costa llena de rocas. Sólo esperábamos el momento de iniciar el desembarco, tiramos algunas balsas salvavidas al mar.

El soldado Godoy decidió arrojarse desde el buque hacia las rocas golpeando con su chaleco salvavidas en ellas e hiriéndose en una pierna.
Yo me arrojé hacia una de las balsas que se encontraba en la popa, cayendo dentro de ella. El resto del personal trataba de salvar su vida bajo el fuego enemigo. Tratábamos de no olvidar que nuestra carga era por demás peligrosa.

Escuché que del buque preguntan quien se encontraba en la balsa de popa, respondí que era yo, y de pronto sentí caer arriba mío una persona a la cual ayudé a entrar: era el Cabo Bruneti.

Desde la costa, a viva voz preguntaban quienes estaban en la balsa, contestamos que éramos dos. Se nos informó que la corriente nos llevaba mar adentro, y con el consiguiente peligro de ser atrapados por la rotación de la hélice del buque, la cual seguía girando. Comenzamos a “remar” con las manos que rápidamente empezaron a morarse por el frió del agua.

No obteniendo buenos resultados con nuestro intento, decidimos arrojarnos al mar y nadar hacia la costa, que se encontraba a una distancia aproximada de 50 metros, distancia que se hacía inalcanzable por el frío que comenzábamos a tener. Gracias a Dios pudimos tomarnos de una roca, y con la ayuda de alguien pudimos subir.

Una vez reunidos pude asistir al soldado Godoy, que se encontraba herido. Todos comenzamos a abandonar el área, siempre bajo fuego enemigo, realizando un alejamiento rápido hasta un lugar donde nos pusimos a salvo.

Pasado los minutos, el fuego enemigo se detuvo, aunque pudimos escuchar, a lo lejos como eran ametralladas las balsas que se alejaban a la deriva. El enemigo continuó con su ataque hacia la costa, teniendo en cuenta que no podrían detectar al buque, debido a que se encontraba varado frente a rocas que hacían rebotar las ondas del radar.

Comenzamos a retirarnos tierra adentro, para evitar el fuego del cual éramos objeto.

La madrugada del 23 de mayo, transcurrió teniendo que soportar mucho frío, llegando casi al límite de la hipotermia, debido a que todos nos encontrábamos mojados. Nos colocamos unos muy cerca de los otros para poder mantener el calor.

Al amanecer, un grupo comenzó a moverse hacia el buque para ver si se podría recuperar, si es que el mar no lo hubiese llevado, otro grupo fue a realizar un reconocimiento por los alrededores.

Recuperación del buque:

Al llegar nos encontramos con que el buque había comenzado a desencallarse debido a que la marea comenzaba a subir. El Comandante decidió, que junto con el Cabo Bruneti, el Suboficial Cabana y el conscripto clase 62 Bazán, tratarían de llegar y subir por una cuerda que se encontraba atada al buque, para poder recuperarlo. En el intento, el Suboficial Cabana quedó enganchado en la soga, y cayó al agua, siendo rescatado por el conscripto Bazán.

El Cabo Bruneti logró llegar, tirando una balsa al agua. Con ella comenzamos a hacer pasajes de tierra al buque, hasta que logramos recuperar la nave. Al ser revisada, descubrimos que una amarra se había enrollado en la hélice y no podríamos seguir nuestro viaje.

El Comandante informó la novedad por radio, solicitando si alguien podía venir a rescatarnos. Entrada la tarde, se produjo el arribo del buque Forest, que nos remolcó hasta Pradera del Ganso. En todo ese recorrido estuvimos a merced del enemigo, teniendo que agradecer a Dios que no ocurriera nada.

El día 25 de mayo, al mediodía, se dio un alerta roja por ataque de aviación, teniendo que ir precipitadamente a nuestras posiciones en tierra, cuando los Harrier abrían fuego al buque.

El día 27 de mayo comenzó con el ataque inglés a Pradera del Ganso. Primero fue contra la primera línea, la cual fue desbordada. Luego se iniciaría el repliegue mientras se producían enfrentamientos con el resto del grueso de las unidades destacadas, librándose combates cruentos de artillería y armas pesadas hasta el día 29 de mayo, logrando que el enemigo retrocediera más de una vez, por encontrarse con defensas sólidas, por el ímpetu y el coraje de los que nos encontrábamos defendiendo nuestra tierra del invasor.

Durante la madrugada del día 29, se produjo un alto al fuego. Se comenzó a comentar en las líneas de tropa propia que había posibilidades de una rendición; situación que yo no entendía. Luego me llegaría la orden más amarga que tuve que cumplir en toda mi carrera como soldado: la de rendirme.

Quisiera agradecer en esta pequeña reseña que he escrito, a mis camaradas de la Armada, los cuales me consideraron en todo momento como un marino más, sintiéndome hasta el día de hoy un integrante más de esa Fuerza, un amigo de todos ellos. Amigo que va a seguir siéndolo por toda la vida.

Gracias MONSUNEN...

Tripulación Del Monsunen

Teniente de Navío Jorge Gopcevich Canevari
Teniente de Corbeta Oscar Guillermo Vázquez
Teniente de Corbeta Héctor Rodolfo Lehman
Suboficial Lucas Cabana
Suboficial Adolfo Blas Mamani
Cabo Raúl Gramajo
Cabo José Antonio Pedraza
Cabo Carlos Javier Rivero
Cabo Carlos Alberto Brunetti
Cabo Jesús Calizaya Zerpa
Conscripto Clase 62 Romualdo Ignacio Bazán
Conscripto Clase 62 José Dulcillo Ávila
Sargento Primero de Infantería Rubén Oscar Marchetti (*)
Soldado Clase 62 Ramón Orlando Godoy (*)

(*) Personal de Defensa Antiaérea perteneciente al Ejército Argentino

Fuente: http://www.malvinense.com.ar

viernes, 28 de enero de 2011

ROSAS Y LAS ISLAS MALVINAS
















Abrazo americano San Martín-Ohiggins. Maipú 1818

“Decididamente soy de parecer que esta inútil posesión se devuelva desde luego al Gobierno de Buenos Aires, y que justamente la reclama”. Sir William Molesworth en la Cámara de los Comunes, sesión del 25 de julio de 1848, transcripta en una nota de Don Manuel Moreno a Felipe Arana, en Londres el 01 de septiembre 1848.

Y aquí debo referirme a un hecho de la política internacional de Rosas, que se presenta “aviesamente” cargado de negras tintas para pretender demostrar la “falacia” de su nacionalismo: me refiero al problema de las Islas Malvinas.

Conviene, en primer lugar, dejar aclarado que el Archipiélago fue usurpado por Inglaterra a comienzos de 1833, durante el gobierno del General Juan Ramón Balcarce. (Véase, al respecto, el magnífico estudio que hace Roberto de Laferrere, El Nacionalismo de Rosas, edit. Haz, Buenos Aires, 1953; también, en otra cara de lo mismo, el notable debate sobre los jesuitas en la Legislatura de Buenos Aires, los días 14 y 15 de marzo de 1848, en La Gaceta Mercantil, números 7322 y 7323, del sábado 01 de abril y lunes 03 de abril de 1848. Véase, además, el decreto expulsión de los jesuitas de Córdoba, firmado por el gobernador Manuel López “Quebracho” el 1º de marzo de 1848, en La Gaceta Mercantil, nº 7315, del jueves 25 de marzo de 1848, pág. 1).

Culminaba así un hecho lamentable ocurrido durante el primer gobierno de Rosas, pero no con los ingleses sino con los norteamericanos. El 28 de diciembre de 1831, el comandante Silas Duncan de la Armada de los Estados Unidos, al mando de la corbeta de guerra Lexington, como represalia por el apresamiento de algunos barcos pesqueros de su país, que hacían caso omiso de las disposiciones que al respecto había ordenado Luis Vernet, gobernador de las Islas, destruye prácticamente el establecimiento de Puerto Soledad y se lleva como prisioneros a algunos de sus habitantes.

El gobierno de Rosas protestó enérgicamente por el vandálico atropello, y las relaciones con los Estados Unidos quedaron tirantes. Es entonces cuando intervienen los ingleses, acordándose de “supuestos” derechos de descubrimiento y ocupación y el 03 de enero de 1833 el comandante S. F. Onslow, de la corbeta de guerra Clío de S.M.B., toma “abruptamente” posesión del puerto Luis de Soledad.

(Paul Groussac, Las Islas Malvinas, Buenos Aires, 1936 y Ricardo R. Caillet-Bois, Las Islas Malvinas, edit. Peuser, Buenos Aires, 1948, p. 244/328).

LA INVESTIGACIÓN DE DON PEDRO DE ÁNGELIS

Que cuando el gobierno chileno ocupó el Estrecho de Magallanes, como consecuencia de la prédica de Domingo Faustino Sarmiento, y funda el Fuertes Bulnes, Rosas ordenó a Don Pedro De Ángelis, profundo conocedor de nuestra pasado hispánico, poseedor, por otra parte, de una extraordinaria colección de obras y documentos relativos a la historia antigua y moderna de las Provincias del Río de la Plata, en poder del Brasil después de Caseros. Se la vendió el mismo De Ángelis al Brasil. En 1836 y 1837 había comenzado a reimprimirlos y alcanzó a editar seis volúmenes. Véase Rómulo D. Carbia, Historia Crítica de la Historiografía Argentina. (Desde sus orígenes en el siglo XVI), Biblioteca Humanidades, tomo XXII, págs. 93/98, edit. por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata, 1939, hacer una investigación exhaustiva de todos los antecedentes de nuestra legítima soberanía.

Los ingleses, que habían ocupado el archipiélago de las Malvinas, hecho también aplaudido por el mismo Sarmiento “…la Inglaterra se estaciona en las Malvinas, para ventilar después el derecho que para ello tenga… Y seamos francos, no obstante que la invasión de la Europa sobre nosotros nos sea perjudicial y ruinosa, es útil a la humanidad, a la civilización y al comercio”.

Sarmiento, en el diario El Progreso, de Santiago de Chile, del 28 de noviembre de 1842. , tenían puesta su mira, además, en la Tierra del Fuego, Estrecho de Magallanes, y costa patagónica. Véase Frontera Argentino-Chilena en la Cordillera de los Andes. Memoria del Gobierno Argentino para el arbitraje, Londres, 1902, t. I, págs. 106/114, y Diego Luis Molinari, “La primera Unión del Sur”. Orígenes de las frontera austral argentino-chilena. Patagonia, islas Malvinas y Antártida, edit. Destino, Buenos Aires, 1961.

El viaje de la corbeta Beagle de S.M.B., que llevaba a bordo al sabio Charles Darwin, tenía otros “objetivos” además de las científicas de carácter hidrográfico, y la expedición al desierto, de Rosas, que coincide precisamente con aquel viaje, otros “objetivos” se deduce, además, de la lucha con el indio: afirmar nuestra soberanía sobre la parte austral del Continente, aunque las tropas alcanzaron a llegar solamente un poco más allá de los ríos Negro y Neuquén. Pero en la Proclama del arroyo Napostá, Don Juan Manuel, cuando licencia el 25 de marzo de 1834 a los expedicionarios, sin embargo expreso: “Las bellas regiones, que se extienden hasta las cordilleras de los Andes y las costas que se devuelven hasta el afamado Magallanes, quedan abiertas para nuestros hijos. Habéis excedido las esperanzas de la Patria”.

Por otra parte, el encargo hecho por Rosas al culto humanista napolitano Pedro De Ángelis dio como resultado una Memoria, hoy raro ejemplar bibliográfico, impresa en Buenos Aires en 1852, que contenía cuarenta y cinco piezas documentales, algunas de extraordinario valor jurídico, no solamente sobre el Estrecho de Magallanes, sino también sobre las islas Malvinas y toda nuestra parte austral del Continente hasta el Cabo de Hornos, y que fue traducida al francés. El título del erudito estudio “in extenso” era el siguiente: "Memoria Histórica sobre los Derechos de Soberanía y Dominio de la Confederación Argentina a la parte austral del continente americano, comprendida entre las costas del Océano Atlántico y la Gran Cordillera de los Andes. Desde la boca del Río de la Plata hasta el Cabo de Hornos. Inclusa la isla de los Estados de la Tierra del Fuego y el Estrecho de Magallanes en toda su extensión”. (Citado Arana, Felipe, Rosas en la Evolución Política Argentina, Págs. 363/377).

Con respecto a la Beagle, era una corbeta de guerra, poderosamente artillada, al mando del Almirante Roberto Fitz Roy. Su nombre dice mucho, pues significa: sabueso, tiburón pequeño, alguacil. En la obra Frontera Argentino-chilena ya citada, figura al lado de la corbeta Adventure, Capitán Parker King, cumpliendo, en 1826-1830, otra misión de reconocimiento o de espionaje.

LAS ISLAS MALVINAS y EL EMPRÉSTITO BARING Br.

Con respecto al problema del archipiélago de las Malvinas, la ocupación inglesa no puede aislarse, sin embargo, para explicarse la actitud que asumiera al respecto el Restaurador, de otro modo hecho gravísimo: la contratación por los unitarios (en condiciones leoninas) el 01 de julio de 1824, del empréstito del millón de libras (como le explica, Raúl Scalabrini Ortiz, La política británica en el Río de la Plata, edit. Reconquista, Buenos Aires, 1940, págs. 71/98), que sirvió para comprometer, en vísperas de la batalla Ayacucho (Alto Perú) 09 de diciembre de 1824, los frutos de la Independencia conseguida con tantos sacrificios. Rivadavia, en su “aventura presidencial” (la frase es de López), había hasta hipotecado (Prado y Rojas, Leyes y decretos…t. III, pág. 131. Ley de la Consolidación de la Deuda Interna del Estado, del 15 de febrero de 1826), como garantía de aquel empréstito, que recién se termino de pagar en 1901, según la afirmación de Raúl Scalabrini Ortiz, pág. 97, todo el territorio nacional.

Rosas insistió siempre en reclamar a Inglaterra las islas Malvinas, cosa que se puede comprobar leyendo sus Mensajes a la Legislatura.

Pero en cierto momento de su gobierno (pese a que El Restaurador hiciera algunos parciales), parece que los acreedores ingleses, Baring Brothers, “insinúan”, así lo da a entender Saldías en su Historia de la Confederación (Saldías, Historia cit., t. I, cap. XXIX, pág. 131. Véase, además, el Informe de fecha 18 de abril de 1834 de Alexis de Saint Priest, ministro Plenipotenciario de Francia en Río de Janeiro, al conde de Brigny; en Caillet-Bois, o. cit. pág. 354) – la posibilidad de “saldar la deuda” con la cesión del Archipiélago. Lo cierto es que Don Juan Manuel contesta, por intermedio del doctor D. Manuel Moreno, muestro representante en Londres: “Reconozca el gobierno inglés nuestros “legítimos derechos” y responderemos a la deuda con esa parte de nuestro territorio”.

Plantado así el problema por Rosas, era de realización imposible: significaba por parte de Inglaterra echar por el suelo su “discutida” pretensión de derechos históricos y reconocer como verdadero acto de “piratería” el despojo cometido.

Creo oportuno establecer que la actuación de nuestro gobierno es lisa y llanamente la ratificación de la tesis sostenida por el gobierno de la Confederación cuyas relaciones exteriores ejercía en plenitud de poderes Don Juan Manuel De Rosas. Pero esto, naturalmente, se lo ha silenciado, como si fuera el Ministro Moreno hubiese actuado por su propia cuenta. En el Mensaje a la Legislatura de 1835, luego de recordar que las provincias confederadas lo habían autorizado a entender en las relaciones exteriores, dice: La ocupación norteamericana se produjo el 31 ce diciembre de 1831 y la de los ingleses el 03 de enero de 1833.

El gobierno de Rosas continuó haciendo los correspondientes reclamos sin olvidar en sus mensajes el pleito malvinense. Felizmente la documentación permanece en los archivos “cubiertos con el manto del olvido”, pero exhumados por la prolija investigación revisionista con los presenta a la consideración pública. (“Rosas y el rescate de las Malvinas” de J. C. Mendilaharzu).

Debemos también ubicarnos en el tiempo. La cesión de las Islas, por cualquier gobierno, sería considerada en la actualidad como un verdadero de “traición a la patria”. El Archipiélago “irredento” está hoy muy metido en el corazón de los argentinos: es todo un “símbolo” de la nacionalidad; otra cosa era en el siglo pasado. Su cesión, como lo planteara Rosas, hubiera significado quitarse de encima un cáncer (el empréstito) que, conjuntamente con la política extranjerizante posterior a Caseros, posibilitó que el país cayera bajo las garras de los imperialismos de turno, usufructuarios, por espacio de más un siglo, de gran parte de la riqueza nacional.

La política es el arte de lo posible, y la actitud de Don Juan Manuel con respecto a las Islas Malvinas era correcta y coherente con todos sus actos empíricos de gobierno.

LA INTROMISIÓN BRITANICA EN LOS MARES AUSTRALES

El sector austral de nuestro continente adquirió una importancia excepcional con el transcurso de los siglos. Los ingleses, al establecer en el siglo XVII, la South Sea Co., le fijaron una jurisdicción para sus operaciones extensiva a 300 leguas desde las costas orientales y occidentales de América del Sur.

Proclamaron, siguiendo sus métodos mercantiles, que aún perduran a mediados del siglo XIX, con su Navigation Act, su derecho a navegar y comerciar, aún en lo no descubierto del Mar del Sur.

España, aunque consideraba tales regiones bajo su soberanía, pudo confirmar las actividades declaradas de la South Sea Co., no las ilícitas, mediante las concesiones pactadas en el Tratado de Utrech, cuando se firmó la paz general de 1713.

El artículo 8º del Tratado entre España e Inglaterra, cubrió a los dominios españoles tal como eran en tiempo de Carlos Ii “El Hechizado” y estableció el destino, así, de las islas pertinentes. Para España no cabían dudas que las Malvinas y Juan Fernández estaban comprendidas en tal jurisdicción.

La verdadera compensación que obtuvo la South Sea Co., fue el privilegio del asiento negrero, y el del navío abastecedor, en los puertos fijados para la trata de los negros.

La navegación de los mares del sur sería tema de discusiones permanentes.

Los rusos aparecieron, desde el norte, en sus aguas, e Inglaterra se cruzó frente al intruso, recordándole, en 1740, que ellas caían bajo la jurisdicción de España, según la paz general de 1713.

Los historiadores superficiales siguen repitiendo que Lord Anson, a raíz de su desastrosa empresa, sugirió al gobierno británico la necesidad de un establecimiento en las Malvinas o las Juan Fernández.

La verdad histórica más sustancial se refuerza, inesperadamente, con las palabras pronunciadas en la Cámara de los Comunes en la sesión del 13 de febrero de 1717, por Welbore Ellis, al debatirse el asunto de las Malvinas, cuando afirmaba:

“…y mientras discutimos acerca del honor de la Nación fue comprometida, más bien, al tomar posesión de dichas islas (Las Malvinas). Cuando digo esto, no deseo que por ello se entienda que hago un cargo al espíritu general de descubrimientos; por el contrario, considero tal espíritu como muy honorable para esta gran nación marítima. Existe, empero, una diferencia material entre estos dos descubrimientos y háyase dicho lo que se quisiese, por el autor del viaje de ANSON, yo, que tuve el honor de sentarme junto al noble lord en el mismo organismo, conozco que no estuvo en sus miras un establecimiento en la Isla Falkland”.

Así. Isla, en singular; y no islas, en plural.

Inglaterra cedió ante la protesta española, y desistió de la expedición que tenía preparada, como lo certifica la verdad histórica.

A pesar de todo esto, la pretensión británica quedó firme, tal como lo demuestra el mapa de 1753.

La paz oscura de 1763 re-abrieron en Inglaterra y Francia la aspiración a su expansión marítima.

El resultado de un copioso espionaje, de ambas partes, abarrota los archivos de los dos países.

El conocimiento cierto de que los franceses preparaban “algo”, aceleró la decisión británica.

Lord Egmont, extraño personaje, propugnó las empresas; y así fue como se puso la iniciativa en la de Byron, (abuelo del famoso). Las instrucciones del jefe de la expedición inglesa Byron, son del 17 de junio de 1764, zarpando la expedición el 21 de junio de 1764. La misma se mimetizó, como es sabido, como si su destino fuese el de Las Indias Orientales, y los tripulantes se enteraron del verdadero objetivo después de salir de Río de Janeiro, el 22 de octubre de 1764.

Las verdaderas instrucciones del Capitán Byron eran: tenía que dirigirse hacia las islas pertenecientes a S. M. B., denominadas Falkland y Pepys, cercanas al Estrecho de Magallanes, tal como figuran en el mapa de 1753, publicado con autorización del Parlamento inglés, para investigarlas de un modo más completo de lo que hasta entonces, se había hecho, y determinar los lugares o lugar más apropiados para un nuevo establecimiento o establecimientos.

El punto de partida de la interferencia inglesa en los mares australes amenazando la seguridad de los dominios españoles, con la ocupación del Puerto Edmont, con la tentativa de situarse en las Juan Fernández, con los viajes posteriores de Wallis Carteret.

De no ser ese el accionar británico, entonces sólo se entiende que pretenda la creación de una Federación Sudamericana para la protección de las islas; lo que de por sí indica una grave ignorancia y subestimación del accionar latinoamericano. En este caso, las únicas dos opciones que tendrá abierta Gran Bretaña serán las negociar, o el de intentar crear la desestabilización de la región para debilitar su voluntad.
La última parte de este trabajo Rosas y las Islas Malvinas, como La Intromisión británica en los mares Australes por E. de la Sierra, fue publicado en el diario católico "Los Principios" el 01 de junio de 1981, un año antes del 02 de abril.

Editó: gabrielsppautasso@yahoo.com.ar Diario Pampero Cordubensis, nº 219. Instituto Emerita Urbanus. Córdoba de la Nueva Andalucía, 05 de febrero del Año del Señor de 2010: 28º Aniversario de la Gesta de Malvinas. Sopla el Pampero. ¡Viva la Patria! ¡Laus Deo Trinitario! ¡Viva Hispanoamérica! gspp.

Fuente: http://diariopamperoarchivos.blogspot.com.Publicado el 06 de marzo de 2010

CHILE REITERA APOYO A ARGENTINA EN CONFLICTO DE ISLAS MALVINAS


El canciller chileno Alfredo Moreno reiteró el día 27 el respaldo de su país a Argentina por la soberanía del archipiélago de las Islas Malvinas, en el marco de una reunión de ministros que se desarrolla en Santiago.

"Quiero aprovechar esta ocasión para volver a reiterar el apoyo del gobierno de Chile, y del Estado de Chile, a los legítimos derechos que tiene Argentina sobre las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur", dijo Moreno a periodistas.

De esta forma, Santiago reiteró su tradicional apoyo a la aspiración argentina sobre las islas, cuya soberanía está en disputa con el Reino Unido.

La declaración chilena formó parte de las conclusiones de la III Reunión Binacional de Ministros, que convocó a la mayor parte de los gabinetes del presidente chileno Sebastián Piñera y de su par argentina Cristina Fernández, en una reunión presidida por el canciller chileno Alfredo Moreno y su colega argentino Héctor Timerman.

Al encuentro asistieron también por Chile el ministro de Defensa, Arturo Puricelli; de Industria, Débora Giorgi; de Agricultura, Julián Domínguez, de Justicia, Julio Alak; de Seguridad, Nilda Garré; de Trabajo, Carlos Tomada; de Educación, Alberto Sileoni, y de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao.

Entre los principales logros de la reunión figuran acuerdos de integración, principalmente en materia energética, y para la libre circulación de los ciudadanos por ambos países.

"Hemos dado pasos enormes y analizamos cuestiones de integración de los sistemas energéticos en términos de simetría y equidad", dijo a la prensa el ministro argentino de Planificación Federal, Julio de Vido, al comentar su reunión con el secretario chileno de Energía y Minería chileno, Laurence Golborne.

Los alcances de los acuerdos alcanzados serán detallados en una declaración pública una vez finalizado el encuentro ministerial.

La reunión marca la normalización de las relaciones entre ambos países, luego de verse afectadas por el asilo político que Argentina brindó al ex guerrillero chileno Sergio Apablaza, requerido por Santiago en una investigación judicial por el asesinato de un senador en 1991.

El tema quedó al margen de la reunión, aclaró el canciller chileno.(Xinhua)


Fuente: http://spanish.peopledaily.com.cn. Publicado el 28 de enero de 2011

EL COMBATIENTE ASESINADO POR UN PARACAIDISTA INGLÉS

El homicidio se conoció en 1992, pero hasta ahora ni la justicia argentina ni la británica tomaron cartas en el asunto. Nuevos datos cierran hoy el círculo sobre la muerte a sangre fría de un soldado argentino en Malvinas.

En el Centro de Ex Combatientes de La Plata (CECIM), veintiocho años después de Malvinas, acaban de cerrar el círculo del único crimen de guerra reconocido por Gran Bretaña. Tienen la certeza, después de una trabajosa y larga investigación, de que ese chico morocho y flaquito, que corona una pila de cadáveres en una foto aparecida en Londres en 1990, era uno de los 36 soldados del Regimiento 7 de La Plata que combatieron en Malvinas y nunca regresaron.

Ese soldado fue fusilado con un tiro en la cabeza cuando ya había terminado la batalla de Monte Longdon; un asesinato que vio la luz en 1992, ejecutado sin piedad y a sangre fría por el paracaidista Gary Sturge. Ese crimen nunca tuvo condena. Pero la certeza tendrá consecuencias: se transformará pronto en una denuncia ante los tribunales de Río Grande. Y todo indica que terminará en un tribunal internacional.

Javier García, colaborador del centro que agrupa a 450 soldados ex conscriptos en la capital bonaerense, tiene 40 años y no fue a la guerra del Atlántico Sur. Pero se tomó un trabajo que nadie, en tanto tiempo, se había tomado. Le llevó 12 meses. Y no le resultó fácil. “Preguntar por un chico muerto es bastante incómodo”, dice. El primer paso fue recuperar la imagen revelada en los 90 en el Reino Unido: una montaña de cuerpos. Arriba, la de un soldado al que se le llega a ver el rostro (detrás de ellos, tres ingleses retratándose con su trofeo posterior a la batalla). El segundo paso fue comparar esa foto con el cuadro que cuelga en la sala principal del CECIM. Ahí están los 36 chicos del Regimiento 7 de La Plata que no volvieron de la guerra. García, remisero de profesión, archivista temático de Malvinas, empujado por una fuerza que no sabe de dónde le vino, juntó testimonios, papeles, fotos, encontró a testigos y cruzó datos, y un día se dio cuenta de que había tachado todos los retratos de los soldados, menos uno.

Mario Volpe, miembro de la comisión del centro, suma más argumentos: hay un testimonio de un cabo argentino, al que en su momento nadie le prestó la atención que merecía, y un trabajo de laboratorio de un organismo oficial que corroboran que la imagen del soldado rematado a sangre fría es, con una exactitud mayor al 90%, el mismo que quedó liberado de la tachadura durante la pesquisa de Javier García. Ésos son los datos más potentes de la denuncia que llegará, en primera instancia, a la justicia argentina en menos de 60 días. Aunque, por diversas razones, todavía no es posible divulgar el nombre de la víctima.

En el libro Al filo de la navaja (la historia no oficial de la Guerra de Malvinas), publicado en 2006, Hugh Bicheno, un historiador revisionista norteamericano de padres británicos, que trabajó para los servicios de inteligencia del Reino Unido, repasa la historia del fusilamiento.

“Cuando la compañía A trasladaba a los enemigos muertos con ayuda de algunos prisioneros a una fosa común en la ladera norte de la colina, Sturge se apareció con un argentino herido, al que el sargento mayor Munro le había disparado en la pierna poco antes. ‘¿Qué hago con éste?’, preguntó Sturge. ‘Póngalo con los otros’, replicó Munro, y Sturge le pegó un tiro en la cabeza con una automática calibre 45 que había encontrado en el puesto de mando de Carrizo Salvadores. Los altos mandos de la compañía de apoyo estaban cerca y corrieron a desarmarlo. Cuando Mason le preguntó por qué lo había hecho, Sturge balbuceó que el soldado era un francotirador, por lo que es probable que su mente extenuada lo haya considerado una manera de vengar las muertes de Hope y Jenkins en Wing Forward. Cuando el primer libro de Bramley propagó la noticia, la ‘máquina rojo castaño’ (referencia a la boina utilizada por el regimiento de paracaidistas) cerró filas; la fatua investigación policial que excavó la fosa común y luego fue a la Argentina en busca de testigos llegó a la conclusión de que no había posibilidades de procesarlo con éxito. No las hubo desde un principio: cualquier abogado competente hubiera logrado que sobreseyeran a Sturge por responsabilidad disminuida. La verdadera pregunta es qué fue lo que disminuyó su responsabilidad, y la respuesta a esa pregunta es omniabarcadora”.

Las investigaciones del historiador militar y ex oficial de inteligencia Adrian Weale, autor de Muchacho de ojos verdes, publicado en 1996, y de Vincent Bramley, uno de los diez testigos del crimen, autor de Excursión al Infierno, que salió en 1992, ya habían relatado los hechos hasta el punto de reconstruir que el soldado del Regimiento 7 de La Plata, al darse cuenta de las intenciones de Sturge, buscando conmoverlo, agarró con su mano la cruz que colgaba de su cuello. Los dos expertos, sin embargo, suponían, equivocadamente, que el acribillado en la mañana del 12 de junio de 1982 bajo un cielo limpio y soleado pertenecía a la compañía C del Regimiento 7 de La Plata. Sus libros consiguieron, de todos modos, sacudir a la opinión pública de Gran Bretaña.

De Sturge se sabe que después de su arrebato fue llevado al comando donde estaban los altos oficiales. Se dice oficialmente que no volvió a participar de ninguna operación bélica. Y que, en Puerto Argentino, fue sometido a un proceso militar, aunque no se supo si recibió alguna penalización. Fue promovido dos veces antes de retirarse en 1994. Y ese mismo año la investigación oficial británica lo libró de responsabilidades.

En la foto que está pegada sobre una cartulina, enmarcada en un cuadro, en el local del Centro de Ex Combatientes de La Plata, al soldado asesinado a quemarropa por Sturge se lo ve serio, apagado pero con los ojos bien abiertos. Del pequeño retrato surge, además, un último dato: el uniforme le quedaba grande.

La feroz batalla de Monte Longdon

La batalla del Monte Longdon fue la más feroz de la guerra de las Malvinas. Dejó 29 bajas, 50 heridos y 121 prisioneros del lado argentino; y 23 muertes más 47 heridos del lado británico.

A las ocho de la noche del 11 de junio, los ingleses infiltraron hombres del Regimiento de Paracaidistas cerca de las posiciones del Regimiento 7 de La Plata. A las 12 de la noche empezaron los ataques con fuerzas de artillería. A las 6 de la mañana, los argentinos recibieron la orden de replegarse hacia Wireless Ridge. Monte Longdon fue escenario de crímenes de guerra. El libro Green Eyed Boys, de Adrian Weale y Christian Jennings, denuncia que tres soldados heridos fueron rematados durante el combate. El cabo José Carrizo contó que aquella madrugada sintió que le pusieron la boca de un fusil en la espalda. Levantó los brazos en señal de rendición y un inglés le hizo un gesto con la mano como de que le iban a cortar el cuello. Luego de una corta ráfaga de ametralladora que le arrancó parte de la masa encefálica y un ojo, lo dieron por muerto y lo abandonaron.


Fuente: http://blogs.clarin.com/la-guerra-de-malvinas/category/guerra/

VOLADURA DEL PUENTE FITZ ROY EN LA CAMPAÑA DE MALVINAS


Por el Suboficial Principal “VGM” Juan José Martín

El texto que sigue, contiene la narración de los pormenores de una acción, cuyo objetivo consistió en la voladura de un puente en la campaña de Malvinas. Sin embargo, y de manera indirecta, esta acción permitió a la propia tropa, la obtención de resultados mucho más significativos y operacionalmente trascendentes.













Al respecto, conviene señalar que en la obra La batalla por las Malvinas de L. Hasting y S. Jenkins, la crítica inglesa expresa: “La guardia galesa tenía órdenes de sumarse al resto de su batallón en ensenada Bluff. El buque que los trasladaba no podía penetrar en el estrecho canal, dado que el puente que vinculaba a las dos aldeas vecinas había sido volado por los argentinos. Los ingleses, con dos buques de transporte de tropas, tuvieron que permanecer entonces anclados en el estuario de Fitz Roy. El Sir Galahad y el Sir Tristam no desembarcaron a los guardias galeses, porque así deberían caminar 32 kilómetros rodeando el estuario. Entonces, estos efectivos permanecieron a bordo esperando las lanchas de desembarco para ser trasladados a Bluff Cove. Esto permitió que el ataque de la Fuerza Aérea Argentina, con sus bombas, causara graves daños materiales y personales. Murieron 33 soldados de la guardia galesa, 5 tripulantes de los buques, 2 ingenieros de la armada, 4 ingenieros del ejército, 2 soldados, 2 sanitarios y 1 comandante del Real Cuerpo de Sanidad y hubo más de un centenar de heridos”. Por su parte, el libro de P. Eddy y M. Linklater, La otra cara de la Moneda, expresa: “Fue, con mucho, el siniestro más grande infligido a los británicos”.

Corría el mes de abril de 1982, y me encontraba destinado en la Escuela de Ingenieros, integrando la Compañía Demostración. El día 08 de ese mes, nos reunió el jefe de compañía, para impartirnos una orden preparatoria relativa a nuestro traslado a las Islas Malvinas. Allí supimos que integraríamos la Compañía de Ingenieros de Combate 601 (Ca Ing Comb 601), organizada sobre la base de personal, armamento, materiales y equipos del Instituto. Inmediatamente, todos nos sentimos electrizados, al punto que cuando escuchábamos nuestros nombres integrando el rol de combate, nos invadía una extraña sensación de euforia y preocupación. Y cada uno quería ser de la partida. Fueron 48 horas de intensos preparativos e incertidumbres, que aprovechamos para completar nuestro equipo y armamento. Además, dispusimos de un pequeño franco para despedirnos de nuestras familias. Estábamos todos inflamados de patriotismo y preparados para afrontar las arduas exigencias que, según suponíamos, nos esperaban. Por fin, el 11 de abril pisamos suelo malvinense…

El 18 de mayo de 1982, me encontraba como jefe del tercer grupo, integrante de la tercera sección de la Ca Ing Comb 601. Ese día, debí instalar un trecho de faja minada, ubicado al Sur de Puerto Argentino, delante de las posiciones defensivas del RI 6.

El segundo jefe de compañía nos puso en situación: debíamos trasladarnos a la zona de Fitz Roy, para reemplazar a personal de ingenieros de la Infantería de Marina. También hasta ese día, dicho personal había dado la seguridad al puente, ubicado en las cercanías de un establecimiento rural. Luego, comenzaron a replegarse a Puerto Argentino, sin poder dar fuego a las cargas instaladas en el puente. El mismo día se impartió la orden de traslado hasta el lugar del puente. El grupo fue integrado por el jefe de la sección, Teniente Darío Horacio Blanco, los Cabos Juan José Martín y Luis Ernesto Fernández y los soldados Mastrulli, Marcilese, David, Orellano, Peralta, Condori, González y Palavecino.

Hoy, a 22 años de aquel momento, creo que no alcancé entonces a darme cuenta que estaba por participar en una de las misiones más importantes y significativas de mi carrera: la voladura del puente Fitz Roy. Este puente se encontraba ubicado en un estuario, al Sudoeste de Puerto Argentino. La acción sería muy relevante, no solamente desde el punto de vista táctico, sino, fundamentalmente, por el esfuerzo continuado que realizaríamos, la precariedad de los medios de que disponíamos, y la incertidumbre y el agotamiento en que nos encontrábamos. Sin embargo, este hecho no constituye un mal recuerdo; por el contrario, creo que todo contribuyó a que nos uniésemos fraternal y solidariamente, y que compartiéramos momentos de especiales alegrías y emociones. Unos a otros, supimos tranquilizarnos y contenernos, acciones éstas muy importantes para superar la difícil situación que vivíamos en ese lugar, alejados de todo.

Una vez llegados a la zona de Fitz Roy, observamos un profundo estuario, cruzado por un puente que comunicaba las localidades de Fitz Roy, donde se encontraba un pequeño establecimiento rural y Puerto Argentino. La obra de arte era de unos 100 metros de largo, con calzada de madera y gruesos pilotes de hormigón (Ver mapa adjunto). En síntesis, nuestra misión consistía en reemplazar a un grupo de ingenieros de la Infantería de Marina que había dado la seguridad al puente hasta ese día, y proceder a volarlo. Circunstancias técnicas que desconocíamos se lo habían impedido al grupo mencionado, quizá porque habían sufrido el hostigamiento de un fuerte fuego naval.

En pocas horas preparamos nuestro armamento, el equipo individual, unos 40 Kg de trotyl, el cordón detonante, y los pocos materiales de ingenieros que nuestra sección disponía.

Nos trasladamos en helicóptero hasta el lugar; el vuelo de combate duró, aproximadamente, 20 minutos, la situación requería un traslado rápido. Como desconocíamos si el enemigo había tomado el puente, desembarcamos con la aeronave en movimiento y revisamos el lugar, instalando de inmediato un dispositivo de seguridad. Asimismo, se controló si había trampas explosivas. Existía un vivac ya abandonado con equipos y munición; por otra parte, los infantes de marina, al replegarse, habían dejado todas sus pertenencias. Aún conservo en mi poder, como recuerdo, una pequeña Biblia que hallé en el lugar. Recuerdo, también, que al acercarnos al puente para establecer las causas que motivaron la falla, encontramos un circuito pirotécnico muy bien instalado, pero que no había funcionado, a raíz de que sus mechas estaban humedecidas. Se notaba, empero, cuánto esfuerzo habían realizado los infantes de marina para intentar encender esas cargas. En general, el dispositivo constaba de cargas colocadas en cada uno de los pilotes, con uniones de cordón detonante.

El trabajo inmediato -aun cuando no se contaba con los medios adecuados- fue dejar listas las cargas, dado que el enemigo podía atacar el puente en cualquier momento. Para volar la totalidad de la obra de arte se necesitaba mucho explosivo, ya que dicho puente tenía una longitud cercana a los 100 metros.

Antes del anochecer, ubicamos la totalidad de los 40 Kg de trotyl en el estribo de primera orilla, para lograr un efecto de carga rápida, ya que así lo exigía la situación que vivíamos en ese momento. Al día siguiente, mejoramos la distribución de las cargas. Una parte del explosivo lo dejamos en primera orilla, y el resto lo distribuimos en los primeros pilotes; colocamos, también, un doble sistema de encendido -pirotécnico y eléctrico-, porque ya teníamos la experiencia del anterior grupo, cuya única instalación pirotécnica les había fallado. Asimismo, aseguramos el correcto funcionamiento de los sistemas con una central de fuego, en un lugar donde tanto de día como de noche, había un hombre alistado para dar fuego, en caso de un ataque enemigo. Por último, instalamos, a cubierto, una central de fuego, en proximidades del puente.

Cabe aclarar, que nunca pudimos establecer un sistema de seguridad correcto, ya que no había vegetación para cubrir el sector. A continuación, en una hondonada que se encontraba a unos 300 metros del puente, dispusimos de las pequeñas carpas que habían dejado los infantes de marina, donde nos guarecimos del frío y del viento, realmente muy difíciles de soportar. Durante el día, nos turnábamos para la custodia del puente, y al caer la noche -que por esa época del año comenzaba muy temprano- nos intercambiábamos dicha custodia con el jefe de sección, Teniente Blanco -media noche cada uno, junto con un soldado, para dar la seguridad-. Personalmente, instalé luego granadas de mano, a modo de trampas explosivas, en los 360° del improvisado vivac. Tuve en cuenta, al respecto, dejar calles que todos reconocíamos. Esa era la única alerta temprana que poseíamos, ya que en las noches sin luna, había poca visibilidad.

Cada tres o cuatro días cambiábamos los detonadores, porque no sabíamos si con el frío intenso funcionarían correctamente. Para ello, les dábamos fuego reemplazándolos por otros, con lo que nos asegurábamos el buen funcionamiento del circuito eléctrico. Por suerte, disponíamos de una abundante dotación de ellos.

En tanto, los días transcurrían en medio de gran incertidumbre, mientras que las comunicaciones con el puesto comando eran muy escasas y dificultosas. Recuerdo que el 25 de mayo, a la salida del sol, nos reunimos todos, y como teníamos una pequeña bandera argentina, la fijamos a una rama que el mar había arrastrado hasta la costa. Precisamente sobre esa rama, que funcionó como mástil, nuestra bandera tremoló con la fuerza del viento imperante, y en improvisada formación, todos nosotros cantamos el himno. La emoción que nos embargaba en ese momento era inmensa. Dejamos izada la bandera sólo unos minutos, ante el peligro que, aun a gran distancia, nos delatara la posición.

"… AQUÍ EL EJÉRCITO BRITÁNICO -ANUNCIÓ MORRIS, INTEGRANTE DE UNA FRACCIÓN SAS-. ¿PUEDE USTED HABLAR CON LIBERTAD?
- SÍ -REPUSO BINNEY, ADMINISTRADOR DE LA ALDEA DE FITZ ROY.
- ¿HAY ARGENTINOS CERCA DE USTEDES EN ESTE MOMENTO?
- NO, ACABAN DE VOLAR EL PUENTE QUE COMUNICABA CON ENSENADA BLUFF Y SE HAN RETIRADO."
M. HASTING Y S. JENKINS, LA BATALLA POR LAS MALVINAS.*

Llegados a los últimos días de mayo, la situación empeoró. Los ingleses habían ocupado el monte Kent, razón por la cual nuestra posición había quedado sobrepasada. El Cabo de comunicaciones Fernández, que estaba con nosotros, había sufrido una herida en su pierna, provocada por esquirlas de granada. El incidente se produjo cuando unos desconocidos con uniforme mimético se acercaron al vivac. Apresuradamente tomamos posiciones. Creíamos que se trataba de una patrulla inglesa.

Fue entonces, cuando el cabo tropezó con una trampa explosiva y sufrió esa herida en la pierna. El temor había sido vano: la fracción desconocida que se acercaba estaba integrada por personal de la Compañía de Comandos 601, que regresaba de una misión.

Las noches del 30 de mayo y del 01 de junio, los helicópteros ingleses volaron sobre las proximidades de nuestra posición, desde donde podíamos escuchar los motores. La orden de voladura fue impartida el 02 junio, aproximadamente a las 1430 horas. El Teniente Blanco dio fuego a las cargas. Con el resto de los soldados, a cubierto, vi cómo una gran columna de humo, trozos de hormigón y agua del mar volaban sobre el horizonte. Fue algo realmente espectacular.

Luego de ver los efectos, y de constatar que habían quedado inutilizados los primeros apoyos y todo un estribo, sólo nos quedaba retirarnos hasta las posiciones de propia tropa. Ignorando la situación -doce días sin saber qué pasaba- esperábamos que nos replegaran de la misma manera como habíamos llegado hasta el lugar: en helicóptero.

Al comunicarnos con el jefe de compañía, le dimos la novedad referida a que el puente ya había sido destruido. Fue entonces, cuando nos comunicó que sería imposible regresar en helicóptero a Puerto Argentino. La razón se basaba en la superioridad aérea enemiga. Por lo tanto, teníamos que llegar a destino como pudiéramos.

Luego de seleccionar y aligerar cuidadosamente el equipo, comenzó la marcha a pie hacia Puerto Argentino, que se hallaba a 34 Km. Lo más pesado que portábamos era la munición; pero dada esa situación, la munición era el elemento más importante, ante el peligro de que tuviésemos contacto con el enemigo. A pocas horas de haber partido, se hizo de noche. Fue una experiencia importante, ya que los soldados clase `63 no habían tenido ninguna instrucción de marcha. Sin embargo, todos realizaron un gran esfuerzo para mantener el ritmo. Y cumplieron la marcha como los más experimentados.

Mientras hacíamos camino, encontramos un campo minado, por lo cual tratamos de encontrar un pasaje, hasta que, por casualidad, vimos el alambre y los piquetes que lo delimitaban hacia propia tropa. Seguimos el sentido del alambre hasta llegar al vértice, y logramos, milagrosamente, salir del obstáculo en medio de la oscuridad. La marcha se tornaba cada vez más pesada. Cansancio, frío, incertidumbre, y por qué no decirlo, también temor… Además, el cabo de comunicaciones sufría un fuerte dolor en su pierna herida. A raíz de ello, paramos para descansar, dejamos nuestro equipo, y extenuados, nos tiramos sobre la turba, dentro de las bolsas de dormir. La noche que pasamos fue muy fría. Después de unas horas, agotados y sudorosos por la larga caminata, nos dormimos a cielo abierto, a pesar de la baja temperatura reinante ¡Nos podríamos haber congelado!. A los pocos minutos de haber parado hubo, empero, un fuerte bombardeo naval, muy cerca del lugar, sobre las posiciones del RI 4.

Al amanecer pudimos ver, desde nuestra ubicación, el camino a Puerto Argentino. Continuamos entonces la marcha, y a unos pocos kilómetros nos estaban esperando, para trasladarnos a nuestras posiciones. La misión había sido cumplida.

* Los autores del libro señalan la voladura del puente Fitz Roy, en la campaña de Malvinas, como “el único obstáculo verdaderamente sangriento que los ingleses debieron sufrir”.

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Bibliografía: Martín Antonio Balza, Coronel (Coordinador), Malvinas: Relatos de Soldados, volumen No 154, 2da edición, Biblioteca del Suboficial, Buenos Aires, Año 1992

Fuente:http://www.conflictomalvinas.com.ar/blog/?p=127

jueves, 27 de enero de 2011

LOS BRITÁNICOS ESTUVIMOS A UNO O DOS DÍAS DE PERDER LA GUERRA DE MALVINAS

Por María Laura Avignolo (*)

Malvinas: 25 años después: Tony Davies, ex Sargento Mayor de los guardias galeses y veterano de Goose Green, entre otras batallas



Veterano. Davies en el Union Jack Club, un centro para veteranos británicos, cerca de Londres.

El ex Sargento Mayor Tony Davies siempre soñó con hacer un crucero. Era su sueño en una familia de 11 hijos en Gales. La única vez que lo consiguió fue en una cabina del lujoso "Queen Elizabeth II", con el regimiento de los Guardias Galeses, rumbo a la guerra de Malvinas de 1982.

Treinta años después no le queda ni una sola foto del conflicto, El amargo recuerdo de sus amigos muertos en el bombardeo argentino al "Sir Gallahad" o en combate, la profunda depresión, lo llevaron años atrás a una decisión extrema: quemar las fotos y su diario de la guerra para "matar" una memoria, viva y dolorosa, que no se apagará jamás.

Treinta años después de la guerra, el galés Tony Davies ya no es Sargento Mayor sino Teniente Coronel y presidente del Unión Club, un hotel elegante en la zona de Waterloo que aloja a todos los veteranos de guerra británicos y sus familiares cuando llegan a Londres.

¿Volví a las Malvinas en 2000. Había jurado no volver nunca más. Tuve dos semanas de emocionantes reencuentros con soldados en Stanley y en Goose Greene. Cuando uno ve que hay más de 360 muchachos muertos sólo en un incidente como el del Belgrano, uno dice: "Dios, qué pérdida! Hermanos, padres, hijos. Una tristeza", dice Davies en su Union Club, sin ocultar las lágrimas. Hoy, trabaja para sus compañeros y para la paz. Cuando salió para Malvinas, creía que las Falklands estaban en Escocia, como la mayoría de los soldados que lo acompañaban.

¿Creía que iba a la guerra?

Había estado en el Ejército por veinte años. Peleé en Aden, en Oriente Medio, en Irlanda del Norte, contra la insurgencia. Como soldado profesional, si mi país iba a la guerra, yo iba a pelear por él. Pero cuando esta task force comenzó a marchar, todos pensamos que iba a haber un acuerdo político y no una guerra. Yo siempre quise viajar en un crucero, y en el primero que fui en mi vida, fue a las Malvinas, en el Queen Elizabeth, a pelear. Muchos de nuestros soldados eran jovencitos: ni siquiera habían ido a Irlanda del Norte. Necesitaban mucho entrenamiento y cuidado. Cuando llegamos a Ascensión pasó el hundimiento del Belgrano. Allí supimos que no había vuelta atrás.

¿Cómo se siente usted respecto al Belgrano?

Muy triste, porque mucha gente perdió la vida. Lo que diría a una familia que perdió a un hijo allí sería que yo estoy muy triste y que me afecta inmensamente. Yo perdí muchos amigos en esa guerra: cuarenta y cuatro amigos de mi regimiento murieron en el "Sir Gallahad" y noventa y ocho quedaron muy heridos. «Éramos soldados profesionales y los dos lados hicimos lo que creíamos que era lo correcto para nuestros países. Nos pusieron en esa posición los políticos, ése es un triste hecho de la vida.

Parecen encantados de encontrarse con el enemigo.

Lo que pasó, pasó. No lo podemos cambiar. Cuando yo fui a Malvinas en el 2000, fui al cementerio argentino en Goose Greene. Recuerdo haber caminado por allí, ver los nombres (llora), recordar los días de la batalla. Viví un infierno allí. Mount Harriet, Tumbledown, Kent, Longdon, Two Sisters. Jamás lo olvidaré. Espero que se den cuenta de que los británicos estuvimos tan cerca de no conseguirlo, de no llegar a Stanley.

¿Cerca de perder la guerra?

Absolutamente. Uno o dos días más y nunca lo hubiéramos hecho.

¿En Argentina no imaginaron eso. ¿Lo puede explicar?

Para el desembarco de San Carlos nos habían prometido cobertura aérea, que nunca tuvimos; que iba a haber helicópteros, que no tuvimos porque ustedes habían hundido el "Atlantic Conveyor". Comida, munición, transporte estaban en extremo racionamiento una semana después de San Carlos. En mi regimiento terminamos usando lo que las tropas argentinas dejaban en la retirada: comida argentina, munición argentina y, en muchos casos, armas argentinas porque eran mejores a veces que las nuestras. El día de la rendición íbamos a atacar Sapper Hill. Pero el General Menéndez dijo "se acabó". La artillería nuestra tenía sólo para cuatro rondas, que es nada. No teníamos gasolina, ni comida y muy poca munición. Y estábamos perdiendo a muchas tropas por enfermedad, el frío, las heridas de las batallas. Un día o dos más ahí y podría haber pasado cualquier otra cosa.

¿Fue difícil la pelea con las tropas argentinas?

Muy difícil. Con el BIM 5 fue muy difícil. Y cuando avanzamos a Stanley se hacía más duro. Eran iguales a nosotros de buenos y pelearon bien. Nunca voy a olvidar a mi primer prisionero de guerra. Me creas o no, hasta cuatro meses antes había sido profesor en Swansea University, en Gales, que es de donde yo vengo. Fue en Mount Harriet, eran las cuatro de la mañana, la batalla había terminado y él estaba helado. Yo tenía una taza de té y él me habló en inglés; me dijo que había estado enseñando en Swansea University. No lo podía creer. Nunca más lo vi, no me acuerdo cómo se llamaba.

¿Cómo fue la llegada a Puerto Argentino?

Muy difícil. Había muchísimas minas, no teníamos apoyo aéreo ni artillería y todo era a la noche. Empezaron los rumores de la rendición. Llegaron veinte helicópteros al mediodía del 14 de junio, soleado y nevado. Llegamos a Sapper Hill y ahí paró la guerra, a quinientos metros de Stanley. Fuimos a los búnkers argentinos, tomamos las comidas, la ropa seca y las raciones.

¿Y cuál fue su sentimiento?

Estábamos encantados de que la guerra hubiera terminado y de que hubiéramos ganado. Y estábamos muy sorprendidos por el número de argentinos que había. Me fui de Stanley en 1982 dos meses después de la guerra, en un ferry. Me dije: "Jamás volveré." Pero volví. Después de la guerra empecé a tomar inmensamente. Hasta que encontré a Denzil, un ex paracaidista que perdió una pierna en la batalla de Monte Longdon. El también estaba muy mal y me dijo que quería hacer esta asociación de veteranos. Llevamos diez años trabajando juntos y juntos volvimos con la BBC a las islas por diez días. Y me sentí por horas solo, en esos cerros. Me hizo mucho bien.

Goose Green: el principio del fin

Después del desembarco en San Carlos, los británicos se lanzaron a Puerto Argentino, un objetivo que quisieron tomar al principio de la guerra y no pudieron. Goose Green o Pradera del Ganso fue la primera gran batalla terrestre entre ambos Ejércitos. Sin embargo, esa batalla estuvo a punto de no llevarse a cabo. Los británicos, según documentos recientemente desclasificados, temían que una campaña dilatada, y cara en muertos y heridos, favoreciera las intenciones argentinas de firmar un acuerdo político.

El gabinete de guerra británico pensaba incluso que ése era el plan del gobierno militar argentino, por lo que el objetivo de la guerra, entre el 24 y el 25 de mayo de 1982, era que sus tropas se dirigieran "en forma inexorable hacia la toma de Stanley". Goose Green era un objetivo secundario y los ingleses no planificaban otras acciones "hasta que se redujera la amenaza aérea argentina", cuenta sir Lawrence Freedman en "The Official History of the Falklands Campaign".

Fue el hundimiento del buque inglés Atlantic Conveyor y la pérdida de sus helicópteros lo que decidió al gabinete de guerra de Margaret Thatcher a "recobrar la iniciativa y demostrar a la población que la recuperación de las islas experimentaba un palpable avance".

Los cañones se dirigieron entonces a las tropas argentinas emplazadas en Goose Green.


(*) Corresponsal en Londres

Fuente: http://edant.clarin.com. Publicado el 28 de mayo de 2008

miércoles, 26 de enero de 2011

MALVINAS, PORQUE LAS BAJAS BRITANICAS NO SE CONOCERAN HASTA EL 14 DE JUNIO DEL 2072


Por Edgardo Arrivillaga y otras fuentes

Una vez terminada la guerra de Malvinas, el gobierno británico dispuso un acta de secreto militar hasta el día 14 de junio de 2072, es decir, 90 años. Hasta ese momento aquellos que divulguen o den a conocer algún dato o información que se encuentre en ese documento serán adecuadamente procesados ante una Corte Marcial.

No se trata de un embrión de censura sino de una censura por razones de Estado simplemente.

Por ahora nadie ha hablado sobre el contenido del acta de secreto, pero hay certezas de que uno de los puntos principales son las grandes pérdidas de vidas humanas que ha sufrido el Reino Unido, durante la guerra de Malvinas. Sin olvidar también, la simétrica pérdida de gran cantidad de vehículos de desplazamiento, tanto aéreos como marítimos. Gran parte de su logística quedo pulverizada o sepultada en el Atlántico.

Las cifras oficiales británicas son de 255 caídos y 777 heridos y aproximadamente 280 suicidios en los años posteriores por neurosis de guerra.

Si se toma en cuenta el solo hecho de que el atacante siempre tiene mas bajas que el defensor-la relación mas conservadora oscila entre 2 o 3 a uno - esa cifra es totalmente absurda, si calculamos que se trata de un terreno de despliegue parecido a Groenlandia o a Escocia

A continuación se muestra día a día las bajas que sufrió Gran Bretaña desde su llegada a las Georgias el día 23 de abril hasta el 14 de junio de 1982, cuando las islas son retomadas nuevamente (En rojo se detalla esencialmente la cantidad de bajas por cada día de combate):

BALANCE:

- En color rojo figura el total de caídos en el día.
- Cada vez que se observa un "+", es porque el número de bajas estimado es mayor que el real.
- Entre paréntesis, se ha colocado en varias oportunidades un número estimativo, que es mas bien un porcentaje probable, sobre que cantidad de tropa ha perecido en cada ataque del día.

23/04: 1 (1) Cae helicóptero Sea King en Georgias.
01/05: 10 (2) Dos harriers destruidos cerca de Puerto Argentino. 8 marinos mueren ante los ataques de la FAA a los siguientes buques:
HMS Arrow, HMS Exeter, HMS Glamorgan, portaaviones HMS Hermes, HMS Alacrity.
02/05: 1 Sea Harrier en Puerto Argentino derribado por un cañón de 20 mm. de artillería.
04/05: 43 (3) Harriers derribados en la Base Aérea Cóndor Malvinas. Hundimiento del HMS Sheffield (40). El portaaviones Hermes pudo haber sufrido el impacto de un Exocet. Esto obliga al portaviones a desplazar su ruta hacia el Este y alarga el radio de acción de la aviación británica. Otros informes indican que el portaviones fue semihundido.
05/05: 1 (1) infante de marina en Bahía Elefante.
06/05: 2 (2) Son derribados dos Harriers al norte de la Isla Soledad.
12/05: 4 El HMS Glasgow, queda fuera de combate. Ataque al HMS Brilliant.
17/05: 1 (1) es derribado helicóptero Sea King en costas argentinas
18/05: 22 Helicóptero Sea King chocó con Albatros (según fuentes argentinas fue derribado).
19/05: 1 (1) Cae helicóptero Sea King y muere un experto en SAS.
21/05: 32 Dos Gazelles derribados en San Carlos (3). Es hundido el HMS Ardent (22). Son dejados fuera de combate: HMS Argonaut, HMS Antrim, HMS Brilliant. Es dañado el HMS Broadsword. Son derribados 3 Sea Harriers (1). Es derribado un Sea King (1).
22/05: 1 Es derribado un Harrier.
23/05: 8 Un Harrier se estrelló en salida nocturna del portaaviones Hermes (1). Es hundido el HMS Antelope (7).
24/05: 10 Fueron dañados los siguientes buques: HMS Sir Lancelot, HMS Sir Galahad, HMS Sir Bedivere, HMS Fearless (6+). En el caso del Fearless, se estima un número mucho mayor, ya que en ese momento tenía una tripulación de mas de 500 hombres y llevaba alrededor de 300 soldados para desembarcar en San Carlos. Es poco probable que haya tenido solo 6 bajas si calculamos impacto, más explosión y aceite hirviendo en el agua más hipotermia. El cálculo no parece ser real.
25/05: 135 Son abatidos tres Harriers (3). Son hundidos: HMS Coventry (90+) (se hundió en menos de 20 minutos), HMS Atlantic Conveyor (20). Son dejados fuera de combate: HMS Broadsword, HMS Sir Lancelot. Son dañados: HMS Alacrity, HMS Yarmouth. Dos Sea King son derribados, y otros 2 averiados.
27/05: 11 Mueren siete infantes de marina en San Carlos (7). Son derribados tres helicópteros Gazelles, y un Sea King (4).
28/05: 136 Dos helicópteros Sea King derribados, mas un Scout (3). Muere un soldado en la isla Gran Malvina (1). Entre el 27 y el 29 de mayo mueren (130) hombres del 2 Para y del Royal Auxiliar en la Batalla por Darwin. Es el equivalente de una compañía de infantería integra.
30/05: 44 Desde el 23 al 30 de mayo mueren (38) hombres en la Batalla por Pradera del Ganso. Sea Harrier se estrella (1). Es atacado el portaaviones HMS Invincible (5+), el cual sufre 1 Exocet y dos bombas de 250 Kg. cada una. Según fuentes extraoficiales el portaaviones se hundió. De ser esa teoría cierta (muy probable) las cifras serían mucho mayores que cinco bajas.
08/06: 162 Ataque en Fitz Roy. Son hundidos: HMS Sir Galahad (89), HMS Sir Tristam (40), lanchón de desembarco (LCU) Foxtrot (6+) (aunque no estaba lleno de soldados, debido a que transportaba material logístico, las bajas pueden ser mayores). Mueren (8+) chinos en la playa, debido a los fuertes bombardeos.
Es dejado fuera de combate el HMS Avenger. Es atacado el HMS Plymouth en Bahía Agradable, por cinco misiles de la aviación argentina.
09/06: 18 Monte Dos Hermanas, comandos del SAS.
10/06: 4 Perecen (4) infantes de marina por accidente.
11/06: 44 Mueren entre el 11 y el 12 de junio: (3) en Monte Harriet, (23) del 3 Para en Mte. Longdon, (4) del 45 de comandos, (1) del 42 de comandos, (13) de la compañía B.
12/06: 29 (4) en Monte Dos Hermanas. Es dejado fuera de combate el HMS Glamorgan (25), siendo atacado por tercera vez, aunque en esta ocasión por un Exocet desde Puerto Argentino.
13/06: 360 entre el 13 y 14 de junio por las Batallas de Ate. Longdon, Ate. Wiiliams y Wireless Ridge.
14/06: 10 (5) en Zapper Hill, dos Sea King son derribados. Combate en Top Malo House (5).

TOTAL: 1090 caídos, sin contar un posible número mayor (+).

BUQUES AVERIADOS:

Buques perdidos (hundidos o destruidos): 8
Destructor Tipo 42 clase Sheffield (D-80) HMS Sheffield
Destructor Tipo 42 clase Sheffield (D-118) HMS Coventry
Fragata Tipo 21 clase Amazon (F-184) HMS Ardent
Fragata Tipo 21 clase Amazon (F-170) HMS Antelope
Buque Logístico de Desembarco (L-3005) RFA Sir Galahad
Buque Logístico de Desembarco (L-3505) RFA Sir Tristam
Portacontenedor de Gran Porte Atlantic Conveyor
Lancha de Desembarco Foxtrot 4

Buques fuera de combate (inactivos): 9
Submarino clase Oberon (S-21) HMS Onyx (accidente operacional)
Portaviones Liviano (R-05) HMS Invincible (¿hundido?)
Fragata Tipo 21 clase Amazon (F-174) HMS Alacrity
Fragata Tipo 21 clase Amazon (F-185) HMS Avenger
Fragata Tipo 21 clase Amazon (F-173) HMS Arrow
Fragata clase Leander (F-56) HMS Argonaut
Crucero Liviano clase County (D-18) HMS Antrim
Crucero Liviano clase County (D-19) HMS Glamorgan
Destructor Tipo 42 clase Sheffield (D-88) HMS Glasgow

Buques averiados de consideración (casi inactivos): 5
Fragata Tipo 22 clase Broadsword (F-90) HMS Brilliant
Fragata Tipo 22 clase Broadsword (F-88) HMS Broadsword
Fragata Tipo 12 clase Rothesay (F-126) HMS Plymouth
Fragata Tipo 21 clase Amazon (F-172) HMS Ambuscade
Buque Logístico de Desembarco (L-3029) RFA Sir Lancelot

Buques averiados: 9
Portaviones Liviano (R-12) HMS Hermes
Destructor Tipo 42 clase Sheffield (D-89) HMS Exeter
Buque de Asalto Anfibio (L-10) HMS Fearless
Buque Auxiliar de Apoyo clase Tide (A-76) RFA Tidepool
HMS Sir Bedivere
HMS Yarmouth
RFA Norland
Dos naves no identificadas (lanchones de desembarco)

TOTAL BUQUES PERJUDICADOS: 31

AERONAVES PERDIDAS:

ESCUADRONES AERONAVALES DE LA FLOTA REAL:
Sea Harrier derribados: 19
Fuera de servicio por fallas y accidentes: 10
Helicópteros derribados: 13
F/S: 32

RAF
Harrier derribados: 12
F/S: 5
Helos derribados: 12
F/S: 26
ROYAL MARINES
Helos derribados: 13
F/S: 4

EJÉRCITO INGLÉS:
Helos perdidos x derribos y accidentes: 8

Total Sea Harriers derribados: 19
Total Sea Harriers fuera de servicio: 10
Total Harriers derribados: 12
Total Harriers fuera de servicio: 5
Total helicópteros derribados: 46
Total helicópteros fuera de servicio: 62

TOTAL AERONAVES PERDIDAS: 154

Total aviones (Harriers, Sea Harriers) desplegados en Malvinas: 77, de los cuales 46 quedaron inutilizados.
Total helicópteros desplegados en el Atlántico Sur: 171, de los cuales 108 quedaron inutilizados.

CONCLUSIÓN:

TOTAL CAÍDOS: 1090
TOTAL BUQUES DAÑADOS O PERDIDOS: 31
TOTAL AERONAVES PERDIDAS: 154

Gran Bretaña nunca declaró el verdadero número de bajas de sus tropas ni la pérdida de numeroso armamento. Fue superior a la Argentina y queda demostrado por el gran daño sufrido, que supera ampliamente al que recibió Argentina.

Si hoy las islas se encuentran en posesión británica es esencialmente gracias a la ayuda que Gran Bretaña recibió de los Estados Unidos de Norteamérica, de otros cercanos y demás miembros de la OTAN. Eso, sin olvidar a la mayoría de los países europeos (excepto Irlanda e Italia), quienes sancionaron económicamente a la Argentina.

El caso francés fue ambiguo, si bien Miterrand facilitó a la Thatcher el sistema operativo de los Súper Etendard, un general francés en actividad en la Aeroespacial, conectado con argentinos en París facilitó que la provisión de repuestos de las bases francesas en Gabón llegase a la Argentina.

Israel también ofreció ayuda técnica e Italia quedó sorprendida por la performance de sus aviones ligeros.

Lo cierto es que un triunfo táctico argentino solo dejaba dos posibilidades, o un ataque nuclear limitado sobre el continente-políticamente muy costoso para Gran Bretaña e irracional-los kelpers no se merecían tanto - o una larga negociación diplomática con evacuación parcial argentino - británica e intervención de la ONU en el teatro de operaciones con una fuerza de interposición modelo greco chipriota.

Datos extraoficiales británicos aseguran que el número de caídos se acercaría a 1300, lo cual la cifra de más de 1000 bajas no es descabellada ya que el orden de batalla británico era de ataque pero con un desconocimiento absoluto de la performance de los sistemas de armas argentinos que eran europeos en su mayor parte y desbarataba su estrategia de hacer fácilmente pie en las islas.

Un Gallipoli Dos preocupaba al Almirantazgo.

Chile, por su parte ejecuto un colaboracionismo de baja intensidad pero preventivo. Sectores de la inteligencia chilena siguen sosteniendo que cada baja o destrucción del sistema de armas argentino reforzaba la autonomía chilena que era estrictamente defensiva. Brasil no apostó a la negociación que si encaró el Perú y por su parte tanto Venezuela como Cuba se demostraron los dos países mas interesados en apoyar militarmente las posiciones argentinas.

La situación geográfica argentina obligó al despliegue argentino a dejar parte de su infantería de montaña para repeler un posible ataque por la retaguardia y proporcionó inteligencia esencial para los bombardeos británicos.

En el aspecto psicosocial y cuando ya los árboles de la ira están apagados no puede dejar de señalarse que la población civil kelper fue respetada por los bandos en guerra y que la colaboración y comunicación permanente de las iglesias católica y anglicana-los vicariatos castrenses están exactamente para eso - fue útil para resguardar hombres y efectuar tareas humanitarias de intercambio de prisioneros.

En el ínterin los que vivan tendrán que esperar hasta el 2072.

BIBLIOGRAFÍA:

Bramley, Vincent, Viaje al infierno, Bs. As., Ed. Planeta, 1992.
Busser, Carlos, Malvinas, conflicto vigente, Bs. As., Ed. Vórtice, 1999.
Carballo, Pablo, Halcones sobre Malvinas, Bs. As., Ed. Cruzamante, 1985.
Cardoso, Kirschbaum, Van der Koog, Malvinas, La trama secreta.
Eddy, Paul, The Falklands War, 1984.
Gral. Thompson, Julián, No Picnic.
Hastings, M. y Jenkins, S., La Batalla por las Malvinas, Bs. As., Emecé, 1984.
Kanaf, Leo, La batalla de las Malvinas, Bs. As., Tribuna Abierta, 1982.
Kasansew, Nicolás, Malvinas, a sangre y fuego, Bs. As., Abril S.A., 1982.
Mattasi, Francisco Pío, La batalla aérea de nuestras Malvinas.
Moro, Rubén O., La guerra inaudita.
O´Connell, Portela, Malvinas, su advertencia termonuclear, AZ Editora.
Pacheco, Julia Solanas, Malvinas ¿Y ahora... qué?, Bs. As., Plus Ultra, 1996.
Preston, Antony, Sea Combat of The Falklands.
Seineldin, Mohamed Alí, Malvinas, un sentimiento, Bs. As., 2004.
The Sunday Times Insight Team, Una cara de la moneda.
Ignacio Montes de Oca, Tierra de Nadie. Editorial Sudamericana, Bs. As., 2006.

Fuente: http://www.harrymagazine.com

MALVINAS, EL REFUGIO DE LA GLORIA

Por María Delicia Rearte de Giachino


Cuando veo a la Republica Argentina traspasada por la más grave crisis de indignidad, de incapacidad, de intolerancia, de desprestigio, cuando veo con dolor que ya no es ni país, ni nación, ni estado, me refugio en Malvinas...

En este conglomerado de desaciertos, mentiras, ultrajes, de aquella que fuera PATRIA de grandeza, hoy se esconde, sin agravios ni resentimientos, sin pedir nada, silenciosa, la GLORIA DE MALVINAS.

Cuando la soberbia enceguece a los gobernantes profiriendo palabras sin sentido, en medio de pobres aplaudidores, mendicantes de prebendas, pienso en la humildad del soldado, hambriento, congelado, asustado, pero con el arma firme en su mano. Solo él y sus recuerdos. Solo él y su deber. Solo él y su rosario. Solo él y su enemigo... Solo él y LA GLORIA DE MALVINAS.

Cuando presencio los juicios inicuos, los desbordes circenses de multitudes desenfrenadas, vengativas, en los que la Justicia se subordina a intereses o ideologías retrogradas, que sólo fomentan odio y a los que deberían ser los defensores metidos dentro del "no te metas", por cobardía, por miedo, por desidia... pienso en la JUSTICIA de la CAUSA que llevó a MALVINAS.

La defensa del honor ultrajado de un país que era PATRIA, que se enfrentaba al enemigo con la fiereza de sus hombres y los rezos de sus mujeres, sin condiciones mezquinas, sin reproches, sin tribunales espurios... Sólo la JUSTICIA de la CAUSA que era PATRIA en MALVINAS.

Cuando la mentira y el embauque, sorprenden desde las más altas esferas gubernamentales, para disimular gravísimos errores, imperdonables en quienes tienen el sagrado deber de velar por el BIEN COMÚN... pienso en la VERDAD de MALVINAS, en la simpleza de la entrega a la muerte, al dolor, a la mano tendida al camarada, al valor descubierto en la noche de miedo, a la esperanza de un recuerdo. Todo puro, todo sano, todo ahí, para ejemplo del mundo... Sólo la VERDAD en MALVINAS.

Cuando la sociedad se debate en la miseria moral de la inseguridad, de la droga, del garantismo, de la delincuencia brutal, de la pobreza material e intelectual, de la deformación de la niñez, de la destrucción de la familia, con la absoluta complicidad de los medios de comunicación y el propio poder... pienso en la GRANDEZA de MALVINAS, que debió haber iluminado el devenir argentino para hacerlo más bueno, más noble, más entero. El sacrificio como paradigma de conducta y la libertad asumida como la libre búsqueda de lo mejor… Sólo DIOS en su GRANDEZA en MALVINAS.

Cuando veo a la Constitución Nacional, manoseada por representantes que desconocen la magnitud de sus deberes, haciendo del puesto de honor que les otorgara la ciudadanía, nada más que un escalón para las prebendas y las concesiones, extorsionando al pueblo con conflictos nacidos de su incapacidad o su corrupción a los que un voto trasnochado y poco ético, no soluciona... pienso en la HONRADEZ de MALVINAS, a la que también quisieron deshonrar los cobardes y los timoratos, pero que nunca lo lograron, ni lo lograrán, porque desde el fondo del mar, desde los vientos, desde la turba, el grito estridente de la honra enaltecida, retumba en el corazón de los argentinos bien nacidos… Sólo HONRADEZ, en la HEROICA GESTA de MALVINAS.

Por ultimo, cuando veo las Fuerzas Armadas, destruidas, incompetentes, genuflexas, sin vocación, sin respuesta ante la indignidad... pienso en MALVINAS.

¿Donde están aquellos Oficiales ejemplares que delante de su tropa ofrecían su pecho al enemigo?, ¿Donde están aquellos Suboficiales que con su experiencia enseñaban a sus hombres lo que es el deber y la satisfacción de cumplirlo?, ¿Donde están aquellos muchachos que en el pozo releían las cartas de sus novias esperando el zumbido de las balas, el alma enternecida y el coraje en acecho?, ¿Donde están aquellos que dominaron el cielo, el mar y la tierra, para asombro hasta del mismo enemigo?, ¿Donde están aquellos argentinos que vitoreaban a sus soldados?, ¿Donde está MALVINAS?, ¿Qué lugar ocupa en los cuarteles?, ¿Quien se ocupa de elevar su espíritu hacia las nuevas generaciones como símbolo de lo que es la PATRIA?

Por eso ante esta Republica Argentina, que ya no es ni país, ni nación, ni estado, en mi desolación me refugio en MALVINAS, adonde se que muchísimos compatriotas me acompañan, aquellos que nacimos el 02 de Abril de 1982, para no morir jamás.


MENDOZA 22 AGOSTO 2008

MARIA DELICIA REARTE DE GIACHINO
DNI 1605228
9 DE JULIO 1050
5500 MENDOZA

MALVINAS HOY – APROXIMÁNDONOS A UNA ESTRATEGIA


Por el Dr. Miguel Barrios

El Tratado de Lisboa

A un año de la entrada en vigencia del Tratado de Lisboa y las posteriores (y muy bien fundadas protestas formales hechas por nuestro país), mucho no ha cambiado en la situación respecto a la soberanía de las Islas Malvinas. De hecho, Gran Bretaña ha mantenido la misma cantidad de efectivos y equipamiento que años anteriores, lo mismo que respecto al adiestramiento de las tropas (Informando en este caso la ejecución de disparos de misiles sobre el Océano Atlántico, hecho premeditado y de carácter táctico-estratégico).

En verdad, este último año se han incrementado los estudios en el Parlamento Europeo acerca del tratamiento a mantener sobre estos territorios de ultramar 1. de los cuales podrían beneficiarse la Unión Europea. Esta idea cimentada por Gran Bretaña, tuvo lamentablemente cómplices en el interior del Bloque (A diferencia de la mención de las Falkland, como llaman los británicos a las Malvinas, el Tratado de Lisboa no reconoce como británico a Gibraltar. "Los tratados se aplicarán a Gibraltar como territorio europeo cuyas relaciones exteriores asume un Estado miembro).

De acuerdo con un estudio que se encuentra bajo consideración del Parlamento Europeo, las bases británicas emplazadas alrededor del mundo deberían ser puestas al servicio de la Unión Europea, para la protección de las líneas de transporte marítimo.

El informe sostiene que las bases navales instaladas en Gibraltar, Chipre y Malvinas tienen que ser parte de la “presencia adelantada” de la Unión Europea, para asegurar las rutas vitales de comercio.

El documento, que fue redactado por encargo del Subcomité de Seguridad y Defensa del mencionado parlamento, y discutido a principios de esta semana, aduce que las bases, tanto británicas como francesas, deben ser “europeizadas”, a fin de que la UE pueda equiparar el poder militar de las armadas de Asia.

Las instalaciones militares de los “Estados Miembros de la Unión Europea”, fundamentalmente francesas y británicas, proveerían un activo formidable para la expansión geográfica y funcional de la “Grand Estrategia” de la Unión Europea, dice el informe, escrito por James Rogers y Luis Simon dos académicos con sede en el Reino Unido.

Los autores argumentan que las líneas de comercio sólo pueden asegurarse si las lejanas bases pertenecientes a las dos principales potencias navales europeas son dedicadas a un uso común. “En circunstancias en que el mundo se mueve hacia un dinámico sistema multipolar, y el poder marítimo relativo de los EEUU declina mientras los de potencias como China y la India aumentan, existe una creciente y apremiante necesidad para los europeos, de hacerse responsables por las Líneas Marítimas de Comunicación que los vinculan con los más alejados rincones del mundo, particularmente aquellos que son más vitales para el comercio y la seguridad europeos”.

El reporte continúa diciendo que: “el creciente costo que demanda el sustento de una infraestructura marítima extensa, reclama de mayor cooperación en la UE, para europeizar la presencia adelantada anglo francesa, y sostener más efectivamente la seguridad marítima de la Unión, protegiendo al mismo tiempo sus Líneas de Comunicación y manteniendo una presencia adelantada de ultramar de la UE”.

Se sostiene que las bases existentes deberían ser transferidas a la Unión Europea. “A medida que la UE asuma un rol más amplio en la seguridad y defensa del bloque entero, se requerirán reformas institucionales que permitan el manejo de nuevas y más demandantes tareas. Una de estas podría significar para Gran Bretaña y Francia transferir el mantenimiento y conservación de sus instalaciones militares a una institución central, financiada por todos los Estados Miembros”.

¿Una política de Seguridad y Defensa Europea?

No es sencillo encontrar consensos en estos temas de la alta política en el gigante europeo, el cual siempre ha tenido en su interior profundas diferencias respecto a ese segundo pilar (el de la política europea de seguridad y defensa). Sin embargo, un atisbo de experiencia han logrado en estos últimos tiempos principalmente en la misión anti-piratería frente a las costas de Somalia (la primera misión naval combinada de la UE), la que con resultados ciertamente exitosos les permitió acercar las partes.

En este contexto, si bien no es nuevo que el bloque europeo reconozca a las Malvinas como un territorio británico ya que lo viene haciendo desde el año 1972 (un año antes de la entrada de Gran Bretaña al bloque), si lo es la forma y la importancia en que se expresan dichas cuestiones hoy. Y algunas acciones llevadas a cabo.

Se criticaba internamente en la Unión Europea lo poco que había avanzado el 2do pilar desde su creación. La solución a esa profundización podría encontrarse en la Constitución Europea, la que con algunos retoques hoy se traduce en el Tratado de Lisboa.

Creemos en ese sentido, que no existe una identidad europea de seguridad y defensa bien definida, producto esta principalmente de la historia y de una arquitectura teórica y práctica entre los miembros que dista mucho de ser homogénea. Lo que nos empieza a preocupar es que la misma se vaya construyendo de acuerdo a intereses. Y a intereses que en este caso son nuestros.

Mientras tanto en nuestra región

Las Islas Malvinas y su ocupación ilegal no es una “idea” argentina. Todos los años, las Naciones Unidas, llaman a los países en disputa a dialogar sobre el tema. Aspecto que siempre es evitado y negado por Gran Bretaña.

La experiencia demuestra que descolonización, soberanía y paz son indivisibles. Nuestra propuesta es una ofensiva político-diplomática para mantener el tema en el debate público, presentarlo en todos los foros internacionales y especialmente en las reuniones de UNASUR y otras expresiones de unidad e integración latinoamericana y caribeña que avanzan en la condena y el aislamiento del ilegitimo ocupante. Los primeros pasos ya han sido dados.

En los últimos años, nuestro país pasó de la "enérgica protesta" diplomática a la acción: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner decretó que "todo buque o artefacto naval que se proponga transitar" entre los puertos continentales y las islas Malvinas "deberá solicitar una autorización previa" al Gobierno argentino, limitando de ese modo el tráfico marítimo, tanto comercial como turístico, en la región. Ha sido una de las primeras acciones desde el año 1991 y no ha sido menor.

Oscar Laborde, miembro de la Cancillería argentina, en una nota titulada “Malvinas, una colonia en el siglo XXI” señala que:

“Malvinas forma parte de un sistema integrado de defensa de la OTAN y del desarrollo militar estadounidense en el Atlántico Sur, que reconoce a Latinoamérica y África como continentes y a nuestras islas y el atolón Diego García en el Océano Indico como enclaves estratégicos y tácticos, respectivamente, para sus operaciones.

“No existe ninguna hipótesis de conflicto que justifique semejante despliegue, sólo una concepción imperial en las relaciones entre gobiernos y países”, concluye Laborde.

EE.UU. en su diseño sobre políticas a aplicar se encuentra hoy frente a una situación que se puede expresar con el apoyo del grafico que publicamos mas arriba:

Donde se puede observar los actores que intervienen y las alianzas existentes.

Lo cierto es que EE.UU. por un lado pregona su naturaleza americana, pero por otro lado y como ya lo ha hecho en 1982, no renegará de sus orígenes y se volcará a apoyar a Gran Bretaña de la forma que fuera. Estamos hablando obviamente de la vía diplomática.

Nuestras opciones

La UNASUR, es la herramienta adecuada para impulsar nuestros derechos, para generar sentimientos de identidad y reconocimiento mutuos entre los miembros. A través de ella y si es necesario con el Consejo de Defensa Sudamericano activar mecanismos de asistencia, apoyo y control efectivo sobre las Islas. Siempre en el plano político y diplomático, pero con convicciones profundas y acciones practicas que posibiliten desalentar los costos que implican el mantener un gran componente militar en las Islas.

Desde el plano militar nuestra política ya ha sido direccionada. Y en ella no está previsto el uso de la fuerza para recuperar lo que es legítimamente nuestro. Pero lo que sí se podría hacer es incrementar y promover las ejercitaciones en el sur de nuestro territorio. Aspecto que implicaría en algunos casos el alerta, movimientos y mantenimiento de los sistemas defensivos militares británicos en las islas. Estas acciones conllevan costos ya no sólo económicos.

Un aspecto clave es Chile. Ya que desde el país vecino se permite el apoyo, evacuaciones sanitarias y otros aspectos logísticos de sostenimiento a las Islas. En este sentido, no podemos, ni debemos interferir en las relaciones del vecino país con Gran Bretaña, pero lo que lo sí podemos es persuadir e influenciar al mismo a través de relaciones profundas en esquemas de integración regionales, en los que el accionar mancomunado de la UNASUR, y principalmente de los mandatarios actuales cobra roles fundamentales.

La Antártida merece un párrafo aparte y quizás un estudio mayor, no obstante podemos expresar que esta se rige por el Tratado Antártico desde el año 1959, en donde ningún país puede actualmente, ejercer la soberanía de ninguna porción del continente. Pero existen intenciones de varios Estados a poder ejercer en el día de mañana, soberanía plena sobre las regiones del continente blanco. Son áreas ya delimitadas y en muchos casos ya reconocidas tacita o expresamente por algunos países firmantes. Argentina siendo uno de los países pioneros (fue el primero en contar con una Base en Territorio Antártico en el año 1904) no posee ventajas que Gran Bretaña intenta desconocer. Es por eso que para estos, es primordial adueñarse del Atlántico Sur, para poder tener continuidad en el continente blanco.

De nosotros depende. Si existe una idea, pensamiento o política de estado común y de consenso en todos los argentinos esa es que las Islas Malvinas son argentinas.

ANEXO I

4ta Parte (Anexo II) TRATADO DE LISBOA: PAÍSES Y TERRITORIOS DE ULTRAMAR A LOS QUE SE APLICARAN LAS DISPOSICIONES DE LA CUARTA PARTE DEL TRATADO.

Los territorios de ultramar: Los Estados miembros convienen en asociar a la Unión los países y territorios no europeos que mantienen relaciones especiales con Dinamarca, Francia, Países Bajos y Reino Unido. Dichos países y territorios, se enumeran en la lista a continuación.

- Groenlandia,
- Nueva Caledonia y sus dependencias,
- Polinesia francesa,
- Tierras australes y antárticas francesas,
- Islas Wallis y Futuna,
- Mayotte,
- San Pedro y Miquelón,
- Aruba,
- Antillas neerlandesas:
- Bonaire,
- Curaçao,
- Saba,
- San Eustaquio,
- San Martín,
- Anguila,
- Islas Caimán,
- Islas Malvinas,
- Georgia del Sur e islas Sándwich del Sur,
- Montserrat,
- Pitcairn,
- Santa Elena y sus dependencias,
- Territorio antártico británico,
- Territorios británicos del Océano Índico,
- Islas Turcas y Caicos,
- Islas Vírgenes británicas,
- Bermudas.

Como conclusión, podemos afirmar geopolíticamente que se ha producido una Otanización de las Malvinas, que genera una necesidad geopolítica de una diplomacia multidimensional de sudamericanización de las Malvinas a través del Consejo Sudamericano de Defensa.

En el siglo de los Estados Continentales industriales, Malvinas nos muestra con exactitud el rumbo geoestratégico sudamericano en la globalización, para ser sujetos de la historia.

1 Estos territorios, si bien no son miembros plenos de la Unión, poseen beneficios especiales con los Estados europeos. Es así como los isleños tienen un trato especial con la Unión Europea.

2 “Gran Bretaña, tiene en construcción dos nuevos portaaviones de bolsillo de 65.000 toneladas. Las capacidades y tamaño ligero de estas unidades, proveerán a la Armada Británica, y potencialmente, a la Unión Europea, de una capacidad expedicionaria y de proyección de poder marítimo muy fortalecida”.

3 Mantener los Thipoon (Cazas interceptores británicos), en alerta, configurados, e inclusive ejecutando vuelos de reconocimiento implicaría altos costos económicos que a la larga harían insostenible económicamente a los mismos en las Islas.


Ex editor del diario THE GUARDIAN pide devolver las Malvinas a la Argentina

15:00, titula el británico The Guardian un artí¬culo escrito por el periodista Peter Preston. El autor de la nota sabe muy bien de lo que habla, ya que no sólo fue editor de ese medio durante 20 años, sino que lo hizo precisamente entre 1975 y 1995, uno de los momentos más oscuros de la historia argentina que incluyó la guerra con la que la dictadura pretendió perpetuarse.

El inglés apunta su crítica sobre los vientos de “politiquería” londinense que soplan aún sobre las Malvinas en el preciso momento en que el vendaval de la crisis financiera mundial azota las costas del archipiélago británico. “Simplemente: si estamos en bancarrota, ¿por qué seguimos aferrados a estas islas que ya no tienen ningún sentido ni político ni económico?”, se pregunta.

“¿Cuánto cuesta, prosigue, mantener en las Malvinas un aeropuerto abierto y defendido por cuatro aviones Typhoons, tres estaciones de radar, una gran variedad de unidades de artillería, un destructor, más de 1000 soldados y algún submarino en alguna parte? Y no nos olvidemos de los cursos de golf y natación además de los kilómetros que hay que recorrer para hacer llegar los suministros a las islas.”

Preston arremete contra los “viejos lobos de mar y almirantes retirados” partidarios de la “seguridad” y que defienden una flotilla de portaviones que cuesta más de 5 mil millones de libras esterlinas, recordándoles que estos son tiempos de ajustarse los cinturones en el viejo continente.

Pero hay otro argumento irrefutable: “Usemos un poco de sentido común: el gobierno argentino, instalado en una continuidad democrática desde hace tiempo, no va a invadir a nadie por lo que se puede ver. Ha renunciado expresamente a retomar las Islas Malvinas por la fuerza (lo que por otro lado es la única opción práctica que le permite su frugal presupuesto militar).” En un típico toque irónico, Preston dice que pese a esto, si lo desean los contribuyentes, se pueden seguir gastando millones de libras para “apoyar a los 3000 o más malvinenses que viven a 8000 millas de distancia para que sigan su tradicional estilo de vida británico de pesca y agricultura”.

“Aferrarse a las Malvinas no es sólo un drenaje sin fin de recursos, también es un sustancial factor de irritación constante de nuestras buenas relaciones con América del Sur (por no hablar con la administración Obama y una ONU que se estremece aún con todo pasado colonial). Tal vez las exploraciones de aguas profundas en torno a las islas puede dar un poco de petróleo al fin y al cabo, pero cualquier cosa que hagamos dependerá de la asociación con la Argentina, así como con la forma en que British Petroleum se maneje en océanos turbulentos”.

Este “viejo lobo del periodismo” de 78 años concluye su nota con una sugerente propuesta: “Los malvinenses y sus descendientes pueden permanecer donde están bajo una soberanía compartida o ir a la Argentina para vivir como los antepasados de los inmigrantes galeses que instalaron su estilo de vida en la Patagonia. También pueden elegir venir a Gran Bretaña y transformarse en una simple gota en nuestro océano de migrantes.”

Fuente: TIEMPO ARGENTINO

Trabajo elaborado por el Dr. Miguel Barrios, integrante del "Grupo Geopolítico San Juan" sobre la problemática de Malvinas, Latinoamérica y una estrategia posible, se acompaña también el articulo del Diario Britanico The Guardian titulado: "Deshagámonos de las Falklands"


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