jueves, 20 de enero de 2011

NÉSTOR EN LA UNASUR Y LA TRAMPA MALVINAS - ¿POR QUÉ DE ESTO NO SE HABLA?


Por Roberto Maturana (*)

El ex presidente argentino, Néstor Kirchner, fue designado el día 04 de Mayo de 2010, Secretario General de la UNASUR durante la cumbre del bloque celebrada en la Argentina. Kirchner juró "ejercer con lealtad el cargo de Secretario General para el que he sido designado por el consejo de jefes y jefas de Estado y de Gobierno, velando por los objetivos propuestos y asegurando el proceso de integración latinoamericana". El objetivo de la UNASUR es construir, de manera participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus pueblos, otorgando prioridad al diálogo político, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, el financiamiento y el medio ambiente, entre otros, con miras a eliminar la desigualdad socioeconómica, lograr la inclusión social y la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados.

Se le presenta a Néstor una oportunidad para escribir una página gloriosa en la Gesta de las Malvinas, que le sumaría votos impensables para sus deseos de re-elección: tomar los compromisos asumidos por los presidentes en sus declaraciones de la UNASUR a favor de la soberanía argentina sobre las Malvinas. Dos años tiene Néstor en su cargo, renovable una sola vez, para poner en la agenda sudamericana el reclamo de nuestros derechos soberanos, desde la Secretaria General de la UNASUR con sede en Quito, así lo declara al menos su Tratado Constitutivo, y dedicación exclusiva, ya que como Secretario General se abstendrá de actuar en forma incompatible con su condición de funcionario internacional (Art. 10 Tratado constitutivo UNASUR). Luego del paso de un argentino como secretario de la UNASUR, nacionalidad que hace inocultable el reclamo soberano, quedará claro o que las Malvinas ya no son argentinas o que nuestros mandatarios sólo declaman y utilizan espacios de poder para sus propios intereses. Malvinas es un hito que mostrará hasta qué punto se respeta a nuestro pueblo o se utiliza su soberanía como estandarte para recordarnos nuestro lugar en el mundo.

Declaración reunión extraordinaria del Consejo de Jefes y Jefas de Estado de la Unión de Naciones suramericanas el 04 de mayo de 2010:

Las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la UNASUR, entre otros puntos:

5) Reiteran su compromiso de adhesión al principio de solución pacífica de controversias y reconocen la importante contribución que pueden ofrecer las organizaciones regionales y subregionales a la solución pacifica de las controversias y de la diplomacia preventiva. En este sentido, destacan el valor y la importancia de UNASUR como espacio político que ha tenido para la región.

7) Toman nota con satisfacción del establecimiento del Grupo de Trabajo del Consejo de Defensa Suramericano encargado de elaborar un Protocolo de Paz, Seguridad y Cooperación en la UNASUR, en cumplimiento de la instrucción que impartieron los Ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa en Quito, Ecuador, el 27 de noviembre de 2009. Registraron, asimismo, los avances de su primera reunión en Lima durante el mes de marzo y alentaron a sus expertos a continuar con el proceso en sus próximas sesiones.

Adhesión sudamericana a reclamo de la soberanía argentina sobre Malvinas

El 17 de Abril del 2007, 12 países reunidos en la 1ª Cumbre Energética Suramericana de Jefes de Estado realizada en Venezuela, aprobaron por unanimidad una declaración presidencial de apoyo al reclamo argentino de soberanía y también a la decisión adoptada el 27 de marzo de ese mismo año por el gobierno argentino de dar por finalizada la cooperación con el Reino Unido sobre hidrocarburos. Transcribimos esta adhesión por dos motivos: por un lado ejemplo de aquello que no se discute y por el otro por el contexto en que fue realizada, dentro de una cumbre respecto a un recurso estratégico para la región.

El 09 de diciembre de 2006, durante la II Cumbre de Jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones, se emitió la siguiente declaración:

“Reafirmamos nuestro respaldo a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte relativa a la Cuestión de las Islas Malvinas.

Asimismo, alentamos enfáticamente a los Gobiernos de la República Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a que reanuden las negociaciones a fin de encontrar a la mayor brevedad posible una solución justa, pacífica y definitiva de la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, de conformidad con las resoluciones y declaraciones pertinentes de la Asamblea General, del Comité Especial de Descolonización y de la Organización de los Estados Americanos.

En este marco, apoyamos la decisión del Gobierno de la República Argentina de dar por terminada la Declaración Conjunta argentino-británica del 27 de septiembre de 1995, bajo fórmula de salvaguardia de soberanía, sobre "Cooperación sobre Actividades Costa Afuera en el Atlántico Sudoccidental" referida a exploración y explotación de hidrocarburos en el área sujeta a la disputa de soberanía y jurisdicción, por los motivos expresados en la comunicación que remitiera el Gobierno argentino al del Reino Unido el 27 de marzo de 2007. Asimismo, tomamos nota de la nueva legislación emitida por este Gobierno en la materia”.

La Cumbre de Jefas y Jefes de Estado de América Latina y el Caribe reunidos en Cancún durante el mes de febrero de 2010 ratificó el apoyo a la posición argentina sumándose a otros pronunciamientos similares recientes de las Naciones Unidas, la OEA y otros foros. Sobre el particular "las jefas y los jefes de Estado y de Gobierno de América latina y el Caribe, recordaron lo establecido por la Resolución 31-49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas que ‘insta a las dos partes a que se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las islas estén atravesando por el proceso recomendado’ por la Asamblea General”.

En la cumbre los estados suscribieron una Declaración de la que transcribimos ciertos párrafos que resultan pertinentes para conocer la tendencia de los esfuerzos latinoamericanos en defensa de sus intereses:

“Las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de los países de América Latina y el Caribe, reunidos en la Cumbre de la Unidad constituida por la XXI Cumbre del Grupo de Río y la II Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC), en la Riviera Maya, México, el 23 de febrero de 2010.

Decididos a construir un espacio común con el propósito de profundizar la integración política, económica, social y cultural de nuestra región y establecer compromisos efectivos de acción conjunta para la promoción del desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe en un marco de unidad, democracia, respeto irrestricto a los derechos humanos, solidaridad, cooperación, complementariedad y concertación política.

Intensificar el diálogo político entre nuestros Estados y traducir, a través de la concertación política, nuestros principios y valores en consensos. La región requiere de una instancia de concertación política fortalecida que afiance su posición internacional y se traduzca en acciones rápidas y eficaces que promuevan los intereses latinoamericanos y caribeños frente a los nuevos temas de la agenda internacional.…

Subrayar que América Latina y el Caribe enfrentan serios desafíos en materia energética vinculados al aumento de la demanda y a la fluctuación en los precios y la oferta de energía y reconocemos la imperiosa necesidad de reducir la vulnerabilidad de la región en ese sentido.

Reafirmar la trascendencia e importancia de la energía como recurso fundamental en el desarrollo sustentable, así como el derecho soberano de cada país de establecer las condiciones de explotación de sus recursos energéticos, y por ello renovamos nuestro compromiso de avanzar en los procesos de cooperación e integración de nuestros países con base en la solidaridad y en la complementariedad, como un esfuerzo continuo para lograr el crecimiento económico sustentable y equitativo de sus pueblos.…

Ampliar el intercambio entre el Proyecto Mesoamérica y los mecanismos de integración en el ámbito de la UNASUR, a través del Consejo de Infraestructura y Planeamiento (CIP), que incorporará a la IIRSA. Promoveremos la incorporación a ese diálogo tanto de las instancias caribeñas equivalentes, como de las establecidas en ALBA-TCP y Petrocaribe, para la realización de reuniones similares entre mecanismos subregionales vinculados con la integración de la infraestructura física en América Latina y el Caribe....

La paz en nuestra región está profundamente ligada al respeto a los principios de la libre determinación de los pueblos, la no intervención en los asuntos internos de los Estados, la solución pacífica de las controversias, la proscripción de la amenaza o del uso de la fuerza, la igualdad jurídica de los Estados y la cooperación internacional para el desarrollo. … ”

La cuestión Kelpers

El apoyo de países hermanos es claro. Nos han acompañado con declaraciones “cuidadosas” en la política exterior de nuestros gobiernos democráticos, mientras el Reino Unido cambiaba hace ya varias décadas, su discurso y estrategia para terminar con nuestros reclamos. El eje de estas declaraciones pasan por la descolonización de los territorios del reino, mientras la agenda británica sigue desde antes del acto soberano de recuperación otras metas. La cuestión soberanía pasa a ser la cuestión kelpers, lograr que los habitantes de Malvinas decidan por sí sus destinos, más allá de nuestra soberanía. El informe que sigue, aporta una PROPUESTA de mi autoría para Néstor, luego de recorrer instancias institucionales, en democracia pacífica en honor a todos los que han dado sus vidas por nuestras tierras y quienes las arriesgaron en su defensa.

Nuestra riqueza ictícola en desarrollo económico Kelper

En 1975 la economía de las Islas Malvinas presentaba serias dificultades por lo que el gobierno británico decide encarar un informe económico del que surgiría una serie de recomendaciones que no fueron puestas en práctica. En 1982, luego de una actualización del mismo se decide constituir una agencia de desarrollo, transferir la propiedad de las tierras a sus ocupantes locales, fomentar la agricultura, la pesquería, el turismo e invertir en infraestructura, adecuar la estructura gubernamental de las islas para lograr el desarrollo y asignar una partida al mismo a tales fines.

En 1986, la Argentina firmó con la URSS y Bulgaria, acuerdos marco de pesca. Por la falta de controles se llegó a altísimos niveles de depredación que permitieron al Reino Unido, bajo el amparo del derecho internacional, formar una zona de conservación FICZ alrededor de las Islas Malvinas, en detrimento de nuestros reclamos soberanos y la pérdida de posibilidad de pesca en nuestro caladero malvinense. La pesca pasó a ser la principal actividad económica. El PIB aumentó de alrededor de 5 millones de libras (aprox. 7,5 millones de dólares) en 1980 a aproximadamente £ 104 millones (aprox. 156 millones de dólares) en 2007. Los ingresos procedentes de la pesca constituyen la principal fuente de ingresos para el Gobierno, alrededor del 35% de los ingresos y el 60% del PIB (aprox. 93 millones de dórales). La población kelper según el censo del 2006 es de 2478, por lo que el PBI per cápita de los kelpers asciende a £ 41.969 (aprox. 62.954 dólares).

Las aguas de las Malvinas son ricas en la especie calamar que generalmente representa el 75% de las capturas anuales, es decir unas 200.000 toneladas año destinadas al mercado europeo y oriental. La pesca de esta especie disminuyó en los últimos años debido a una disminución en su biomasa, lo que llevó a políticas de protección de juveniles y reducción de las licencias de pesca. Los kelpers sostienen fuertes políticas conservacionistas sobre los recursos de las Malvinas e invierten ingresos provenientes de la pesca en protección e investigación. Para garantizar que se alcancen los objetivos de conservación, el esfuerzo pesquero está controlado en la limitación el número de buques con licencia para pescar dentro de la zona protegida. Restricciones adicionales incluyen áreas cerradas y vedas temporales para proteger el desove de calamar y otras especies. Se controlan estrictamente las artes de pesca y se impone una malla mínima. Diariamente se recogen los datos de captura de todos los buques. Para protegerse contra pescadores furtivos sin licencias, las aguas son patrulladas por aviones del Gobierno de las Islas Malvinas y un buque de protección de pesca armado. Las aguas de Malvinas son ricas también en merluza de cola, merluza negra, granadero, abadejo, bacalao de roca.

Para el 2010, la economía de la Islas espera un crecimiento del 5,3% en términos reales, expectativa basada en mejora de las capturas en la pesquería de calamar y mayores precios de la lana y la carne en el sector agrícola. Para el turismo, otro sector de alto impacto en el desarrollo económico de las islas, se espera un declive debido a la cancelación de reservaciones de los cruceros que arriban regularmente. Una de las estrategias de desarrollo para aumentar la incidencia de la pesquería en la economía de las islas es agregar valor a las capturas de calamar. A partir de este año se desarrolla la conteinerización de toda la captura de la temporada del calamar. El objetivo es mejorar la calidad del producto y satisfacer las demandas mundiales de explotación. Se almacenarán las capturas en contenedores frigoríficos frente a la bodega de los buques, logrando una calidad del producto óptima para los estándares mundiales más exigentes. De esta forma no sólo se mejora el producto y la logística de entrega, si no que se agrega valor en tierra con el consiguiente impacto favorable al crearse nuevos puestos de trabajo que redundan en mayores beneficios en toda la población local.

Aspecto político del desarrollo Kelper

El surgimiento económico de las islas fue acompañado por profundas modificaciones políticas en la organización gubernamental basadas en la Constitución de las Malvinas de 1985, modificada en 1997. Para Gran Bretaña, las Islas Malvinas son un Territorio de Ultramar del Reino Unido por elección. La autoridad suprema recae en Su Majestad la Reina y es ejercida por un Gobernador en su nombre, con el asesoramiento y la asistencia del Consejo Ejecutivo y la Asamblea Legislativa. Las islas poseen una nueva Constitución del 2008, vigente desde el 1 de enero de 2009. Los isleños participaron de las enmiendas a la Constitución, tuvieron oportunidad de debatir y opinar. La anterior se basaba en el derecho de los isleños a decidir sus destinos, principio hoy reesforzado en la Nueva Constitución bajo la formulación de la libre determinación de los pueblos, fundamento del Derecho Internacional. Esta Nueva Constitución fortifica la democracia local, manteniendo los poderes suficientes para el Gobierno del Reino Unido para proteger sus intereses y para garantizar la buena gobernabilidad global del territorio. En esta Nueva Constitución se prevé una mayor transparencia y rendición de cuentas mediante la creación de un Comité de Cuentas Públicas, y en el capítulo de derechos se adecua a acuerdos internacionales. En el caso concreto de los derechos políticos, se reconoce al Jefe del Ejecutivo como Jefe de la Administración Pública, bajo la autoridad y la dirección del Gobernador, en consonancia con las disposiciones de la Convención Europea de Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos de Derechos Civiles y Políticos. Para los habitantes de la Isla que poseen “Falkland Islands Status”, es decir, con derecho a voto, en la Nueva Constitución pueden acceder al status “ciudadanos británicos”, “ciudadanos británicos de los territorios de ultramar”, automáticamente por naturalización o registración al igual que sus cónyuges.

Nuestros recursos submarinos estratégicos en los intereses del Reino Unido

En 1989 se reinician las relaciones diplomáticas con el Reino Unido. A partir de las Declaraciones Conjuntas de Madrid de 1989 y 1990 se adoptaron diversos entendimientos bajo la fórmula de salvaguarda de soberanía, en sucesivas declaraciones conjuntas y canjes de notas. Estos entendimientos se refieren a medidas de fomento de la confianza mutua en materia militar a efectos de evitar incidentes, conservación de recursos pesqueros, exploración y explotación de hidrocarburos, comunicaciones aéreas y marítimas entre el territorio continental argentino y las islas, acceso de titulares de pasaportes argentinos a las islas, construcción de un monumento a los caídos argentinos en las islas en 1982, intercambio de información sobre la delimitación exterior de la plataforma continental, realización de un estudio de factibilidad sobre desminado en las Islas Malvinas y análisis de su toponimia.

El 27 de septiembre de 1995, bajo dicha fórmula de salvaguardia de soberanía, la Argentina y Gran Bretaña firmaron la Declaración Conjunta sobre "Cooperación sobre Actividades Costa Afuera en el Atlántico Sudoccidental" referida a exploración y explotación de hidrocarburos en el área sujeta a la disputa de soberanía y jurisdicción. La Declaración crea la Comisión de Hidrocarburos del Atlántico Sudoccidental. Según se desprende del acuerdo, la cooperación en la explotación de hidrocarburos debía realizarse en las áreas marítimas en disputa de soberanía, pero el Reino Unido sólo reconocía 21.000 de los 430.000 kilómetros cuadrados que nuestro país fundadamente reclama desde hace más de 174 años. Así, el gobierno británico, además de desconocer lo acordado bilateralmente, avasalló la soberanía de la plataforma continental argentina al autorizar unilateralmente concesiones petrolíferas en la zona. En la su octava y última reunión de la Comisión celebrada en julio del año 2000, ambas partes dejaron reflejada por escrito en un comunicado, la subsistencia de sus interpretaciones divergentes sobre esa Declaración y acordaron abrir una pausa de reflexión para intentar solucionarlas. Desde entonces la Comisión Bilateral no ha vuelto a reunirse. El Gobierno argentino consideró agotado el ejercicio de reflexión abierto en 2000 sobre la marcha de la Declaración Conjunta y decidió dar la misma por terminada el 27 de marzo en 2007 ante el continuo, ilegítimo y unilateral accionar del Reino Unido. El accionar del Reino Unido es contrario no sólo a la cooperación bilateral convenida, sino a la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la cual insta a ambas partes en la disputa a no introducir modificaciones mientras las Islas atraviesan el proceso de solución de la controversia de soberanía recomendado por las Naciones Unidas. En agosto de 2007 el Senado de la Nación expresó su beneplácito por la decisión adoptada por el Poder Ejecutivo Nacional de dar por terminada la Declaración Conjunta Argentino – Británica de 1995.

La cuestión de la soberanía, ante la renuencia de Reino Unido, no ha sido tema de conversación desde el reinicio de la relaciones diplomáticas a pesar de los esfuerzos del gobierno argentino y de los múltiples llamamientos internacionales para llegar a una solución definitiva. El arribo de una plataforma de exploración de hidrocarburos a las Islas Malvinas en febrero de 2010 constituye otra iniciativa unilateral británica que contraviene los compromisos de cooperación asumidos por ambos países en el pasado y las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas. Gran Bretaña continúa su política de avasallamiento de nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas avanzando con sus proyectos de extracción de hidrocarburos en Malvinas.

Propuesta para Néstor: rediseño de la estrategia argentina

Gran Bretaña a partir del intento soberano de nuestra Nación de recuperar las Islas Malvinas en 1982 desarrolló políticas concretas tendientes a dotar a los isleños de fundamentos para que los mismos logren su propia independencia y evitar de esta manera una decisión de las Naciones Unidas que obligue a Gran Bretaña a reconocer la soberanía argentina sobre las Islas. Intenta cambiar el eje de la discusión: desde la reclamación de derechos soberanos sobre una ocupación ilegítima a la lucha por la libre determinación de los pueblos. El apoyo unánime de las naciones latinoamericanas a los reclamos soberanos de nuestro país sobre las Islas se tornaría infructuoso ante un reclamo de los propios kelpers por su independencia.

Es indiscutible la autonomía política y económica lograda en Malvinas basada en el diseño constitucional llevado a cabo desde 1985 y en el desarrollo y la sustentabilidad de recursos pertenecientes a nuestro país. El nuevo diseño político permite que las licencias de pesca y de hidrocarburos en aguas territoriales de Malvinas sean emitidas por el gobierno de Malvinas, no por Londres. Otro avance que muestra el grado de autodeterminación de los kelpers. El reclamo sobre la descolonización por parte de nuestros gobiernos pierde sustento.

Hoy la economía malvinense depende de la pesquería. Si bien el proyecto de conteinerización de las capturas de calamar fortalece la pesquería como base de la economía isleña, exige maniobras complejas que ponen de manifiesto problemas de infraestructura portuaria en las islas. El muelle flotante FIPASS de Puerto Argentino (Stanley) muestra la precariedad y la necesidad imperiosa de tener un muelle operativo permanente que les permita afrontar avituallamientos de buques y reparaciones de los mismos. Malvinas carece de sitios duros de apoyo en el área de FIPASS para playas de containers como así de capacidad eléctrica instalada para dar corriente a tomas de estos. Las falencias en infraestructura implican un escollo en el crecimiento de las Islas hoy pues su puerto tiene limitaciones en su operatividad.

Lo cierto es que los buques que operan en Malvinas son los que permiten los altos ingresos base de la economía kelper por las licencias de pesca. Los buques no operarían sobre nuestros recursos en Malvinas sin el apoyo de la infraestructura portuaria de América del Sur. Los buques pesqueros de calamar, específicamente “poteros” (dotados de anzuelos y luces de nocturnidad), sólo pueden capturar esa especie, no están técnicamente preparados para la captura de otras especias. Además la captura del calamar es temporal, entre 4 y 5 meses al año. Durante la operatoria de captura, la carga de estos buques se transfiere a buques frigoríficos mercantes para su traslado a los mercados internacionales. Los poteros son avituallados por los mismos mercantes que les trasladan las bolsas de nylon para empaquetar el calamar, el combustible y lo necesario para la subsistencia de la tripulación durante la zafra. La finalización de la misma obliga a los poteros por su especificidad de captura, a abandonar la zona y amarrar para reparaciones hasta la próxima temporada en puertos de América del Sur por obvias conveniencias económicas y operativas dado que no podrían obtener una ecuación rentable al regresar a sus puertos de origen al culminar cada temporada. Los buques congeladores y factorías arrastreros (dotados redes para capturas de otras especies) que forman parte de la flota pesquera operan todo el año y se avituallan del mismo modo, tocan puerto en Chile y Montevideo para reparaciones necesarias de mantenimiento y averías. La misma metodología se aplica a buques palangreros (gran profundidad con anzuelos) que capturan como especia objetiva la merluza negra. Es decir, todos los buques que operan en Malvinas requieren la disponibilidad de puertos de América del Sur, ya que Malvinas no posee dique seco para reparaciones de diferente magnitud. Además las isla carece de repuestos específicos que los buques utilizan en sus diferentes plantas motrices por lo que estos son importados desde puertos de América del Sur, como así también redes, anzuelos y otros elementos y equipos de utilización diaria de la flota pesquera.

La no facilitación como medida soberana: la clave para Néstor

Una acción concreta y contundente en ejercicio y reclamo de nuestros derechos soberanos es la prohibición de la exportación de elementos, equipos, repuestos y materiales en general para la pesca y repuestos de buques desde puertos de América del Sur a las islas. De acuerdo a la nomina de buques que operan en Malvinas se conoce las plantas motrices de los buques distinguiendo cada marca de motor por los Registros Públicos Internacionales del Lloyd Register.

Con esta prohibición de exportación de ciertos elementos se da un golpe a la logística y la rentabilidad de la pesquería en Malvinas y su flota, que usufructúa nuestros recursos e enriquece al invasor que hasta la fecha sólo se lo ha importunado con diatribas desde la gesta de Malvinas, fácilmente sorteadas por la clara estrategia de Gran Bretaña sobre la cuestión de la soberanía. Se lograría también el encarecimiento y entorpecimiento continuo para la salida de los productos que se manufactura en las islas como carne ovina y lanas dado que no podrán procesar volúmenes al carecer frigorífico de porte para su almacenamiento antes de la carga a buque.

Otras medidas también impactarían directamente sobre el turismo y los pobladores que consumen alimentos de la Argentina triangulados a Chile - Uruguay - Brasil al igual que productos de América del sur y de Inglaterra que llegan a Malvinas velozmente vía containers. Aumentando aranceles de exportación y costos en operatoria en puertos sudamericanos para productos cuyo destino final es Malvinas provocaría otro impacto en las islas. Los buques conteineros no poseen regularidad de Inglaterra a Malvinas sino a Chile, Uruguay y Brasil. Los buques containeros llevan volúmenes de containers entre puertos operativos de los que carecen Malvinas. Buscar vías alternativas de fletamento encarecería enormemente el costo de vida de los kelpers, que hoy gozan de un estándar de confort gracias a las riquezas de nuestras aguas sin ningún beneficio sobre nuestro país y generando ingresos a los países sudamericanos a costa de nuestra soberanía que dicen respetar.

El sistema de comunicaciones en las islas es satelital, los kelpers se comunican con sus celulares vía satélite al igual que la señal de televisión. Este sistema caro muestra el alto costo de vida que permite sostener la pesquería además de soportar el flete de todos los productos necesarios para la vida diaria.

Respecto a los hidrocarburos, para las empresas con licencias kelpers prohibir tocar puertos sudamericanos impide la logística de apoyo tanto de la exploración como de la extracción y transporte. Para este sector, es muy importante el apoyo de puertos de esta región que sin tener la posibilidad de utilizar puertos cercanos se hace insostenible toda su permanencia y operatividad.

Las Islas están situadas a 480 km de la costa continental de América del Sur, y a 1100 km de la parte continental de la Antártida, a 6100 km de África. Los buques que operan en Malvinas se verían obligados a tocar puertos africanos de países pertenecientes a la Commonwealth o directamente dirigirse a Europa. Esta operatoria es inviable frente a las enormes ventajas que brindan los puertos sudamericanos, los buques se volverían incompetentes en los merados internacionales. Si los países sudamericanos no brindan a Gran Bretaña el apoyo de sus puertos, a la logística de los containers que ingresan y egresan de Malvinas, obligaría a los kelpers a recurrir a la ruta del Cabo de Buena Esperanza que comprende una distancia de aprox. 2000 millas o negociar con la UNASUR. Estas son medidas que no quedan en declaraciones y evitan que países hermanados en los intereses de América del Sur se enriquezcan por la logística británica a costa de nuestros derechos.

El tiempo y la tecnología brindaran una solución a una política de no facilitación a quien se beneficia ilegítimamente de nuestros recursos, pero hasta que esto sea factible el impacto en los costos para los kelpers hace que las licencias de pesca y las de hidrocarburos se tornen en el corto y mediano plazo en antieconómicas. Estas medidas deben tomarse en lo inmediato para evitar el planteo de independencia del pueblo kelper que una vez logrado llevaría a las Malvinas a ser una de las naciones del Commonwealth y a la Argentina a la pérdida definitiva de sus derechos.

Concretar la Alianza Sudamericana

La República Argentina debe aplicar una metodología novedosa, pacífica y contundente sobre la explotación de recursos de Malvinas. Se han intentado variadas formas de lograr ese cometido pero no se concretó por carecer la nación de una estrategia para llevar a cabo un plan de acción rotundo y concreto. Las medidas de no facilitación sólo son posibles con la puesta en realidad no sólo en discursos, de la alianza de los países sudamericanos, que tanto han declamado su apoyo a nuestro país.

El marco adecuado para el planteo de alianzas es UNASUR, constituida el 23 de mayo de 2008 en Brasilia. Está compuesta por La República Argentina, la República de Bolivia, la República Federativa del Brasil, la República de Colombia, la República de Chile, la República del Ecuador, la República Cooperativa de Guyana, la República del Paraguay, la República del Perú, la República de Suriname, la República Oriental del Uruguay y la República Bolivariana de Venezuela. En su tratado constitutivo expresan las naciones firmantes:

“Ratifican que tanto la integración como la unión suramericanas se fundan en los principios rectores de: irrestricto respeto a la soberanía, integridad e inviolabilidad territorial de los Estados; autodeterminación de los pueblos; solidaridad; cooperación; paz; democracia; participación ciudadana y pluralismo; derechos humanos universales, indivisibles e interdependientes; reducción de las asimetrías y armonía con la naturaleza para un desarrollo sostenible”.…

La Declaración conjunta de Reunión Extraordinaria del Consejo de jefes y jefas de Estado de la Unión de Naciones Suramericanas, en San Carlos de Bariloche, el 28 de agosto de 2009, constituye un antecedente valioso para llevar el tema de la soberanía argentina sobre Malvinas frente a un nuevo avasallamiento del Reino Unido en la cuestión de los hidrocarburos, repudiado por todos sus Estados Miembros.

Además esta cuestión es crucial para el logro de los objetivos de la Unión. Plantear estas medidas de no facilitación soberana en el marco de la UNASUR abre a la Argentina un camino hasta hoy cerrado para recuperar las Islas Malvinas. Existe acuerdo unánime sobre "los legítimos derechos de la República Argentina" sobre las Malvinas por parte de los estados de la Unión.

Un ex presidente argentino en la UNASUR, ya es un símbolo de un reclamo soberano indiscutible, en consonancia con una presidenta argentina que “son uno” en sus proyectos políticos, a pesar de los pesares, es una oportunidad para negociar por Malvinas de forma pacífica. Malvinas podrían transformarse en la trampa política más grave para el matrimonio presidencial o en la catapulta facilitadora a lograr perpetuarse en el poder. Néstor elegirá de qué lado estar, de los Patriotas o de los traidores.


(*) Oficial de Marina Mercante-Investigador

Fuente: http://www.periodicotribuna.com.ar

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