miércoles, 26 de enero de 2011

MALVINAS HOY – APROXIMÁNDONOS A UNA ESTRATEGIA


Por el Dr. Miguel Barrios

El Tratado de Lisboa

A un año de la entrada en vigencia del Tratado de Lisboa y las posteriores (y muy bien fundadas protestas formales hechas por nuestro país), mucho no ha cambiado en la situación respecto a la soberanía de las Islas Malvinas. De hecho, Gran Bretaña ha mantenido la misma cantidad de efectivos y equipamiento que años anteriores, lo mismo que respecto al adiestramiento de las tropas (Informando en este caso la ejecución de disparos de misiles sobre el Océano Atlántico, hecho premeditado y de carácter táctico-estratégico).

En verdad, este último año se han incrementado los estudios en el Parlamento Europeo acerca del tratamiento a mantener sobre estos territorios de ultramar 1. de los cuales podrían beneficiarse la Unión Europea. Esta idea cimentada por Gran Bretaña, tuvo lamentablemente cómplices en el interior del Bloque (A diferencia de la mención de las Falkland, como llaman los británicos a las Malvinas, el Tratado de Lisboa no reconoce como británico a Gibraltar. "Los tratados se aplicarán a Gibraltar como territorio europeo cuyas relaciones exteriores asume un Estado miembro).

De acuerdo con un estudio que se encuentra bajo consideración del Parlamento Europeo, las bases británicas emplazadas alrededor del mundo deberían ser puestas al servicio de la Unión Europea, para la protección de las líneas de transporte marítimo.

El informe sostiene que las bases navales instaladas en Gibraltar, Chipre y Malvinas tienen que ser parte de la “presencia adelantada” de la Unión Europea, para asegurar las rutas vitales de comercio.

El documento, que fue redactado por encargo del Subcomité de Seguridad y Defensa del mencionado parlamento, y discutido a principios de esta semana, aduce que las bases, tanto británicas como francesas, deben ser “europeizadas”, a fin de que la UE pueda equiparar el poder militar de las armadas de Asia.

Las instalaciones militares de los “Estados Miembros de la Unión Europea”, fundamentalmente francesas y británicas, proveerían un activo formidable para la expansión geográfica y funcional de la “Grand Estrategia” de la Unión Europea, dice el informe, escrito por James Rogers y Luis Simon dos académicos con sede en el Reino Unido.

Los autores argumentan que las líneas de comercio sólo pueden asegurarse si las lejanas bases pertenecientes a las dos principales potencias navales europeas son dedicadas a un uso común. “En circunstancias en que el mundo se mueve hacia un dinámico sistema multipolar, y el poder marítimo relativo de los EEUU declina mientras los de potencias como China y la India aumentan, existe una creciente y apremiante necesidad para los europeos, de hacerse responsables por las Líneas Marítimas de Comunicación que los vinculan con los más alejados rincones del mundo, particularmente aquellos que son más vitales para el comercio y la seguridad europeos”.

El reporte continúa diciendo que: “el creciente costo que demanda el sustento de una infraestructura marítima extensa, reclama de mayor cooperación en la UE, para europeizar la presencia adelantada anglo francesa, y sostener más efectivamente la seguridad marítima de la Unión, protegiendo al mismo tiempo sus Líneas de Comunicación y manteniendo una presencia adelantada de ultramar de la UE”.

Se sostiene que las bases existentes deberían ser transferidas a la Unión Europea. “A medida que la UE asuma un rol más amplio en la seguridad y defensa del bloque entero, se requerirán reformas institucionales que permitan el manejo de nuevas y más demandantes tareas. Una de estas podría significar para Gran Bretaña y Francia transferir el mantenimiento y conservación de sus instalaciones militares a una institución central, financiada por todos los Estados Miembros”.

¿Una política de Seguridad y Defensa Europea?

No es sencillo encontrar consensos en estos temas de la alta política en el gigante europeo, el cual siempre ha tenido en su interior profundas diferencias respecto a ese segundo pilar (el de la política europea de seguridad y defensa). Sin embargo, un atisbo de experiencia han logrado en estos últimos tiempos principalmente en la misión anti-piratería frente a las costas de Somalia (la primera misión naval combinada de la UE), la que con resultados ciertamente exitosos les permitió acercar las partes.

En este contexto, si bien no es nuevo que el bloque europeo reconozca a las Malvinas como un territorio británico ya que lo viene haciendo desde el año 1972 (un año antes de la entrada de Gran Bretaña al bloque), si lo es la forma y la importancia en que se expresan dichas cuestiones hoy. Y algunas acciones llevadas a cabo.

Se criticaba internamente en la Unión Europea lo poco que había avanzado el 2do pilar desde su creación. La solución a esa profundización podría encontrarse en la Constitución Europea, la que con algunos retoques hoy se traduce en el Tratado de Lisboa.

Creemos en ese sentido, que no existe una identidad europea de seguridad y defensa bien definida, producto esta principalmente de la historia y de una arquitectura teórica y práctica entre los miembros que dista mucho de ser homogénea. Lo que nos empieza a preocupar es que la misma se vaya construyendo de acuerdo a intereses. Y a intereses que en este caso son nuestros.

Mientras tanto en nuestra región

Las Islas Malvinas y su ocupación ilegal no es una “idea” argentina. Todos los años, las Naciones Unidas, llaman a los países en disputa a dialogar sobre el tema. Aspecto que siempre es evitado y negado por Gran Bretaña.

La experiencia demuestra que descolonización, soberanía y paz son indivisibles. Nuestra propuesta es una ofensiva político-diplomática para mantener el tema en el debate público, presentarlo en todos los foros internacionales y especialmente en las reuniones de UNASUR y otras expresiones de unidad e integración latinoamericana y caribeña que avanzan en la condena y el aislamiento del ilegitimo ocupante. Los primeros pasos ya han sido dados.

En los últimos años, nuestro país pasó de la "enérgica protesta" diplomática a la acción: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner decretó que "todo buque o artefacto naval que se proponga transitar" entre los puertos continentales y las islas Malvinas "deberá solicitar una autorización previa" al Gobierno argentino, limitando de ese modo el tráfico marítimo, tanto comercial como turístico, en la región. Ha sido una de las primeras acciones desde el año 1991 y no ha sido menor.

Oscar Laborde, miembro de la Cancillería argentina, en una nota titulada “Malvinas, una colonia en el siglo XXI” señala que:

“Malvinas forma parte de un sistema integrado de defensa de la OTAN y del desarrollo militar estadounidense en el Atlántico Sur, que reconoce a Latinoamérica y África como continentes y a nuestras islas y el atolón Diego García en el Océano Indico como enclaves estratégicos y tácticos, respectivamente, para sus operaciones.

“No existe ninguna hipótesis de conflicto que justifique semejante despliegue, sólo una concepción imperial en las relaciones entre gobiernos y países”, concluye Laborde.

EE.UU. en su diseño sobre políticas a aplicar se encuentra hoy frente a una situación que se puede expresar con el apoyo del grafico que publicamos mas arriba:

Donde se puede observar los actores que intervienen y las alianzas existentes.

Lo cierto es que EE.UU. por un lado pregona su naturaleza americana, pero por otro lado y como ya lo ha hecho en 1982, no renegará de sus orígenes y se volcará a apoyar a Gran Bretaña de la forma que fuera. Estamos hablando obviamente de la vía diplomática.

Nuestras opciones

La UNASUR, es la herramienta adecuada para impulsar nuestros derechos, para generar sentimientos de identidad y reconocimiento mutuos entre los miembros. A través de ella y si es necesario con el Consejo de Defensa Sudamericano activar mecanismos de asistencia, apoyo y control efectivo sobre las Islas. Siempre en el plano político y diplomático, pero con convicciones profundas y acciones practicas que posibiliten desalentar los costos que implican el mantener un gran componente militar en las Islas.

Desde el plano militar nuestra política ya ha sido direccionada. Y en ella no está previsto el uso de la fuerza para recuperar lo que es legítimamente nuestro. Pero lo que sí se podría hacer es incrementar y promover las ejercitaciones en el sur de nuestro territorio. Aspecto que implicaría en algunos casos el alerta, movimientos y mantenimiento de los sistemas defensivos militares británicos en las islas. Estas acciones conllevan costos ya no sólo económicos.

Un aspecto clave es Chile. Ya que desde el país vecino se permite el apoyo, evacuaciones sanitarias y otros aspectos logísticos de sostenimiento a las Islas. En este sentido, no podemos, ni debemos interferir en las relaciones del vecino país con Gran Bretaña, pero lo que lo sí podemos es persuadir e influenciar al mismo a través de relaciones profundas en esquemas de integración regionales, en los que el accionar mancomunado de la UNASUR, y principalmente de los mandatarios actuales cobra roles fundamentales.

La Antártida merece un párrafo aparte y quizás un estudio mayor, no obstante podemos expresar que esta se rige por el Tratado Antártico desde el año 1959, en donde ningún país puede actualmente, ejercer la soberanía de ninguna porción del continente. Pero existen intenciones de varios Estados a poder ejercer en el día de mañana, soberanía plena sobre las regiones del continente blanco. Son áreas ya delimitadas y en muchos casos ya reconocidas tacita o expresamente por algunos países firmantes. Argentina siendo uno de los países pioneros (fue el primero en contar con una Base en Territorio Antártico en el año 1904) no posee ventajas que Gran Bretaña intenta desconocer. Es por eso que para estos, es primordial adueñarse del Atlántico Sur, para poder tener continuidad en el continente blanco.

De nosotros depende. Si existe una idea, pensamiento o política de estado común y de consenso en todos los argentinos esa es que las Islas Malvinas son argentinas.

ANEXO I

4ta Parte (Anexo II) TRATADO DE LISBOA: PAÍSES Y TERRITORIOS DE ULTRAMAR A LOS QUE SE APLICARAN LAS DISPOSICIONES DE LA CUARTA PARTE DEL TRATADO.

Los territorios de ultramar: Los Estados miembros convienen en asociar a la Unión los países y territorios no europeos que mantienen relaciones especiales con Dinamarca, Francia, Países Bajos y Reino Unido. Dichos países y territorios, se enumeran en la lista a continuación.

- Groenlandia,
- Nueva Caledonia y sus dependencias,
- Polinesia francesa,
- Tierras australes y antárticas francesas,
- Islas Wallis y Futuna,
- Mayotte,
- San Pedro y Miquelón,
- Aruba,
- Antillas neerlandesas:
- Bonaire,
- Curaçao,
- Saba,
- San Eustaquio,
- San Martín,
- Anguila,
- Islas Caimán,
- Islas Malvinas,
- Georgia del Sur e islas Sándwich del Sur,
- Montserrat,
- Pitcairn,
- Santa Elena y sus dependencias,
- Territorio antártico británico,
- Territorios británicos del Océano Índico,
- Islas Turcas y Caicos,
- Islas Vírgenes británicas,
- Bermudas.

Como conclusión, podemos afirmar geopolíticamente que se ha producido una Otanización de las Malvinas, que genera una necesidad geopolítica de una diplomacia multidimensional de sudamericanización de las Malvinas a través del Consejo Sudamericano de Defensa.

En el siglo de los Estados Continentales industriales, Malvinas nos muestra con exactitud el rumbo geoestratégico sudamericano en la globalización, para ser sujetos de la historia.

1 Estos territorios, si bien no son miembros plenos de la Unión, poseen beneficios especiales con los Estados europeos. Es así como los isleños tienen un trato especial con la Unión Europea.

2 “Gran Bretaña, tiene en construcción dos nuevos portaaviones de bolsillo de 65.000 toneladas. Las capacidades y tamaño ligero de estas unidades, proveerán a la Armada Británica, y potencialmente, a la Unión Europea, de una capacidad expedicionaria y de proyección de poder marítimo muy fortalecida”.

3 Mantener los Thipoon (Cazas interceptores británicos), en alerta, configurados, e inclusive ejecutando vuelos de reconocimiento implicaría altos costos económicos que a la larga harían insostenible económicamente a los mismos en las Islas.


Ex editor del diario THE GUARDIAN pide devolver las Malvinas a la Argentina

15:00, titula el británico The Guardian un artí¬culo escrito por el periodista Peter Preston. El autor de la nota sabe muy bien de lo que habla, ya que no sólo fue editor de ese medio durante 20 años, sino que lo hizo precisamente entre 1975 y 1995, uno de los momentos más oscuros de la historia argentina que incluyó la guerra con la que la dictadura pretendió perpetuarse.

El inglés apunta su crítica sobre los vientos de “politiquería” londinense que soplan aún sobre las Malvinas en el preciso momento en que el vendaval de la crisis financiera mundial azota las costas del archipiélago británico. “Simplemente: si estamos en bancarrota, ¿por qué seguimos aferrados a estas islas que ya no tienen ningún sentido ni político ni económico?”, se pregunta.

“¿Cuánto cuesta, prosigue, mantener en las Malvinas un aeropuerto abierto y defendido por cuatro aviones Typhoons, tres estaciones de radar, una gran variedad de unidades de artillería, un destructor, más de 1000 soldados y algún submarino en alguna parte? Y no nos olvidemos de los cursos de golf y natación además de los kilómetros que hay que recorrer para hacer llegar los suministros a las islas.”

Preston arremete contra los “viejos lobos de mar y almirantes retirados” partidarios de la “seguridad” y que defienden una flotilla de portaviones que cuesta más de 5 mil millones de libras esterlinas, recordándoles que estos son tiempos de ajustarse los cinturones en el viejo continente.

Pero hay otro argumento irrefutable: “Usemos un poco de sentido común: el gobierno argentino, instalado en una continuidad democrática desde hace tiempo, no va a invadir a nadie por lo que se puede ver. Ha renunciado expresamente a retomar las Islas Malvinas por la fuerza (lo que por otro lado es la única opción práctica que le permite su frugal presupuesto militar).” En un típico toque irónico, Preston dice que pese a esto, si lo desean los contribuyentes, se pueden seguir gastando millones de libras para “apoyar a los 3000 o más malvinenses que viven a 8000 millas de distancia para que sigan su tradicional estilo de vida británico de pesca y agricultura”.

“Aferrarse a las Malvinas no es sólo un drenaje sin fin de recursos, también es un sustancial factor de irritación constante de nuestras buenas relaciones con América del Sur (por no hablar con la administración Obama y una ONU que se estremece aún con todo pasado colonial). Tal vez las exploraciones de aguas profundas en torno a las islas puede dar un poco de petróleo al fin y al cabo, pero cualquier cosa que hagamos dependerá de la asociación con la Argentina, así como con la forma en que British Petroleum se maneje en océanos turbulentos”.

Este “viejo lobo del periodismo” de 78 años concluye su nota con una sugerente propuesta: “Los malvinenses y sus descendientes pueden permanecer donde están bajo una soberanía compartida o ir a la Argentina para vivir como los antepasados de los inmigrantes galeses que instalaron su estilo de vida en la Patagonia. También pueden elegir venir a Gran Bretaña y transformarse en una simple gota en nuestro océano de migrantes.”

Fuente: TIEMPO ARGENTINO

Trabajo elaborado por el Dr. Miguel Barrios, integrante del "Grupo Geopolítico San Juan" sobre la problemática de Malvinas, Latinoamérica y una estrategia posible, se acompaña también el articulo del Diario Britanico The Guardian titulado: "Deshagámonos de las Falklands"


Fuente: http://licpereyramele.blogspot.com/search?updated-max=2010-12-12T20%3A36%3A00-03%3A00&max-results=1

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