miércoles, 26 de enero de 2011

UNA ESCALADA A LA GUERRA EN LAS MALVINAS?



Por el Capitán (Retirado) William Dempsey, Reserva de la Marina de los Estados Unidos (*)

Más de 28 años después que la Argentina y Gran Bretaña fueron a la guerra por un grupo de islas rocosas en el sur del Océano Atlántico, el dominio de las Malvinas sigue siendo discutido.

Hoy, un submarino británico, de propulsión nuclear armado con misiles de crucero Tomahawk con capacidad de una precisión milimétrica, merodea frente a las costas de la Argentina. Un escuadrón de Eurofighter Typhoon, uno de los aviones militares supersónicos más avanzados del mundo, se encuentra en estado de alerta permanente para eliminar cualquier blanco aéreo o terrestre argentino a los pocos minutos de recibir una orden desde Londres. Una corbeta argentina ingresó a aguas británicas en las Islas Malvinas, sin previo aviso. ¿Qué está pasando aquí?

La mayor parte del mundo se ha olvidado que una guerra importante se produjo en 1982 entre Gran Bretaña y la Argentina. Las heridas, de lo que se ha conocido como la Crisis de las Malvinas, siguen aumentando y últimamente las tensiones entre los dos países, que comparten tradiciones y valores europeos cristianos, aumentaron.

Una sangrienta historia

La manzana de la discordia lo constituye un grupo de islas situado a 300 millas de las costas de la Argentina en el sur del Océano Atlántico, para los británicos son conocidas como Falkland, para los argentinos como Islas Malvinas. Con todo el respeto, y debido a la complejidad de la cuestión y en el interés de la claridad y la simplicidad, nos referiremos a las islas en cuestión como las islas Falkland o Malvinas,

En tamaño, las islas son un poco más pequeñas que Connecticut, y la población es de 3.000 habitantes. Gran Bretaña reclama la soberanía por un acuerdo previo hecho con España en el año 1771, mientras que Argentina sostiene que en 1833 Gran Bretaña ocupó estas islas por la fuerza y obligó al oficial a cargo a retirarse para reafirmar la soberanía. En cualquier caso, en 1840 Gran Bretaña había comenzado un programa de colonización formal mediante la incorporación de los colonos británicos. Hoy, los residentes son casi en su totalidad de origen británico, y el lugar tiene el aire de un pueblo de Gales. Los habitantes hablan un inglés recortado, conducen vehículos Land Rover por el lado izquierdo de la carretera, y comen habichuelas y salchichas en el desayuno.

Durante décadas, la Argentina presionó al mundo para recuperar las islas y durante la década de 1970 estaba en negociaciones con Gran Bretaña para hacer precisamente eso. Gran Bretaña, que atravesaba una recesión económica, estaba dispuesta a transferir la soberanía a la Argentina, siempre y cuando los isleños estuvieran de acuerdo. Después de todo, a Gran Bretaña le estaba costando mucho dinero darle a los isleños un gobierno, una infraestructura y un soporte militar. Gran Bretaña se sumó a la idea de la Argentina de atraer a los isleños para que aceptaran una transferencia de gobierno.

Argentina construye una pista de aterrizaje

Esta instancia se inició en 1971, cuando Argentina estableció la primera conexión aérea con las islas a través de vuelos anfibios entre Comodoro Rivadavia, Argentina y Puerto Stanley, Islas Malvinas, situada a unos 450 kilómetros de distancia y sólo 50 minutos en avión. Al año siguiente, la Argentina construyó una pista de aterrizaje en Puerto Stanley, abriendo un nuevo mundo para los isleños. A pesar de ello, los residentes siguieron firmes en su deseo de seguir siendo un territorio británico. Ciertamente, uno de los argumentos era la accidentada historia de la Argentina en términos de gobiernos democráticos y de derechos humanos.

En 1981, la Argentina era gobernada por una Junta Militar al mando del General Leopoldo Galtieri, quien había decidido que era el momento de tomar las Malvinas por la fuerza. Galtieri no previó ninguna interferencia de los Estados Unidos. Él había desarrollado una fuerte relación de trabajo con la administración Reagan en la lucha contra el terrorismo en América Central, y hasta le había ofrecido a los Estados Unidos la posibilidad de establecer bases militares en la Patagonia. (1) Tampoco creyó que los británicos, con un gobierno en decadencia, hicieran un escándalo por un montón de piedras que, en todo caso, representaba un lastre económico. Esta sería una guerra fácil, popular para la gente y que serviría para reforzar el apoyo hacia la Junta que se hundía a la luz de una devaluación de la moneda y un debilitamiento de la economía.

El plan de la Argentina era el lanzamiento de la invasión entre los meses de julio a octubre de 1982, pero eso cambió durante una noche del mes de marzo, cuando un equipo de chatarreros argentinos izó la bandera en una de las islas exteriores del archipiélago de Malvinas, Georgia del Sur, y se negó a seguir el protocolo acordado para llegar a la costa. Gran Bretaña respondió enviando un destacamento de la Royal Marine a bordo del HMS Endurance para hacer retirar a los argentinos. Pensando que los británicos comenzarían a reforzar sus defensas, la Junta respondió ordenando la invasión inmediatamente. Esto abrió una caja de Pandora. Irónicamente, si la Junta hubiera esperado unos meses podría haber obtenido la victoria. Gran Bretaña había previsto que dos de sus portaaviones estaban prontos a desaparecer: el HMS Hermes iría a un depósito de chatarra y el HMS Invencible sería vendido a Australia.

La invasión

La invasión anfibia argentina de las Malvinas tomó a muchos por sorpresa, pero no a todos los británicos. Frente a esas adversidades, el gobernador británico de Malvinas Rex Hunt se rindió. Un júbilo salvaje llenó las calles de Buenos Aires. Finalmente, después de 150 años, la hermana perdida, las Islas Malvinas, habían sido restauradas a su legítimo soberano. La Junta no esperaba más derramamientos de sangre (sólo un oficial argentino había resultado muerto) y, de hecho, se habían cumplido las órdenes dadas antes de la invasión de evitar víctimas innecesarias. Creyeron que la fase militar había terminado y estaban listos para dar paso a la siguiente fase: las negociaciones. Parecía ser una apuesta razonable.

Mientras tanto, un acalorado debate se produjo en Londres acerca de qué hacer. Si no hubiera sido por un hombre, el Almirante Sir Henry Leach, la Argentina podría haber triunfado. Fue él quien le recordó a la Primera Ministro, Margaret Thatcher, que si los súbditos de la Corona se veían en peligro, era a la vez un deber y un privilegio de Gran Bretaña acudir en su ayuda. Leach, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, asumiendo que hacer lo contrario equivaldría a socavar todo lo que Inglaterra representaba, instó a Thatcher a enviar inmediatamente una fuerza de tareas navales.

A pesar de que la fuerza comenzó a navegar las 8000 millas hacia el sur de las Malvinas, nadie creía que se llegaría a una guerra real. Alguien debía abrir los ojos. Pero los perros del infierno ya se habían desatado y no había que dar marcha atrás. Se produjo la batalla. Esta duró 47 días con un resultado de 10 barcos hundidos, 91 aviones destruidos y 1.001 hombres muertos. El enfrentamiento se tradujo en los clásicos desembarcos anfibios de guerra, los combates cuerpo a cuerpo, a bayoneta, trinchera a trinchera, los combates aire-aire, los ataques submarinos con torpedos, y los ataques aire-superficie. Ambos bandos lucharon con valentía, y la victoria pudo haber sido de cualquiera. Argentina de haber tenido un poder de fuego un poco mayor o simplemente mejor suerte, podría haber resuelto el cinturón impuesto por Gran Bretaña. Pero en última instancia, la victoria fue de la Corona. El 14 de junio de 1982, el General argentino Mario Menéndez se vio obligado a rendirse ante el General británico Jeremy Moore en Puerto Stanley.

La Argentina aprieta el lazo

Un avance rápido hasta el 2010. El impulso de la Argentina para hacer valer su reclamo del derecho a las islas en disputa ha adquirido una nueva urgencia. Pruebas recientes de sísmica de hidrocarburos realizados frente a las costas de las Malvinas "indican la posibilidad de hasta 60 mil millones de barriles de petróleo debajo del suelo marino”. Para comprender la magnitud de este descubrimiento, tengamos en cuenta el hecho de que Gran Bretaña tiene actualmente 3400 millones de barriles en reserva, y Argentina 2.2 mil millones.

El gobierno de las Islas Malvinas "ha otorgado licencias de exploración a cinco compañías petroleras para perforar pozos. Esta fase de exploración tendrá una duración de varios años, pero la perforación previa con la plataforma semi-sumergible Ocean Guardian en alta mar ya ha confirmado una reserva de alta calidad en las exploraciones de Lobos Marinos en la Cuenca Malvinas Norte. Como era de esperar, la Argentina insiste en que todos los recursos minerales en las Malvinas, incluyendo el petróleo, les pertenecen.

El asunto para la Argentina es la manera de arrebatar el control de las islas a los británicos. El gobierno argentino parece haber adoptado una estrategia de tres frentes:

La aplicación de la Diplomacia. La presidenta argentina Cristina Kirchner dijo en marzo de 2010:

"La batalla va a ser eterna, pero no va a ser como en el pasado, vamos a dar la batalla cultural, política y diplomática en todos los frentes y en todos los foros en defensa de nuestro patrimonio, que no es sólo patrimonio, sino también la gestión de nuestros recursos”.(2)

En las Naciones Unidas y en la Organización de Estados Americanos, la Argentina ha trabajado en la construcción de un consenso sobre un reclamo legítimo de la soberanía sobre las Islas Malvinas.

El 01 de marzo de 2010, la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, celebró una conferencia de prensa con la presidente Kirchner en Buenos Aires. Cuando Kirchner le preguntó si no eran razonables para la Argentina y Gran Bretaña comenzar las negociaciones de conformidad con la resolución de la ONU sobre la descolonización, ella respondió: "Nosotros estamos de acuerdo. Nos gustaría que la Argentina y el Reino Unido se sentaran y resolvieran los problemas que existen entre ellos de una manera pacífica y productiva". (3) El 24 de junio 2010, el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad una resolución que pide a la Argentina y Gran Bretaña reanudar las negociaciones para una solución pacífica a la cuestión de las Falkland/Malvinas.

Chile patrocinó la resolución, y cuando fue aprobada, Venezuela, Uruguay, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, México y Brasil hicieron fuertes declaraciones de apoyo. Ningún país independiente en América Latina y el Caribe apoya la posición de Gran Bretaña que los isleños deben tener el derecho a la libre determinación en la forma en que los gobiernen.

Cuando se le preguntó posteriormente al Primer Ministro británico, David Cameron, sobre el comentario de Clinton y el apoyo de los Estados Unidos a las negociaciones sobre la soberanía, dijo, "me gustaría remarcarles firmemente que si ellos creen en la libre determinación como un punto clave de la carta de la ONU, entonces es muy posible que las Islas Malvinas deban mantenerse bajo la soberanía de Gran Bretaña, porque eso es lo que la gente que vive allí quiere. Por ello fuimos a la guerra. La población de las Islas Malvinas quiere ser británica. Así que creo, con franqueza, que fue decepcionante". (4)

La imposición de sanciones económicas. Argentina ha puesto en marcha un programa de sanciones económicas destinadas a presionar a la gente que vive en las Malvinas. Se ha derogado un acuerdo de 1995 con las Malvinas que permitía la colaboración en la búsqueda de petróleo y gas natural. Lo mismo puede decirse de un acuerdo de 1999 para conservar los recursos pesqueros en el Atlántico sudoccidental.

La prohibición de vuelos chárter, cruzando el espacio aéreo argentino, hacia las Malvinas ha perjudicado los negocios turísticos de las islas. En la actualidad, el único vuelo directo desde Argentina a las Malvinas parte de Río Gallegos, el segundo sábado del mes y regresa el tercer sábado. Argentina permite esta única excepción mensual a favor de las familias que deseen visitar el cementerio argentino al norte de Darwin, que guarda los restos de 237 combatientes argentinos de la guerra de 1982, aunque otros viajeros privados están autorizados a unirse al vuelo.

A partir de febrero de 2010, por Decreto 256, la Argentina requiere una autorización para todos los barcos que pasan por aguas argentinas hacia las Malvinas. El 15 de julio de 2010, se informó que un buque de la armada argentina operando en aguas compartidas uruguayas-argentinas, obligó a un buque mercante pequeño vinculado a las Malvinas a identificarse y proporcionar toda la información relativa a la carga y el destino.(5) Incluso al margen de la intimidación, es costoso y requiere mucho tiempo para, la marina mercante y líneas de cruceros, obtener la debida autorización de las autoridades argentinas. En consecuencia, un menor número de cruceros hacen escala en las Malvinas.

Un Proyecto de Ley argentina, a punto de convertirse en ley, contempla sanciones contra las empresas internacionales que operan en la Argentina y, o bien tienen la intención de participar o están involucrados en actividades relacionadas con el petróleo en las Malvinas. Mientras tanto, Gran Bretaña ha protestado a la Argentina y ha rechazado con firmeza la legitimidad del Decreto 256. Gran Bretaña considera que el decreto de una violación del derecho internacional y, más específicamente, a la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. La Cámara de Comercio de las Malvinas reclama que la Argentina ha impuesto un bloqueo marítimo de pleno derecho sobre la población de las Malvinas.

El aumento de la fuerza militar. Si bien la Argentina reconoce que no es rival para el ejército británico, esto no ha impedido aumentar sus fuerzas y tomar medidas provocativas. En febrero de 2010, el buque de guerra argentino ARA Drummond, Una corbeta de fabricación francesa, estaba a diez millas dentro de la "zona petrolera" en disputa y 65 millas de las islas. El destructor británico HMS York había estado vigilando esta incursión e irradió un mensaje para obligar a cambiar el rumbo, que finalmente hizo. Fuentes argentinas, dijeron que la Drummond cometió un " inocente error de navegación" (6)

El 29 de mayo de 2010, la Ministra de Defensa argentina, Nilda Garré, anunció que cuatro buques de patrulla están en construcción en un emprendimiento conjunto con Chile y serán destinadas al Atlántico Sur para demostrar la voluntad de Argentina para ejercer la soberanía sobre las Islas Malvinas.(7) Estos buques tienen 240 pies de largo con una viga de 50 pies, 21 nudos de velocidad, un equipo de treinta hombres, helipuerto, y capacidad de ser configurados con diferentes sistemas de combate.

El 04 de junio 2010, la Ministra de Defensa Garré anunció que su país está considerando seriamente la incorporación de buques de propulsión nuclear en su armada.(8) Argentina ha construido pequeños reactores nucleares para sus estaciones de generación de energía y tiene la capacidad de hacer valer sus palabras. Garré pasó a decir: "Queremos recuperar las capacidades científicas, tecnológicas e industriales una vez Argentina tuvo; Argentina no puede quedar fuera del desarrollo tecnológico y de las ventajas tecnológicas que teníamos en la región"

El desarrollo más reciente fue reportado el 01 de septiembre 2010, después que Garré anunció, en una conferencia ante estudiantes de Ciencias Políticas en la Universidad Di Tella, un aumento del 50 por ciento en el presupuesto de defensa argentino. Se ha reducido en los últimos años, dijo, como resultado de la "derrota en la guerra de Falkland/Malvinas, de la incompatibilidad social con las instituciones militares después de la guerra, la dictadura militar, y el colapso de 2001, de la economía argentina". (9)

Para el año 2020 Brasil habrá probablemente desarrollado su propio submarino nuclear de ataque. Me enteré, durante una reunión con el Contraalmirante retirado de la Armada Argentina y ex comandante de la Flota, Pedro de la Fuente que hace años Brasil había invitado a la Argentina para que se sumara a esta empresa. Argentina no aceptó. Cuando Brasil complete este costoso proyecto es poco probable que lo comparta con su vecino, sin embargo, puede estar dispuesto a proveer a la Argentina de la vigilancia submarina en el caso que se produjera otro conflicto militar con Gran Bretaña. Brasil apoya el reclamo de Argentina por las Malvinas, puede incluso estar dispuestos a proporcionar apoyo militar, junto con otros países de América del Sur. En febrero de 2010, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo: "Los ingleses siguen amenazando la Argentina. Las cosas han cambiado. Ya no estamos en 1982. Si el conflicto estalla, estén seguros que la Argentina no va a estar solo como fue en aquel entonces". (10)

El peligro en la estrategia argentina es que las sanciones económicas y el ruido de sables no llevan a un compromiso, sino directamente a una guerra caliente.

La Isla Erizo

¿Qué se interpone entre los 41 millones de personas de la Argentina y los 3000 isleños de Malvinas? El ejército británico. Después de la guerra 82, los británicos construyeron instalaciones aéreas modernas y la base militar de Mount Pleasant, a 50 kilómetros al oeste de Puerto Stanley, capital del territorio. La base es la sede del cuartel del Comodoro de la Royal Navy Philip Thicknesse, Comandante de las Fuerzas Británicas Islas del Atlántico Sur. En caso de invadir Argentina, se enfrenta a un veterano de la guerra 82. En aquel momento él era un joven Teniente que prestaba servicios a bordo del buque de asalto HMS Fearless. Él sabe bien lo que es soportar un ataque de aviones enemigos sin contar con el beneficio de apoyo aéreo. Además de ser un veterano de Malvinas, el Comodoro fue galardonado en el 2006 con la Estrella de Bronce de los Estados Unidos por ejercer el comando superior del Equipo de la Coalición de Entrenamiento Naval encargada de la reconstrucción de la marina de guerra iraquí en la Base Naval Umm Qasr.

Durante nuestra entrevista, se mostró muy entusiasmado por el recién llegado escuadrón Typhoon: "Estos avanzados aviones de combate multirol nos proporcionan la velocidad, flexibilidad y capacidad de lucha para disuadir a un agresor y, en su caso, derrotarlo". Apenas había dicho estas palabras cuando pude apreciar, a través de la ventana de la sala, un Typhoon, de alas delta, rugiendo por la pista y despegando, emitiendo dos chorros de fuego por los tubos de escape de sus motores de 20.000 libras de empuje. El Comodoro explicó que parte de su misión en el Atlántico Sur es disuadir la agresión militar de cualquier otro Estado soberano en su área de responsabilidad. "Nada me gustaría más que estar haciendo ejercicios conjuntos con los militares argentinos".

Cuando le pregunté qué lecciones había aprendido de la guerra con la Argentina, respondió:

Entrenamiento. La práctica de los fundamentos hace toda la diferencia. Nuestros soldados acababan de llegar de ejercicios militares en Noruega. Ellos fueron entrenados para combatir en tiempo frío. Eso no se puede decir de los argentinos. Además, el liderazgo hace una diferencia. Tuvimos brillante liderazgo. Nuestros oficiales comieron, lucharon, y durmieron con sus soldados. Los argentinos, tenían un tipo de raciones para los oficiales y otro para los soldados. Lo que observé a la finalización de las hostilidades fue que sus oficiales no habían atendido a sus hombres de la forma en que nuestros lideres los habían hecho y como consecuencia la moral argentina había sufrido, y la baja moral contribuyó a la derrota. Esa es una razón por la que este comando hace hincapié en la formación continua. Nuestros barcos están en el mar, nuestros aviones están en el aire, y nuestros soldados están fuera en maniobras. Las Malvinas son un campo de entrenamiento maravilloso para nuestros hombres y mujeres. Se puede caminar por los campos de batalla, se puede apreciar lo que nuestros veteranos experimentaron. La guerra es una vida para ellos. En retrospectiva, me enteré de lo que una diferente estrategia puede hacer. Si los pilotos argentinos, que demostraron una gran valentía, hubieran atacado a las naves de apoyo, tales como el Canberra, en lugar de nuestros buques de guerra, probablemente eso habría forzado la retirada.

En un aparte le pregunté al Comodoro qué tipos y niveles de cooperación le gustaría ver entre la Royal Navy y la Marina de los Estados Unidos. Él respondió: "Las dos armadas son casi indistinguibles. Trabajamos juntos como una mano y un guante. Curiosamente, es con su Servicio de Guardacostas con quien nos gustaría tener una relación más estrecha. Son navegantes absolutamente sin igual".

Si la Argentina, ya sea por elección o por accidente, decide intentar un ataque, se encontrarán con: un escuadrón de aviones Eurofighter, capaces de enfrentar amenazas múltiples al mismo tiempo, una fragata tipo 23, un buque patrulla, un submarino de ataque de propulsión nuclear, y un batallón de infantería altamente capacitados. Por otra parte, C-17 de transporte militar rápidamente pueden traer refuerzos.

Un centelleante punto geopolítico

A lo largo de la Argentina, sobre el tema de las Islas Malvinas/Falkland existe el consenso que Gran Bretaña usurpó las islas de la Argentina en 1833. A los argentinos se les enseña en la escuela, y ha sido escrito en su Constitución, que las islas les pertenecen. ¿Quieren otra guerra para reclamar? No, en lo más mínimo. Una respuesta típica a esta pregunta es, "Necesitamos estabilizar nuestra economía, nuestro gobierno, mejorar nuestro sistema educativo y desarrollar los recursos que ya tenemos. Las economías de Brasil y Chile están despegando y la Argentina debería hacer lo mismo. Eso es lo que quiero, una vida mejor para mi familia. Malvinas es una cuestión política que no es relevante para mí".

Los isleños se refieren a la Argentina como un matón. El bloqueo reciente ha significado, entre otras cosas, no recibir los envíos de frutas y hortalizas frescas de Chile por vía marítima. En cambio, estos productos deben ser enviados por vía aérea, una propuesta costosa.

Fundamentalmente, los isleños creen que la Argentina prioriza la tierra y el poder sobre la humanidad común. En las palabras de Phyl Rendell, director de Recursos Minerales del Gobierno de las Islas: "Lo ideal sería que la Argentina reconozca nuestro derecho a existir y podrían cooperar en un ambiente de respeto mutuo. Esto llevaría a un aumento en el nivel de vida para todos. Su beligerancia actual hacia nosotros es motivo de preocupación. Cuando uno de los Tifones vuela a baja altura sobre Puerto Stanley, me alegra el corazón! Ese es el sonido de la libertad".

Ante el golpe de tambores de guerra, ¿permanecerá el mundo civilizado insistiendo con el mensaje tácito "no es mi problema", o habrá mentes racionales que se dediquen a ayudar a estas naciones a alejarse del rumbo de una guerra, hacia una nueva era de armonía? Es posible que nos encontremos obligados a decidir más rápido de lo que pensamos.

1. David Rock, ARGENTINA 1516-1987 (Berkeley y Los Ángeles, California: Universidad de California Press, 1987), p. 375.
2. Ed Stocker, Merco Press, "la Argentina para ver más grande de las protestas anti-británica durante años," 02 abril de 2010.
3. EE.UU. Departamento de Estado de sitio Web, la secretaria de Estado Hillary Clinton, "Observaciones Con la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner," 01 de marzo de 2010.
4. Tim Shipman, Mail Online "Cameron ataques negativa de Estados Unidos una copia de Gran Bretaña por las Malvinas," 01 de abril de 2010.
5. Merco Press, "la preocupación de Uruguay con Argentina interceptación de buques con destino a las Malvinas," 15 de julio de 2010.
6. D. Larcombe, El Sol, Reino Unido se, 26 de julio de 2010.
7. Merco Press, "Argentina anuncia la presencia de la soberanía de las Malvinas con buques de patrulla", 29 de mayo de 2010.
8. Merco Press, "la Argentina de planificación para el desarrollo nuclear de potencia para los buques de la Armada," 04 de junio de 2010.
9. Merco Press, "Argentina para aumentar los presupuestos de defensa del 50%, recuperando las pérdidas de la guerra de las Malvinas," 01 de septiembre de 2010.
10. Tom Leonard, Telegraph.co.UK, "Hugo Chávez exige a la Reina el retorno de las Islas Malvinas a Argentina", 22 de febrero de 2010.

(*) El Capitán Dempsey escribe sobre asuntos militares y viajó recientemente a Argentina y las Islas Malvinas para realizar las entrevistas para este informe.

Fuente: http://www.usni.org/magazines/proceedings/2010-10/staggering-war-falklands-0

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