3 de enero de 2011

MALVINAS: LA HISTORIA DEL CABO ROBERTO BARUZZO


De todos los Suboficiales de Ejército que estuvieron en Malvinas, sólo dos recibieron la máxima distinción a que puede aspirar un hombre de armas argentino: la Cruz al Heroico Valor en Combate.

Uno fue el Sargento primero Mateo Sbert, muerto en el combate de Top Malo House. El Jefe de su Sección, Capitán José Vercesi, se ha encargado de que su historia se haya publicado en la revista “Soldados” y en general tuviera cierta divulgación. (Aunque, claro, muy por debajo de la que amerita a nivel nacional).

El otro, sigue siendo un perfecto desconocido, aún para muchos estudiosos del tema Malvinas. Si uno quiere averiguar por qué le fue conferido tan alto galardón, no se va a enterar ni googleándolo.

Se trata del cabo Roberto Baruzzo del Regimiento 12 de Infantería de Mercedes. Y vaya si su historia, de ribetes cinematográficos, vale la pena ser contada!

Baruzzo, oriundo del pueblo de Riachuelo, Corrientes, un hombre de rostro aniñado, sin ínfula alguna, de perfil muy bajo, puro y transparente hasta rayar en la ingenuidad. Su unidad había sido ubicada primero en el Monte Kent, para después ser enviada a Darwin. Pero una sección compuesta mayormente de personal de cuadros, con Baruzzo incluido, se quedó en la zona, al mando del Teniente Primero Gorriti.

En los días previos al ataque contra Monte London, los bombardeos ingleses sobre esa área se habían intensificado. El mismo Baruzzo fue herido en la mano por una esquirla. En una de las noches, el Cabo oyó gritos desgarradores. A pesar del cañoneo, salió de su pozo de zorro y encontró a un soldado con la pierna destrozada por el fuego naval enemigo. Sin titubear, dejó su fusil y cargó al herido hasta el puesto de enfermería, tratando de evitar que se desangrara.

En la noche del 10 al 11 de junio, Puerto Argentino mostraba el espectáculo fantasmagórico que ofrecía la ofensiva británica. En medio de un estruendo ensordecedor, los montes aledaños eran cruzados por una miríada de proyectiles trazantes e intermitentemente iluminados por bengalas, allí, en esos momentos, estaban matando y muriendo muchos bravos soldados argentinos.

En medio del fragor, la sección de Baruzzo ya se había replegado hacia el Monte Harriet, sobre el cual los ingleses estaban realizando una acción envolvente. Varios grupos de soldados del 12 y del Regimiento 4 quedaron aislados. El Teniente Primero Jorge Echeverría, un Oficial de Inteligencia de esta última Unidad, los agrupa y encabeza la resistencia, Baruzzo se suma a ellos y ve a al Oficial parapetado detrás de una roca, disparando su FAL.

Incursionando la zona de combate, Baruzzo despoja a uno de los caídos británicos de su visor nocturno. “Ahora la diferencia en recursos ya no será tan despareja”, piensa. Con el visor va ubicando las cabezas de los ingleses que asoman detrás de las rocas, y tanto Baruzzo, como su Jefe afinan la puntería. Los soldados de Su Majestad, por su parte, los rocían de plomo e insultos.

Las trazantes pegan a centímetros del cuerpo del Oficial, finalmente este es herido en la pierna y cae en un claro, ya fuera de la protección de la roca. Cuando Baruzzo se le quiere acercar, un inglés surge de la oscuridad y le tira al Cabo. Yerra el primer disparo, pero antes de que pueda efectuar el segundo, Echeverría, disparando desde el suelo, lo abate. Otro inglés le tira a Echeverría, pero Baruzzo lo mata de un certero disparo. Cerca de ellos, el conscripto Gorosito pelea como un león. Los adversarios están a apenas siete u ocho metros uno del otro y sólo pueden verse las siluetas en los breves momentos en que alguna bengala ilumina la zona.

Echeverría está sangrando profusamente: tiene tres balazos en la pierna. El joven Cabo, de apenas 22 años, con el cordón de la chaquetilla del oficial, le hace un torniquete en el muslo. Echeverría se levanta y empiezan a caminar por un desfiladero, mientras a su alrededor siguen impactando las trazantes. De repente, de atrás de un peñasco, entre la neblina y las bengalas, surge la silueta de un inglés, quien dispara, y le da de lleno a Echeverría. Baruzzo contesta el fuego y el atacante se desploma muerto.

Esta vez Echeverría había sido herido en el hombro y el brazo: una sola bala le causo dos orificios de entrada y dos de salida. El Teniente Primero cae boca abajo y Baruzzo ve que le está brotando sangre por el cuello. “Se me está desangrando!”, se desespera el Cabo. Aún hoy, el Suboficial no puede hablar de su Jefe sin emocionarse:

“El es uno de mis más grandes orgullos. Un hombre de un coraje impresionante. Allí, con cinco heridas de bala, estaba íntegro, tenía una tranquilidad increíble, una gran paz. Con total naturalidad, me ordenó que yo me retirara, que lo dejara morir allí, que salvara mi vida. Me eché a llorar. Como iba a hacer eso? Yo no soy de abandonar! Y encima a este hombre, que era mi ejemplo de valentía! Tenía conmigo intacta la petaquita de whisky que la superioridad nos había dado junto a un cigarrillo; es que yo no bebo ni fumo. Y le di de tomar. “Eso si que está bueno, me comentó y perdió el conocimiento. Lo cubrí, lo agarré de la chaquetilla y empecé a arrastrarlo”.

Súbitamente, Baruzzo se vio rodeado por una sección de Royal Marines del Batallón 42. Sin amilanarse, desenvainó su cuchillo de combate, pero uno de los ingleses con el caño de su fusil le pegó un ligero golpe en la mano, como señalándole que ya todo había terminado. Baruzzo, cubierto de pies a cabeza con la sangre de Echeverría, dejó caer el arma, Y el mismo soldado enemigo lo abrazó con fuerza, fraternalmente. “Eran unos señores”, me comentaba el cabo.

Al amanecer, al ver que no tenía heridas graves, sus captores le ordenaron que, con otros argentinos, se dedicara a recoger heridos y muertos. “Yo personalmente junté 5 ó 6 cadáveres enemigos”, me cuenta Baruzzo. “Pero en internet los ingleses dicen que en ese combate sólo tuvieron una baja!”

Echeverría fue helitransportado por los británicos al buque hospital “Uganda”, sobrevivió, recibió del Ejército Argentino la medalla al Valor en Combate y hoy vive con su mujer y dos hijas en Tucumán (la menor tenía dos añitos en el 82).

Baruzzo también tiene dos hijas, a las que bautizó Malvina Soledad y Mariana Noemí, y vive en su Corrientes natal.

En su pago chico ha tenido un par de halagos que merecía: hay una calle con su nombre y hasta le fue erigido un busto en vida. Pero aún así, nadie repara en su existencia, ni conoce su proeza.

Poco después de la guerra, el 15 de noviembre del 82, Baruzzo recibió una carta del Teniente Primero, donde éste le agradece su “resolución generosa y desinteresada, su sentido del deber hasta el final, cuando otros pensaron en su seguridad personal.

Toda esa valentía de los “changos”, son suficiente motivo para encontrar a Dios y agradecerle esos últimos momentos. Pero, así Él lo decidió, guardándome esta vida que Usted supo alentar con sus auxilios”.

El Oficial le cuenta que lo ha propuesto para la máxima condecoración al valor y le manifiesta su “alegría de haber encontrado un joven Suboficial que definió el carácter y el temple de aquellos que forman Nuestro Glorioso Ejercito, y de los cuales tanto necesitamos”.

Personalmente, Baruzzo volvió a encontrarse con Echeverría recién 24 años después de aquella terrible noche. Ambos lloraron, el Oficial le mostró sus heridas, dijo que el Cabo había sido su ángel de la guardia, y le regaló una plaquetita, con la inscripción: “Estos últimos 24 años de mi vida testimonian tu valentía”.

También le contó que en el buque-hospital los médicos británicos dejaron que le siguiera manando sangre un buen rato, para que así se lavara el fósforo de las balas trazantes.

“You have very good soldiers” (“Usted tiene muy buenos soldados”), le espetaron los militares ingleses al ensangrentado Teniente Primero.

Un reconocimiento que la sociedad argentina, en pleno, aún le debe a Echeverría, a Baruzzo, a Gorosito, a Pinzos y a tantos otros callados y acallados héroes de Malvinas.

CONFLICTO DE MALVINAS 2010


Por el Licenciado Carlos A. Pereyra Mele (*)














MALVINAS: Y ahora vienen por todo

Este titulo es una zaga de análisis desde la óptica suramericana que desarrollamos sobre la profundización del conflicto del Atlántico Sur, entre Argentina y el Reino Unido, que tiene más de 200 años. La novedad de esta nueva etapa del conflicto es que ya no afecta sólo a nuestro País sino que por sus consecuencias afecta a la integración, organización y desarrollo de los países Iberoamericanos. Afirmamos esto porque más allá de la crisis financiera mundial y sus consecuencias económicas, el sistema integrado por los países de la Triada (EE.UU., Unión Europea y Japón), para mantener su supremacía necesariamente necesitan controlar los recursos energéticos, con unipolarismo o multipolarismo o mejor con policentrismo como lo definen los franceses, en lo energético la Triada está totalmente y firmemente de acuerdo en controlar los recursos naturales para impedir o minimizar su dependencia de los mismo.

Dependencia energética de la Triada pues EE.UU. es el principal consumidor del planeta en materia de petróleo crudo y de productos derivados, con un 22,5 por ciento del consumo mundial, la Unión Europea con el 17,9 por ciento y China con el 10 por ciento. Europa depende de los recursos que importa de Rusia, Medio Oriente y África para sostener su desarrollo y Japón que es el más dependiente, lo importa de Medio Oriente África y el sudeste Asiático. Este talón de Aquiles energético, es la causa de los mayores conflictos bélicos actuales (Irak y Afganistán) y futuros seguramente. Como también la incentivación de guerras civiles en África para imponer gobiernos afines a sus intereses estratégicos. John Abizaid, General estadounidense afirmaba en Universidad de Standford: La Guerra de Irak: “Por supuesto que es por el Petróleo, realmente no podemos negar eso”.

Entendiendo el conflictivo mundo actual, con grandes demandas energéticas y de fuerte alza de precio de los mismos, y que la lucha por el control de los mismo se desarrolla entre la Triada y las Potencia Emergentes fundamentalmente del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), es que al margen de los tecnicismos y las limitaciones que imponen los acuerdos internacionales, la avidez de las grandes potencias por más territorios y recursos energéticos no tiene límites. Y aquí empieza esta nueva etapa de conflicto bicentenario con el Reino Unido.

Latino America ahora o nunca

Mientras el conflicto mundial y su reordenamiento está desarrollándose en el tablero inestable mundial para dar paso al Nuevo Orden Mundial. América Latina y el Caribe juegan un nuevo rol en esta lucha global y por que lo afirmamos en lo energético América del Sur se ha transformado en un gran proveedor; Colombia, Ecuador y Venezuela aportan el 14,63 por ciento del petróleo que importa Estados Unidos y, de los tres, Venezuela es de lejos el país que contiene las reservas más importantes del continente. En efecto, se estima que, una vez certificadas las reservas de la Faja del Orinoco, “el país caribeño se convertirá en la mayor reserva comprobada de crudo en el mundo, con 313.000 millones de barriles (Arabia Saudita cuenta con 264.000 millones). En materia de gas natural, de confirmarse los volúmenes contenidos en el mega-yacimiento gasífero recientemente descubierto, Venezuela automáticamente escalaría de la novena a la cuarta posición como mayor reservorio mundial en este recurso” (1). Allí esta la explicación de la permanente y sistemática agresión que sufre la Republica de Venezuela con la instalación de bases militares de Estados Unidos en Colombia, que se suman a las de las de la OTAN en Aruba Curazao, a la Guayana y que con la IV Flota navega el “mare nostrum” caribeño para controlan el patio trasero, que obligó al Presidente Chávez a reequipar a sus fuerzas armadas y población para una lucha de tipo asimétrica.

A ello se deben sumar las grandes reservas de petróleo que descubriera recientemente Brasil, mar adentro, lo que determinó que el Presidente Lula Da Silva iniciara un fuerte desarrollo su complejo militar tecnológico para disuadir a otros competidores y potencias que quieran usurpar esas reservas con la adquisición de submarinos, uno de ellos nuclear, lo que permite desplegar su fuerza disuasoria en el Atlántico Sur y además con el fortalecimiento de sus fuerzas armadas proteger las reservas acuíferas y de biodiversidad de la amazonía. Ya que esos recursos se han intentado trasformarlo por parte de la Triada en “reserva de la humanidad” y por lo tanto no podrían ser aprovechada por sus legítimos proletarios, los países de la cuenca del amazona.

Dentro de esta estrategia de control mundial de los recursos se encuentra la nueva crisis por las Islas del Atlántico Sur y su proyecciones marítima (350 millas náuticas mas de 500km), en el 2007 concluíamos que Gran Bretaña se relanzaría sobre le Atlántico Sur, por varias razones, primero que sus pozos del Mar del Norte estaban en baja, segundo porque como afirmaba The Guardian la nueva guerra fría sería ahora con Rusia por el control del polo norte y sus mares adyacentes, tercero porque los precios internacionales del petróleo ahora si permitían una renta importante y cuarto porque la alianza anglosajona Estados Unidos Gran Bretaña es una alianza estratégica y sirven a su política de control de los recursos energéticos en detrimento de las potencias emergentes (la declaración de USA que es neutral en el conflicto es similar a la actitud de Estados Unidos que ya vivimos en el conflicto de 1982) .

Para ello Inglaterra ha dado pasos concretos para consolidar su ocupación: incrementando unilateralmente la zona de exclusión de 200 a 350 millas náuticas, procedió al reforzamiento de su base militar, ampliando la pista de aterrizaje y con el envío de aviones de mayor tecnología, desplegando unidades navales de última generación. Incluyó a Malvinas en el Tratado de Lisboa de la Unión Europea como territorio de ultra mar de un estado miembro de la Unión. Y recientemente trasformó a su base militar, en una base militar de la OTAN; una de las principales fuera del hemisferio norte. Por ello lo que está en juego no sólo es el recurso petrolero si no todo un movimiento que por norte y por sur encierra a América del Sur, para desplegar su desarrollo autónomo y controlar los acceso a los mares de actuales competidores económicos pero que pueden en su momento ser también enemigos de la alianza OTAN.

Las reservas de petróleo se las conocía por informes científicos ya en 1975 y como afirma el periodista Enrique Lacolla: “En 1982 numerosos informes científicos internacionales habían puesto de manifiesto que las reservas petrolíferas de la cuenca sedimentaria que rodea a las Malvinas superarían a las existentes en el Mar del Norte. La guerra, por lo tanto, no se debió a una saturación etílica de Galtieri ni a un desarreglo hormonal de la primera ministra Margaret Thatcher; fue la expresión de una forma de escapar al persistente impasse en que la actitud inglesa ponía a la Argentina y, a la vez, la exteriorización de la astucia y la voluntad británicas para provocar esa reacción a fin de darle un corte favorable al asunto.”(2)

Hoy una Argentina debilitada por la derrota de 1982, sin aparato defensivo que se pueda llamar así, ni complejo industrial-tecnológico-militar, tiene muy pocas opciones para oponerse a este nuevo saqueo de sus recursos, que viene bien recordar, saqueo que en la parte continental se realiza a través del modelo agro minero de explotación primaria que nos fue impuestos por las multinacionales de la Triada desde 1976 a la fecha, y sólo puede recurrir a poner limites a empresas que operen con las explotadoras de petróleo en Malvinas desde la Argentina.

El Petróleo es un paso más del conflicto, seguramente nuevos desafíos y peligros para los intereses nacionales se instalarán en el corto tiempo como ser el tema de la soberanía en el mar argentino y su proyección sobre la Antártida por parte de los Británicos.

La alternativa que tiene la Argentina es la carta de la profundización de la integración fundamentalmente con Países como Brasil, Venezuela y Uruguay para proteger el frente marítimo e invitar a los mismos a explotar los recursos minerales energéticos en nuestro área donde la soberanía no esta en discusión. La Argentina y América del Sur si tienen Hipótesis de Conflicto y son evitar el saqueo de sus Recursos Naturales. Argentina debe permanentemente incluir en los foros regionales la gravedad de la base militar Malvinas como amenaza Continental.

Que de ese emprendimiento conjunto participe también Chile y fortalecer las organizaciones continentales como el MERCOSUR y el UNASUR, seguir presionando a través del Grupo Río y de los países del Caribe al Reino Unido a negociar, como recientemente ocurrió en la Cumbre de Cancún donde se reconoció los legítimos derechos soberanos del País en las Islas del Atlántico Sur. Esta es una política de estado. La Sociedad Argentina, para tener un futuro predecible y no dictado por los grupos de poder mundiales, debe iniciar un proceso de discusión estratégica de un modelo de país que incluya a sus ciudadanos, defienda el interés nacional, proteja y explote sus recursos naturales, desechando el librecambista y depredador que se nos impuso. Los tiempos que corren así lo exigen y nuestra supervivencia también. Porque ahora vienen por todo- Latino America ahora o nunca

Artículo realizado para el Fondo de la Cultura Estratégica de Rusia, quien autoriza su difusión citando la fuente: http://es.fondsk.ru/article.php?id=2819

(*) Carlos Alberto PEREYRA MELE: Licenciado en Ciencia Política, Analista Político, especialista en Geopolítica Suramericana, Prof. invitado de la Cátedra Libre del Pensamiento Nacional Unv. de la Patagonia; CEES, y CIVIS, Profesor invitado de la Maestría de Relaciones Internacionales "Fundación Democracia", Círculo de Legisladores de la Nación, Prof. invitado "Diplomatura Superior de Geopolítica Regional y Nacional" (Misiones argentina), Miembro del Consejo Académico del "Congreso Internacional de Educación Carbo", Miembro "GEOSUR" Asociación Sudamericana de Geopolítica e Internacionales (Uruguay), Miembro del Comité Científico de la Revista Italiana de Geopolítica "Eurasia" y articulista del "Fondo de la Cultura Estratégica de Rusia", Conferencista y Docente. LIBROS: Coautor del "Diccionario de Seguridad y Geopolítica latinoamericana" 2009 Ed. Biblos. Columnista de Geopolítica de "El Club de la Pluma" FM 103.1 Radio Carlos Paz, Web: www.radiocarlospaz.com.ar y su cadena; FM Andalgalá 90.1 –Arg. -Radio Puente Sur, México, Radio Perspectiva Arg., Radio Amanecer FM 92,7 Uruguay, Radio Viglietti, Venezuela

Fuente: http://licpereyramele.blogspot.com/2010/02/conflicto-de-malvinas-2010.html


PIERRE CLOSTERMANN, UN AS FRANCÉS MARAVILLADO POR EL VALOR DE LOS PILOTOS ARGENTINOS
















El coronel de la Fuerza Aérea Francesa Libre Pierre Clostermann

Pierre Clostermann nació el 28 de febrero de 1921 en Curitiba, Brasil, siendo hijo de un diplomático francés. Residió y estudió en los EE.UU., hasta su ingreso a la Fuerza Aérea Francesa, durante la II Guerra Mundial. Posteriormente, fue escritor, ingeniero y político. Ya graduado del Colegio Ryan de Los Ángeles, California, Clostermann, se alistó en la Fuerza Aérea Libre Francesa en 1942, luego de haber escuchado a Charles De Gaulle, en su famoso llamado a formar las “Fuerzas Francesas Libres”, para que, junto con los aliados, contribuyeran a liberar el territorio francés y el europeo de la invasión nazi.

Ya con un título de Ingeniero Aeronáutico y residiendo en los Estados Unidos, el 18 de marzo de 1942, con 21 años, se enroló en las Fuerza Aérea Libre de Francia en el escuadrón de cazas 341 “Alsacia”. "Siento una aguda mezcla de curiosidad y de angustia. El deseo de saber cómo reaccionaré frente al peligro, el deseo un poco malsano de conocer el miedo, el verdadero miedo, el del individuo solo frente a la muerte". Éstos eran los sentimientos de Pierre Clostermann ante su primera misión como piloto de guerra, a los mandos de un Spitfire. Así los transcribe en ese inolvidable libro que es Le Gran Cirque, souvenirs d'un pilote de chasse français dans la RAF (Flammarion, 1948).

Sus primeras victorias las obtuvo el 27 de julio de 1943 sobre Triqueville (en las proximidades del Havre, Francia) contra los FW-190 A-6 de la escuadrilla Richtofen que comandaba el Mayor Von Graff. El piloto francés, a los mandos de un aparato Spitfire (de origen inglés), consiguió aquella jornada dos derribos. Un mes después, Clostermann tuvo algunos problemas con sus compañeros de escuadrón debido a su implicación en la muerte del líder de escuadrón y uno de los aviadores más famosos de las fuerzas gaullistas, René Mouchotte por lo que pidió y obtuvo su transferencia al escuadrón Nº 602 “City of Glasgow”, integrado por aviadores de diferentes países aliados, y luego voló en los Tempest V (a su aparato, con el que consiguió 14 de sus derribos, lo bautizó “Le Grand-Charles”). Posteriormente vendrían las operaciones para neutralizar las bombas volantes V-1.

En octubre de 1943, Clostermann comenzó su exitosa carrera de as. En ese escuadrón voló numerosas misiones que incluyeron intercepciones aéreas, escolta de bombarderos, intercepción a gran altura sobre la base naval de la Marina Británica en Scapa Flow, ametrallamiento o bombardeo de los sitios de lanzamiento de las V-1. Pierre Clostermann participó en el Día D y fue uno de los primeros pilotos en aterrizar sobre suelo francés liberado, el 18 de junio de 1944, exactamente 4 años después del llamado de Charles pronunciado por la radio instando a los franceses a proseguir la lucha. Un tiempo después, Clostermann fue condecorado con la Distinguished Flying Cross (DFC) y luego reasignado al Cuartel General de la Fuerza Aérea Francesa.

En el mes de diciembre de 1944, extrañando la acción, Clostermann retornó a los escuadrones de primera línea ignorando las órdenes formales de Charles de Gaulle, que quería preservarlo como un modelo viviente de la nueva Francia. Voló el nuevo Hawker Tempest Mk. V con el escuadrón Nº 274 de la RAF en misiones de caza y ataque. El 24 de marzo de 1945, Clostermann resultó herido en la pierna alcanzado por el fuego de un flak alemán y fue hospitalizado por una semana tras un aterrizaje forzoso. A partir del 8 de abril de ese mismo año se convirtió en el líder del escuadrón Nº 3 de la RAF, y el 27 de ese mismo mes en el comandante provisorio del Ala Nº 122 de la RAF. El 27 de julio de 1945, Clostermann se retiró de la RAF. En 432 salidas, Pierre Clostermann derribó 23 aviones enemigos, en su mayoría cazas, y 5 más probables. Además, él dice haber destruido 225 camiones, 72 locomotoras o vagones, 5 tanques y 2 buques torpederos. Muchas referencias le acreditan entre 29 y 33 victorias aéreas.










Pierre Clostermann se despide en 1945 de su Hawker Tempest V “Le Grand-Charles”

Estos probablemente incluyan sus “victorias en tierra” (aviones destruidos en los aeródromos, no en vuelo) que no eran reconocidos por la RAF. Sin embargo, recientes análisis más detallados de sus reportes de combate y de los registros de su escuadrón indican que su verdadero record era de 11 destruidos y 7 probables, lo que da un total de entre 15 y 18. Ya casi sobre el final de la guerra, el 3 de mayo de 1945, sobre el estrecho de Fenhmarn, logrará diversas victorias. El 27 de abril le nombran comandante de escuadrilla del ala 122 de cazas. Cuando se recupera la paz, la foja de Pierre Clostermann indica 2.000 horas de vuelo, 600 en misiones de guerra y un total de 420 salidas operacionales.

Luego de la guerra, Clostermann continuó su carrera como ingeniero, participando en la creación de la empresa francesa Reims-Aviation, actuando como representante de la firma norteamericana Cessna y trabajando para las industrias francesas Renault. Paralelamente, Clostermann tuvo una exitosa carrera política, siendo elegido para la Asamblea Nacional Francesa durante 8 periodos entre 1946 y 1969. También se re-enlistó nuevamente en la Armée de l'Air (Fuerza Aérea Francesa) en 1956-57 para volar misiones de ataque al suelo durante la Guerra de Argelia.

Clostermann escribió Le Grand Cirque (El Gran Circo), un relato de sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial, y según William Faulkner, el mejor libro de aviación sobre el conflicto. Otro libro menos conocido de Pierre Clostermann es Feu du Ciel (Fuego en el Cielo) que fue editado en 1957 donde incluye una colección de relatos sobre combates aéreos tanto de los aliados como del eje. Finalmente, Clostermann falleció el 22 de marzo de 2006, a los 85 años de edad…

MEDALLAS Y HONORES

Coronel (reserva) de la Fuerza Aérea Francesa
Gran Cruz de la Legión de Honor Francesa
Compagnon de la Libération (Compañero de la Liberación)
Médaille Militaire (Medalla Militar)
Croix de Guerre 1939-45 con 19 palmas (la mayor cantidad posible) (Cruz de Guerra 1939-45)
Croix de la Valeur Militaire con 2 citaciones (Cruz al Valor Militar)
Distinguished Flying Cross de la RAF (Cruz de Vuelo Distinguido)
Silver Star (Estrella de Plata)
Air Medal (Medalla Aérea)









El joven As Pierre Clostermann.

…Hasta aquí, estamos mostrando la historia o la biografía de uno de tantos “ases” que tuvieron las fuerzas aéreas de los países beligerantes durante la Segunda Guerra Mundial… Pero eso no es todo. Cuando la República Argentina inició con el operativo “Rosario” la recuperación del archipiélago de las Islas Malvinas, tras más de un siglo de usurpación inglesa, los pilotos de la Fuerza Aérea, la Aviación Naval y los del Ejército Argentino, se desplegaron en misiones de vuelo de todo tipo, sin tener experiencia de guerra y contando con material de vuelo relativamente antiguo, como proporcional y cuantitativamente, escaso, en relación al enemigo británico.

Sin embargo, la actuación de todos ellos, resultó magnífica y tras numerosas acciones exitosas, se convirtieron en el arma más temida por los ingleses. Debían volar desde territorio continental argentino, en increíbles vuelos rasantes que dejaban estelas sobre la superficie del mar, en un intento por no ser detectados por los radares ingleses. Esto demandaba un gran consumo de combustible para la ida y el eventual retorno, quedando tan sólo unos pocos minutos para detectar blancos, asestar golpes mortales y emprender un nuevo y muy riesgoso vuelo, que muchas veces terminaba con la detección y la pérdida del piloto y la máquina.

Estas técnicas y tácticas desplegadas por nuestros pilotos, resultaron admirables para todo el “mundo aéreo”, particularmente, entre aquellos, que en el pasado o contemporáneamente, habían combatido o se encontraban combatiendo en otros teatros de operaciones. Entre ellos, Pierre Clostermann, quedó impactado por el valor y audacia demostrada por nuestros cazadores, transporteros y helicopteristas, entre otros que se “jugaron” combatiendo a lo criollo. Así, resolvió viajar a Buenos Aires, ya terminado el conflicto para conocer a quienes habiendo sobrevivido, podían relatar sus peripecias y poder felicitar personalmente a nuestros héroes del aire.

Primero, anunció su intención, enviando a las autoridades militares del momento, la nota que sigue:

TEXTO DE LA CARTA DEL AS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL PIERRE CLOSTERMANN, DIRIGIDA A LOS PILOTOS DE COMBATE ARGENTINOS QUE PARTICIPARON EN EL CONFLICTO DE 1982

A vosotros, jóvenes argentinos compañeros pilotos de combate quisiera expresaros toda mi admiración. A la electrónica más perfeccionada, a los misiles antiaéreos, a los objetivos más peligrosos que existen, es decir los buques, hiciste frente con éxito. A pesar de las condiciones atmosféricas más terribles que puedan encontrarse en el planeta, con una reserva de apenas pocos minutos de combustible en los tanques de nafta, al límite extremo de vuestros aparatos, habéis partido en medio de la tempestad en vuestros “Mirage”, vuestros “Etendard”, vuestros “A-4″, vuestros “Pucará” con escarapelas azules y blancas. A pesar de los dispositivos de defensa antiaérea y del los SAM de buques de guerra poderosos, alertados con mucha anticipación por los “AWACS” y los satélites norteamericanos, habéis arremetido sin vacilar. Nunca en la historia de las guerras desde 1914, tuvieron aviadores que afrontar una conjunción tan terrorífica de obstáculos mortales, ni aun los de la RAF sobre Londres en 1940 o los de la Luftwaffe en 1945. Vuestro valor ha deslumbrado no sólo al pueblo argentino sino que somos muchos los que en el mundo estamos orgullosos que seáis nuestros hermanos pilotos. A los padres y a las madres, a los hermanos y a las hermanas, a las esposas y a los hijos de los pilotos argentinos que fueron a la muerte con el coraje más fantástico y más asombroso, les digo que ellos honran a la Argentina y al mundo latino. ¡Ay!: la verdad vale únicamente por la sangre derramada y el mundo cree solamente en las causas cuyos testigos se hacen matar por ella.

Pero no fue éste el único reconocimiento obtenido por nuestros pilotos…

El bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina ha marcado honrosamente un camino a seguir, y así lo comprenderán las nuevas generaciones de pilotos argentinos en el devenir del tiempo, porque el ejemplo de sus caídos en combate perdurará... Luego de las increíbles incursiones aéreas en las aguas de la Bahía de San Carlos, poco después del 21 de mayo, comenzaron a aparecer noticias en periódicos de todo el mundo acerca del comportamiento de los pilotos argentinos. En honor a aquellos que cayeron en la lid, y para orgullo de sus deudos se reproducen a continuación algunos de esos testimonios:

DEL ALMIRANTE JOHN FOSTER WOODWARD:

Estamos ya en el límite de nuestras posibilidades, con sólo tres naves sin mayores defectos (el Hermes, el Yarmouth y el Exeter). De la fuerza de destructores y fragatas, el cuarenta y cinco por ciento está reducido a capacidad cero de operar. De los "guardavallas", el Sea Wolf de la Andrómeda está inutilizado; todos los sistemas del Brilliant padecen de una gran variedad de defectos; el Broadsword tiene un sistema y medio de armas, pero uno de sus ejes de propulsión con daños prácticamente permanentes. Ninguno de los tipo 21 está en condiciones: el Avenger está descompuesto; el Arrow está roto y tiene una de las turbinas Olimpus inutilizada... y muchas cosas más. Todos están cayéndose a pedazos.

DEL MINISTRO DE DEFENSA BRITÁNICO JOHN NOTT AL PARLAMENTO:

Creo que los pilotos argentinos están demostrando una enorme bravura. Sería tonto de mi parte no reconocerlo.

DEL ALMIRANTE JOHN FOSTER WOODWARD, EN UN REPORTAJE PUBLICADO POR EL DIARIO LA ESTRELLA DE PANAMÁ, EL 3 DE ENERO DE 1984:

Los pilotos argentinos fueron muy valientes. Me dieron muchos dolores de cabeza, pero igual los admiro.

Posteriormente, refiriéndose al ataque de Bahía Agradable, expresó:

Ya antes habíamos recibido suficientes pruebas de lo que eran capaces de hacer. Los veíamos aparecer a ras del agua. Jamás hubiéramos imaginado eso.

DECLARACIONES DEL GENERAL JEREMY MOORE:

El cuerpo de oficiales y muchos de sus técnicos fueron sumamente capaces y esto fue particularmente notorio en el caso de la Fuerza Aérea Argentina.

DEL GENERAL KELLY AGUILERA NESSI, JEFE DEL ESTADO MAYOR DE LA FUERZA AÉREA VENEZOLANA, CON MOTIVO DE UN DISCURSO PRONUNCIADO EN CARACAS, EL 18 DE AGOSTO DE 1982:

El barón Von Richthofen no es un héroe alemán, sino de la humanidad, particularmente de quienes vestimos el uniforme azul; las heroicas hazañas de Douglas Bader, el piloto inglés sin piernas, pertenecen al mundo y cuando se hable del reciente conflicto del Atlántico Sur, cuyos resultados han sembrado tanto dolor en esta parte de América que rechaza el colonialismo con todas sus fuerzas, las páginas más vibrantes de esa historia corresponderán a la gloriosa y heroica Fuerza Aérea Argentina.

"Las tripulaciones aplauden la bravura de los pilotos enemigos" - Por Gareth Parry con las fuerzas de desembarco en la Bahía de San Carlos. Artículo aparecido en la primera plana del diario The Guardian. Londres, 25 de mayo 1982: Son las 2 de la tarde en un día soleado y nos hallamos bajo el ataque de "Mirages y Skyhawks" de la Fuerza Aérea Argentina. Una bomba ha levantado una gigantesca columna de agua a sólo 100 m de distancia, entre nuestros buques y una nave logística cargada con pertrechos. Observarnos cómo las baterías cesteras y los sistemas misilísticos de los buques abren el fuego, junto con el ensordecedor ruido de los cañones y ametralladoras de cubierta. Los tripulantes a nuestro alrededor rinden tributo al coraje de los pilotos argentinos.

THE MIAMI HERALD, 27 DE MAYO DE 1982:

Los pilotos argentinos se ganan el corazón de sus compatriotas y la admiración de sus enemigos.

POR KENNETH FREED, LOS ANGELES TIMES SERVICE.

Casi a diario ellos vuelan hacia la batalla y en cada oportunidad sólo regresan unos pocos, pero los pilotos argentinos se transforman en los héroes de la guerra de las Malvinas, admirados por sus enemigos casi tanto como por sus compatriotas.

"Son los únicos que impiden que esto sea una derrota total", dijo un experto militar europeo. No creo que se pueda encontrar mejores pilotos en el mundo.
A la fecha, los británicos afirman que los pilotos argentinos han hundido dos destructores, dos fragatas, un buque logístico y algunos lanchones de desembarco. Argentina reclama que los ataques aéreos como mínimo han puesto a otros cinco buques más fuera de servicio, y dañado a otros cinco.

Pero mientras Gran Bretaña desconoce parte de los daños sufridos, reconoce la habilidad y el coraje de sus oponentes en el aire.

ESTE MISMO ARTÍCULO FUE REPRODUCIDO EN OTROS PERIÓDICOS BAJO EL TÍTULO "LOS MUCHACHOS DE ORO DE ARGENTINA" (THE GOLDEN BOYS OF ARGENTINA) EN DIVERSAS CAPITALES DE HABLA INGLESA DEL MUNDO.

EN OTRO ARTÍCULO, PROCEDENTE ESTA VEZ DEL DIARIO JOURNAL DO COMERCIO DE RÍO DE JANEIRO, BRASIL, EL ANALISTA AERONÁUTICO MILTON LOUREIRO, ELOGIÓ, EN UNA NOTA TITULADA "LA INCREÍBLE FUERZA AÉREA ARGENTINA", EL ARROJO Y LA VALENTÍA DEMOSTRADOS POR LOS AVIADORES ARGENTINOS EN EL CONFLICTO DE LAS MALVINAS:

Sea cual fuere el resultado del conflicto quedará eternamente marcado en la historia el inquebrantable valor de los pilotos argentinos. Los principios fundamentales de la guerra aeronaval fueron ampliamente superados por la audacia y el desarrollo técnico del que hicieron gala los pilotos argentinos, tanto los de la Aviación Militar como los de la Naval.

Cuando finalice esta guerra no declarada, las marinas de todo el mundo tendrán que promover una revisión de sus tácticas, por cuanto la audacia y el coraje de los aviadores argentinos echaron por tierra todas las teorías hasta, ahora existentes.

El propio enemigo quedó perplejo ante la técnica y el arrojo de los pilotos argentinos y reconoció que el conflicto del Atlántico Sur le parece tan irreal como un cuento fantástico.

BOLETÍN DE RADIO DIEGO PORTALES DE CHILE:

Los aviadores argentinos se han ganado el reconocimiento mundial, hasta de los propios británicos, por su valentía. Se observó cómo se lanzaban contra una verdadera muralla de misiles, obuses y ametralladoras antiaéreas, infligiendo bajas al enemigo.

PALABRAS DEL EMBAJADOR DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA EN LA REPÚBLICA ARGENTINA, EN OCASIÓN DE ENTREGAR AL BRIGADIER GENERAL LAMI DOZO, UNA DISTINCIÓN DE AQUEL PAÍS:

He sido honrado como embajador de Venezuela por nuestra Fuerza Aérea para hacer entrega a la heroica y gloriosa Fuerza Aérea Argentina, de la que tan orgullosos nos sentimos justificadamente los venezolanos en especial y todos los latinoamericanos, por las glorias y los laureles que nos han dado en esta maravillosa hazaña, por América y por su dignidad.

Diario La Estrella de Panamá, 10 de agosto de 1984, en doble página central con la fotografía de los pilotos fallecidos en el conflicto, al festejar el día de la FAA:

Quiero rendir mi emocionado homenaje a esos héroes que dieron sus vidas por la Patria en la heroica gesta de Malvinas, a los que lucharon en pos de un ideal que nadie podrá cambiar y que los panameños sentimos como propio: Las Islas Malvinas fueron, son y seguirán siendo argentinas.
Jorge E. Illueca, Presidente de la República de Panamá.

DECLARACIONES DEL VICEDIRECTOR DEL INSTITUTO INTERNACIONAL DE ESTUDIOS ESTRATÉGICOS DE LONDRES, CORONEL JONATHAN ALFORD, EN UNA CONFERENCIA CELEBRADA EN LOS EE.UU.:

En comparación con el nivel de muchos países, la Argentina desplegó una Fuerza Aérea relativamente modesta y nada moderna, que la mayor parte del tiempo operaba en el límite de su radio de acción. Y sin embargo hubo momentos de gran ansiedad por la suerte de la Flota británica. Quizá con sólo un poco más de fortuna en los momentos críticos, la Fuerza Aérea Argentina podría haber obligado a Gran Bretaña a abortar su expedición. Lo que nos produjo una enorme conmoción fue el saber que los argentinos habían volado con sus "Hércules" a Puerto Stanley hasta el último día del conflicto.

JEAN PIERRE GILLET, EXPERTO FRANCÉS AUTOR DEL LIBRO LES COMBATTANTS DE MAI, EXPRESÓ EN LA MENCIONADA OBRA (PÁG. 28):

Todo ha sido dicho sobre el coraje argentino. Agreguemos solamente que desearíamos ser persuadidos que su Patriotismo encuentra su equivalente en ciertos países de la OTAN.

WEAPONS OF THE FALKLAND CONFLICT, BRYAN PERRET, BIDDLES OF GUILFORD LTD., SURREY, GRAN BRETAÑA:

"...La Fuerza Aérea Argentina se halla ahora altamente considerada en la estimación pública, más de la que poseía antes del conflicto. Perdió su batalla pero el coraje de sus pilotos ha redimido la dignidad nacional. Su comandante, el Brigadier Lami Dozo emergió como un héroe retirándose de la desacreditada Junta poco después de haber cesado las hostilidades".

RESULTÓ IMPACTANTE UN TELEX RECIBIDO POR LA EMBAJADA ARGENTINA EN PARÍS, EL CUAL EXPRESABA TEXTUALMENTE:

Señor Embajador:

Son muchos los franceses, más de lo que puede creerse, que están de corazón al lado de la Argentina en la prueba que atraviesa. Como quizás Ud. lo sepa, soy un viejo amigo de su país. En el conflicto que enfrenta la Argentina con Inglaterra, mis compañeros aviadores argentinos han ganado toda mi admiración. Respeto a muchos de ellos, siento que tengo una responsabilidad moral pues numerosos son los que eligieron esta carrera un poco a causa de mí y de mi libro "El Gran Circo". Le agradecería muchísimo, señor Embajador, si pudiera transmitir al Comandante de la Aviación argentina el mensaje adjunto, destinado a sus pilotos. Por supuesto que el Gobierno argentino podrá hacer uso de él como quiera. Pues siempre he asumido la responsabilidad de lo que escribo. Le ruego, señor Embajador, acepte las seguridades de mi más alta consideración, como asimismo los votos que formulo porque se halle la solución menos trágica posible a este terrible conflicto.
Fdo. Pierre Clostermann

AL FINALIZAR EL CONFLICTO BÉLICO, EL BRIGADIER GENERAL LAMI DOZO, HIZO LLEGAR EN RECUERDO UNA MAQUETA DE UN AVIÓN PUCARÁ AL AS DE LA AVIACIÓN FRANCESA, MERECIENDO LA SIGUIENTE CONTESTACIÓN DEL SR. PIERRE CLOSTERMANN:

Mi General:

El Agregado Aeronáutico a la Embajada argentina en París me hizo llegar la maqueta del Pucará con la placa y la inscripción con cuyo envío Ud. me honra.

Sepa hasta qué punto estoy impresionado por ese recuerdo que estará en mi escritorio ante mis ojos, para recordarme, si es que yo pudiera olvidar algún día, lo que fue el combate de todos los aviadores argentinos sobre las Malvinas. En efecto, ya sea el piloto del C-130 que despegó bajo el fuego enemigo con sus heridos, o sean los pilotos de los A-4, Mirage, Dagger, o helicópteros, todos han hecho esa vez una demostración de sus sobresalientes cualidades profesionales y de un coraje que despierta la admiración del mundo entero, incluso entre sus adversarios. En este mundo occidental donde la cobardía compite con la necedad, el heroísmo de los aviadores argentinos es como un fanal hacia la luz a la cual se deben dirigir aquellos que aún creen en las virtudes del patriotismo, en los valores filosóficos de nuestro mundo latino y el destino del hombre, porque todos los hombres deberían estar orgullosos de ser de la misma raza que la de vuestros tripulantes.Con mis mejores votos -el General De Gaulle me ha enseñado que una batalla perdida no compromete jamás la victoria final- por vuestro país, desde luego por Ud. mismo y por todos los que están bajo vuestras órdenes, le ruego que acepte, mi General, la seguridad de mi más alta consideración y m¡ profundo respeto.

TAMBIÉN EN LO MÁS ÁLGIDO DE LA BATALLA DE SAN CARLOS, SE RECIBIÓ LA REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO DE NOTABLE IMPACTO EMOTIVO, PUBLICADO CON EL TÍTULO "LA AUDACIA DE LOS PILOTOS ARGENTINOS EN LOS COMBATES DEL ATLÁNTICO SUR" POR EL DIARIO ABC DE MADRID, DE SU CORRESPONSAL JOSÉ MARÍA CARRASCAL, EL CUAL EXPRESABA:

Son sólo unos centenares -o eran- pero llevan sobre sus hombros el último peso de esta guerra, no menos cruenta por no estar declarada. Parece, sin embargo, no importarles la muerte de sus camaradas o la posibilidad de perder la suya en la próxima salida. Pocas veces se ha visto tanta gallardía ante la vida, tanta responsabilidad ante la muerte, tanta consideración ante los propios, tanta audacia ante lo ajeno.
Actúan en condiciones extremas con el objetivo a quinientos kilómetros y el carburante justo para estar sobre él tres o cuatro minutos y regresar. Un ojo puesto en el blanco, el otro, en la aguja del depósito, olvidándose de los misiles que llegan por todas partes, de los barcos, de los aparatos enemigos, de las baterías de tierra.

La mayoría de sus reactores no tienen radar "todo tiempo", lo que les obliga a actuar de día, y dejar las nubes, a esquivar la niebla. Otros como los Súper Etendard, tienen que ser repostados en vuelos, tan corto es su radio de acción. No importa. Como aquel príncipe de Gracián que suplía la cortedad de su espada dando un paso adelante, ellos bajan un poco más hasta rozar los palos de las fragatas inglesas, aunque eso signifique consumir más combustible. Lo hacen una y otra vez, como si fueran meros ejercicios. Como si no se jugaran la vida -con bastantes posibilidades de perderla- en cada misión. En máquinas revisadas por los mecánicos a la carrera. Tras ser recargadas de bombas, cohetes y combustible. Con el tiempo justo de echar una cabezada, tomarse un café, examinar las siluetas de los navíos enemigos que aún quedan. Y salir de nuevo.

Sin alardes, sin hablar siquiera. Dejando a los ingleses la cuenta de los derribos y de los impactos. Ellos se limitan a protagonizarlos. Sin aspavientos ni petulancia. Como si fuera la cosa más natural del mundo. No está de moda en nuestros días el panegírico de las glorias militares y no estoy nada seguro que esta crónica lo sea; es la calidad humana de los pilotos argentinos lo que inspira. En un mundo como el nuestro, donde la norma es exigir pero no dar, el ejemplo de estos aviadores, dándolo todo sin pedir nada, ni siquiera un aplauso, es de tal sobria elegancia que deslumbra en su lucidez. La mente moderna necesita hacer un esfuerzo para abarcarlos y aun así no lo consiguen. No dan la vida, naturalmente, por la Junta. Ni siquiera la dan -cree uno- por conceptos abstractos, como el honor o la patria. La dan por algo muy concreto, muy precioso. Por su comunidad, que les ha encomendado su defensa, y en último término, por algo tan simple como el cumplimiento del deber. Individuos así ennoblecen toda especie. En este caso particular nos ennoblecen sobre todo a los hispanos, a los latinos, a quienes tan mal nos va en los últimos tiempos. Con qué dolor y orgullo lee uno esos dobles apellidos españoles e italianos, casi de lápidas antiguas.

No sé si el sacrificio de estos pilotos devolverá las Malvinas a su país. Pero sé otra cosa, tal vez más importante, porque las Malvinas tarde o temprano, y el mundo gira hoy muy rápido, serán argentinas. Sé que cuando en adelante se imagine uno al argentino, ya no pensará en el gaucho típico, en el engominado cantante de tangos o en la presidente de revista. Pensará en esos pilotos que han sabido morir por saber por qué vivían, privilegio hoy al alcance de muy pocos.

Es lugar común decir que Argentina ha sido bendecida por todos los dones del Cielo y de la Tierra. Pero sobre todo, ahora lo vemos, por sus hijos que se hicieron aviadores.
Fdo. José María Carrascal

EXISTEN MUCHAS MÁS CITAS, LA CASI TOTALIDAD PROVENIENTES DEL EXTRANJERO, MERECIENDO DESTACARSE POR SU PROFUNDO SIGNIFICADO, LA CARTA DEL CORONEL (USAF) ROBERT W. PITT, AGREGADO AÉREO DE ESA FUERZA EN BUENOS AIRES, DURANTE EL CONFLICTO:

Buenos Aires, Argentina
25 de junio de 1982
A S.E. el Sr. Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea
Brigadier General D. Basilio A.I. LAMI DOZO
Comando en Jefe de la Fuerza Aérea
S/D De mi más alta consideración:

Desearía expresarle mi estima y respeto personal a Ud. Y a los miembros de la Fuerza Aérea Argentina en reconocimiento por su profesionalismo e inquebrantable coraje durante el reciente conflicto armado con el Reino Unido. Más aún, consideraría un gran honor que Ud., en nombre de los valientes caídos y de los heridos en acción de la Fuerza Aérea Argentina, aceptase mi Corazón Púrpura (Purple Heart) como sincera demostración personal de estima. De todas mis condecoraciones, el Corazón Púrpura, el cual me fue otorgado por heridas recibidas en acción sobre Vietnam del Norte el 5 de octubre de 1965, es el que más venero.

La Orden del Corazón Púrpura fue autorizada por orden del General George Washington, hace casi 200 años atrás, el 7 de agosto de 1782. Luego de haber sido suspendida por más de un siglo, la Orden del Corazón Púrpura fue restablecida a principios de la década del treinta por el General Douglas Mac Arthur. Años más tarde el General MacArthur escribió: "Ninguna acción llevada a cabo por mí mientras me desempeñé como Jefe del Estado Mayor me dio más satisfacciones que la de restablecer la Orden del Corazón Púrpura... Esta condecoración es única en muchos sentidos: Primero: es la más antigua de la historia norteamericana... Segundo: proviene del más grande de todos los norteamericanos, George Washington... Tercero: es la única condecoración completamente intrínseca en el sentido de que no depende de la aprobación o el favor de nadie. Se la acuerda solamente a aquellos que son heridos en acción, y solamente la acción del enemigo determina su otorgamiento. Es un verdadero escudo de coraje y cada pecho que la luce puede latir con orgullo".

Es clara pues la razón por la cual el Corazón Púrpura es la condecoración que más reverencio. De un aviador militar a otro, le ruego respetuosamente que acepte esta condecoración en nombre de todos los bravíos oficiales y hombres de la Fuerza Aérea que cayeron o fueron heridos en acción en este reciente conflicto. Quedando a sus enteras órdenes, hago propicia la ocasión para reiterarle las seguridades de mi más alta consideración y estima...
Robert W. Pitt
Coronel, USAF
Agregado Aeronáutico

A no mucho de haber terminado el conflicto del Atlántico Sur de 1982, Pierre Clostermann posa junto al Primer Teniente Ernesto Ureta (a la izquierda) y al Alférez Gerardo Isaac (derecha), ambos pilotos argentinos de la Fuerza Aérea Argentina, sobrevivientes de la Escuadrilla “Zonda” de A4C Skyhawk, que atacó junto a dos Súper Etendard de la Armada al portaaviones HMS “Invincible”.

Fuente: Revista http://www.soldadosdigital.com/2009/pdf/malvinas-clostermann.pdf

2 de enero de 2011

EL CURA DE MALVINAS


Esta es la increíble historia de un cura en las Islas Malvinas durante el conflicto bélico de 1982. Vicente Martínez Torrens, es un sacerdote de la Orden de San Francisco de Sales, es decir un Salesiano, conocida la obra por Don Bosco. Fue el primer sacerdote que llegó a las Islas el 3 de abril después del desembarco recuperador de nuestra soberanía. El cura Martínez, como era conocido, escribió los manuscritos y sacó las fotos que ilustran su libro llamado: "Dios en las trincheras" que contiene más de 200 cartas que le hicieron llegar los argentinos que combatieron en las islas. Durante muchos días Vicente fue el único sacerdote para contener a miles de soldados en medio del infierno de la guerra.

Al llegar a Malvinas en un Hércules C-130 este cura tenía 41 años, su primer destino fue el que hasta entonces ocupaban las tropas inglesas, La Royal Marines.

Armado con la cruz y una "birome" a pie, en jeep o en un helicóptero, este ángel uniformado recorrió Soledad y Gran Malvina, llevando consuelo espiritual, o celebrando Misa y en otras ocasiones dando la extremaunción, para acompañar con la palabra de Dios a los más de 11000 hombres que componían el ejército de recuperación.

El cura Martínez, se escabulló entre las tropas inglesas, tres días después de la rendición, (alto el fuego) llevando sus notas minuciosamente foliadas y un archivo con la lista de las 326 bajas argentinas. Este religioso salesiano, designado por el Benigno Roldan, para dar los servicios religiosos a nuestras tropas, hizo más que eso, curó heridos y personalmente dio cristiana sepultura a los cadáveres argentinos.

Cuando terminaban de revisar y acomodar a los últimos heridos que volvían al continente el 15 de junio, un joven soldado herido se le acercó diciéndole: "padre usted es el único al que puedo encomendar esto" entregándole un bulto que contenía dos improvisados envoltorios, "No puede caer en manos enemigas", le dijo aquel soldado al cura. El padre Vicente abrió los paquetes y ocultó prolijamente el contenido entre sus ropas, se escabulló entre las patrullas inglesas, cuando aun se escuchaban algunas detonaciones de las últimas escaramuzas que se daban ante las exhaustivas requisas que ejecutaba el enemigo. Al llegar al remolcador Yeguin que lo llevaría con destino al rompehielos Almirante Irizar, que se había acondicionado a modo de hospital, para recibir a los heridos, sintió que la misión que le había encomendado aquel soldado, llegaría a buen termino.

"Cuando una bandera se pierde en guerra, no se repone, se reconquista". Después de cuatro largos meses llegó a Monte Caseros, Provincia de Corrientes e hizo entrega de la bandera del Regimiento de Infantería 4, formado ante él, solamente con el asta desnuda de bandera. Este fue el encargo que le diera aquel soldado argentino, aquél que sabía que los ingleses buscaban los banderines de los regimientos argentinos, para poder canjearlos por los que el ejército británico perdiera en las invasiones inglesas y que se exhiben hoy en la iglesia de Santo Domingo. Esa insignia argentina del Regimiento 4, con los colores azul y blanca tiene origen en 1814 en el sitio de Montevideo, en los combates de Juncal y Uruguayana y durante las contiendas de Malvinas.

La inteligencia británica incluida en todos los regimientos buscaban afanosamente la bandera de los regimientos argentinos, la consigna fue dada antes del primer combate, se ordenaba que se capturasen todas las banderas argentinas. Las dos banderas inglesas que se exhiben en Santo Domingo son del 71st pertenecen al Primer batallón. El segundo batallón, aunque existía, no salió nunca de Escocia, los efectivos que eran entrenados allí eran enviados a reemplazar las bajas del 1er batallón. Cada regimiento Británico tiene 2 banderas, la primera, es el Estandarte del Rey (Kings Colour), esta bandera es la de la Unión, y es el estandarte que otorga el Rey al Regimiento. La segunda bandera es la del Regimiento, (Regimental or Colonel's Colour). El color de esta bandera se rige dado los colores de los puños y cuello del regimiento, por ejemplo el 71st los tiene de color Ante o beige, por ello la bandera es de ese color. El regimiento 88 lo tiene amarillo, el 79th lo tiene verde. Esto afecta el color y el diseño de la bandera del Regimiento. Como la bandera del Regimiento no es estandarte Real no lleva el monograma real GR. Pero sí lleva la pequeña bandera de la Unión en el costado superior izquierdo. Y la corona que envuelve al estuche que tiene el número del regimiento está compuesta por las flores nacionales del Reino Unido, los cardos escoceses, la Rosa de Inglaterra y los tréboles de Irlanda.

Del Primer Batallón del Regimiento 71

Dios en las trincheras, fue casi una obsesión para el Padre Vicente, comenzó con la idea, el 6 o 7 de abril del 82, cuando los ingleses aún estaban lejos y casi todo era festejo y patriotismo. La idea fue llevar notas de los sucesos como lo hacían los antiguos sacerdotes salesianos a modo de "Crónicas Salesianas". En alguna de sus charlas el cura Vicente relata, "ante la metralla y las bombas inglesas con altísimo poder, de qué servía refugiarse detrás de los parapetos, por eso dejé mi vida en manos de Dios y me olvidé de las bombas y las balas", prosigue:"pero ahora necesito volver físicamente a las Islas para arrodillarme y rezar frente a las tumbas de los héroes".

Este cura español que nació en Alicante, hoy tiene 66 años, llegó a la Argentina a la edad de ocho, se crió en General Roca, provincia de Río Negro, en 1970 se ordena sacerdote e ingresa a la orden de los Salesianos, desde hace más de diez años está trabajando en el Archivo Salesiano del Colegio Don Bosco, de Bahía Blanca.

El primero en llegar y él último en irse, Vicente aun eleva la voz, lamentando el proceso de desmalvinización que se da hoy en nuestra Argentina, despotrica en contra de la película "Los chicos de la guerra" porque dice que mienten y no cuentan toda la verdad, sin dejar de reconocer que se cometieron excesos con los soldados y comenta que la idea original de los militares en ese momento en que gobernaban el País, era expulsar al ejército inglés de las Islas Malvinas, izar nuestra Bandera Nacional Argentina y negociar en la ONU, sin llegar a la guerra. (Obvio, esto se hacia por razones políticas de los militares).

En otro párrafo duda de las bajas admitidas oficialmente por el enemigo. "Revisé todos los diarios del mundo y en ningún lado aparece el regreso de los gurkhas nepaleses que atravesaron corriendo 36.000 bombas antipersonales que rodeaban Puerto Argentino". Por algo la "Dama de hierro" impuso el secreto de guerra por 90 años, no quiere que se conozca a una nación del tercer mundo, sacudía por tercera vez a la segunda potencia mundial.

El padre Vicente tiene una ficha personal de cada uno de los 649 argentinos muertos durante el conflicto (323 fallecidos en el ataque al Belgrano) y un completo diario de guerra que escribió en Malvinas donde se atiborran los terribles recuerdos vividos y sufridos por la tropa argentina. Este cura se movía con total libertad, ya sea en la Gran Malvina como en Soledad y estuvo a metros del encuentro clave que sostuvieron Jeremy Moore y Benjamín Menéndez para darle fin a la guerra.

Testigo:

"En Bahía Agradable fui testigo de que manera desaparecían las fragatas y destructores ingleses y yo me pregunto qué nación le infligió tanto daño a Inglaterra. Es justo también decirlo que no nos pasaron por encima", relata. Agrega: "Si ellos son los ganadores tendrían que mostrar lo bien que le fue y el poco costo que pagaron por esa conquista pero la señora Margaret Thatcher, en uso de sus funciones, impuso un secreto de guerra de no revelar absolutamente nada por 90 años, hasta el 2072".

"Respeto y les creo a los soldados que dieron testimonio sobre las carencias que pasaron en el frente porque yo mismo me encontré con dos muertos por desnutrición y fatiga. Existió y fueron casos puntuales, pero no fue la generalidad de los 11000 soldados. Una compañía la pasó muy mal, eran los que estaban en Puerto Yapeyú (Howart) porque ellos quedaron localizados frente a la playa de desembarco de los ingleses. Entonces no se los podía reabastecer, se trató de llegar con toda la picardías criollas pero no se pudo. Se mandó al "Isla de los Estados" y lo hundieron, se mandó al "Carcarañá" y lo hundieron, otro barco pudo escapar pero no pudieron reabastecerlos". Cuenta que estos soldados se estaban alimentando con 1200 calorías diarias para racionalizar los alimentos cuando por la tensión y el frío necesitaban 3000 calorías. "Respeto todas las visiones porque les creo, pero es muy parcial. Al soldado se lo metió en un pozo de zorro setenta días y no pudo ver la guerra en su conjunto. Hay que respetarla y aceptarla. Por mi oficio, y el haber sido capellán único durante mucho tiempo, pude recorrer la isla Soledad desde el cabo San Felipe hasta Monte Kent, desde Moody Brook hasta Puerto Enriqueta. Tenía un helicóptero con un piloto a disposición y pasamos varias veces el canal San Carlos" cuenta.

Llegó a dar ocho misas en un día

En Malvinas el Padre Vicente tuvo mucho trabajo. Durante muchos días fue el único sacerdote para atender en la fe a miles de soldados. Si bien el derecho canónico permite dar hasta 3 misas por día, en casos excepcionales se autoriza a más. Fue así que llegó a dar ocho misas en un solo día. Tenía una agenda con día y hora de los lugares a visitar. Asegura que nunca les falló a pesar de los bombardeos y las continuas alerta rojo. Una vez ocupada la isla, en la cabecera del aeropuerto se enterró un rosario y se puso la pista bajo la protección de la Virgen. "Los ingleses le tiraron 1200 toneladas de bombas y ninguna le dio hasta el fin de la guerra, que estuvo operable. El último avión salió de esa pista el 13 de junio a las 20:00 horas".

De su diario personal extrae unas anotaciones realizadas el 08 de mayo por un hecho que ocurrió en la misa de la Virgen de Luján. "El soldado telefonista recibe la información de que venían 2 aviones Sea Harrier por el oeste. Correspondía alerta rojo y desbandarnos. Pero el Jefe dijo que estábamos en misa y procesión, y no nos iban a detener. Yo no podía dejar mal parado al Jefe, porque ese era un acto de fe. Los Sea Harrier no aparecieron nunca". Otro hecho que lo marcó ocurrió durante una misa. "En momentos de la consagración, cuando elevo la hostia, veo que viene un Sea Harrier tomando posición para bombardeo. Me arrodillo y le digo a todos lo que tenía en el frente, rodilla a tierra. Cuando estaban en esa posición, la bomba cayó detrás del último hombre, sin herir a nadie". Agrega: "Hay dos explicaciones; una de fe y es que seguíamos teniendo protección de la Virgen. En tanto la explicación técnica era que esas bombas de 500 kilos hacen un cráter de 12 metros por 4 de profundidad. Al estallar lo hacen en forma de cono, y por lo tanto la onda expansiva salió en forma de V, sin afectar los que estábamos muy cerca". (ARC)

Fuente: http://bartcensurado09.blogspot.com/2010/01/el-cura-de-malvinas.html

LAS BANDERAS DE GUERRA DE LAS UNIDADES QUE VOLVIERON AL CONTINENTE LUEGO DE LA CONTIENDA


Al amanecer del 14 de junio de 1982, en Bahía Fox, Isla Gran Malvina, el Jefe del Regimiento 8 de Infantería, Teniente Coronel Ernesto Repossi llamó al Teniente Primero Marcelo Giglio para decirle lo que todos imaginaban: se avecinaba la rendición. De paso le dio una orden: "Hágase cargo de la bandera del regimiento. No la puede tocar ningún inglés."

Giglio llamó a dos de sus camaradas, los Tenientes Primeros Rafael Barreiro y Hernán Vecchieti. Los tres jóvenes oficiales se juramentaron para evitar que la bandera cayera en manos británicas.

Ese 14 de junio, en su primera entrevista con los ingleses para negociar la rendición, el gobernador de Malvinas, General Mario Benjamín Menéndez, planteó a los británicos el derecho que tenían sus tropas de regresar con sus banderas al continente. Los británicos accedieron. Pero nada de eso se sabía en el frente de batalla y la obsesión de muchos oficiales fue evitar que los enemigos se alzaran con las banderas como trofeo de guerra, en especial las de los regimientos históricos que lucen las condecoraciones ganadas en la Guerra de la Independencia. Y el 8 de Infantería era uno de ellos.

El ya retirado Capitán Giglio y el hoy Coronel Vecchietti recuerdan veinte años después: "Decidimos descoser la bandera en dos paños. Uno azul y blanco y el otro azul, desprendimos las medallas de la corbata y llamamos a dos suboficiales de nuestra más absoluta confianza a los que les confiamos a uno las medallas y a otro la cuja. No recordamos cómo hizo uno para hacer pasar la cuja, pero el otro disimuló las condecoraciones como medallas suyas que se colgó en la cadena que llevaba al cuello. Y ocultó otra en un llavero."

Giglio y Vecchietti descosieron también sus chaquetas. Vecchietti tajeó el cuello de la suya, que todavía conserva, con habilidad suficiente como para que pareciera gastada por setenta y cuatro días de campaña. Giglio escondió entre el duvet y su cuerpo el paño azul y blanco. Vecchietti aplanó como pudo la corbata y el moño de la bandera. El Subteniente Barreiro hizo lo mismo con el restante paño blanco. Y se encomendaron a Dios. Horas después eran prisioneros de los británicos.

Lejos del 8 de Infantería y mucho más cerca de Puerto Argentino, el hoy Teniente Coronel Miguel Angel Cargnel era entonces Teniente y abanderado del Regimiento 7 de Infantería y batallaba en Wireless Ridge. "El 12 de junio, cuando los ingleses atacaron Longdon, vimos que estábamos muy comprometidos. Y dijimos: La bandera no. Con el Teniente Jorge Guidobono enterramos el asta y los herrajes en nuestra posición de combate. Guidobono se cosió el paño en el interior de la campera de duvet, yo me quedé con la corbata y el moño y repartimos las condecoraciones entre otros oficiales. Así nos replegamos el 14 a Puerto Argentino, cuando ya se sabía de la rendición."

Al este de Bahía Fox el joven Subteniente Leandro Villegas ya se había envuelto la bandera de la Compañía de Ingenieros 9 como un chiripá. Tenía 21 años, hacía apenas tres meses que era oficial del Ejército y estaba metido en una guerra y en una disyuntiva: el jefe de su unidad, el Mayor Oscar Minorini Lima, le había pedido que quemara la bandera antes que cayera en manos inglesas. "Lo convencí de que intentáramos llevárnosla escondida. Quemamos el asta en una típica cocina malvinera de la casa que nos servía de apoyo. Todo fue muy a las apuradas, pero cuando fuimos prisioneros, la bandera no fue descubierta en las tres revisaciones que nos hicieron."

En la que era residencia de Menéndez, antes de que amaneciera, dos miembros de su staff personal, los entonces Mayores Carlos Doglioli y Agustín Buitrago, se habían alzado con cuanta bandera argentina encontraron, aún las pequeñas que estaban en algunos de los escritorios de la casa. Salieron a la todavía noche, iluminada sólo por el resplandor del fuego de artillería, y no vieron la bandera que flameaba en el mástil de la residencia. Esa bandera fue vista recién cerca de las nueve de la mañana, por el hoy Capitán retirado Luis Daniel De Urquiza, entonces oficial del Batallón Logístico 10. "Se venían los ingleses, estarían a seiscientos metros, y aunque ya se hablaba de un cese del fuego, había intercambio de disparos: el clima bélico no se distiende así nomás. Corté la cuerda del mástil y me envolví la bandera al cuerpo, la cubrí con la campera y subí el cierre hasta el cuello. Así fui a parar a un galpón, ya prisionero."

La bandera del 8 de Infantería llegó a Comodoro Rivadavia en manos de Giglio, Vecchietti y Barreiro. Cuando desembarcaron del buque inglés "Norland" en Puerto Madryn, compraron hilo y aguja y la bandera fue cosida en el trayecto Madryn-Comodoro Rivadavia. Entró flameando al regimiento. Al hoy Teniente Coronel Cargnel tampoco le descubrieron la suya: ni en los diecisiete días que estuvo preso en un frigorífico destartalado de la Bahía San Carlos, ni en los trece días que pasó a bordo del buque inglés "St. Edmund" que lo dejó el 14 de julio en Madryn. Al joven Subteniente Villegas sí se la descubrieron a bordo del "Norland". Los ingleses pidieron la bandera y Villegas, según sus herméticas palabras, se puso "un poco inquieto". Hasta que el jefe de su compañía le dijo: "Listo Villegas, déme la bandera" Fue entregada, se labró un acta y, al llegar a Puerto Madryn reclamada. "Ya van a tener noticias...", fue la respuesta al reclamo. Pero la bandera fue entregada ese mismo día por los británicos. Durante el viaje del "St. Edmund", De Urquiza tuvo que desnudarse para ser revisado: "Allí apareció la bandera. Cuando el inglés la vio hizo como un amague de algo. Pero le dije: Don't touch my flag (No toque mi bandera) y el tipo, muy respetuoso, no la tocó. Volvió conmigo y con el último contingente de prisioneros. Al año siguiente, la llevé por disposición del Ejército a la Sala de Banderas del Monumento a la Bandera de Rosario. Allí deberían estar todas."

Muchas otras banderas, en otras manos, gracias a otros trucos, volvieron de Malvinas al continente. Algunas cayeron en poder de los británicos. Todas son hoy un pedazo de historia.

Fuente: http://malvinasdata.blogspot.com/