15 de abril de 2011

PETROLEO EN MALVINAS: LA ESTRATEGIA PARA ADUEÑARSE DEL ATLÁNTICO SUR

Las petroleras son un instrumento del propio David Cameron para hacer anuncios exagerados, adueñándose así, de los recursos y territorio del Mar Argentino. Informe completo sobre la realidad del Atlántico Sur...

Por Patricio A. Mendiondo (*)

¿Es el petróleo de Malvinas realmente un negocio de miles de millones de dólares, o es una nueva excusa británica para sentar precedente sobre el Mar Argentino, territorio que nunca había sido motivo de disputa?


Un poco de historia


Hasta el año 1986, los ingleses solo mantenían usurpadas las Islas Malvinas y controlaban 12 millas a su alrededor. Las Islas eran un enorme gasto para los británicos, y por ello se decide de forma unilateral, establecer 200 millas alrededor de las Islas, pues se sabía de las grandes riquezas pesqueras y del potencial petrolero. Esas 200 millas, luego se extendieron a las Georgias y Sandwich del Sur, siendo en la actualidad un territorio 20 veces mayor que las el territorio de las Malvinas de 1982.



Por ese entonces, el gobierno de Alfonsín, cuyo Canciller era Dante Caputo, no opuso mayor resistencia a la nueva usurpación británica, afianzando la maniobra ilegal. Hubo protestas formales en la ONU, pero fueron ignoradas por los ingleses. Los argentinos poco sabían de lo ocurrido como para tener un margen de reacción, y el gobierno trató de evadir problemáticas con la excusa de no darle poder a los militares. Es así, como la maniobra ilegal británica, se legalizó con el paso de los años, gracias a la inacción del gobierno argentino.


A partir de 1986 los ingleses comienzan a explotar los recursos pesqueros del Mar Argentino alrededor de 200 millas entorno a Malvinas y otorgando licencias pesqueras a empresas de terceros países. La cuestión petrolera era distinta, pues antes de caer el gobierno de Isabel Perón (febrero 1976), la misión inglesa de Lord Shackleton recibió el cañoneo naval de un buque de la Armada Argentina, provocando un grave incidente diplomático entre Londres y Buenos Aires. Más tarde, en los años menemistas, 1996/97, con licencias inglesas Shell exploró la cuenca norte y este de las Islas, no encontrado una cantidad de petróleo comercializable, dado que el precio del barril no superaba los 30 dólares.



Hoy, el precio del barril de crudo es casi el triple. Pero el problema no es el precio, sino la cantidad de petróleo que puede llegar a ser extraído del Mar Argentino.

Petróleo en el mar... ¿negocio?



Desde febrero que comenzó la exploración británica hasta ahora, no se han encontrado cantidades suficientes del recurso, para afrontar gastos operacionales inmensos. No hay negocio, todo experto sabe que los 200 millones de barriles encontrados hasta el momento, no justifican una explotación en alta mar, y en esas latitudes.



El primer pozo fue tapado por no encontrar la cantidad necesaria de petróleo. El segundo arrojó un número aproximado de 200 millones de barriles recuperables, poco para un negocio offshore. El tercer pozo tiene buena calidad de petróleo, pero poca cantidad. En Gran Bretaña, en febrero de este año, comenzaron hablando de 60 mil millones de barriles recuperables. Y aún siguen insistiendo con ese número desde la prensa sensacionalista. La realidad es muy distinta, y hasta ahora, no hay negocio.


La exploración y explotación petrolera en el mar, son muy distintas a la terrestre. La plataforma submarina del Mar Argentino puede dar buenos resultados hasta cierta profundidad, pero más allá de los 500 metros, las probabilidades disminuyen considerablemente. Una explotación offshore necesita de grandes erogaciones de dinero diarias para mantener la maquinaria que sumado al clima del Atlántico Sur encarece mucho los gastos.


En el año 1995 la Cámara de Diputados de la Nación (con motivo de la exploración de Shell y Esso) estudió que probabilidades existían de hallar petróleo en la región de Malvinas. Las conclusiones fueron las mismas que se manejan hoy en día, sintetizándose: el riesgo de estudiar zonas inexploradas y profundas; la lejanía de tierra firme acrecentando los costos de una exploración totalmente offshore; en caso de hallazgo, su poca rentabilidad comercial.

Para que exista un negocio más o menos aceptable, las empresas británicas de petróleo deberían hallar al menos 6 mil millones de barriles recuperables. Hasta ahora la suma de unos 200 millones (aprox.) no representa negocio alguno. ¿Entonces por qué tanto gasto y tanta prensa a supuestos "buenos" resultados?

La maniobra usurpadora



Para comprender mejor cuales son los movimientos ingleses entorno al tema petróleo de Malvinas, es preciso dividir su rango de acción y objetivos en cuatro esferas. Pues son cuatro objetivos distintos los que busca obtener Gran Bretaña a raíz de esta nueva afrenta. La primera y principal, es la expansión territorial con el fin de obtener recursos y controlar territorio. El segundo objetivo es obtener provecho económico de la expansión para solventar sus gastos. El tercer motivo es lograr que Argentina y el mundo reconozcan ese nuevo territorio como propio y cuarto, la reacción de la nueva usurpación en la sociedad argentina.



1.- La esfera territorial


Como reflejé al principio de este informe, desde 1986 el Imperio británico pasó a controlar un territorio 20 veces mayor que el de las Malvinas, territorio marítimo que nunca fue objeto de disputa y siempre perteneció a la Argentina. Las acciones inadecuadas de la Cancillería Argentina del gobierno de Alfonsín afianzaron la usurpación británica, que comenzó a obtener recursos pesqueros de la región. ¿Por qué acciones inadecuadas? Pues Cancillería solamente atinó a enviar cartas de protesta y reclamar de forma informal en la ONU (no lo expuso ante el Consejo de Seguridad) y en los organismos latinoamericanos. Careció de acciones concretas para evitar la usurpación (vía sanciones económicas, intimidación militar, etc).


Mapa distribuido por el Parlamento europeo, que fija como proyecto colocar una base militar en Malvinas para tener un poder de acción hacia norte (petróleo), sur (Antártida) y este (pesca) de las Islas con el fin de proteger los recursos naturales que de allí se extraigan.


Ahora 2010, encuentra a ambas naciones, en pleno conflicto territorial por el dominio de 150 millas extra a las 200 territoriales. Inglaterra presentó sus ampliaciones para la zona de Malvinas, a lo igual que Argentina, y es la Convención sobre el Derecho del Mar quien estudia las presentaciones. En ese margen y sumado a la entrada en vigencia del Tratado de Lisboa (donde la Unión Europea reconoce los territorios británicos), Gran Bretaña pretende afianzar su expansión sin que exista impedimento alguno por parte de Argentina.



A raíz de ello utiliza la exploración petrolera para probar a la opinión pública y estudiar la reacción del gobierno nacional. Pero además consolida su usurpación, protegiendo a las Islas Malvinas, como gran portaaviones natural del Atlántico Sur.


Las Malvinas son un paso previo a la Antártida, es la llave británica para exigir derechos en el continente blanco. Las Malvinas son geoestratégicamente importante debido a su situación particular. A solo quinientos kilómetros del Estrecho de Magallanes y del Pasaje de Drake, que dan a sus propietarios un control total sobre la parte inferior del Atlántico Sur. Junto con el Canal de Panamá, estos dos "puntos de control estratégicos son los únicos vínculos directos entre los océanos Atlántico y Pacífico. Sumada a las Georgias y Sandwich del Sur son más de un millón de kilómetros cuadrados.

Mapa que se reparte en las Islas Malvinas, donde la circunferencia se expande más allá de las 200 millas, incluyendo las costas de la Argentina continental.


Es preciso que la usurpación territorial británica se transforme en una legítima ocupación lo antes posible. Para que dentro de unos 10 años, ya no se discuta si quiera la soberanía de las Islas ni de las aguas circundantes. Ese es el deseo británico y la "exploración petrolera" es un arma más para llegar a ese objetivo. Sin dudas, las Islas Malvinas al aprobarse el Tratado de Lisboa se han convertido en el bastión colonial más preciado de la Unión Europea, que les permitirá tener motivos para adueñarse no solamente del Atlántico Sur argentino, sino también de la Antártida. Todo bajo la mano del imperio británico.











Palabras del Lic James Rogers para European Geostrategy, para entrar en noción que el informe aquí redactado no es una conclusión loca de un periodista argentino, sino que es una realidad que comentan en toda Europa:


"Dado que algunas partes del continente antártico podrían llegar a ser descubiertas o hacerse más habitables con el inicio y la aceleración del cambio climático - lo que revela una enorme riqueza mineral potencialmente - La posesión británica de las Islas Malvinas hace que cualquier futura reclamación territorial europea sobre partes del Hemisferio Sur sea más probable y legítima. Del mismo modo, las islas son en realidad muy grandes (aproximadamente la mitad del tamaño de Bélgica), por lo que podría apoyar la infraestructura necesaria para mantener una relación con cualquier potencial de instalaciones europeas de extracción de recursos en la Antártida."


Entonces ya conocemos la importancia de afianzar el territorio de Malvinas como británico, y que la exploración petrolera es una herramienta para ese fin. ¿Pero entonces... hay o no petróleo?


2.- La esfera económica

Aquí Inglaterra dependerá de la naturaleza para hallar una cantidad suficiente de recursos. Por el momento utiliza los medios de prensa para aparentar que el negocio, es rentable. Desire Petroleum y Falkland Oil and Gas son socias de un mismo dueño, Samuel Moody, que a su vez es respaldado por el gobierno británico. Los medios de comunicación británicos publican y exageran; y los periódicos argentinos retransmiten el mensaje. Pero en Europa y EE.UU. las novedades entorno al tema petrolero de Malvinas son más distantes y cautas.

Pero ¿quién es Samuel Moody? Un agente de bolsa retirado a los cuarenta años a quien, al parecer, un encuentro fortuito con Richard Visick, en 2006, le inspiró la idea de dedicarse al negocio petrolero. Y ¿quién es Visick? El dueño de un islote y un centro de vacaciones en la Isla Soledad.

Sin antecedentes en la materia, ambos tropezaron (otra casualidad) con el sitio de Internet manejado por el gobierno ilegítimo de Malvinas. Y allí se les permitió publicar (tercera coincidencia) un informe de la Royal Dutch/Shell sobre cateos efectuados en 1998. Moody y su socio sostienen hoy que ese gigante había “perforado en lugares erróneos”.

La cotización bursátil de Rockhopper (“saltarrocas”) pasó de US$ 96 a 937 (+876%) en solo tres meses. Semejante margen ya es sospechoso. Pero en Londres y otras plazas no faltan operadores a cuyo juicio esto forma parte de una “ofensiva psicológica” del propio gobierno británico para distraer al público y alejarlo del desastre protagonizado por BP en el golfo de México. A su vez Desire Petroleum (desire = deseo), es otra de las empresas creadas hace pocos años, que no poseen otro aval más que el del propio gobierno de Gran Bretaña.

Ubicación (color rojo) de los pozos petroleros a ser explorados por Gran Bretaña.

Según empresarios de EE.UU., Holanda y Hong Kong, expertos en la materia, la exploración petrolera encierra algo más que la búsqueda de petróleo, pues no conciben que dos hombres inexpertos sean apoyados por el gobierno británico para semejante empresa. Y en una zona que ya había sido explorada por un gigante como Shell en los años 90. Claro, no pueden responderse qué busca Inglaterra, pues, son economistas, y no conocen el entramado de la problemática Malvinas.

La expansión territorial por sobre las ganancias económicas. Pero además, existe otro objetivo: que el gobierno argentino renuncie tácitamente al reclamo por la soberanía.

3.- La esfera política

En 1982 Inglaterra ganó el conflicto por la vía militar, pero no logró ningún reconocimiento del gobierno argentino de su soberanía. Era la primera vez que obtenía una victoria pero ningún reconocimiento del enemigo que diera garantías. Es por eso que en 1989 recién logró que Argentina cediera y reconociera ciertos derechos mediante los Acuerdos de Madrid de Ménem-Cavallo. Pero en los papeles, ningún gobierno argentino renunció a reclamar expresamente la soberanía de las Islas.

Es sabido que en las Islas no hay petróleo, y todos los hallazgos se han realizado en el mar, usurpado no en 1833, sino hace tan solo 23 años. El gobierno argentino debería de concientizar a la ciudadanía de la magnitud de esta nueva arremetida británica. No se trata de una disputa por la soberanía por Malvinas, sino ya sobre nuestro propio mar, territorio que nos pertenecía sin disputa alguna hasta que en 1986 el Imperio británico decidió avanzar sobre las aguas.

Aunque el reclamo de los sucesivos gobiernos es débil, éste no cesa y es un problema para los intereses británicos. Por ello los ingleses utilizan esa fragilidad en los reclamos, para que a medida que éstos sean más débiles, se vayan convirtiendo en "inútiles" con el paso del tiempo. En los hechos, Inglaterra es la que usurpa el territorio y ejerce soberanía, sin contraposiciones argentinas, si quiera cuando suceden hechos graves como el de la exploración petrolera o como sucedió en 1986 con la usurpación de territorio marítimo. La carencia de protestas y acciones adecuadas ante los hechos ingleses, hace inútil el reclamo argentino. Es así como los ingleses no obtienen una renuncia expresa de Argentina, pero si una falta de acción adecuada, que tácitamente, permite afianzar la usurpación británica en el Atlántico Sur.


Puntos débiles.


Cancillería Argentina no utiliza todos los medios que tiene a su alcance para defender la soberanía de su territorio. La exploración petrolera británica del Mar Argentino fue contrarrestada con notas de protesta y palabras en la ONU y en algún que otro organismo internacional. Pero son solo palabras o documentos que deben estar acompañados de hechos en la práctica. El apoyo de los organismos latinoamericanos fue muy bueno, pero si no son acompañados de acciones, no sirven. ¿Qué dijeron en Malvinas del apoyo de dichos organismos? "estas tonterías son más de lo mismo. Hemos tenido este tipo de tonterías de parte de ellos por tantos años que esto parece más de lo mismo. Casi que lo esperábamos" (Jan Cheek, miembro del Consejo de Malvinas). Pues como expresé en el párrafo anterior, los reclamos que no estén acompañados de hechos, lleva a que sean frágiles y se conviertan en inútiles.

No hay presión "al bolsillo" de la economía británica. Hoy existen infinidad de empresas británicas que operan en el país, una larga lista que sorprendería a más de uno. Sin embargo, no se intenta imponerles algún impuesto o tomar alguna medida que exponga la problemática en la vida cotidiana de los argentinos.

La depredación pesquera que realizan las empresas con licencias en las Islas, tampoco es repelido ni está presente en la agenda de Cancillería.

Los buques de guerra (ver Submarinos británicos patrullan nuestro Mar Argentino) y aeronaves de la Royal Navy se pasean por las aguas y los cielos de Argentina, y no hay respuesta idónea del gobierno nacional, pues las Fuerzas Armadas no poseen capacidad técnica. Los submarinos de propulsión nuclear invaden una y otra vez el territorio argentino, sin que nadie lo refleje en los medios de comunicación. Argentina posee la tercera parte de su territorio ocupada por una potencia militar y no tiene ninguna hipótesis de conflicto. Los funcionarios de Cancillería conocen todos estos hechos y no actúan, más bien son cómplices de la maniobra británica. El propio Vicecanciller expresó: "tenemos que acostumbrarnos a pensar en el largo plazo" (Victorio Taccetti), refiriéndose a la cuestión por el petróleo. Sabemos que el largo plazo implica un nuevo gobierno, nuevas pautas, y Malvinas nunca estuvo en la agenda de ningún partido político. El gobierno con sus declaraciones y acciones demuestra una vez más que no se compromete seriamente por la soberanía de Malvinas. Inglaterra no habló de plazos largos, se limitó a actuar y traer la plataforma petrolera al Mar Argentino. Y no hubo ninguna respuesta en los hechos por el lado de Argentina.


Existen medidas que el gobierno podría tomar (expuestas aquí brevemente) en el muy corto plazo y provocar que Gran Bretaña se siente a negociar. Sería una medida acorde a la nueva invasión que sufre Argentina, ya no en Malvinas, ahora es el turno del Mar Argentino.


El vicecanciller Victorio Taccetti reiteró que el primer objetivo del gobierno argentino "es sentarse a la mesa con Inglaterra a negociar" el tema de la soberanía de las islas Malvinas. ¿Cómo se logrará ese objetivo?


Nuestro pequeño análisis da la respuesta, pero si ni si quiera el gobierno argentino quiere defender sus derechos, ¿no sería la sociedad quien deba peticionar? Y para evitar eso, Inglaterra también posee un cuarto objetivo final.


4.- La esfera social

Desde 1833, donde Inglaterra usurpa las Islas Malvinas, tanto el gobierno argentino como la naciente nación (el pueblo) repudiaron sin pausa la actitud imperialista. Sumado el reclamo de Malvinas al nefasto pasado de los ingleses en Buenos Aires (las invasiones de 1806 y 1807) y Obligado (1845), donde fueron repelidos. Y es así como desde el pueblo nació el coraje de defenderse de lo que era propio, ante el arrogante "león inglés", el sentimiento era el mismo "de arriba no se la llevarán".

Y ese sentir prosiguió un siglo y medio más tarde, donde todo un pueblo estuvo listo para la batalla de 1982. Los hombres que pelearon fueron protagonistas de otra proeza criolla, pelear hasta dar la vida, sin importar que el enemigo era tecnológicamente superior. Esa convicción, esas ganas no fueron casualidad. La Nación mediante la educación forjó el sentimiento y los valores de Patria a cada niño, joven y hombre que habitara el suelo argentino.


Precisamente desde que finalizó el conflicto bélico de 1982, la mente es otra. La educación y los hombres que están a cargo de "los destinos de la Patria", ya no están a la altura de las circunstancias, y no conocen o pretenden no conocer la realidad de los hechos. Sumado a los inconvenientes internos de la sociedad argentina, Inglaterra aprovecha la oportunidad de instaurar mediante supuestos personajes "expertos y académicos", una historia tergiversada. Contando sucesos apócrifos relativos a las Malvinas y poner en medio los supuestos derechos de los isleños por sobre el de soberanía.


La educación en argentina es cada día más pobre y abstracta. Ello lleva a que muchos jóvenes argentinos pierdan interés en temas que hacen a su propio futuro, o bien conozcan una historia manipulada, fuera de la realidad.

Para contrarrestar el avance de los intereses británicos sobre la educación y sociedad argentina en general, son los propios ciudadanos quienes debemos sentirnos responsables y actuar en consecuencia. Y más allá de toda acción que tenga por fin concientizar a los argentinos de la verdadera y real historia respecto a Malvinas, es nuestra propia Constitución Nacional quien nos llama a ello, y que además, protege los intereses de los propios isleños:


Disposiciones transitorias


Primera: La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.

La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

Conclusión

Sin dudas hay un claro negocio de obtener petróleo y gas del Mar Argentino. Pero existe algo más. Detrás del supuesto negocio, Gran Bretaña conoce bien que esas aguas jamás fueron parte de la disputa por Malvinas hasta que de forma unilateral avanzó 200 millas. Una acción en búsqueda de petróleo, es otro gran paso para que en la práctica, Gran Bretaña sea el dueño de esa porción de territorio.

Detrás del negocio existe una jugada política para observar como se desenvuelve Argentina ante los hechos que ponen en jaque su soberanía territorial. Probar, evaluar. Si la reacción de Cancillería no es severa, pues entonces seguirán e irán por más recursos y territorio. También probar la reacción popular ante tamaño saqueo en frente de sus narices. Si todo se desenvuelve de forma aceptable, ya no las Malvinas, sino que medio Mar Argentino se afianzará en las manos de Inglaterra y con ella a manos de los países de la Unión Europea.

Aquí la invasión ya no se realiza con armas, bombas y buques de guerra, sino con plataformas petroleras y buques pesqueros, que al extraer los recursos naturales, ejercen soberanía sobre el Atlántico Sur argentino. Empresas británicas con sus banderas, que extraen las riquezas de las aguas.

Los ingleses no se conformaron con usurpar Malvinas, sino que avanzaron luego sobre las Georgias y Sandwich para más tarde avanzar 200 millas. Y allí no termina todo, el objetivo de Inglaterra es adueñarse del sector antártico reclamado por la Argentina y demás aguas del Atlántico Sur.

(*) Director Diario El Malvinense

Fuente: http://www.malvinense.com.ar

13 de abril de 2011

DE AFGANISTÁN A MALVINAS

Por Enrique Lacolla

El dinamismo de la política imperialista no cede. Es inevitable que así sea pues, como sucede con un hombre que monta en bicicleta, el movimiento es la única garantía que tiene para conservar el equilibrio.

A poco más de un año de la asunción de Barack Obama como presidente de Estados Unidos la realidad ha confirmado lo que preveían los observadores más escépticos del irresistible ascenso del carismático líder negro, primer hombre de color en empinarse a tan alto cargo. Esto es, que el nuevo presidente no iba a cambiar o no podría cambiar nada. Más que nunca, por lo tanto, quienes vivimos bajo la férula –directa o indirecta- del sistema mundial capitaneado por Washington, debemos hacer nuestras propias cuentas y visualizar nuestras propias opciones para escapar del torno que nos oprime.

El momento es de riesgo para América latina. Los problemas de Estados Unidos para sostenerse en la cúspide como única superpotencia mundial no son pocos. Lejos de disuadirlo, ello tiende a exacerbar su agresividad en las áreas que estima claves para conservar los recursos esenciales para mantener la supremacía. En el Asia central y el Medio Oriente ese activismo norteamericano es más que notorio. El resultado de los emprendimientos militares que sostiene en Afganistán o Irak es vidrioso y no es improbable que se sellen en sendos fracasos a largo plazo. Pero de momento están en auge. Y sirven asimismo para reconfirmar el enfeudamiento de los países de la Otan al programa norteamericano de expansión hacia el Este. El 4 y el 5 de febrero se reunieron en Estambul los 28 ministros de Defensa de los países pertenecientes al pacto. Esa reunión seguía a otra mantenida en Bruselas que juntó a 63 altos jefes militares, más sus equivalentes de Israel y Pakistán. La primera de las reuniones mencionadas fue presidida por el comandante de los 150.000 soldados estadounidenses estacionados en Afganistán, el general Stanley McChrystal, mientras que la otra contó con la dirección del Secretario de Defensa del gobierno de Obama, el señor Robert Gates. El temario estuvo centrado en la guerra afgana y en el nuevo concepto estratégico de la alianza, que incluye el despliegue de varios “escudos antimisiles” en la frontera o en las proximidades de las fronteras rusas. Rumania se ha añadido a Polonia y a la República Checa en la disposición de albergar esos sistemas de armas, claramente dirigidos a inhabilitar la capacidad de respuesta rusa a una eventualidad militar que la amenace. La fractura del sistema de disuasión nuclear se haría así inevitable y la potencial respuesta del Kremlin o al menos la adopción de contramedidas estratégicas dirigidas a contrabatir el acoso a que se verá sometido, tensará aun más la situación.

Todo esto engendra peligros de una magnitud difícil de valorar, pero en cualquier caso indica que el mundo está ingresando a una época volátil. Esto no es nuevo; no bien se derrumbó el “socialismo real” la agresividad estadounidense se instaló por sus fueros; pero en ese momento la capacidad de reacción del adversario global se veía reducida por el caos que siguió a la disolución de la URSS, mientras que hoy Rusia tiene un gobierno fuerte, que podrá disgustar a muchos pero que evidentemente está en disposición de resguardar sus intereses nacionales y de comenzar a reconstruir la zona de influencia que le es propia. En Ucrania en primer lugar. La primera ministra Yulia Timochenko, aleccionada por la realidad respecto de lo que significa la presión rusa en materia de consentir la circulación gasífera con destino a Europa occidental, en la práctica se ha alejado de sus posturas originales, orientadas a favorecer los vínculos con la UE y la Otan. Esto dejaría a ella y al pro ruso Víctor Yanukovich frente a frente en una elección que, respecto a la relación con el Oso, no prevería mayores sobresaltos y que, desde luego, limitaría los objetivos atlantistas a metas mucho más moderadas que las imaginadas por el geoestratega mayor de Washington, Zbygniew Brzezinski.

El laberinto latinoamericano

Las complicaciones crecientes en que se introduce el sistema norteamericano con el objeto de imponer su propia voluntad en el esquema globalizador capitalista no desaniman a los personeros del régimen. Por el contrario, parecería excitarlos a redondear sus ambiciones y a prevenir las amenazas de carácter estratégico que creen discernir en Estados que no les son necesariamente hostiles, pero que pretenden establecer sus propias coordenadas para orientar su desarrollo. América latina, tradicionalmente considerada por la oligarquía político-económica que controla Washington como el “patio trasero” de Estados Unidos y, por lo tanto, como su coto de caza, está cobrando nuevamente gran relevancia en el planeamiento del Pentágono. La campaña mediática contra Hugo Chávez se mantiene con el vigor de siempre y, lo que es mucho más grave, la cuestión de las bases militares USA en Colombia no admite ninguna marcha atrás, mientras se agravan las tensiones entre este último país y Venezuela. La probabilidad de una guerra entre ambas naciones, fogoneada y sostenida por Estados Unidos, es cualquier cosa menos remota si no prosperan los intentos de expulsar del poder a Chávez apelando a recursos drásticos pero menos costosos: el asesinato o el golpe de Estado, por ejemplo. La existencia de trece bases norteamericanas que rodean a Venezuela desde Colombia, Panamá, Aruba y Curaçao, más la presencia amenazante de la reinventada IV Flota, son indicios inequívocos de que la tormenta se cierne en el Caribe.

La razón de la agresividad norteamericana es relativamente simple; no sólo Chávez y su revolución bolivariana representan un ejemplo y un modelo a imitar en otras regiones del subcontinente, a pesar de sus limitaciones y su incapacidad para armarse como una opción liberada de rémoras como las significadas por la corrupción y el arribismo que impregnaría a muchos estamentos del partido oficialista, sino que Venezuela en sí misma representa un reservorio en materia de energía que Estados Unidos codicia y que además importa a todo su planteamiento estratégico. Como apunta Federico Bernal en Le Monde diplomatique de Enero, la Unión americana es el principal consumidor del planeta en materia de petróleo crudo y de productos derivados, con un 22,5 por ciento del consumo mundial, seguido por la Unión Europea con el 17,9 por ciento y China con el 10 por ciento. Estados Unidos perdió su autosuficiencia energética poco después de la segunda guerra mundial y su producción doméstica de crudo está en baja desde 1985. Colombia, Ecuador y Venezuela aportan el 14,63 por ciento del petróleo que importa Estados Unidos y, de los tres, Venezuela es de lejos el país que contiene las reservas más importantes del continente. En efecto, se estima que, una vez certificadas las reservas de la Faja del Orinoco, “el país caribeño se convertirá en la mayor reserva comprobada de crudo en el mundo, con 313.000 millones de barriles (Arabia Saudita cuenta con 264.000 millones). En materia de gas natural, de confirmarse los volúmenes contenidos en el mega-yacimiento gasífero recientemente descubierto, Venezuela automáticamente escalaría de la novena a la cuarta posición como mayor reservorio mundial en este recurso”.

No hay porqué extrañarse, por lo tanto, respecto de la movilización militar norteamericana en torno de este país y acerca de las continuas denuncias de “armamentismo” que se lanzan contra este, a pesar de que los países de Latinoamérica que cuentan con el mayor presupuesto bélico son Brasil, Colombia y Chile.

El caso Malvinas redivivo

Jorge Luis Borges tuvo, en ocasión del conflicto que involucró a nuestro país con Gran Bretaña en 1982 a propósito de Malvinas, una frase tan ingeniosa como falsa: “Es la pelea de dos calvos por un peine”. Esta boutade hizo su camino en el clima de desmalvinización que siguió a la derrota argentina en la guerra. Servía como coartada para justificar el renuncio, la sumisión de los estratos dirigentes del país a concepciones tan decadentes como las del “paraguas de la soberanía” y sobre todo, el de la “política de la seducción”, acuñada por el canciller del gobierno de Carlos Menem, el desaparecido Guido di Tella, para recuperar cierta influencia en la conformación de los acontecimientos. La impotencia militar en que se encontraba –y se encuentra- Argentina frente al hecho del despliegue de la mera fuerza bruta para resolver una cuestión que atañe a su soberanía, era ficticiamente resuelta con el verso de que la razón y los buenos modales prevalecerían al final y de que la partida no valía la apuesta. Sólo un presunto borracho como Galtieri y un gobierno condenado como el de la dictadura militar podrían haber jugado la carta de la recuperación de unas islas yermas para absolver sus culpas y recuperar aire frente a la opinión pública.

Ahora, sin embargo, con el lanzamiento de la prospección petrolera de parte de Gran Bretaña, vuelve a hacerse evidente lo que estaba claro desde 1975: que las reservas energéticas submarinas del área austral son potencialmente muy importantes y que el Reino Unido, que en ciertas circunstancias podría haberse avenido a razones y negociado al menos una soberanía compartida en las islas, no iba a soltar la presa e iba a usar a los kelpers como pretexto, a través del resguardo de su derecho a la autodeterminación, para mantenerse en sus trece. En 1982 numerosos informes científicos internacionales habían puesto de manifiesto que las reservas petrolíferas de la cuenca sedimentaria que rodea a las Malvinas superarían a las existentes en el Mar del Norte. La guerra, por lo tanto, no se debió a una saturación etílica de Galtieri ni a un desarreglo hormonal de la primera ministra Margaret Thatcher; fue la expresión de una forma de escapar al persistente impasse en que la actitud inglesa ponía a la Argentina y, a la vez, la exteriorización de la astucia y la voluntad británicas para provocar esa reacción a fin de darle un corte favorable al asunto. Que la dictadura argentina haya caído en el lazo que le habían tendido, que una vez estallada la crisis haya demostrado una incompetencia supina en el plano diplomático y que la conducción de las operaciones haya adolecido de fallas que redujeron el ya estrecho margen para obtener una victoria circunstancial, es otro tema de análisis.

La guerra austral puso de manifiesto la solidez del pacto noratlántico y fue, en este sentido, un preludio al intervencionismo global de la Otan en el período posviético, que acaecería diez años después. El conflicto terminó de postrar al país, ya devastado por la represión y el desguace económico lanzado por Alfredo Martínez de Hoz. Lo que vino después no hizo sino marcar aun más esa postración. Por eso la actitud del gobierno de Cristina Fernández en el sentido de trabar la navegación de buques que se dirijan a área Malvinas cruzando el Mar Argentino sin permiso, y de tomar represalias contra las empresas británicas que estén asociadas al emprendimiento exploratorio en aguas australes, es justa y oportuna. No se puede ir más allá, lamentablemente, pero esa decisión representa un cambio nada insignificante respecto de las tesituras de gobiernos anteriores.

No se puede ir más allá, decimos. La realidad se impone y este tipo de protesta es la única posible, dada la disparidad de fuerzas. Sin embargo, subsiste otra opción. Difícil de asumir pues este gobierno, aunque esté mucho más allá de la oposición en materia de objetivos de carácter abarcador –en lo referido a la justicia social, la industrialización, la soberanía y el empleo- está lejos todavía de poseer la voluntad que es necesaria para adoptar política más duras frente a Gran Bretaña. Esto, por otra parte, existiese o no existiese esa voluntad, es provisoriamente inviable dada no sólo la debilidad de nuestro país en materia militar, sino porque ni nuestra base social ni la mera sensatez aconsejaría semejante camino para una recuperación integral de las islas. La vía para ello pasa inequívocamente por una acción coordinada con los países de América latina –especialmente con Brasil, Venezuela y Uruguay- que permita instalar al tema como un asunto que atañe a una problemática continental, lo que presupondría a su vez la existencia de una unidad entre nuestros países en el plano práctico de la defensa y la diplomacia. Falta bastante para esto, todavía.

Restan sin embargo otros caminos para hacer sentir la presencia nacional en temas como este y dentro del ámbito inobjetable y reconocido internacionalmente de los límites de Argentina. La furia privatizadora del menemismo dejó a los recursos mineros del país librados a los monopolios transnacionales. Repsol para el petróleo y la Barrick Gold para el oro son los casos más ostensibles de ese saqueo. Decimos saqueo porque los beneficios y las ganancias que arroja la explotación del subsuelo no son reinvertidos localmente. Una renacionalización de esos recursos, el retorno al principio de la inviolabilidad del suelo asentado por Irigoyen y Perón serían expedientes muy idóneos y a nuestro alcance para oponerse al curso general de la política del bloque nórdico. Para eso haría falta, sin embargo, una seriedad y una generosidad de parte de los protagonistas políticos del país que brilla por su ausencia. La oposición, embrollada en una pelea mezquina con el gobierno, no va a ser muy fácil que acuerde con este –que por otra parte no demuestra gran voluntad de lanzarse por un camino que lo complique aun más de lo que está- las políticas de Estado que son necesarias para proceder en ese sentido.

El comienzo de las actividades británicas de prospección en gran escala en el área Malvinas, la puntualización por The Observer en el sentido de remilitarizar la zona, las afirmaciones de Gordon Brown acerca de la soberanía británica sobre las “Falkland”, son parte del mismo envite que el proyecto globalizador allega a zonas como el Asia central, los Balcanes y las fronteras rusas con Ucrania y las repúblicas caucásicas. Es parte de una ofensiva general que, a pesar de la crisis que sacude a los mercados, no puede renunciar a sus objetivos, pues solo en el movimiento puede encontrar un equilibrio. Si se detiene, el sistema se cae. Habrá que esperar, por lo tanto, nuevas y más inquietantes sorpresas para el futuro próximo.

Fuente: http://www.enriquelacolla.com. Publicado el 21 de febrero de 2010

10 de abril de 2011

HUNDIMIENTO DEL CRUCERO GENERAL BELGRANO

El 02 de Mayo a las 1700 se hundió y se llevó consigo la vida de 323 argentinos. Dicen que el buque esperó que se completara el abandono y cuando las 9.000 toneladas de agua que lo inundaron en menos de una hora lo tumbaron definitivamente, giró con suavidad hacia las profundidades sin afectar ninguna de las balsas que lo rodeaban.

El Belgrano


El crucero “Belgrano” fue botado el 12 de marzo de 1938 en los Estados Unidos, con el nombre de “Phoenix”, en homenaje a la ciudad homónima, capital del Estado de Arizona. En 1950 fue adquirido junto a otra unidad gemela, el crucero A.R.A. “9 de julio”, por el estado argentino. El 12 de abril de 1951 se realizó en la Base Naval de Filadelfia, la afirmación del pabellón, pasando a llamarse “17 de octubre”.

Finalmente ambos cruceros arribaron a aguas argentinas el 05 de diciembre de 1951, conformando la fuerza de los cruceros. El 24 de octubre de 1952, en el puerto de Buenos Aires, recibió en donación su bandera de guerra, del entonces Ministerio de Aeronáutica.

Este pabellón lo acompañó en los cuarenta y dos años de servicio que le dio a la Armada Argentina. Hoy este pabellón se encuentra junto a su casco en las profundas y gélidas aguas del Atlántico Sur.

En septiembre de 1955, cambio su nombre por el de “Crucero Belgrano”, nombre ligado a la tradición naval. En 1969 fue designado buque insignia de la Flota de Mar, desde entonces cumplió funciones de búsqueda y salvamento; como buque logístico y transporte de tropas, entre otras. Por sus cubiertas navegaron más de diez mil hombres de la Armada.

Malvinas, su participación y desenlace

Desencadenados los hechos del 02 de abril de 1982, zarpó el 16 de ese mes hacia el sur con rumbo a la Isla de los Estados con la misión de defender la línea de costa de un eventual desembarco inglés. Además debía vigilar los accesos australes al teatro de operaciones Malvinas e interceptar unidades que intentaran acceder.

El 22 de abril con el fin de mantener su reserva de combustible y efectuar un reabastecimiento logístico atracó en Ushuaia, su último puerto. Zarpó al amanecer del día 24 rumbo al norte de la Isla de los Estados donde se reunió con los destructores ARA “Piedrabuena” y Bouchard”; el aviso ARA “Gurruchaga” y el petrolero YPF “Puerto Rosales”.

El 02 de mayo lo sorprendió navegando al sur del banco Burwood. A las 05.30 el crucero recibió la orden de poner rumbo hacia el oeste. A las 16.01 de ese día un torpedo hizo impacto en su casco y un segundo torpedo arrancó prácticamente 15 metros de su proa. Inmediatamente comenzó su inclinación hacia babor, cesó su fuerza motriz y se apagaron sus luces.

Su escora comenzó a ser más pronunciada, en tanto que su tripulación se agrupó en cubierta.

En varias oportunidades los tripulantes bajaban a cubiertas inferiores para prestar ayuda, por lo cual nadie pasible de ser socorrido quedó sin asistencia. A las 16.20 su comandante dio la orden de abandono.

Por ese momento el crucero tenía ya una inclinación de más de 20 grados y comenzaba a hundirse. Su hundimiento se produjo definitivamente a las 1700 horas. Casi un día después las unidades de rescate encontraron las balsas salvavidas. De los náufragos 770 salvaron su vida mientras que 323 tripulantes ofrendaron su vida, convirtiéndose en héroes nacionales al cumplir el juramento de dar la vida por nuestra Patria.

El lugar de hundimiento del Crucero ARA General Belgrado fue declarado por el Congreso Nacional en 2001 como lugar histórico nacional y tumba de guerra.

La nobleza del buque

El 02 de mayo de 1982, el buque de la Armada Argentina General Belgrano se hundía en el Atlántico Sur, cuando participaba de la guerra de Malvinas.

Después del impacto de torpedos de las tropas inglesas, los heridos fueron transbordados a las balsas en delicada maniobra mientras las escalas, redes, cabos de cáñamo o saltar sobre el techo reforzado, fueron variantes usadas para llegar a las balsas por quienes conservaban sus energías.

Algunas embarcaciones pegadas al casco por estribor encontraron que el viento les dificultaba despegarse y otras fueron arrastradas hacia la proa destruida; una de ellas terminó pinchándose con las astillas de acero y los ocupantes debieron lanzarse al agua para llegar a otras balsas.

En ese intento cada uno perdió más del 50% de la capacidad motora y la ayuda debió multiplicarse para izarlos a bordo casi inanimados.

El movimiento provocado por las olas hizo imposible mantener amarradas entre sí a las balsas y debieron cortarse rápidamente las sogas que las unían por grupos, a fin de evitar que se rompieran los flotadores. Esa misma marejada impidió la visión y comunicación entre las balsas. Algunas quedaron sobrecargadas con treinta personas y otras subocupadas con no más de tres.

La popa sumergida y la gran escora anunciaban una vuelta campana del buque que podría formar un vacío y arrastrar al fondo del mar las balsas más cercanas. Ese riesgo aumentaba minuto a minuto. Gruesos chorros de vapor escapaban por las aberturas y muchos escucharon explosiones, posiblemente por el contacto del hierro caliente con los 0º C de temperatura del agua de mar.

Cuando ya nada quedaba por hacer a bordo, ni por los hombres ni por el buque, el comandante se arrojó al agua. Previo a ello lo hizo un suboficial, que permaneció con el comandante hasta el último momento. Ambos nadaron hasta un grupo de balsas, que los aguardaban con el riesgo de ser absorbidas por el gran vacío que produciría el crucero al hundirse.

La escora de 60º preanunciaba el hundimiento. Un denso humo blanco saliendo del interior aumentó el dramático momento que se avecinaba. El rápido avance del anochecer y la disminución de visibilidad ayudaban a ocultar el fin de un gran buque. Ya nadie fuera de las balsas quedaba con vida. Las preocupaciones y problemas comenzaron a estar confinados dentro de cada pequeño recinto. La evolución de los heridos graves pasaba a convertirse en un desafío para quienes compartirían las horas futuras.

El día 02 de Mayo a las 1700 horas fue el instante de su hundimiento, momento en que también estuvo presente la nobleza en la vida de este gran buque. Respetando una vez más la vida de sus hombres, esperó que se completara el abandono y cuando las 9.000 toneladas de agua que lo inundaron en poco menos de una hora lo tumbaron definitivamente, giró con suavidad hacia las profundidades sin afectar ninguna de las balsas que lo rodeaban.

El recuerdo y reconocimiento permanente

En 1982, en ocasión del conflicto por las Malvinas Argentinas, su tripulación, que contaba con 1093 hombres de los cuales 323 pasaron a la gloria eterna aquel 02 de mayo, estaba constituida por hijos de todas las provincias argentinas, los que son recordados con orgullo por alumnos de innumerables escuelas bautizadas con su nombre o algunos de los héroes que ofrendaron su vida, dando nombre propio a la gesta que ya forma parte de la historia argentina.

Además de bautizar a escuelas y plazas argentinas con el nombre del buque, hay otros reconocimientos que se destacan, como las condecoraciones otorgadas:

La Nación Argentina al Muerto en Combate, a los 323 Héroes otorgada post-mortem y fueron recibidas por sus seres queridos.

La Nación Argentina al herido en combate, recibidas por los 18 heridos de gravedad.

Honor al valor en Combate al Crucero ARA General Belgrano.

Al esfuerzo y la abnegación a cada tripulante de la dotación

Fuente: http://blogsdelagente.com

4 de abril de 2011

A 29 AÑOS DE LA GESTA (*)

A 29 años de aquel 02 de Abril de 1982, en que los argentinos despertamos con la realidad de algo que siempre pareció inalcanzable, que repetíamos en las clases de Historia más como una defensa inconsciente de la propia personalidad que de una posibilidad efectiva de realización: "LAS MALVINAS SON ARGENTINAS", pero en esa madrugada "LAS MALVINAS ERAN ARGENTINAS"...


Cerca ya de las tres décadas de aquel Día único y memorable, es necesario que hagamos un balance de aquellos 74 que invadieron de fervor, de dolor, de honor, de sacrificio, de héroes y traidores, de euforias y derrotas, de admiración y calumnias, y nos preguntemos: ¿QUE FUE MALVINAS AYER?, ¿QUE ES MALVINAS HOY?, ¿QUE SERÁ MALVINAS MAÑANA?...


¿QUE FUE MALVINAS AYER?


Malvinas fue el hecho histórico y bélico más destacable, más inédito, más intrépido del siglo XX, no sólo para la Argentina, sino para toda América y me atrevo a decir para todo el mundo occidental.


Malvinas fue la bandera usurpadora arriada con sangre de dueños, para dejar ese lugar propio a la celeste y blanca que desde la hazaña de Los Andes traían en sus manos briosas los herederos de la Libertad, saldando la deuda jurada ante Dios y la Patria.


Malvinas fue la revancha gloriosa de un pueblo incrédulo, que habiendo pasado por gobiernos inoperantes, habiendo sufrido una guerra fraticida, irrazonable y dolorosa, sabiendo que su Soberanía mancillada le impedía la verdadera dignidad, explotó desde el fondo de los tiempos, en un unánime grito de unión y esperanza.


Malvinas fue la certera cachetada asestada con estricta precisión en la mejilla del decrépito león, que irritado buscó borrar la ofensa afilando sus garras en la traición de los amigos, en la cobardía de los cipayos, en la magnitud poderosa de la fuerza, sin contar con que la VICTORIA, es de los justos y que esa aparente derrota del atrevido llevaba en su interior el verdadero triunfo de la PATRIA, latiendo en aquellos 649 muertos, en aquellas heridas incurables de los VGM, en aquellos que buscaron el cielo, en aquellos que, desafiando la incomprensión y el olvido, saben que la GLORIA les pertenece.


Pero Malvinas fue también, desgraciadamente, el motivo para que despreciando su destino de grandeza, tapando vergonzante sus heridas, ocultando el heroísmo, despreciando la sangre de sus hijos, repudiando públicamente la Justicia de la Causa, estableciendo en la sociedad un proceso de desprestigio y humillación, que se acentuó en las sucesivas democracias, con dinero y poder, con los medios de comunicación a su servicio, con la incapacidad de unas cancillerías improvisadas, con políticos formados para las urnas, con Instituciones sumisas, con un pueblo indiferente al cual le robaron su Gesta, abriera, finalmente, sus puertas a posiciones ideológicas totalmente ajenas al sentir nacional disfrazadas de pacifismo y DDHH.


¿QUE ES MALVINAS HOY?


Malvinas hoy, es un enclave colonialista, en el corazón de la PATRIA.


Malvinas hoy, es el reclamo repetitivo de presidentes y cancilleres, en los foros internacionales blandiendo la Soberanía como derecho inalienable de la Argentina, dicho al pasar y sin ninguna convicción, conociendo de antemano la mirada airada del usurpador. País ribereño, Territorio de ultramar, 350 millas, explotación petrolera como respuesta a la mansedumbre de los gobiernos democráticos que fueron capaces de elaborar tratados como los de Lisboa o Madrid que atentan abiertamente contra la Soberanía declamada.


Malvinas hoy transita el peor momento de estos 29 años.


En un año electoral, Malvinas no cosecha votos. Las disputas sectoriales ocupan la escena. Malvinas es el mal recuerdo que se pretende confundir con situaciones absolutamente ajenas a ella, siempre mezclada con intereses bastardos de políticas antinacionales.


Malvinas es hoy, la triste confusión entre los propios hombres que la pelearon que, cansados de desprecios, de olvidos, de desprestigios, guardando en sus sueños el dolor y el honor de lo vivido, rebajados ante la opinión pública como "chicos de la guerra", tratados de cobardes "iluminados por el odio", destruyen, sin quererlo, esa unidad que en el campo de batalla los hizo hermanos. Y así pierde fuerza ese sagrado y merecido anhelo del "RECONOCIMENTO HISTÓRICO" por su entrega. Lo más preciado que un guerrero puede legar a sus hijos.


Pero Malvinas hoy, también es un misterioso sentimiento, que une a través del tiempo y el espacio a miles y miles de argentinos, con una misma mística, ignorados, silenciosos, sabedores de que en aquellas cruces lejanas, cuyas entrañas "sólo Dios conoce", desafiando las tempestades del Cielo y de los hombres, la PATRIA respira su aliento de Esperanza.


¿QUE SERÁ MALVINAS MAÑANA?


Malvinas mañana será una poderosísima base militar dueña del Atlántico Sur.


Malvinas será mañana, como lo es ya, el lugar donde se recibe per capita el segundo salario más importante del mundo, gracias a los fabulosos contratos de pesca con que opera.


Malvinas mañana será un valioso pozo petrolero exprimido por quienes no son sus dueños pero que cuentan con la pasividad culpable de los verdaderos dueños ocupados en los menesteres del poder, sin importarles que ese poder les fuera concedido por el sacrificio de sus hijos, cuya sangre escurrida en los confines de la tierra, no se mezcla con la soberbia y el descaro de los que violan sus entrañas.


Será la escala turística de cruceros de lujo, ese lugar exótico y misterioso, por el cual dicen los kelpers viejos que una vez unos "argies" locos, dieron sus vidas.


Malvinas será mañana el origen de nuevas pretensiones, de nuevos atropellos, de nuevas ofensas, de nuevas traiciones, escala de aeropuertos clandestinos, permanente vigía de los movimientos argentinos, usurpador cauteloso, colonialista disimulado.


Pero Malvinas también es, como lo fue, lo es y lo será mañana, la única y autentica CAUSA NACIONAL, la que al lado de las heroicas GUERRAS DE LA INDEPENDENCIA -como sueño la LIBERTAD, como premio la JUSTICIA, como símbolo la VERDAD, como amparo LA STMA VIRGEN, como meta LA PATRIA SOBERANA-, que remueva las conciencias y las voluntades de las generaciones venideras para que recojan desde el cielo, el mar y la turba helada, el grito desgarrante y victorioso ¡¡¡ MALVINAS, VOLVEREMOS!!!


PORQUE COMO AYER, HOY Y MAÑANA LAS MALVINAS, FUERON, SON Y SERAN, ARGENTINAS


(*) Palabras pronunciadas por la Señora María Delicia Rearte de Giachino en la Plaza San Martín de Mendoza, el 02 de Abril 2011

3 de abril de 2011

EL SECRETO INGLES SOBRE MALVINAS

El gobierno inglés resolvió mantener como secreto de estado toda la documentación vinculada con la guerra de las Malvinas por noventa años, o sea, hasta el año 2072. Esta decisión, conocida el 2010, se presenta como muy llamativa, porque los secretos de estado en general se revelan al cabo de 25 o 30 años.


Desde el lado argentino podemos suponer que esta decisión sin precedentes tiene como fundamento el hecho de que las revelaciones podrían ser utilizadas contra Gran Bretaña en la reclamación sobre la reivindicación de las islas.


Conociendo la astucia y la inescrupulosidad del gobierno inglés en esta materia podríamos decir que esto es así sin ninguna duda. Al cabo de los sesenta y dos años que hay por delante, cabe suponer que el pleito estará superado a favor o en contra de cualquiera de los contendientes y ya carecerá de importancia lo que pudiese surgir de esos secretos.


Como quiera que sea, Inglaterra guarda secretos y uno de ellos esté referido al motivo inicial de la contienda. Del lado argentino todo el mundo cree que fue un acto irresponsable del General Galtieri, entonces Comandante en Jefe del Ejército y presidente de facto de la República; y de las otras dos armas, marina y aviación, que lo acompañaron.


Esto fue precisamente lo que los servicios de contrainteligencia ingleses pusieron en circulación, como así también que la Junta Militar procedía de esa forma para aliviar el frente interno, acosado por paros de la CGT.


¿Cómo se puede aceptar con tanta simplicidad tal irresponsabilidad de las Fuerzas Armadas, de acometer una aventura bélica con una tropa recién incorporada, con casi nula preparación? ¿Cómo se puede creer que los comandantes de la Marina y la Fuerza Aérea y sus respectivos Estados Mayores no tuvieron la posibilidad de advertirle al Ejército, los inmensos riesgos de esa aventura? ¿Estaban todos enloquecidos? Esto es imposible de creer.


Descartada por increíble la hipótesis de que la contienda se inició por un acto de locura de las Fuerzas Armadas argentinas, tiene que existir otra explicación, basada en razones muy poderosas que tuvo el gobierno inglés, a cargo de Margaret Thatcher, para que el conflicto se desatara.


Ese es el secreto más comprometedor ante la opinión pública mundial y ante la historia de la civilización, que el gobierno inglés quiere preservar.


LA GESTA DE LAS MALVINAS


¿Fue una gesta realmente? No se alcanza a comprender a quienes califican la acción desplegada como “gesta” y al mismo tiempo abominan contra la irresponsabilidad de ocupar las islas sin una tropa debidamente preparada, sin los adecuados armamentos, que quedaron en el continente, sin comida y tantos otros defectos que llevan a preguntar, en qué cosa radica la calidad de gesta frente a tanta impericia.


Cuando se celebró el primer aniversario, el 02 de abril de 1984, ya recuperada la democracia, pero no el sistema republicano, que fue escandalosamente falseado desde entonces hasta hoy, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Alejandro Armendaris, presidió un acto de celebración de la gesta, en presencia de familiares de soldados, oficiales y suboficiales muertos y de lisiados en silla de ruedas, en su discurso mostró esa contradicción insoluble: “Hemos venido a celebrar…, dijo …bueno, aquí no hay nada que celebrar…”. Los presentes quedaron atónitos: qué celebración es ésta en la que no hay nada que celebrar.


Concedió condecoraciones a los lisiados y entregó medallas a los familiares de los muertos, que para él carecían de toda significación. Eran por actos personales protagonizados por cada uno de ellos a favor de una aventura militar, que no fue gesta. Murieron y se incapacitaron por nada. He allí la dramática contradicción de quienes creen que el hecho de la ocupación de las islas fue obra de un General etílico.

La verdad sobre esto es un secreto de estado inglés. Ningún inglés lo va a revelar jamás hasta el año 2072.


Pero la decisión del gobierno británico no alcanza a ciudadanos de otras nacionalidades, en este caso, a un alemán, General de la Wermach, que ocupó el cargo de Segundo Comandante de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con quien alternó accidentalmente el docente de la Universidad Nacional del Nordeste, Dr. Kornel Zoltan Méhesz, en un acto protocolar realizado en una universidad de Alemania.


El hecho ocurrió a finales de la década del ochenta del siglo último. Al enterarse dicho General que su interlocutor era argentino nacionalizado, le manifestó su admiración por el recio comportamiento de la bisoña tropa argentina y, en algo así como una actitud de expiación por la actuación que la OTAN le hizo jugar al Reino Unido de Gran Bretaña en contra de la República Argentina, le manifestó que la guerra obedeció a una necesidad vital de estrategia de dicho organismo, enfrentado en la guerra fría contra Moscú, ya que según las encuestas de opinión el pueblo inglés se hartó de la “dama de hierro”, Margaret Thatcher, y para desplazarla apoyaría al partido Laborista.


Éste propiciaba como plan de gobierno el retiro de los misiles intercontinentales Pershing, instalados por la OTAN en territorio británico, con ojivas nucleares apuntadas hacia Moscú y las principales ciudades de la ex Unión Soviética. El triunfo del laborismo conduciría a la desarticulación del sistema defensivo de la Organización, basado en la principal arma estratégica que tenía para enfrentar la “guerra fría”, que entonces se hallaba en proceso de intensificación paulatina.


La información que recibió el profesor Méhesz formó parte de la denuncia que, por iniciativa del Centro Correntino de Estudios, entonces Presidido por el Suboficial Mayor Rufino Antonio Billordo y suscripta por varias decenas de ciudadanos, se planteó contra Margaret Thatcher ante el Juzgado Federal de Ushuaia el año 1999, por crimen de guerra, sin citar entonces la fuente de la información, por circunstanciales motivos de oportunidad ahora superados.


La denuncia se refería no solamente al criminal acto de ordenar el hundimiento del crucero argentino “General Belgrano”, que se hallaba fuera de la zona de exclusión fijada unilateralmente por Gran Bretaña, sino también por la orden de atacar innecesariamente, en contra de la opinión del comandante de la fuerza de desembarco, la guarnición de Prado del Ganso, mal conocida como Ganso Verde, produciendo una brutal carnicería en ambos bandos.


Los hechos referidos y la responsabilidad de Thatcher se basan exclusivamente en relatos efectuados por los periodistas ingleses Hastings y Jenkins, casi desconocidos en nuestro país, en su obra LA BATALLA POR LAS MALVINAS, Emecé Editores S.A, Buenos Aires, 1984. A quien le interese imponerse con mayor detalle del texto de la denuncia, puede solicitarlo en MOGLIA EDICIONES, calle La Rioja 755, de esta ciudad, folleto de 60 páginas.


En la citada denuncia se refiere que nuestro país fue objeto de una trampa, perfectamente orquestada por la OTAN, en resguardo de su sistema estratégico, que se hallaba en peligro de desmantelamiento.


Con la colaboración de los Estados Unidos le hicieron ver a la Junta Militar que una ocupación sin bajas de las Islas, así se hizo, serviría para destrabar las negociaciones de Nueva York, que en ese momento se hallaban estancadas por la desinteligencia sobre si debían respetarse los deseos o los intereses de los habitantes de las islas. Todo sería solucionado por vía diplomática, sin acciones bélicas. Tanto es así que, cuando Thatcher ordenó la movilización de la “Task Force”, Jhon Not, Ministro de Defensa inglés, manifestó al periodismo que “cuando los argentinos vean que sus barcos comienzan a hundirse, volverán a la mesa de negociaciones”.


Esta supuesta actitud negociadora es otra mentira más destinada a convencer que la acción de ocupación era un acto de locura de los militares argentinos.


La guerra intensificó el espíritu nacionalista del pueblo inglés, es lo que se buscaba, y Thatcher fue reelegida nuevamente como Primer Ministro. Objetivo logrado: los misiles no fueron removidos al precio de la vida de más de 900 solados ingleses, dato que también ocultan, algo así como 1300 argentinos y más de 40 pilotos de la aviación, también argentina.


• A la Argentina la impulsó un motivo de honda raíz patriótica. A Inglaterra, en cambio, la impulsó la perfidia de Thatcher. Ahora queda a cargo del lector definir si fue una gesta o una baladronada de militares argentinos enloquecidos. ¿Cuántos años más seguiremos manteniendo esta falsedad?

• Políticamente, en la Argentina, la derrota en el conflicto precipitó la caída de la junta militar que gobernaba el país; en el Reino Unido, por su parte, la victoria en el enfrentamiento ayudó a que el gobierno conservador de Margaret Thatcher lograra la reelección en las elecciones del año 1983. Posteriormente fue posible la firma de un tratado en 1984 con Chile. Fuente: http://www.seprin.com