23 de marzo de 2020

LINA, LA PAMPEANA DE 17 AÑOS QUE CUMPLIÓ EL SUEÑO DE NADAR EN LAS ISLAS MALVINAS

Lina, la pampeana de 17 años que cumplió el sueño de nadar en las Islas Malvinas 
Lina, la pampeana de 17 años que cumplió el sueño de nadar en las Islas Malvinas

La nadadora santarroseña Lina Martínez Renzini, de 17 años, pudo cumplir uno de sus sueños: nadar en las frías aguas de las Islas Malvinas. “Se trata más que nada de malvinizar a través del deporte”, dijo.

Lina fue invitada junto a otros nadadores argentinos de Aguas Frías a un encuentro en las Islas Malvinas por la Fundación No Me Olvides, que dirige Julio Aro, y la integran madres de caídos en la Guerra de Malvinas, combatientes y familiares de combatientes.

Entre el 14 y el 21 de marzo iban a participar de nados y visitas a distintos lugares de las islas, pero no completaron la actividad programada porque el gobierno Kelper le pidió a turistas y extranjeros que dejaran el archipiélago, como parte de las medidas preventivas ante el avance del coronavirus Covid-19.


En el momento más emotivo de su viaje, a pesar del poco tiempo, visitó el cementerio de Darwin. Allí se les rindió homenaje a los soldados caídos en la Isla Soledad y Monte Longdon (escenario de la última batalla de la Guerra de Malvinas).

Darwin y Surf Bay fueron los lugares donde nadaron con una temperatura del agua de 8°. Debido al anticipado retorno no pudieron concretar otros destinos, pero fue suficiente para Lina, ya que pudo sumergirse en esas gélidas aguas y conocer un lugar tan caro a los sentimientos argentinos.


La delegación de 10 nadadores estuvo a cargo del 5 veces campeón del mundo de aguas abiertas, Claudio Plit. El miércoles pasado tomaron el avión que los llevó hasta la ciudad de Córdoba. La joven ya se encuentra en Santa Rosa, cumpliendo la cuarentena.


Fuente: http://diariotextual.com

17 de marzo de 2020

UN RECORRIDO POR LOS LUGARES EMBLEMÁTICOS DE MALVINAS QUE ESTUVO CARGADO DE EMOCIÓN


Un recorrido por los lugares emblemáticos de Malvinas que estuvo cargado de emoción 

Los veteranos sanjuaninos visitaron algunos de los sitios icónicos de las islas. En este recorrido afloraron los recuerdos y las historias ocurridas hace casi 38 años en ese lugar.

Un recorrido por los lugares emblemáticos de Malvinas que estuvo cargado de emoción
Sitios tales como el aeropuerto viejo, que fue utilizado durante el conflicto de 1982; el Faro Cape Pembroock; la pequeña Pinguinera Gypsy Cove y la Surf Bay, una de las playas más populares de las islas, fueron algunos de los lugares emblemáticos que visitaron los sanjuaninos en Malvinas, durante el primer recorrido que hicieron por Malvinas.

Esto fue posible porque forman parte del quinto contingente del viaje que es organizado por el Gobierno de San Juan, a través del Ministerio de Gobierno. En el año 2016 el gobernador Sergio Uñac firmó el Decreto N°288 por medio del cual, aquellos veteranos sanjuaninos, y familiares de caídos en las islas podrían volver a Malvinas para rendir homenaje a sus compañeros y familiares que no sobrevivieron.

En el recorrido por el Faro Cape Pembroock, los veteranos encontraron dos pozos de zorro, uno de ellos intacto con una olla dentro. “Eran huecos que hicimos apenas llegamos a la isla, para refugiarnos y para que no nos vieran. Allí pasamos interminables horas de la guerra. Mi vida entera la recorrí cientos de veces dentro del pozo”, contó uno de los veteranos.

La visita también incluyo el navío Lady Elizabeth construido en 1879. Se trata de un barco encallado en la parte este de la ciudad. El "Lady Liz", como lo llamaban, hizo varias visitas a las Malvinas, incluyendo una en 1889, cuando llevo los ladrillos, madera y el cemento para la construcción de la Catedral. Este navío inglés naufragó el 12 de marzo de 1913.

En la zona de Gypsy Cove, pudieron ver una colonia de pingüinos. Cerca la bahía de York, en Ordnance Point, hay un viejo cañón todo oxidado, que quedó de la Segunda Guerra Mundial, el sitio, uno de los primeros lugares visitados, ambientó el clima con la guerra de 1982.

La mirada fija al mar y el silencio fue una constante de los veteranos en los lugares que estuvieron. En cada charla con periodistas o compañeros, más de uno se quebró aflorando sentimientos guardados, en algunos casos por décadas.

Pero sin dudas el momento más emotivo y doloroso fue el aeropuerto viejo, lugar donde 3 sanjuaninos contaron sus historias que se cruzan con este emblemático lugar para la Guerra.

Las historias de Daniel Marzano, Juan Bautista Leyes y Carlos Morales se desarrollaron en este escenario y son las que llamarón la atención. Allí, unos y otros contaron como de la emoción de la llegada el 2 de abril y la recuperación de Malvinas, ese lugar también fue el escenario de despedida y tristeza al ser tomados prisioneros por los ingleses.

Para finalizar la jornada, los veteranos recorrieron la clásica calle principal de Puerto Argentino, Ross Road, que pasa por la Catedral y el Halebone Arch, la casa del gobernador, y los memoriales de 1914 y 1982.

El contingente, además de los catorce veteranos y una familiar de excombatientes, está integrado por el secretario Relaciones Institucionales de San Juan, Marcelo Fretes; la directora de ONG y Culto, Liliana Olguin y periodistas de medios de comunicación.

Forman parte del 5° Contingente: Alfredo Pintos, Carlos Rodolfo Morales, Juan Bautista Leyes, Walter Omar Carrizo, Miguel Eduardo Fernández, Vicente Pedro, Héctor Blas Ludueña, Daniel Osvaldo Marzano, Jorge Alberto López, Jorge Omar Cortez, Héctor Gerónimo Manuel Naveda, René Fabián Mazzocchi, Daniel Pablo Guerrero, Omar Washington Videla, y la hermana del fallecido Jorge Luis Salas, Alicia Salas Castro.

Fuente: https://sisanjuan.gob.ar

14 de marzo de 2020

MURIÓ EL MALVINENSE DE ORIGEN BRITÁNICO QUE REIVINDICABA LA SOBERANÍA ARGENTINA SOBRE LAS ISLAS


Alejandro Betts durante 35 años asistió al Comité de Descolonización de la ONU para respaldar la postura argentina. Falleció en Ushuaia a los 72 años, debido a una enfermedad terminal.

Alejandro Betts. (Télam/Archivo)
Alejandro Betts. (Télam/Archivo)

Alejandro Betts, el malvinense de origen británico que reivindicaba la soberanía nacional sobre las islas y que durante 35 años asistió al Comité de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para respaldar la postura argentina, falleció hoy en Ushuaia a los 72 años, debido a una enfermedad terminal.

Betts había tramitado en 2014 su Documento Nacional de Identidad (DNI) en Tierra del Fuego, donde figuraba su domicilio original del archipiélago, del que se había ido tras la guerra con Gran Bretaña de 1982 para residir en la provincia de Córdoba.

En 2015, se convirtió en el primer ciudadano nacido en las Islas Malvinas que votó en las elecciones provinciales fueguinas (dentro de cuya jurisdicción se encuentran las Malvinas) y en agosto de ese mismo año fue candidato al Parlasur por el Partido Social Patagónico (PSP) de la ex gobernadora Fabiana Ríos.

En enero de este año, Betts viajó a Ushuaia para sumarse al equipo de la Secretaría provincial de Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur, conducida por Andrés Dachary, pero al poco tiempo debió ser internado en un sanatorio de la capital fueguina, donde le diagnosticaron un tumor en la médula espinal, derivado de un cáncer que lo aquejaba desde hacía tiempo.

Fue intervenido quirúrgicamente con éxito, pero su situación se fue deteriorando hasta su fallecimiento, ocurrido esta tarde, informaron a Télam fuentes oficiales.

Betts, nacido en Puerto Argentino el 28 de octubre de 1947, pertenecía a la cuarta generación de habitantes de origen británico de las Islas Malvinas.

Quinto de ocho hermanos, había trabajado de esquilador de ovejas, peón, mayordomo, domador y carpintero, hasta que en 1979 ingresó como controlador aéreo de la aerolínea argentina Líneas Aéreas del Estado (LADE) que por entonces unía las islas con Comodoro Rivadavia en un vuelo semanal.

Tres años antes, cuando tenía 32 años, se había convencido de la soberanía argentina sobre las Malvinas, luego de realizar un estudio histórico propio.

Durante la guerra de 1982 asistió a soldados argentinos, y por eso se lo consideraba un veterano civil del conflicto.

En 2009, conoció a la ex gobernadora Ríos durante una reunión del Comité de Descolonización de la ONU y en 2014 recibió du DNI durante una ceremonia realizada en la Embajada Argentina ante las Naciones Unidas en Nueva York, de la que participó el canciller argentino Héctor Timerman y el secretario de Asuntos de Malvinas Daniel Filmus.

“Mi postura no ha sido ajena a ciertos sacrificios. Pero este momento hace olvidar todo lo que pasé. Soy un isleño votando en mi lugar de nacimiento, en la ciudad capital de las Islas Malvinas”, declaró en 2015, cuando emitió su primer voto en Tierra del Fuego.

“Seguimos reclamando por la ocupación ilegítima de las Malvinas. Se trata de una ocupación territorial que solo puede subsanarse con la devolución del territorio arrebatado”, repitió ese día.

Hasta el día de su fallecimiento, acontecido hoy, Betts mantuvo en su DNI el domicilio “Hebe 1, Puerto Argentino, Islas Malvinas, Islas del Atlántico Sur, Tierra del Fuego”.

Fuente: https://www.lavoz.com.ar

11 de marzo de 2020

COMBATIÓ EN MALVINAS Y 38 AÑOS DESPUÉS ENCONTRÓ EN UN MUSEO EL DIARIO ÍNTIMO QUE ESCRIBIÓ DURANTE LA GUERRA


Hace casi cuatro décadas lo había escondido junto a otras pertenencias bajo unas rocas para que no caigan en poder del enemigo. Tras la caída de Darwin, lo dio por perdido


Un ex combatiente de la guerra de Malvinas se reencontró este domingo con el diario que escribió durante el conflicto bélico en las islas, luego de 38 años, al visitar el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, en la ciudad de Buenos Aires, donde ese documento está expuesto en sus vitrinas.

Así lo reveló el Museo Malvinas al señalar que Sergio Daniel Stechina, ex combatiente y oriundo del sur santafecino, no supo del destino de su “diario de guerra” hasta que una familia de la ciudad de Avellaneda, en Santa Fe, recorría el Museo y se detuvo a ver la sala de documentos y objetos significativos de la guerra de las Malvinas.

"Grande fue nuestra conmoción, ya que el Barrio Don Pedro está a unas cinco cuadras de la casa de mis viejos, a ochocientos kilómetros de la mía ahora. Don Rogelio Stechina, quien falleció hace unos seis años, es el papá de Fabián, un compañero de primaria al que apodábamos 'Gallo'", describió José Luis Aguilar, miembro de la familia que visitaba el Museo.

Aguilar terminó de enlazar la sorprendente historia al contar que "Fabián es hermano de Sergio, quien combatió en Malvinas", según el sitio web del Museo.

En 2015, para el primer aniversario del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, el Estado argentino donó a la institución una serie de documentos y objetos hallados en las islas para ser exhibidos en el recorrido museográfico.

Y entre ellos se encontraba una libreta o diario escrito durante la guerra por Sergio Stechina, y ese material o estaba expuesto juntos a otros documentos en una parte de la exhibición permanente del Museo denominada “Diarios de Guerra”.

 

Apenas Aguilar y su familia regresaron a Avellaneda se contactaron con la familia Stechina.

Sergio hace muchos años que vive en la ciudad de San Lorenzo, cerca de Rosario, y en el conflicto bélico estaba en las Islas, en el frente de batalla, informa el Museo.

En el diario, Schetina cuenta que salieron a hacer una misión, y cuando volvió a su base en Darwin se encontró que con las tropas británicas que habían ocupado el lugar.

Ante su inminente captura, coloca en un morral en el que llevaba el diario, una cámara fotográfica y un machete; esconde todo bajo unas piedras para que no caigan en poder del enemigo, y después de la caída de Darwin, Sergio da por perdidas sus pertenencias.

Hoy, Sergio, de alguna manera, vio hecho realidad el pedido que había escrito, a modo de portada, en su diario.

Luego de explicar cómo va a escribir su diario, aclara en el documento: “Si llego a caer en cumplimiento del deber, el que lo encuentre (al diario) lo haga llegar a esta dirección: Rogelio L. Stechina, Barrio ‘Don Pedro’, (3561), Avellaneda, Santa Fe”.

El destino quiso que Sergio no perdiera la vida en la guerra de las Malvinas, y que hoy pudiera revivir con emoción sus seguramente más fuertes y marcadas experiencias de vida.

“Nunca pensé que me iba a reencontrar con esto”, dijo el ex combatiente luego de que el director del Museo, el también veterano de guerra Edgardo Esteban, le entregará la libreta en sus manos.

Fuente: https://www.infobae.com

MALVINAS: HONORES PARA LA MADRE DE UN SOLDADO ARGENTINO QUE POR PRIMERA VEZ VISITÓ LA TUMBA DE SU HIJO



Elma Pelozo, madre de Gabino Ruiz Díaz, nunca había podido honrar a su hijo recientemente identificado. En silla de ruedas, con sus piernas amputadas por la diabetes, dejó el paraje en Corrientes para volar hasta Darwin. El veterano Julio Aro y una enorme cadena solidaria hicieron posible este viaje. Infobae fue testigo de un día histórico, donde los soldados británicos lloraron junto a la madre del caído

Por Gaby Cociffi

Elma Pelozo en el cementerio de Darwin. El veterano Julio Aro la acompaña llevando su silla de ruedas. El comandante de las Fuerzas Británicas en las Islas del Atlántico Sur mantiene una respetuosa distancia luego de darle la bienvenida. El teniente de aviación y sacerdote, Adrien Klos, se emociona de rodillas frente a la madre del caído argentino 
Elma Pelozo en el cementerio de Darwin. El veterano Julio Aro la acompaña llevando su silla de ruedas. El comandante de las Fuerzas Británicas en las Islas del Atlántico Sur mantiene una respetuosa distancia luego de darle la bienvenida. El teniente de aviación y sacerdote, Adrien Klos, se emociona de rodillas frente a la madre del caído argentino

De rodillas frente a la madre del soldado argentino, el teniente de aviación de las Fuerzas Británicas en el Atlántico Sur deja que las lágrimas se deslicen despacio por su cara. Ella le habla en español, él solo responde en inglés, pero ninguno necesita comprender las palabras para sentir que están unidos en este silencio profundo que envuelve al cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas.

-Los bendigo a todos para que Jesús los lleve de regreso a sus hogares y a sus familias. Mi hijito no volvió, pero deseo que ustedes vuelvan sanos a sus seres amados, dice la madre.

-Amén, responde el militar conmovido.

-Les ha tocado la difícil tarea de obedecer y de dar todo por su Patria como nuestros hijos también lo hicieron. Hoy ustedes están acá y nosotros allá, pero al final del camino estaremos todos juntos cuando el Señor nos llame a su lado.


-Amén.

-Ya lo dijo Jesús: Yo soy la verdad, el camino y la vida y sin mí nadie llega al Padre. Entonces, vamos a seguir todos juntos esas pisadas para llegar al lugar que Dios nos prometió.

-Amén.

-Cuando vi a los soldaditos con su uniforme me imaginé a mi hijo escondido entre ellos. Fue como volver a verlo. Me ilusioné y pensé que él le preguntaba a su jefe si podía salir de la fila para venir a abrazarme. Y el oficial le daba el permiso y nos abrazábamos...Todos estos soldaditos son también mis hijos.

La madre besa al militar inglés. El hombre, que mide más de un metro noventa, parece pequeño mientras llora. Ya nadie habla. Ahora sólo se escucha el viento.

Honor para un soldado argentino

“Recordemos ante Dios a los que han muerto por su país en conflicto, a los caídos en batalla, aquellos que conocimos y cuyo recuerdo atesoramos. Ellos no envejecerán a medida que los que nos quedan envejecen. La edad no los alcanzará ni los años condenarán. En la puesta del sol y en la mañana, los recordaremos”.

En su uniforme de combate de la Compañía de Rifles A, el militar y sacerdote Adrien Klos es el encargado de oficiar la conmovedora ceremonia frente a la cruz mayor del camposanto argentino. Lo acompañan 10 guardias de honor, un trompetista que ejecuta The Last Post, un marine que traduce la palabra de Dios al castellano, el brigadier mayor de las fuerzas inglesas en las Islas del Atlántico Sur, Nick Sawyer, y el vicegobernador Alex Mitham.

La madre del soldado identificado Gabino Ruiz Diaz viaja a la tumba de su hijo

Los militares británicos honran a Elma Pelozo, madre del soldado Gabino Ruiz Díaz, quien por primera vez llegó, con sus 80 años y en su silla de ruedas, porque tuvieron que amputarle las piernas por su diabetes, hasta la tumba identificada de su “Cambacito”, como lo llamaban en su Colonia Pando natal, un paraje a 140 kilómetros de Corrientes capital.

“Me llevo en mi corazón el haber encontrado a mi hijo. Lloré, recé, pude dejarle una flor de tela y un rosario. Me sentí más cerca de él, aunque es duro saber que ahí está su cuerpito, un cuerpito que salió de mí…”, dice emocionada.

El camino para que la madre de Gabino pueda rezar por primera vez en 38 años frente a la cruz de su hijo muerto en la batalla de Goose Green, el 28 de mayo de 1982, fue largo y difícil. La voluntad de un veterano por cumplir el sueño de Elma y una enorme cadena solidaria la trajeron hoy, finalmente, hasta las islas.

“Aquí hay heridas, hay dolor, pero también hoy hay alegría y hay paz porque cumplí con la promesa de buscar y encontrar a mi Negrito”, se conmueve rodeada por las 237 cruces de Darwin.

Las tumbas sin nombre

El viaje de esta madre quizás comenzó muchos años antes, cuando ninguno de los protagonistas podía imaginarlo. Fue cuando el soldado Julio Aro llegó a Malvinas con el Regimiento 6 de Mercedes en 1982. Allí, con solo 19 años tuvo que enterrar a sus compañeros cuando las esquirlas de una bomba alcanzaron sus cuerpos en la trinchera que compartían.

En 2008 regresó por primera vez a las islas. “Fui a buscar al chico que había dejado allí cuando terminó la guerra. Y cuando visité el cementerio de Darwin no encontré a muchos de mis compañeros. Sus nombres no estaban en las cruces. Las placas decían Soldado argentino solo conocido por Dios... Y eso me partió la cabeza”.

Al regresar, le contó a su madre el dolor que sentía. Ella le respondió: “Yo te hubiera buscado hasta el último día de mi vida”. Esas palabras se le hicieron carne.

Lucy y Liliana, quienes cuidan a Elma en Colonia Pando, el veterano Celso Farías y Julio Aro frente a la cruz de Gabino, muerto el 28 de mayo de 1982 en Pradera del Ganso
Lucy y Liliana, quienes cuidan a Elma en Colonia Pando, el veterano Celso Farías y Julio Aro frente a la cruz de Gabino, muerto el 28 de mayo de 1982 en Pradera del Ganso

Los meses pasaron. Aro, junto a los veteranos José Raschia y José Luis Capurro, creó la Fundación No Me Olvides de Mar del Plata para acompañar a los veteranos y a sus familias en los traumas de la guerra. Cuando ya concluía el año fueron invitados a Londres para reunirse con excombatientes ingleses de gran experiencia en estrés post traumático.

El destino hizo que se cruzara con el coronel Geoffrey Cardozo, que oficiaba de traductor ya que habla perfecto español. En sus largas conversaciones, Aro le contó sobre esas tumbas que lo desvelaban. El día que partían, el militar inglés les entregó un sobre de papel madera: “Usted van a saber qué hacer con esto”.

Los veteranos, sorprendidos, encontraron documentos, planos, fotos, listas de soldados ¿Qué eran esos documentos? En 1982 el Reino Unido le había encomendado a Cardozo la difícil tarea de recoger los cuerpos de los campos de batalla y darles honorífica sepultura en el cementerio. Y ahora él les entregaba cada dato que había anotado y la forma en que los soldados habían sido encontrados y enterrados para que ellos pudieran comenzar la búsqueda.

 

Una tarde, revisando los documentos, encontraron un dato que les llamó la atención: en las listas como “identificación militar” figuraba un número de documento argentino. El soldado no estaba identificado y su cuerpo se había hallado en Pradera del Ganso. El DNI los llevó hasta un nombre: Gabino Ruíz Díaz. Y el nombre hasta una provincia: Corrientes. “Ahí entendimos que la identificación era posible, que debajo de cada cruz había un cuerpo, y que nuestros compañeros podían recuperar los nombres que habían perdido el día que murieron en combate”, recuerda Julio Aro.

Les llevó semanas averiguar quién cobraba la pensión del soldado. No existían listas de deudos de Malvinas en ningún organismo oficial. Finalmente llegaron a la madre del caído: Elma Pelozo, de Colonia Pando.

Aro no dudó: se subió un auto y fue a verla. Recorrió con el corazón en la boca los kilómetros de tierra, pozos y zanjas de un abandonado camino que llevaba hasta la casa en el paraje correntino. Elma, desde ese primer día, lo recibió como a un hijo.

Hubo horas de charla, mate, tortas fritas y lágrimas. La mujer le mostró la carta que su hijo le había enviado desde las islas. La apretada letra de Gabino, en esa amarillenta hoja, le decía: “Si Dios me levanta en este lugar, mami, si ya no regreso, no llore por mí porque estoy luchando por la patria”.

“Cambacito sabía que no iba a volver”, reflexionó la mujer.

Elma Pelozo con la única foto de su hijo, en Colonia Pando
Elma Pelozo con la única foto de su hijo, en Colonia Pando

Luego le mostró la foto de su hijo, la única que se sacó en toda su vida. Se lo veía orgulloso en su uniforme del Regimiento de Infantería 12 de Mercedes, Corrientes. Y le contó que en 1997 había volado por primera vez a las islas para visitar el cementerio de Darwin en un viaje organizado por la Cruz Roja.

“Llevé una placa, pero caminé entre las cruces y no encontré a mi Cambacito. ¿Dónde tengo que poner este recordatorio?, me pregunté. Esperé sentir una señal y elegí una tumba al azar, porque ahí lo sentí cerca”.

Gabino Ruiz Díaz era un soldado no identificado, pero Julio sabía que ese número documento le estaba señalando la cruz del caído. Entonces, con delicadeza le preguntó: “¿Querrías saber dónde está Gabino?”. Y esta madre le respondió lo mismo que su madre le había dicho un año antes: “Sí, yo querría buscarlo hasta el fin de mis días”.

Así, Elma Pelozo se convirtió en la primera madre que inició la causa de la identificación de los soldados de Malvinas. Julio Aro fue el impulsor, con el apoyo de esta periodista de Infobae, y la colaboración de Geoffrey Cardozo, el músico inglés Roger Waters y el Equipo Argentino de Antropología Forense, de un trabajo que concluyó en el Plan Proyecto Humanitario que desde 2017 permitió identificar 115 caídos de los 125 enterrados como Soldado Argentino Solo Conocido por Dios en el cementerio argentino.

Los años pasaron, la diabetes de Elma avanzó, tuvieron que amputarle las piernas y cuando los familiares de los soldados identificados viajaron a las islas en 2018 y 2019, en dos viajes históricos solventado por Eduardo Eurnekian y Aeropuertos Argentina 2000, ella no pudo hacerlo por problemas de salud.

Julio Aro entonces le prometió que él movería cielo y tierra para llevarla hasta la cruz de Cambacito. Y así lo hizo.

Cadena solidaria para una madre

¿Cómo organizar el viaje de Elma hasta las islas? ¿En qué avión llevarla? ¿Se necesitaría un vuelo sanitario? ¿Cómo conseguir los fondos? Cientos eran las preguntas que se agolpaban en las cabezas de Aro y del veterano Celso Farías, su compañero durante la guerra y miembro de la Fundación No Me Olvides, cuando comenzaron planear cada paso para concretar la promesa.

Elma había viajado por primera y única vez a las islas en 1997. La tumba de su hijo no estaba identificada y eligió una al azar.
Elma había viajado por primera y única vez a las islas en 1997. La tumba de su hijo no estaba identificada y eligió una al azar. "Allí lo sentí", confesó. En este viaje supo que era la cruz que estaba al lado de donde su hijo descansa en Darwin

Una síntesis apretada de meses de idas y vueltas, estrés, trabajo, viajes, llamados telefónicos y cientos de reuniones para conseguir lo que parecía imposible, se podría resumir así: la ayuda fundamental del embajador inglés Mark Kent; las videos conferencias con miembros del gobierno de las islas que se pusieron a disposición para honrar a la madre del caído; la respuesta positiva al pedido de Aro del Jefe del Ejército General de Brigada Agustín Humberto Cejas de enviar un helicóptero para que la madre pueda ir desde Colonia Pando a Corrientes y así iniciar el primer tramo del viaje; el compromiso de Miguel Livi, dueño de la compañía Royal Class, que ofreció el avión solo por el costo operativo; los consejos sobre la mejor ruta para el vuelo de Roberto Curilovic, director de desarrollo de negocios de AA2000, veterano de la aviación naval guerra y quien organizó los viajes anteriores de los familiares; la ayuda de la Fundación Banco Macro, Banco de la Provincia de Buenos Aires, Banco Ciudad y Ripsa Centro de cobros; la idea de la Cámara de cerveceros de Mar del Plata de crear la cerveza “No me Olvides” y donar todo lo recaudado para el viaje; el show a beneficio de Miraketres; el apoyo de Smata Mar del Plata y el Hotel Sasso; el compromiso de decenas de famosos con la campaña, desde Facundo Arana a Christian Sancho, junto a los cientos de particulares y familiares de caídos que colaboraron para que la madre pudiera finalmente orar frente a la tumba de su hijo en Darwin.

Flores de papel y un rosario

El miércoles 4 de marzo, fecha indicada para comenzar la travesía hacia las islas, Elma nos esperaba con tortas fritas recién hechas en su casita de Colonia Pando.

Allí, donde Gabino creció cosechando tabaco y sandías, recordó frente a Infobae el día que lo vio partir hacia la guerra: “La última vez que lo vi fue el 10 de marzo del ’82. Se vino para la casa arriba de su tordillo negro para despedirse de los siete hermanos, hablar con su padre y darme un beso lleno de amor”.

Elma Pelozo frente al helicóptero del Ejército Argentino. Los oficiales de la Sección de Aviación 3 -el comandante Alexis Dubowik y su tripulación, el Mayor Luis Daniel Márquez, Subteniente Julián Ramírez y Cabo Primero Mauricio Senol- fueron los encargados de llevar a la madre desde Colonia Pando a Corrientes capital
Elma Pelozo frente al helicóptero del Ejército Argentino. Los oficiales de la Sección de Aviación 3 -el comandante Alexis Dubowik y su tripulación, el Mayor Luis Daniel Márquez, Subteniente Julián Ramírez y Cabo Primero Mauricio Senol- fueron los encargados de llevar a la madre desde Colonia Pando a Corrientes capital

Con el primer mate, siguió su relato, agregando detalles que conmueven: “Llegó cuando ya caía la tardecita y me dijo: “Mañana me voy al Regimiento en un camión que lleva fruta”. Me acuerdo que tenía ese pulóver azul con botones de madera que le quedaba tan lindo… A la hora de la cena se sentó en la cabecera de la mesa, y todos nos sentamos rodeándolo para despedirlo. Fue como un cumpleaños. Comimos estofado de pollo y yo le herví unos fideos”.

Entre recuerdos estaba Elma cuando el motor del helicóptero de la Sección de Aviación 3, rompió la paz del campo. El comandante Alexis Dubowik y su tripulación - Mayor Luis Daniel Márquez, Subteniente Julián Ramírez y Cabo Primero Mauricio Senol- habían aterrizado el Bell para llevarla hasta el aeropuerto de Corrientes donde la esperaba el avión de Royal Class para seguir la ruta a Mar del Plata, la primera escala antes de volar a Malvinas a la mañana siguiente.

Elma se había vestido como para una misa de domingo. Coqueta, eligió su suéter rojo, el saco bordó, la falda larga. Llevó en una bolsita un pequeño florero con flores azules de tela (a las islas no se pueden llevar naturales) que le dio su hija Antonia para dejar en la tumba de Gabino, y un rosario de madera para colgar en la cruz.

El avión de Royal Class listo para volar a las Malvinas. Elma y Julio Aro junto al comandante César Miranda y el copiloto Juan Poggi. Ambos aviadores llevaron una ofrenda para Gabino
El avión de Royal Class listo para volar a las Malvinas. Elma y Julio Aro junto al comandante César Miranda y el copiloto Juan Poggi. Ambos aviadores llevaron una ofrenda para Gabino

El grupo elegido para viajar a las islas se acomodó en el helicóptero: Julio Aro, Celso Alegre, Miguel Monforte -de la Fundación no me Olvides-, Liliana y Lucy -quienes cuidan a la madre en el campo-, y esta periodista de Infobae. En esta primera escala también se sumó Tania Aro, hija del veterano y quien acompaña a su padre en todos los trabajos por los caídos, veteranos y familiares de Malvinas.

Aterrizaje en Corrientes, recibimiento del Mayor Márquez, jefe de la Sección 3 (“Es lo menos que podemos hacer por la mamá de un soldado del Ejército que cumplió con su Juramento de ’si fuera necesario hasta perder la vida’"), una boina de los aviadores para Elma de recuerdo y el traslado hasta el avión LV CBK para cumplir con el plan.

La madre pasó la noche en Mar del Plata. Durante la cena detalló cómo fue el día en que los antropólogos del EAAF le dijeron que Cambacito había sido identificado: “Me trajeron un reloj y un pañuelito que habían encontrado junto a su cuerpito. El reloj se lo había regalado su papá. Yo creía que lo había perdido antes de la guerra. No estaba húmedo ni manchado. Y al verlo tan nuevito pensé que no podía haber estado tantos años enterrado, pero es el reloj de la joyería La Perla que su papá le compró. ¿Y el pañuelito? Debía ser de alguna novia, en ese entonces las chicas les daban uno a sus novios con su perfume para que las recordaran. Pero hoy tiene el olor del cuerpito de mi hijo”.

El vuelo a Malvinas

Son las seis de la mañana. La neblina no permite ver el mar desde la costa. “Arriba de las nubes el cielo está limpio”, tranquiliza un operario del aeropuerto de Mar del Plata. Las comunicaciones con las islas son constantes: hasta el día anterior los vientos eran tan fuertes que hicieron peligrar el viaje. “Yo oré toda la semana hasta llegar al día de hoy. Gabino nos ayudó con Dios. Todo va a estar bien, porque este es el día más lindo de los últimos tiempos”, lanza Elma con una sonrisa antes de subir al avión de Royal Class. El piloto Aldo César Miranda y el copiloto Juan Poggi se acomodan en la cabina de la nave para 7 pasajeros. Se encienden los motores.

En dos horas y quince minutos el avión aterrizó en Mount Pleasant. Elma junto a Julio Aro, Celso Farías, Miguel Monforte -de la Fundación No Me Olvides-, y Liliana y Lucy, quienes cuidan a Elma en Corrientes
En dos horas y quince minutos el avión aterrizó en Mount Pleasant. Elma junto a Julio Aro, Celso Farías, Miguel Monforte -de la Fundación No Me Olvides-, y Liliana y Lucy, quienes cuidan a Elma en Corrientes

“El tiempo de vuelo será de dos horas y quince minutos y la temperatura en destino es de 9 grados”, anuncia el comandante. Cuando el sol pega fuerte en la ventanilla, Elma Pelozo dice: “Siento paz, estoy yendo a visitar a mi hijo”.

“Para mí no es un viaje más, es el viaje que le habíamos prometido al Negrito en el momento que supimos donde estaba su cuerpo -se emociona Julio Aro-. Fue Gabino quien nos abrió las puertas de este increíble proyecto humanitario de la identificación de nuestros compañeros. A lo largo de mi vida, y sobre todo después del regreso a las islas en 2008, intento formar una palabra de tres letras: PAZ. Con el transcurso del tiempo y de los proyectos, de haber armado la fundación, empezamos a conseguir la P, con la identificación de estos 115 compañeros teníamos la A y la Z, pero a esta última letra le faltaba una patita. Y es Elma la que nos ayudó a dibujar la Z completa. Hoy me siento en paz, con el deber cumplido, con la misión cumplida, con la promesa cumplida”.

De pronto, entre las nubes, las Malvinas se recortan en un mar intensamente azul. Es imposible no emocionarse. Como una caricia, el avión toca la pista de Mount Pleasant. La puerta se abre y el viento golpea fuerte. Una leve llovizna amenaza con una mañana gris.

Vestido con su uniforme de gala el brigadier Nick Sawyer, Comandante de las Fuerzas Británicas de las Islas del Atlántico Sur, recibe a Elma Pelozo
Vestido con su uniforme de gala el brigadier Nick Sawyer, Comandante de las Fuerzas Británicas de las Islas del Atlántico Sur, recibe a Elma Pelozo

Dos funcionarios del aeropuerto nos esperan al pie de la escalerilla junto a Alex Mitham, vicegobernador de las islas. “Yo seré su guía y su chofer hasta Darwin. Les pido disculpas porque el camino es de ripio y puede no ser cómodo porque la camioneta salta un poco. Por favor háganme saber si la madre del soldado necesita algo”, dice amable.

Han organizado que dos empleados chilenos, Marcelo Díaz y Dayana Salas, oficien de traductores. “He pedido que cierren el cementerio para ustedes así la señora puede vivir tranquila y en la intimidad este momento”, continúa Mitham mientras maneja con el volante a la derecha como en el Reino Unido.

El viaje se hace en silencio. Son cuarenta minutos donde solo se ve una verde pradera y algunas ovejas. Mientras el bus avanza, el cielo se abre y el sol comienza a brillar con fuerza. “Es increíble, es el mejor día del año. El tiempo se arregló para ustedes”, asegura Díaz. “Ese fue mi hijo que está con Dios y nos ayudó”, asegura Elma.

Un pequeño cartel dice “Argentine Cemetery” y dos soldados, que aguardan firmes en la primera tranquera que lleva al camposanto donde descansan los soldados argentinos, hacen la venia cuando la camioneta pasa por el camino.

La gran cruz de Darwin se recorta en el cielo. “Gabino, ya llegamos”, dice Elma.

Honor y lágrimas para un soldado argentino

Vestido con su uniforme de gala el brigadier Nick Sawyer, Comandante de las Fuerzas Británicas de las Islas del Atlántico Sur, recibe a Elma Pelozo. La madre le toma las dos manos. El militar que fue miembro de la Artillería Real en los Balcanes, Irak, Afganistán, Chipre y Congo, fue condecorado en Kosovo, recibió la Medalla de la Orden al Mérito en Estonia y fue agregado de Defensa en las crisis de Crimea y Ucrania, está visiblemente conmovido frente a la madre argentina. “Es un honor recibirla”, murmura.

La comitiva está integrada, además, por la secretaria del comando Clare Pilkington, el ayudante de campo Lindsay-Bayley, la oficial de enlace Ailsa Crichton y el padre y teniente de aviación Adrien Klos.

Han dispuesto una carpa de campaña con té, café, galletitas y refrigerios para el grupo. Anuncian que hay una pequeña ceremonia preparada para Elma y su hijo. Frente a la gran cruz está la guardia de honor esperando a la madre del caído argentino.

“Quiero ir primero hasta su cruz”, pide Elma. Julio Aro empuja la silla de ruedas hasta la parcela donde descansa Gabino Ruiz Díaz. No hay sorpresa cuando ella descubre que la tumba de su hijo está al lado de la que eligió en 1997: “Yo lo sentí cerca aquella vez y así lo siento hoy”.

”Yo he derramado una lágrima cada día desde que él no está. Cuando le hablo a la foto de mi hijo, cuando llegan los cumpleaños y Cambacito falta. Por eso hoy no voy a llorarlas todas juntas. Las lágrimas han salido durante muchos años”, dijo frente a la cruz
”Yo he derramado una lágrima cada día desde que él no está. Cuando le hablo a la foto de mi hijo, cuando llegan los cumpleaños y Cambacito falta. Por eso hoy no voy a llorarlas todas juntas. Las lágrimas han salido durante muchos años”, dijo frente a la cruz

Como en un monólogo dictado por el corazón, la madre del héroe correntino habla mientras acaricia la cruz:

”Yo he derramado una lágrima cada día desde que él no está. Cuando le hablo a la foto de mi hijo, cuando llegan los cumpleaños y Cambacito falta. Por eso hoy no voy a llorarlas todas juntas. Las lágrimas han salido durante muchos años”.

“Cambacito me dijo lo que iba a pasar, me preparó para este momento, sabía que no iba a volver de la guerra. Y me pidió que no lo llorara, que había jurado por Dios y por la Patria dar la vida por esta tierra”.

“Él está todos los días conmigo, en mi vida y en mi corazón. ¿Saben? Era un chico bueno, lindo, educado y trabajador. Una madre no se olvida, las heridas están siempre, no se cicatrizan. Soy una mamá orgullosa de mi hijo por lo que era y por lo que sigue siendo”.

Rompiendo el rígido protocolo militar, los militares ingleses se fotografiaron con Elma antes de la despedida
Rompiendo el rígido protocolo militar, los militares ingleses se fotografiaron con Elma antes de la despedida

El padre Klos se acerca y le dice: “Su hijo está con Dios, está en la Gloria y descansa en Paz”. Elma le besa las manos.

Ahora todos en una pequeña procesión caminamos hacia la gran cruz. Se escucha la voz de mando del suboficial Henderson. Los guardias de honor levantan sus armas, golpean sus talones, se ponen en posición firme. Comienza la ceremonia.

“Agita tu poder, Oh Dios, y ven entre nosotros. Cura nuestras heridas, calma nuestros miedos y danos paz”, reza el sacerdote. El cabo Cousins lee en español la palabra de Dios. Elma Pelozo, ora frente al cenotafio.

“Agradezco tanto sus palabras. Ustedes me honran y soy solo una madre. Ahora tengo la tranquilidad de saber que su cuerpito está ahí, pero faltan otros hermanitos para identificar así que hay que seguir”, dice con humildad.

Las largas notas de la trompeta, como un lamento, traen el recuerdo de los muertos en la guerra. Entonces, aparecen las lágrimas.

Fuente: https://www.infobae.com