5 de mayo de 2020

CORONAVIRUS EN MALVINAS: VUELOS CANCELADOS, CRISIS ECONÓMICA Y TEMOR A UNA OLA DE CONTAGIOS


Los isleños registraron 13 casos hasta ahora, pero hay mucha preocupación por la parálisis de la pesca, el turismo y la venta de lana. Problemas de aprovisionamiento por la falta de puentes aéreos

Por Martín Dinatale


Con 13 casos de coronavirus confirmados hasta ahora y una estricta cuarentena impuesta para los próximos 12 meses, la economía de las islas Malvinas se encuentra en severa crisis desatada por la cancelación de los vuelos, la falta de ingresos por el turismo y una fuerte caída en la producción pesquera y de la lana, dos de las principales fuentes de sustento de los isleños.

Si bien la mayor parte de los infectados de COVID-19 en las islas Malvinas provienen de la base militar británica apostada en Mount Pleasant, la administración isleña decretó un aislamiento muy estricto que alcanzan a los derechos constitucionales impuestos y hay mucho temor en la población por un contagio masivo de infectados en un lugar de no más de 2500 habitantes.

En las calles de Malvinas prácticamente no circula nadie estos días. Y hay mucho temor por una expansión del COVID-19 ya que la ayuda sanitaria que llega de Londres se da cada dos semanas. Muchas personas que trabajan en Puerto Argentino tuvieron contacto con la base militar de Mount Pleasant donde está el mayor foco de contagios.

La crisis del coronavirus se vio reflejada en las últimas tres semanas en una profunda parálisis en la economía isleña. Y la dura frase de Lisa Watson, editora del diario local el Pengüin News, que dijo “déjennos en paz en nuestro pequeño y frío rincón”, no hizo más que cristalizar la situación de aislamiento pleno que tienen hoy los isleños y que dificulta mucho más los problemas de la economía de las islas. Esto es: el rechazo a cualquier ayuda de la Argentina, pero al mismo tiempo la imposibilidad de contar con un nexo con el resto de los países del continente.

Por lo pronto, las islas Malvinas quedaron totalmente aisladas desde los primeros días de abril en su puente aéreo que había a Chile y a Brasil. La compañía LATAM confirmó ayer a Infobae que el servicio aéreo de Mount Pleasant-Punta Arenas-Santiago seguirá cortado sin fecha certera de reanudación. Lo mismo ocurre con el vuelo de San Pablo-Córdoba-Mount Pleasant que seguirá suspendido hasta nuevo aviso.

Con este panorama, los isleños sólo cuentan ahora con un vuelo al Reino Unido para abastecerse y tomar contacto con algún lugar del mundo. El mantenimiento de este puente aéreo es crucial ya que de allí proviene toda la ayuda sanitaria para enfrentar la pandemia y llevar las muestras de hisopados a Londres para evaluar los nuevos contagios.

“El material de testeo y de protección para combatir el coronavirus junto al restablecimiento pleno del puente aéreo bisemanal con el Reino Unido, son los puntos prioritarios para las Falklands (Malvinas)”, explicó la legisladora de las islas, Teslyn Barkman.

A este problema de una reducción drástica de las comunicaciones aéreas se le añade hoy en Malvinas una fuerte caída en la industria pesquera. La Gerente de Consolidated Fisheries, Janet Robertson, comentó hace unos días que la empresa está evaluando continuamente la situación y “manteniendo contacto con nuestros distintos compradores para tener una idea del pulso del mercado en respuesta a la actual pandemia”.

Es que la caída en la venta de pescado a restaurantes y hoteles de Estados Unidos, Europa, Asia y el Reino Unido está totalmente parado. “No tenemos forma de saber cuál será el estado de la economía global, a medida que el mundo emerge de la crisis, por tanto, sobre esta base estamos preparados para un escenario de precios bastante deprimidos por un buen tiempo”, añadió Robertson.

Por su parte el director de la compañía Fortuna, Stuart Wallace admitió al Pengüin News que la situación operativa y de comercialización de la pesca en las islas Malvinas es preocupante.

“Al momento todo eso está cerrado. Muchas más personas están preparando sus comidas en casa, y por tanto esa parte del mercado se ha incrementado, pero no creemos que alcance a compensar el segmento de mercado perdido. Pero, repito, un mes es mucho tiempo en estos días y circunstancias, y habrá cambios en ese discurrir”, destacó Wallace.

La mayoría de los negocios en las islas hoy se encuentran cerrados y los hoteles vacíos (infobae)
La mayoría de los negocios en las islas hoy se encuentran cerrados y los hoteles vacíos (infobae)

Según la reciente investigación “Pensar Malvinas desde la universidad” elaborada por Susana Pereyra, Ricardo A Frias y Alberto Martínez del Pezzo a la que tuvo acceso Infobae y que fue realizada bajo el auspicio del gobierno de Tierra del Fuego y la Secretaría de Malvinas de la Cancillería que dirige Daniel Filmus, el 93% de las exportaciones de las islas Malvinas están acaparadas por la industria pesquera. El 77% de la pesca va a parar al mercado de España, el 11% a Sudáfrica, un 8% a los Estados Unidos, el 2% al Reino Unido y el otro 2% a Asia. Pero hoy todos estos mercados no compran absolutamente nada.

El otro ingreso económico de las exportaciones de los isleños que es la lana ovina también se encuentra en decadencia en medio de la pandemia del COVID-19.

El gobierno de las Islas Malvinas anunció la semana pasada un programa de ayuda para los productores laneros en vista de las consecuencias generadas por la pandemia. Así, se autorizó al Departamento de Recursos Naturales a desarrollar un programa de compra de lana sin vender de la zafra actual, operación de una única vez, y a valores vigentes el 20 de marzo. Sucede que la comercialización de lanas se cerró en su gran mayoría y los precios se encuentran entre un 40% y 50% por debajo de un año atrás. Según datos del Departamento de Recursos Naturales de las islas en la actualidad el 71% de la lana permanece sin vender, es decir unos 5.800 fardos de lana.

El informe de la Argentina sobre las Malvinas reveló al mismo tiempo que en 2016 se había apreciado la evolución de las ovejas sacrificadas en función a la última década analizada. Pero a partir del año pasado y hasta ahora el negocio de la lana fue decreciendo y la pandemia del COVID-19 no hizo más que acelerar esa caída exponencial.

El Consejo Ejecutivo de las islas decidió dar un subsidio a los productores de lana con el programa de adquisición de la fibra que permanece sin poder vender. De todos modos, la proyección de este subsidio es incierta.

El ex legislador de Malvinas, Mike Summers, expresó que hay ayuda de Gran Bretaña para asistencia sanitaria pero no para la economía (AFP)
El ex legislador de Malvinas, Mike Summers, expresó que hay ayuda de Gran Bretaña para asistencia sanitaria pero no para la economía (AFP)

La industria pesquera no es la única que recibe ayuda estatal. El gobierno isleño ya anunció un paquete de medidas en apoyo a empresas, empleados del sector privado y hogares a medida que se van ajustando a los efectos económicos de la pandemia.

“Hemos recibido ayuda del Reino Unido, pero sólo para material sanitario, equipos médicos o control de hisopados por el COVID-19 pero no recibimos ayuda financiera para nuestra economía”, explicó a Infobae el ex legislador isleño y activo en la diplomacia de Malvinas, Mike Summers.

A la vez, este isleño explicó que otra de las industrias que genera mucha incertidumbre en Malvinas es la del turismo. “Es cierto que estábamos al final de la temporada, por lo que ha habido poco efecto sobre los ingresos. Pero hay una gran incertidumbre por lo que pueda ocurrir en el futuro”, dijo.

En rigor, el ingreso por el turismo constituye otro de los pilares en las islas. Según el relevamiento de la economía de las islas el ingreso por el turismo creció sustancialmente en los últimos tres años. Pero con el parate mundial por la pandemia del COVID-19 ya no llegan más cruceros a las Malvinas. Además, muchas empresas de cruceros han quebrado y es muy probable que ese negocio se vea afectado en los próximos años dejando a las islas con otro frente de tormenta.

“Es probable que la temporada turística 2019/20 se recuerde como la que cayó del acantilado en marzo”, dijo recientemente el director ejecutivo de la Junta de Turismo de las Islas Malvinas, Steph Middleton. Esta caída se vio reflejada en la postal de hoteles vacíos, negocios cerrados y empresas de turismo en plena parálisis.

El aprovisionamiento de los isleños en materia de alimentos frescos y otros productos se transformó también en otro problema para la alicaída economía local.

El reciente informe Pensar Malvinas desde la Universidad destaca que “la economía de las islas sufre estaciones de escasez por retrasos en los desembarcos de mercadería (principalmente en alimentos frescos y no perecederos) o por alguna alteración en la cadena de suministros que se soluciona rápidamente, pero a veces con demoras por la distancia entre los proveedores de las mercaderías y el destino final (sobre todo en el sector de construcción y rodados)”.

Sin dudas, la pandemia del COVID-19 está pegando fuerte a una economía como la de Malvinas que ni siquiera acepta recibir ayuda de la Argentina. El secretario de Malvinas de la Cancillería lamentó que los isleños se nieguen a recibir ayuda o venir a tratarse a la Argentina.

“Cuando el gobierno argentino se enteró de las dificultades que tenían los isleños por el puente aéreo a Londres y otros lugares o con el aprovisionamiento de alimentos nos comunicamos con el embajador británico Mark Kent para ofrecer ayuda, pero nunca hubo una respuesta oficial. Y nos enteramos que previeron un apoyo desde el Reino Unido, aunque de todas maneras la Argentina autorizó vuelos humanitarios al continente”, expresó Filmus a Infobae al evaluar la situación actual en que se encuentran los isleños ante la pandemia.

Filmus añadió otro problema en puerta para las Malvinas. “No cabe dudas de que la salida del Reino Unido de la Unión Europea marcará profundamente que el lugar natural de relacionamiento de las Malvinas es con América latina a partir de que el Reino Unido abra la posibilidad de discutir la soberanía en los términos que marca Naciones Unidas”. Pero para ese debate falta mucho. Mientras tanto la pandemia y sus efectos en la economía son el tema de mayor preocupación hoy en las islas.

Fuente: https://www.infobae.com

3 de mayo de 2020

GUERRA DE MALVINAS: 22 GRANDES FOTOS DE LOS ATAQUES AÉREOS A LA FLOTA BRITÁNICA


A 35 años del bautismo de fuego de la Fuerza Aérea, las históricas imágenes que muestran el coraje de los pilotos argentinos

El impresionante ataque de dos aviones A4-B (del capitán Pablo Carballo y el alférez Carlos Rinke) fotografiado desde un buque británico
El impresionante ataque de dos aviones A4-B (del Capitán Pablo Carballo y el Alférez Carlos Rinke) fotografiado desde un buque británico

23 de mayo: una escuadrilla de aviones Skyhawk A4-B lanzan dos bombas de 1000 libras sobre el HMS Antelope, penetran el casco pero no explotan (Imperial War Museums)
23 de mayo: una escuadrilla de aviones Skyhawk A4-B lanzan dos bombas de 1000 libras sobre el HMS Antelope, penetran el casco, pero no explotan (Imperial War Museums)

Al día siguiente, miembros del HMS Antelope intentan desactivar las bombas argentinas, que hacen explosión  en el estrecho de San Carlos  (Photo by Martin Cleaver/Pool/Getty Images)
Al día siguiente, miembros del HMS Antelope intentan desactivar las bombas argentinas, que hacen explosión en el estrecho de San Carlos (Photo by Martin Cleaver/Pool/Getty Images)

La fragata británica HMS Antelope se hunde en las aguas frías de Ajax Bay (AP)
La fragata británica HMS Antelope se hunde en las aguas frías de Ajax Bay (AP)

El hundimiento de la fragata HMS Antelope. Por la explosión el barco se parte al medio (Imperial War Museums)
El hundimiento de la fragata HMS Antelope. Por la explosión el barco se parte al medio (Imperial War Museums)

8 de junio: la fragata HMS Plymouth soportó el ataque de seis Mirage V Dagger, que lanzaron cuatro bombas de 1000 libras. El buque sufrió severos daños. Aunque todas las bombas fallaron, el ataque causó la explosión de una carga sobre su cubierta
8 de junio: la fragata HMS Plymouth soportó el ataque de seis Mirage V Dagger, que lanzaron cuatro bombas de 1000 libras. El buque sufrió severos daños. Aunque todas las bombas fallaron, el ataque causó la explosión de una carga sobre su cubierta

Un Hércules sobre Malvinas. Realizaba el puente aéreo entre las islas y el continente llevando tropas y provisiones
Un Hércules sobre Malvinas. Realizaba el puente aéreo entre las islas y el continente llevando tropas y provisiones

Las tropas de la Royal Navy sufrieron 277 bajas y tuvieron 777 heridos. Durante la guerra 7 buques fueron hundidos o destruidos, 8 fueron dejados inactivos, 5 fueron dañados y 10 averiados
Las tropas de la Royal Navy sufrieron 277 bajas y tuvieron 777 heridos. Durante la guerra 7 buques fueron hundidos o destruidos, 8 fueron dejados inactivos, 5 fueron dañados y 10 averiados

25 de mayo: el destructor HMS el Coventry recibió la orden de posicionarse en el Estrecho de San Carlos para atraer los aviones argentinos y alejarlos de la flota de invasión. Los ingleses derriban a los primeros A4-B y A4-C, pero finalmente el buque es alcanzado por tres bombas
25 de mayo: el destructor HMS el Coventry recibió la orden de posicionarse en el Estrecho de San Carlos para atraer los aviones argentinos y alejarlos de la flota de invasión. Los ingleses derriban a los primeros A4-B y A4-C, pero finalmente el buque es alcanzado por tres bombas

Una de las bombas que dio en el Coventry destruyó la sala de operaciones, la otra entró a la sala del motor delantero y el barco comenzó a escorarse a babor. El ataque causó 19 muertos y 30 heridos
Una de las bombas que dio en el Coventry destruyó la sala de operaciones, la otra entró a la sala del motor delantero y el barco comenzó a escorarse a babor. El ataque causó 19 muertos y 30 heridos

8 de junio: un avión de la Fuerza Aérea atacó al Sir Galahad en Bahía Agradable. Los pilotos sobrevolaban  a escasa altura sobre los barcos para lanzar sus bombas
8 de junio: un avión de la Fuerza Aérea atacó al Sir Galahad en Bahía Agradable. Los pilotos sobrevolaban a escasa altura sobre los barcos para lanzar sus bombas

Un Mirage en plena batalla aérea. Se planearon 505 salidas de combate, de las cuales se cumplieron 445. De esa cifra, 272 misiones llegaron a su objetivo. Se perdieron 70 aviones. Murieron 41 aviadores
Un Mirage en plena batalla aérea. Se planearon 505 salidas de combate, de las cuales se cumplieron 445. De esa cifra, 272 misiones llegaron a su objetivo. Se perdieron 70 aviones. Murieron 41 aviadores

Carga de combustible en vuelo de dos aviones A4-C. El Hércules KC-130 -“La Chancha” como lo llaman en la Fuerza Aérea- los esperaba en “punto de reabastecimiento”  entre las islas y el continente para que los pilotos pudieran reponer combustible cuando iban y volvían de las misiones
Carga de combustible en vuelo de dos aviones A4-C. El Hércules KC-130 -“La Chancha” como lo llaman en la Fuerza Aérea- los esperaba en “punto de reabastecimiento”  entre las islas y el continente para que los pilotos pudieran reponer combustible cuando iban y volvían de las misiones

El capitán Pablo Carballo (de espaldas) junto a su escuadrilla antes de una misión. Recibió la Cruz al Heroico Valor en Combate y participó de siete misiones durante la guerra de Malvinas, incluyendo los hundimientos del Coventry, Ardent y los serios daños al Broadsword
El Capitán Pablo Carballo (de espaldas) junto a su escuadrilla antes de una misión. Recibió la Cruz al Heroico Valor en Combate y participó de siete misiones durante la guerra de Malvinas, incluyendo los hundimientos del Coventry, Ardent y los serios daños al Broadsword

La visión de un piloto de combate desde un Mirge cuando apuntaba y tiraba con sus cañones a una fragata de la Royal Navy
La visión de un piloto de combate desde un Mirage cuando apuntaba y tiraba con sus cañones a una fragata de la Royal Navy

Los pilotos pintaban en sus aviones los buques averiados y hundidos de la Royal Navy que cada escuadrilla había logrado en las diferentes misiones
Los pilotos pintaban en sus aviones los buques averiados y hundidos de la Royal Navy que cada escuadrilla había logrado en las diferentes misiones

21 de mayo: el daño en la cubierta del HMS Broadsword luego del ataque de los A4-B
21 de mayo: el daño en la cubierta del HMS Broadsword luego del ataque de los A4-B

21 de mayo: la HMS Ardent en llamas. Mientras prestaba apoyo de bombardeo de la pista de aterrizaje argentina en Pradera del Ganso, fue atacada por tres oleadas de aviones A4-B, Mirage 5 y A4-Q. Al día siguiente, la fragata se hundió
21 de mayo: la HMS Ardent en llamas. Mientras prestaba apoyo de bombardeo de la pista de aterrizaje argentina en Pradera del Ganso, fue atacada por tres oleadas de aviones A4-B, Mirage 5 y A4-Q. Al día siguiente, la fragata se hundió

30 de mayo: el alférez Gerardo Isaac (con el traje antiexposición anaranjado) al llegar de la misión en que atacaron al Invencible. Ernesto Ureta se abraza con sus compañeros, que los esperaban en San Julián. Salieron cuatro aviones A4-C, volvieron dos. Murieron los pilotos Castillo y Vázquez. En esta misión participaron 8 aviones: 2 Hércules, 2 Super Étendard y los 4 A4-C
30 de mayo: el Alférez Gerardo Isaac (con el traje antiexposición anaranjado) al llegar de la misión en que atacaron al Invencible. Ernesto Ureta se abraza con sus compañeros, que los esperaban en San Julián. Salieron cuatro aviones A4-C, volvieron dos. Murieron los pilotos Castillo y Vázquez. En esta misión participaron 8 aviones: 2 Hércules, 2 Súper Etendard y los 4 A4-C

El Mirage con los buques hundidos pintados en el fuselaje
El Mirage con los buques hundidos pintados en el fuselaje

Un avión Pucará en las isla Gran Malvina, en la Base Aérea Militar Cóndor. Se utilizaba para ataque aire-tierra a las tropas británicas que habían desembarcado
Un avión Pucará en la isla Gran Malvina, en la Base Aérea Militar Cóndor. Se utilizaba para ataque aire-tierra a las tropas británicas que habían desembarcado

8 de junio: el rescate a la tropa británica (56 muertos y 200 heridos) luego del ataque de la Fuerza Aérea en Bahía Agradable. Los barcos de transporte de tropas de la Royal Navy que intentaban desembarcar fueron bombardeados por aviones A4-B, A4-C y Mirage. Los barcos Sir Galahad y Sir Tristram fueron seriamente dañados, y se hundió la lancha de desembarco Fearless 
8 de junio: el rescate a la tropa británica (56 muertos y 200 heridos) luego del ataque de la Fuerza Aérea en Bahía Agradable. Los barcos de transporte de tropas de la Royal Navy que intentaban desembarcar fueron bombardeados por aviones A4-B, A4-C y Mirage. Los barcos Sir Galahad y Sir Tristram fueron seriamente dañados, y se hundió la lancha de desembarco Fearless

Fuente: https://www.infobae.com

LAS CONSPIRACIONES DESPUÉS DEL HUNDIMIENTO DEL BELGRANO Y EL FIN DE LA PROPUESTA DE PAZ



Las negociaciones frustradas para lograr la Paz de Perú, las internas militares y la posición de los Estados Unidos al aliarse con Gran Bretaña. El plan político de Galtieri para llegar a presidente electo

Por Juan Bautista "Tata" Yofre

El 2 de mayo de 1982 dos torpedos del submarino británico Conqueror hirieron del muerte al Crucero General Belgrano
El 2 de mayo de 1982 dos torpedos del submarino británico Conqueror hirieron a muerte al Crucero General Belgrano

El 30 de abril a la noche, el “núcleo duro” del periodismo argentino, según decía Gustavo Figueroa, el jefe de gabinete del canciller argentino, que seguía a Nicanor Costa Méndez volvía de comer en “Little Italy”, cuando se encontró en la puerta del One United Nations Plaza Hotel con el Brigadier José Miret, el más cuerdo de los tres edecanes militares que seguían al canciller.

Era tarde Miret estaba fumando un habano cubano. “Los americanos se corren”, dijo con voz trémula. Los periodistas (Clarín, Convicción, DYN y NA) sólo confirmaron lo que todos sospechaban. Luego, tomándolo de un brazo a Carlos “Charly” Fernández, secretario de redacción de Convicción, hizo un aparte para decirle que los Estados Unidos habían entregado una nota al embajador argentino Esteban Takacs de cuyo texto surgía que las negociaciones habían caído en una situación de “sin salida”. Se pedían garantías para los ciudadanos norteamericanos en la Argentina y quedaba implícito en su texto que los Estados Unidos se aliarían con Gran Bretaña.

A las 10 de la mañana, dentro de la Misión Argentina ante las Naciones Unidas, desde cuyos ventanales se puede ver el Palacio de Cristal de la ONU, entremezclados diplomáticos, periodistas y “espontáneos” escucharon a Alexander Haig decir por televisión que, a pesar de los esfuerzos diplomáticos, no se había llegado a una solución. Reveló la última propuesta presentada por Washington y que fracasó ante la posición argentina.

“La Argentina no se ha dado cuenta de la importancia de la oferta en el largo plazo sobre la soberanía”, dijo Haig. Anunció la suspensión de la ayuda militar americana y otras medidas punitivas de carácter económico. El secretario de Estado recordó que la Argentina “ha prometido garantías a los ciudadanos norteamericanos que viven en el país” y que “los Estados Unidos responderá positivamente a peticiones de suministros de material para las fuerzas británicas. Desde luego no habrá participación militar directa de los Estados Unidos”. Casi al unísono, Ronald Reagan calificó a la Argentina de país “agresor”.

Alexander Haig y Leopoldo Galtieri (Víctor Bugge)
Alexander Haig y Leopoldo Galtieri (Víctor Bugge)

Ante los anuncios, Costa Méndez declaró que la Argentina no había rechazado la propuesta americana, sino que sólo la había objetado: “Toda negociación deberá tener en cuenta la cuestión de soberanía, todo lo demás es negociable dentro de los términos de la Resolución de las Naciones Unidas”.

Unos años más tarde de finalizado el conflicto argentino-británico, el Almirante Harry Train, comandante de la Flota del Atlántico de la Armada de los Estados Unidos de Norteamérica, y simultáneamente Comandante Supremo Naval de la OTAN durante el período de la guerra de las Malvinas, hizo la siguiente observación, publicada por el Boletín del Centro Naval (Buenos Aires, marzo de 1987): “El Operativo Rosario fue planeado e inicialmente ejecutado como una ‘invasión diplomática”’ Como un aguijón de las atascadas negociaciones con los británicos sobre la soberanía de las islas. La operación nunca fue intentada como una operación de combate.”

Dada esta apreciación, desde el 2 de abril hasta el 1º de mayo de 1982, la Argentina se enfrascó en una batalla donde sus combates se libraban en los pupitres del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o en la Organización de los Estados Americanos, mientras el Reino Unido de la Gran Bretaña dispuso, al margen de las escaramuzas en los organismos internacionales, la movilización de sus efectivos y reservas para una dura batalla militar. Ya se lo había dicho a Margaret Thatcher el primer Lord del almirantazgo sir Henry Leach, en las horas posteriores al 2 de abril: “Según mis planes podíamos hacerlo. Estaba en juego nuestro prestigio… si no lo hacemos, o lo hacemos mal y si no tenemos éxito deberíamos vivir en otro país. No quedaba otra alternativa.”

Durante el mes de abril la gran atención de la Junta Militar se depositó en lo que ocurría en Nueva York, Washington, Lima, Caracas y Londres. Con el paso de las semanas crecía en el Comité Militar un clima de sorpresa y desazón frente a acontecimientos que sobrepasaban a sus integrantes. Ahora comenzaba otro mes del conflicto y los discursos quedarían a un lado.

“El enemigo está dispuesto a pegar y pega fuerte”, dijo Leopoldo Fortunato Galtieri durante la reunión del gabinete, el 3 de mayo. En la misma ocasión dijo que al comenzar su gestión no tenía previsto un cambio tan radical de las circunstancias como el que se produciría luego del 2 de abril, por lo tanto, pedía “prudencia” a sus colaboradores y observó que el cambio del panorama nacional e internacional de la Argentina podía implicar que temas como el de las “privatizaciones (de bienes del Estado) puedan sufrir postergaciones.”

 Presidente Fernando Belaúnde Terry
Presidente Fernando Belaúnde Terry

En esas horas anoté en mi libreta de apuntes: “Francis Pym llegó a Nueva York antes de una operación británica masiva sobre Malvinas. Mientras, se desarrollaban acciones aisladas. Aquí declaró que la semana pasada había viajado a Washington para negociar con Haig en su rol de ‘mediador’, pero que ahora viene a verlo ya como ‘aliado’. Si no hay una respuesta diplomática argentina para el lunes 3, entonces podría comenzar una operación mayor. [Eduardo] Roca me dice que no tiene instrucciones de Buenos Aires. Ya se han producido dos bombardeos de los ingleses a las islas” (anotado en mi libreta de apuntes el 1 de mayo).

2 de mayo: “Se estuvo a punto de llegar a un arreglo sobre la última propuesta de los Estados Unidos. El Almirante (Isaac) Anaya empujó para endurecer la posición argentina. El gobierno no desea convocar al TIAR, nuevamente, porque teme que se produzca un enfrentamiento entre Latinoamérica y los Estados Unidos. Galtieri está muy dubitativo sobre qué camino tomar. Considera a los Estados Unidos un país amigo y Costa Méndez cree que la futura negociación diplomática contará con la participación de los Estados Unidos. Yo dije que eso nos mantendría desarmados y con los brazos caídos. Para Galtieri es muy difícil la posición, porque los americanos eran los amigos de ayer. Se habla de la posibilidad del retiro del embajador Esteban Takacs”, me comentó en off the record el embajador ante la OEA, Raúl Quijano.

El 1º de mayo se inició la guerra y entró en vigencia el día “D” para Gran Bretaña. A través del Mensaje Militar Conjunto Nº 26, Galtieri, Anaya y (Basilio) Lami Dozo entendieron que la hora de las palabras había terminado. Los resultados de las encuestas indicaban que la sociedad argentina estaba dispuesta a ir a la guerra si era necesario, y la guerra estaba ad portas. Según el relato de la Junta Militar “seis buques británicos se acercaron a Puerto Argentino ejecutando fuego naval sobre la ciudad mientras el Almirante británico John Forster “Sandy” Woodward intimaba a rendición, lo que fue rechazado por el Gobernador Militar en las islas Malvinas, General Mario Benjamín Menéndez, esto fue comunicado por parte telefónico al Estado Mayor Conjunto en Buenos Aires.”

Nada se dice del ataque de un bombardero Vulcan al aeropuerto, que había despegado de las Isla Ascensión y reabastecido en el aire en seis ocasiones, ni del desembarco de patrullas del Servicio Aéreo Especial y Naval Especial para marcar “blancos” ya que carecían de apropiadas fotografías satelitales o aéreas.

La Junta Militar no va a sostener lo mismo: “El cable informativo 2172, del día 3 de mayo, y el Mensaje Militar Conjunto Nº 39 sostenían que ‘enemigo recibe información satélite sobre posición diurna y nocturna todas unidades superficie propias’”.

Las reuniones militares durante el conflicto de Malvinas (Víctor Bugge)
Las reuniones militares durante el conflicto de Malvinas (Víctor Bugge)

Los buques ingleses HMS Glamorgan y HMS Arrow fueron tocados, pero prontamente continuaron en la batalla. El Glamorgan sufriría daños severos hacia el final de la guerra. A partir de este día los comunicados para mantener informada a la ciudadanía dejaron de ser emitidos por la Junta Militar y pasaron a ser publicados por el Estado Mayor Conjunto, y redactados por “especialistas” en acción psicológica y oficiales de Inteligencia.

En esas horas el gobierno peruano intercedió entre las partes en conflicto en la búsqueda de una solución. Su canciller Javier Arias Stella habló con el embajador en Lima, Almirante (RE) Luis Pedro Sánchez Moreno (el mismo que en diciembre de 1981 intentó disuadir a Anaya de no ocupar las Malvinas porque el Reino Unido reaccionaria militarmente). El Primer Ministro Manuel Ulloa hablaría con Costa Méndez y el presidente Fernando Balaúnde Terry llamaría a Galtieri reiteradamente.

A las 14.50 del 2 de mayo, Belaúnde volvió a llamar a Galtieri. El mandatario peruano le preguntó: “¿En el día de hoy ha habido ataques?”. Y Galtieri le respondió: “En principio no, han terminado a media noche y en el día, parece que hasta ahora, no sé si se han tomado domingo libre, no ha habido ataque hoy”.

Mientras se intentaba recrear un espacio de negociación, el mismo 2 de mayo, tras 30 horas de persecución, el submarino nuclear Conqueror hundió al crucero General Belgrano. Con una tripulación de 1.093 la acción provocó la muerte de 323 tripulantes. Según la Junta Militar fue hundido fuera de la zona de exclusión. Reservadamente, muchos oficiales rechazan el tomar como argumento para condenar la acción británica que el navío fue hundido fuera de la zona de exclusión.

Años más tarde el Almirante Enrique Molina Pico dirá: “Decir que el hundimiento del ARA Crucero Belgrano fue un ‘crimen de guerra’ es faltarles el honor militar a los que murieron. Fue una acción de guerra, no un crimen de guerra. Todos los que estábamos en el mar, en plena guerra, teníamos un sobre en el que se establecían los considerandos de la Zona de Exclusión, decretada por el gobierno británico, y se prevenía que ‘el gobierno de Su Majestad se reserva el derecho de atacar a cualquier nave o aeronave que considere un peligro para sus fuerzas’”. Se entiende afuera de la Zona de Exclusión.

El mismo día, también, fue atacado el Aviso Alférez Sobral, muriendo su capitán y siete tripulantes. Tras el hecho, la flota argentina volvió a sus bases y ya no saldría por temor a ser hundida. La ofensiva británica intentó aflojar a la Junta Militar o provocar la renuncia del almirante Jorge Anaya.

Galtieri, Lami Dozo y Anaya
Galtieri, Lami Dozo y Anaya

El día que hundieron al crucero Belgrano, la Junta Militar se reunió en la sede del Estado Mayor Conjunto a las 19 horas. El Almirante Anaya llegó entre apesadumbrado y enfurecido.

-¿Qué carajo está haciendo el Belgrano en ese lugar?, preguntó el Brigadier Lami Dozo.

-Venía de una misión, respondió el jefe de la Armada.

-¿Por qué retirás la flota?, incomodó Lami Dozo a su colega Anaya.

-Porque se descalibró el instrumental.

-¿Y cuándo la traés? (al Teatro de Guerra).

-Cuanto antes.

Tras el hundimiento del crucero Belgrano, la Flota de Guerra de la Armada Argentina se replegó en Puerto Belgrano y no salió más a mar abierto para evitar a los submarinos nucleares. Había quedado neutralizada. Junto con el hundimiento del acorazado, tras algunas gestiones sin mayor sentido, se fue a pique la propuesta de paz presentada por Perú.

El presidente Galtieri le dijo a Belaúnde, el 3 de mayo, a la madrugada: “Todo esto, señor Presidente, se ha visto tremendamente afectado y trastocado por la actitud británica al torpedear el crucero General Belgrano. para nosotros fuera de las 200 millas que, además, no aceptamos del Reino Unido. Y evidentemente esta situación particular no solamente no favorece, sino que el gobierno argentino no está dispuesto, ante esta presión militar, preferimos morir de pie que vivir arrodillados a aceptar ninguna negociación relacionada con la paz en el Atlántico Sur en estas condiciones".

El 4 de mayo, la respuesta naval argentina llegó a través de sus aviones equipados con misiles franceses Exocet, al hundir al destructor Sheffield. Mientras, desde Nueva York, otro peruano, el secretario general de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, ofreció una gestión de buenos oficios que fue aceptada por la Argentina y el Reino Unido. El secretario general de las Naciones Unidas propuso, como un paso previo para el comienzo de las negociaciones, el retiro de las fuerzas de ambos países del archipiélago, pero, al día siguiente, viernes 7, Gran Bretaña amplió el bloqueo naval a 12 millas del litoral marítimo argentino, y tomó la decisión de trasladar las fuerzas de infantería que estaban en la isla Ascensión al frente de guerra. Era un claro mensaje de que se pensaba en un desembarco.

El 4 de mayo de 1982 dos aviones Super Étendard hundieron al destructor HMS Sheffield flota britanica
El 4 de mayo de 1982 dos aviones Súper Etendard hundieron al destructor HMS Sheffield flota británica

En Buenos Aires, ese mismo jueves, en horas de la tarde, un diplomático argentino de la “línea”, cercano a Ros, me comentó que "el lunes pasado (al día siguiente del hundimiento del crucero General Belgrano), Harry Schlaudeman se entrevistó con Anaya, como consecuencia de la campaña de prensa contra los Estados Unidos. Así lo consideraba el embajador norteamericano. Dijo Schlaudeman que, de persistir dicha campaña, él tendría que irse de la Argentina. Anaya le respondió que le garantizaba un vuelo para que se fuera. Luego confirmó lo que se sabía: ‘Anaya llevó la presión a fondo para que no se aceptara la propuesta de Perú, después del hundimiento del Belgrano’”.

El Palacio San Martín era un hervidero. Los estados de ánimo cambiaban de despacho en despacho. Así, el mismo viernes 7, en una oficina cercana, un diplomático de clara vinculación desarrollista afirmó: “Vamos hacia el Apocalipsis; no podemos ganarle a Gran Bretaña, los Estados Unidos y la OTAN juntos. Es tarde para aceptar la paz, ahora no la quiere Gran Bretaña. Han extendido la zona de exclusión a 12 millas del continente y no se descarta un ataque al continente. Todo este castigo cuenta con el visto bueno de la URSS. Hay varios golpes militares en marcha: encabezados por Juan Carlos Onganía, Roberto Viola y Emilio Massera”.

En coincidencia con la fuente diplomática, años más tarde, el Almirante Jorge Anaya me dijo: “El 5 de mayo de 1982, el Servicio de Inteligencia Naval, detectó que un grupo de Generales de División tramaba la caída de Galtieri”.

También los disparates estaban a la orden del día. O lo que se llama la acción psicológica. Muy cómodamente sentado en una mesa de la confitería Florida Garden, comiendo una medialuna de manteca, “Bendazzi”, un hombre que en ese tiempo era vocero de un sector de la Armada, sostenía que “esta flota británica, a no ser que sea reforzada por los Estados Unidos, no tiene posibilidades de triunfar. Es una flota que por su componente técnico es antisubmarina y no tiene aviones de largo alcance, ni barcos para apoyo de desembarco. Sus aviones Harrier no tienen autonomía”.

Nota de la Embajada de los Estados Unidos negando el apoyo militar americano en el hundimiento del crucero ARA General Belgrano.
Nota de la Embajada de los Estados Unidos negando el apoyo militar americano en el hundimiento del crucero ARA General Belgrano.

La guerra escalaba, mientras los diplomáticos continuaban analizando la propuesta de las Naciones Unidas y presentando notas ante el Consejo de Seguridad. Así, por ejemplo, tras la ampliación británica de la zona de bloqueo, el 7 de mayo la Argentina presentó una nota de protesta por la actitud inglesa, al Consejo de Seguridad (ONU) y el Órgano de Consulta del TIAR. También se presentó una nota informando sobre las circunstancias del ataque al Alférez Sobral y las bajas sufridas. El domingo 9, mientras seguían las negociaciones en Nueva York, las fuerzas británicas iniciaron un nuevo ataque contra Puerto Argentino, y en Buenos Aires se confirmaba el hundimiento del navío Isla de los Estados y el ataque al pesquero Narwal.

En Buenos Aires la confusión no era menor. Tras el apoyo de los Estados Unidos a Gran Bretaña, el 8 de mayo Francisco Manrique se entrevistó con Galtieri en la Casa de Gobierno. A la salida explicó que las acciones argentinas por la cuestión de las Malvinas se estaban desarrollando “dentro del mundo occidental” y que “nadie debe, ni puede, suponer el alejamiento de sus valores tradicionales. Nada apartará al país de su ubicación geográfica e ideológica en el mundo”. Eso quería decir que la Argentina no convocaría a la Unión Soviética. En sintonía, aunque con mayor margen de sutileza, Costa Méndez apuntó que los Estados Unidos “se alió con el enemigo y espero que se rectifique y revise su actuación respecto a América Latina”. Las declaraciones más comentadas las formuló el ex canciller Miguel Ángel Zabala Ortiz: “Si la Unión Soviética o China, por ejemplo, nos dan su ayuda y quieren contribuir a la defensa de nuestro país, no obstante, las diferencias ideológicas, no podremos dudar”.

Los partidos políticos tampoco eran ajenos: en los días previos al domingo 9, la Multipartidaria ofreció viajar a los Estados Unidos para ratificar todo lo hecho por el gobierno militar al ocupar Malvinas, y en Mar del Plata 50.000 personas participaron en un acto en el Estadio Ciudad de Mar del Plata donde juraron públicamente fidelidad a la bandera, bajo los sones marciales de la banda de la Agrupación de Artillería de Defensa 601.

Los medios gráficos argentinos estaban atiborrados de fotos de soldados en las trincheras, aviones, barcos y declaraciones públicas. Entre estas últimas, no faltaron las que realizaron al Diario Popular, el 11 de mayo, Moria Casán, Silvia Pérez, Graciela Alfano, Libertad Leblanc y Luisina Brando. Todas criticaban a la Thatcher por “inescrupulosa, resentida, belicista, loca, bruja” y otros epítetos. También, en esas mismas horas, se conocía la muerte de la gran vedette Nélida Lobato. Buenos Aires se oscureció, como despidiendo a su estrella, pero en realidad habían comenzado las restricciones de electricidad. Las marquesinas y los carteles de la Avenida 9 de Julio se apagaron.

“Los argentinos hablaron tanto en estas últimas semanas que no entendemos más nada”, dijo Francis Pym antes de embarcarse nuevamente a Nueva York. El canciller británico se confesaba particularmente atrapado en saber quién habla en nombre de quién en la Argentina de hoy: “Hay un presidente Galtieri, hay un señor Costa Méndez, hay una Junta, hay generales, hay almirantes”, publicó el semanario brasileño Veja.

Una de mis libretas con confesiones “off the record” para el periodismo
Una de mis libretas con confesiones “off the record” para el periodismo

“Hay una ofensiva británica sobre la persona del Almirante Anaya, haciéndolo aparecer como que no consulta las decisiones de guerra con el Almirantazgo. Gran Bretaña da la imagen como queriendo aparecer dominando la zona de guerra por aire y agua. Esto se desvanece en la medida que no logran desembarcar en las islas. Tenemos problemas de conjunto: la Fuerza Aérea quiere dirigir sola la lucha aérea y a los aviones de la Armada los han retirado a Río Grande. Hay que recordar que cada escuadrilla de Fuerza Aérea debería contar con un avión guía naval. Debe pensarse ya en la salida política, es la posición de Anaya”, dijo a un reducido grupo de periodistas de Buenos Aires, el Capitán de Navío Héctor de Pirro, el oficial encargado de las relaciones con los medios de la Armada.

En contradicción con el pensamiento de Anaya, en otro lugar de Buenos Aires, el General de División Juan Carlos Trimarco le confiaba al economista radical Bernardo Grinspun que “Galtieri intentaría seguir adelante con su plan político de perdurar en el poder hasta 1984 y lograr elegirse electoralmente en 1989, todo esto, además, sin dejar la comandancia del Ejército". Trimarco sostuvo que nadie se opondría dentro de la Fuerza.

Los despachos oficiales formaban un mar de contradicciones. En esas horas un diplomático me decía que “esto anda mal porque nadie desea firmar una concesión, un paso atrás. El problema es explicar esto en el frente interno. Ellos son prisioneros de su propaganda, inventada entre otros por el Gordo Rodolfo Baltiérrez (Secretario de Prensa de la Presidencia)”.

Otro diplomático al que le decían “Buda”, Oscar Torres Ábalos, contaba, que venía de hablar con los oficiales de la intimidad de Anaya y relató: “Cómo Gran Bretaña intentará establecer una cabeza de playa, hacerse fuerte, izar la Union Jack y después negociar. Esta Junta Militar no tiene para mucho tiempo", opinó el asesor de Anaya.

Otro de los asesores del jefe naval le dijo que una de las motivaciones que tuvieron para la ocupación había sido el blanquear los errores cometidos en los seis años de gobierno. Cuando esto termine, los partidos políticos van a tener el Estatuto, pero antes deberán responder sobre unos 20 temas -Energía, Economía, Derechos Humanos, etc-". Treinta días después todo sería un manojo de ilusiones.

Fuente: https://www.infobae.com

2 de mayo de 2020

RECUERDO Y REFLEXIONES A 38 AÑOS DEL HUNDIMIENTO DEL ARA GENERAL BELGRANO


A casi cuatro décadas de la pérdida del crucero insignia de las Armada Argentina, la mirada del contralmirante retirado de la Armada Gabriel Urchipía.

Por Gabriel Urchipía


Una postal de otros tiempos: el imponente ARA General Belgrano, el crucero insignia de las Armada Argentina. Foto: Archivo DEF.
Una postal de otros tiempos: el imponente ARA General Belgrano, el crucero insignia de las Armada Argentina. Foto: Archivo DEF.

Entender a la gente de mar es difícil para cualquier habitante de nuestro planeta. Arriesgar la vida por un ideal es más difícil aún. En alta mar, el navegante es su propio sacerdote, padre y salvador; todos sus valores habitan en él, atravesando la cuerda floja de los opuestos, de renuncias a sueños, de aislamientos y del gozo a la libertad.

En alta mar, las imprecisiones, la incertidumbre y el riesgo son las condiciones naturales de la vida del marino. No enloquece por ello, tampoco pretende seguridad, buenos vientos o un mar en calma.

En todas las épocas, existieron personas que, en el peor momento, dieron su mejor respuesta a pesar de las circunstancias a las que estaban expuestas. En la tarde del 2 de mayo de 1982, a más de un millar de tripulantes del Crucero ARA General Belgrano les llegaría el momento de la verdad.

El ARA General Belgrano fue hundido el 2 de mayo de 1982. Foto: Archivo DEF.
El ARA General Belgrano fue hundido el 2 de mayo de 1982. Foto: Archivo DEF.

En pocas horas, quienes habían podido subir a las balsas salvavidas verían desaparecer de la superficie del mar a una de las naves más importantes de la Armada Argentina, cuna de formación de marinos a lo largo de varias décadas.

Durante mucho tiempo, los tripulantes del ARA General Belgrano se habían preparado para una campaña significativa, la última. Paradójicamente, el Atlántico Sur sería su fondeadero final luego de haber navegado miles de millas y superado inmensos riesgos en la gran guerra del Pacífico, antes de su incorporación a la Armada Argentina.

Los tripulantes a quienes les había tocado estar en ese lugar y momento histórico estaban acostumbrados a soportar prolongadas ausencias, a preparase para el peligro, a dominar sus impulsos, a sacrificarse por el camarada y a prestar servicio bajo cualquier condición adversa, y si llegase el caso, en el supremo instante del combate, a actuar con arrojo y valor manteniendo viva la llama del ejemplo.

Los sobrevivientes del crucero de la Armada Argentina son hombres a los que “la eternidad les pertenece”, según Urchipía. Foto: Osvaldo Zurlo.
Los sobrevivientes del crucero de la Armada Argentina son hombres a los que “la eternidad les pertenece”, según Urchipía. Foto: Osvaldo Zurlo.

Fieles a ese espíritu, la actividad de abordo debió haber sido intensa. El personal de guardia sabía que tenía que asegurar el son de mar. Los rolidos y cabeceos no debían ser un obstáculo para cumplir con los servicios de comida, el descanso, las ejercitaciones y las rutinas propias de la vida a bordo. Si algo se rompía o alguien se accidentaba, había que solucionarlo con lo que se tenía.

Tal como relata uno de los sobrevivientes, ese día le tocó defender a la patria, jugar el partido final del campeonato desde la cancha y no verlo desde la tribuna. Así lo sintieron todos. Incluso los casi 300 marineros conscriptos que habían sido llamados al servicio militar obligatorio y que habían aprendido rápidamente las labores cotidianas sin que se notaran diferencias con el personal más veterano.

Hoy la mayoría de la tripulación y todos esos conscriptos son adultos mayores. Algunos de ellos ya no están entre nosotros. El comandante del crucero, el capitán de navío Héctor Elías Bonzo, partió a los 74 años en abril de 2009. Él se preocupó por mantener reunida a la tripulación y, a pesar de la inevitable dispersión de personas por todo el país, continuaron reuniéndose en un grupo numeroso todos los años.

El fallecido Héctor Bonzo, capitán del ARA General Belgrano, en la muestra de Malvinas organizada por la Editorial TAEDA. Foto: Fernando Calzada.
El fallecido Héctor Bonzo, capitán del ARA General Belgrano, en la muestra de Malvinas organizada por la Editorial TAEDA. Foto: Fernando Calzada.

Pese al paso del tiempo, también los familiares y amigos de quienes no volvieron los siguen recordando. Ellos saben que fueron los verdaderos héroes de aquel momento y no quienes los enviaron a la guerra. En sus mentes, resonarán preguntas que aún no tienen respuesta: ¿valió la pena el sacrificio?, ¿aprendemos algo los argentinos cuando repetimos constantemente errores del pasado?

El recuerdo de la gesta de las islas Malvinas me trae a la memoria a los miles de profesionales y trabajadores de la salud, fuerzas de seguridad y armadas, servicios esenciales y tanta otra gente que hoy arriesga su vida en la cuarentena.

Hoy en día, ellos y sus afectos más cercanos también se estarán haciendo las mismas preguntas cuando, en los momentos más oscuros e inciertos de su vida, se encuentran solos y desamparados ante los infinitos riesgos que enfrentan.

“El recuerdo de la gesta de las islas Malvinas me trae a la memoria a los miles de profesionales y trabajadores que hoy arriesga su vida en la cuarentena”, dice el contralmirante retirado Gabriel Urchipía. Foto: Fernando Calzada.
“El recuerdo de la gesta de las islas Malvinas me trae a la memoria a los miles de profesionales y trabajadores que hoy arriesga su vida en la cuarentena”, dice el contralmirante retirado Gabriel Urchipía. Foto: Fernando Calzada.

Y, como no podía ser de otra manera, la misma pregunta incómoda resurge para quienes incluso se animan a predecir que el mundo ha cambiado. ¿Cuál es el verdadero aprendizaje que hacemos de lo que nos sucede? A lo mejor, sería bueno reconocer que no somos tan solidarios ni tan buenas personas como imaginamos. A lo mejor, sería bueno aprender quiénes somos, qué valores defendemos y qué país estamos dispuestos a sostener con el esfuerzo individual y colectivo. A lo mejor, sería preferible perder un año para ganar un futuro mejor.

Los sobrevivientes y los 323 marinos que perdieron la vida ese 2 de mayo de 1982 son y han sido parte de la misma sociedad que nos une frente a este nuevo desafío. Los une también el legado que ofrecieron a las nuevas generaciones. Para ellos, “no fue ni el reconocimiento ni la gloria lo que los movilizó, sino el desapego de una vida mejor por una vida digna”.

En esta cuarentena, a 38 años del hundimiento del General Belgrano, todos volvemos a estar en alta mar, aunque no nos demos cuenta de ello, esperando el ataque de ese enemigo invisible que acecha.

Mientras tanto, a los héroes del Belgrano, la eternidad les pertenece.

Fuente: https://www.infobae.com