10 de enero de 2021

EL GOBIERNO MANIFESTÓ "ENÉRGICO RECHAZO" A EJERCICIOS MILITARES POR PARTE DE REINO UNIDO

 

Cancillería advirtió que la "persistencia del Reino Unido" en la realización de ejercicios militares en el Atlántico Sur contraviene resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas, a la vez que constituyen "una injustificada demostración de fuerza". 

Vista satelital de nuestras Islas Malvinas. 

El Gobierno manifestó este miércoles su "enérgico rechazo" a la realización de ejercicios militares en las Islas Malvinas por parte del Reino Unido y afirmó que se trata de "un deliberado apartamiento de los llamamientos de las numerosas" resoluciones de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales para "reanudar las negociaciones, a fin de encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía". 

La Cancillería informó en un comunicado que el Gobierno argentino "ha tomado conocimiento de que durante los últimos días el Reino Unido ha realizado, una vez más, ejercicios militares en las Islas Malvinas". 

En esas maniobras, sostuvo el parte, participaron "soldados del Grenadiers Guards y del Scots Guards en conjunto con fuerzas de la Royal Navy de la Royal Air Force" y se consignó que forman parte del "despliegue militar de ocupación ilegal del Reino Unido en las Islas Malvinas". 

"La República Argentina, a través de la Cancillería y la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, rechaza en los términos más contundentes la realización de estas maniobras militares en territorio argentino ilegítimamente ocupado", expresó el informe. 

Asimismo, manifestó que las maniobras constituyen "una injustificada demostración de fuerza" y un "deliberado apartamiento de los llamamientos de las numerosas resoluciones de las Naciones Unidas y de otros organismos internacionales". 

Esos llamamientos, recordó la Cancillería, instan a la Argentina y al Reino Unido a "reanudar las negociaciones, a fin de encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía que involucra a ambos países en la Cuestión de las Islas Malvinas". 

Asimismo, el Palacio San Martín expresó que "lamenta" que en tiempos en que la humanidad "tiene que unir fuerzas y juntar todos los recursos disponibles para combatir al Covid 19", se dediquen esfuerzos "sin sentido a cuestiones militares". 

En esa línea, Cancillería manifestó que la presencia militar británica en las islas "se contrapone categóricamente con la permanente voluntad" de la Argentina de resolver la controversia "por medios pacíficos, de conformidad con el derecho internacional y las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas". 

El Ministerio de Relaciones Exteriores advirtió que la "persistencia del Reino Unido" en la realización de ejercicios militares en el Atlántico Sur contraviene la resolución 31/49 de la Asamblea General de Naciones Unidas, que insta a ambas partes a que se "abstengan de adoptar decisiones unilaterales que entrañen la introducción de modificaciones en la situación mientras las Islas están atravesando por el proceso de negociación por ella recomendado". 

En ese contexto, sostuvo que la presencia militar contradice también la resolución 41/11 de la Asamblea General, Zona de Paz y Cooperación en el Atlántico Sur, que entre otras disposiciones "exhorta a los estados de todas las demás regiones, en especial a los estados militarmente importantes, a que respeten escrupulosamente la región del Atlántico Sur como zona de paz y cooperación, en particular mediante la reducción y eventual eliminación de su presencia militar en dicha región". 

"El Gobierno argentino reafirma una vez más su soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes que forman parte integrante del territorio nacional de la República Argentina". 

Y señaló que "estando ilegítimamente ocupados por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, son objeto de una disputa de soberanía reconocida por las Naciones Unidas mediante la resolución 2065 (XX) y posteriores de la Asamblea General, así como de otras organizaciones y foros internacionales". 

"El Gobierno argentino reitera que se trata de una controversia de soberanía que debe ser resuelta de manera bilateral entre ambos países", expresó el comunicado de Cancillería y sostuvo que "reafirma su disposición a reanudar las negociaciones". 

El Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur de la Cancillería, Daniel Filmus, dijo en declaraciones a la prensa que "una vez más la Argentina manifiesta que la presencia militar y la realización de ejercicios bélicos es contrario a todas las resoluciones de Naciones Unidas y de la comunidad internacional referidas a Malvinas". 

"Reino Unido debe dejar de pensar el Atlántico Sur y Malvinas en clave militar y como una amenaza a toda la región", expresó el funcionario y pidió a ese país "aceptar el camino del diálogo bilateral en los términos de la resolución 2065 de las Naciones Unidas como única forma de resolver el diferendo por la soberanía". 

Fuente: https://www.telam.com.ar

EL ACUERDO POR GIBRALTAR ENTRE ESPAÑA Y EL REINO UNIDO ABRE NUEVAS PERSPECTIVAS PARA LA CAUSA MALVINAS

 

En el Palacio San Martín evalúan que representa un nuevo mojón en el "debilitamiento" de la política colonial británica. 

Por Juan Martín Porto 

El entendimiento, sumado a otras cuestiones, configura un escenario potencialmente favorable para el reclamo argentino sobre el archipiélago. 

El principio de acuerdo sobre Gibraltar alcanzado recientemente por España y el Reino Unido es observado con atención por el gobierno argentino, por las implicancias que puede tener en el restablecimiento del diálogo bilateral con Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas. 

Este entendimiento, sumado a la exclusión de las Malvinas del acuerdo comercial post Brexit entre la Unión Europea (UE) y el Reino Unido y el cada vez más evidente retiro de apoyos europeos a la política colonial británica configuran un escenario potencialmente favorable para el reclamo argentino sobre el archipiélago. 

Si bien el preacuerdo que insertará a Gibraltar en la zona Schengen, de libre circulación de personas, alcanzado horas antes de la entrada en vigencia del Brexit, no tendrá implicancias directas en la cuestión Malvinas, representa un nuevo mojón en el "debilitamiento" de la política colonial británica, evalúan en el Palacio San Martín. 

Es que España condicionó su aval al Brexit a que Londres se sentara en una mesa de negociación para tratar el destino del pequeño territorio bajo dominio británico y reclamado por España, algo que fue respaldado por la UE y que obligó entonces a Downing Street a aceptar un encuentro bilateral con Madrid.  

El 1° de enero se consumó la salida del Reino Unido de la UE y las Islas Malvinas dejan de formar parte de su Constitución, ese vacío legal allana ahora el camino para que la Argentina busque sumar apoyos de países del viejo continente a su reclamo. 

Con Gran Bretaña fuera de la comunidad europea, sus enclaves coloniales de ultramar dejan de tener la protección del Tratado de Lisboa, que les confiere el mismo status que un Estado parte. 

Además, al quedar excluido del acuerdo comercial post Brexit, entre la UE y el Reino Unido, el archipiélago perderá los beneficios comerciales, impositivos y aduaneros en el intercambio de los isleños con los países del bloque comunitario. 

En este contexto, el gobierno argentino buscará "profundizar el trabajo conjunto con España para llevar a los organismos internacionales sus respectivas reivindicaciones de soberanía sobre Malvinas y Gibraltar", adelantó a Télam el secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, de la Cancillería, Daniel Filmus. 

La Argentina tiene junto a España firmado un acuerdo de reconocimiento mutuo de soberanía sobre esos territorios, que incluye el compromiso de trabajo conjunto en los organismos multilaterales. El ejemplo más claro se evidencia en el ámbito de la Cumbre Iberoamericana. 

"Malvinas y Gibraltar son los dos casos que, bajo tratamiento ante el Comité Especial de Descolonización, las Naciones Unidas reconocen la existencia de una disputa de soberanía donde prevalece la integridad territorial y no les resulta aplicable el principio de libre determinación de los pueblos. En ambos casos la Comunidad Internacional exhorta a resolver la disputa mediante negociaciones bilaterales", recordó Filmus. 

Filmus: "En ambos casos la Comunidad Internacional exhorta a resolver la disputa mediante negociaciones bilaterales" 

Si bien el relativo peso geopolítico de España la ubica en otra posición respecto al que tiene la Argentina, para Filmus, el hecho de que Inglaterra haya tenido que aceptar negociar bilateralmente las condiciones de la nueva situación de Gibraltar "abre nuevas perspectivas para el restablecimiento de un diálogo directo entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía de Malvinas". 

Pero a diferencia de la fórmula del "paraguas de soberanía" utilizada por los gobiernos del español Pedro Sánchez y del primer ministro británico, Boris Johnson, en las tratativas por Gibraltar, la Argentina no está dispuesta dejar de lado su reclamo por Malvinas en una eventual mesa de negociación con el Reino Unido. 

"Creemos que el Brexit es una oportunidad para que en la causa Malvinas también se retome el diálogo bilateral entre Reino Unido y la Argentina. En nuestro caso tiene que ser en consonancia con lo planteado por la resolución 2065 de las Naciones Unidas, que el Reino Unido persiste en incumplir", sostuvo Filmus a Télam. 

En ese sentido, ratificó que para el gobierno argentino "el camino del diálogo es el único que nos puede llevar a una solución pacífica y definitiva del diferendo territorial" y agregó: "Reino Unido no debería dejar pasar esta oportunidad". 

La postura argentina cuenta con el respaldo de foros multilaterales que a través de numerosas declaraciones insistieron en el llamado al diálogo, entre ellos, la OEA, el Grupo de los 77 + China, la Cumbre Iberoamericana, la Celac, el Mercosur, el Parlasur, la Cumbre África-Sudamérica (Asa y la Cumbre América del Sur-Países Árabes (Aspa).  

Similitudes y diferencias entre los dos reclamos 

Los casos de Malvinas y Gibraltar tienen puntos de coincidencia, pero también diferencias sustanciales en cuanto al volumen jurídico e histórico de sus reclamos. 

Durante la guerra de sucesión española (1701-1714), España firmó junto a Países Bajos y Gran Bretaña, el llamado Tratado de Utrecht, un acuerdo de paz mediante el cual cedió el territorio que entonces ocupaba Gibraltar al Reino Unido, a diferencia de la Argentina que sostuvo su reclamo en los 188 años que lleva la ocupación británica en las islas del atlántico sur. 

Más allá de Gibraltar, el colonialismo británico viene sufriendo el impacto de la quita de apoyos de sus ex socios europeos. 

En el 2019, la Unión Europea no acompañó al Reino Unido en su disputa contra el Estado de Mauricio por el Archipiélago de Chagos y la asamblea de ONU ordenó al Gobierno británico restituir esos territorios en un plazo de seis meses. 

En esa oportunidad, la postura británica fue rechazada por 114 votos contra 6, dentro de los cuales solo un país europeo (Hungría) acompaño al Reino Unido. 

Para el funcionario de la Cancillería, todo esto demuestra que existe "un claro debilitamiento del apoyo político de la UE al Reino Unido y también una conciencia general de que no hay más lugar para el colonialismo en el Siglo XXI". 

A ello se suma la declaración unilateral, que, con acuerdo de todos los países miembros, emitió el Mercosur el año pasado, que establece que, para cualquier negociación con la UE, la legislación vigente en Malvinas es la Argentina, condición aplicable en caso de que el Reino Unido intente avanzar en un acuerdo de libre comercio con el bloque regional.

 

Fuente: https://www.telam.com.ar

LA HISTORIA DE DE FELIPPE, DE MALVINAS A TUCUMÁN: "CARGUÉ MI AMETRALLADORA, LAS BALAS Y TRES CARTAS"

De Felippe en las Islas con un fusil al hombro a la izquierda de la foto: Fuente: Infobae
 

"Cuando se escucha Atlético Tucumán ya todo el mundo presta atención", afirmó "El Soldado", tras firmar su contrato. Mañana estará en la platea en la despedida de Zielinski del Monumental, mientras se prepara para tomar las riendas del equipo. La colimba, los recuerdos de la guerra y su carrera como entrenador.  

Omar De Felippe llegó a Tucumán y puso la firma que lo confirma como el nuevo técnico del Club Atlético Tucumán: Ricardo Zielinski se despedirá mañana del Monumental José Fierro y dirigirá hasta el final de la Copa Diego Maradona, momento en que El Soldado quedará oficialmente al frente del plantel Decano.

 

Flamante técnico de Atlético ya firmó su contrato y se hará cargo del equipo tras la salida de su amigo El Ruso: llega acompañado por Walter De Felippe como ayudante de campo; Fernando Gómez como preparador físico y Alfredo Rodríguez como entrenador de arqueros.

 

"Agradecer que nos hayan elegido, es muy importante. El mensaje es tener una continuidad de trabajo y de funcionamiento de todo lo que ha tenido este equipo con El Ruso Zielinski, que es una persona que conozco hace mucho tiempo y tenemos una similitud en cuanto al pensamiento y al funcionamiento de los equipos. Ojalá pueda ser tan bueno como lo fue El Ruso acá", fueron las primeras palabras de De Felippe como técnico Decano.

 

En diálogo con Los Primeros reconoció que "la vara es alta, pero nos gusta el desafío" y destacó que "cuando se escucha Atlético Tucumán ya todo el mundo presta atención porque es un equipo que en los últimos años ha hecho las cosas muy bien y queremos tratar de seguir en esa senda".

 

"Tenemos una relación de muchos años y hablamos a veces de distintas cuestiones que tienen que ver con el fútbol, con las ideas, conozco a Miguel (Abbondándolo) también desde hace muchos años y hace rato que hablamos de esta posibilidad que se dio ahora", remarcó, y enfatizó estar "muy contento de estar acá" a la vez que auguró "estar a la altura".

 

De Felippe ratificó cuál es su compromiso de trabajo, la promesa que hoy le ofrece al pueblo Decano: "Lo que vamos a ofrecer es trabajo, no puedo ofrecer resultados; pero trabajo, perfil bajo como el que todos saben que tengo, y enfocarnos en que los jugadores dentro de la cancha puedan rendir al 100%", sentenció.

 

Mañana ante Colón El Soldado estaría presente en el José Fierro, para comenzar a analizar de cerca a sus futuros dirigidos. Sobre la pretemporada, adelantó que se realizaría una parte en Tucumán y otra en Salta. "Todavía está El Ruso", se excusó al ser consultado sobre posibles refuerzos.

 

Con el bolso lleno de sueños, De Felippe llegó a Tucumán. Foto: Prensa Atlético Tucumán

 

Sonrisa y firma de contrato junto al presidente Mario Leito. Foto: Prensa Atlético Tucumán

 

El camino de El Soldado

 

Como futbolista, jugó en Huracán, Arsenal, Once Caldas (Colombia), Villa Mitre y Olimpo de Bahía Blanca. Se inició como ayudante de campo de Ricardo Zielinski en San Telmo; Julio César Falcioni lo convocó para que sea su ayudante de campo en Vélez; luego lo acompañaría a Olimpo de Bahía Blanca y Banfield, donde realizaron campañas históricas y llevaron al Taladro hasta los Cuartos de Final de la Copa Libertadores.

 

En 2009, se lanzó como entrenador en Olimpo: ascendió a Primera, logró la permanencia y alcanzó un cuarto lugar con 30 puntos. Reemplazó a Ricardo Caruso Lombardi en Quilmes y consiguió el ascenso a Primera por detrás de River Plate. Logró un quinto y aseguró la permanencia.

 

Su próximo desafío fue en Independiente: asumió en la Fecha 5 en la B Nacional y logró el ascenso en un desempate ante Huracán. De la mano de El Soldado, el Rojo volvió a la máxima categoría. No le renovaron su contrato.

 

En 2015 llegó al poderoso Emelec de Ecuador y se coronó campeón de la Serie A de Ecuador. Dirigió un total de 67 partidos y se hizo con más del 62% de los puntos.

 

Regresó al país para dirigir primero Vélez y luego Newell's, con resultados y funcionamientos dispares. No dirige desde noviembre de 2018: sonó en muchos clubes, pero no acordó con nadie hasta que llegó el llamado del Decano.

 

Recuerdos de Malvinas

 

En 1981, Omar De Felippe (categoría 1962) jugaba en la tercera (hoy Reserva) del Club Atlético Huracán mientras hacía "la colimba". En 1998, cuando se desempeñaba justamente como ayudante de campo de Ricardo Zielinski en San Telmo, rompió el silencio y habló por primera vez de la Guerra de Malvinas en una entrevista con El Gráfico.

 

"Una vez Víctor Hugo Morales me quiso hacer una nota. Yo estaba en el vestuario para salir a la cancha y se acercó un muchacho con el micrófono. Ahí me trabé y me di cuenta de que no podía hablar del tema... Hoy, sí. Porque puedo yo. Y porque pasó el tiempo. Hubo cosas que... uno tiene que tener un respeto bárbaro por los que no están, los chicos que no volvieron. Y sobre todo, por no herir a sus familias... Apenas volví nombré a un soldado por la radio, al que yo vi morir, al lado mío, en un bombardeo. Estábamos en el mismo batallón. Recibió una esquirla en el estómago y otra en la pierna, y se nos fue ahí... Al otro día de contarlo, en el entrenamiento de Huracán, el Loco Candedo me avisa: “Che, Gurka... te busca un muchacho". Era el hermano del pibe. Me acuerdo que era cartero. Me contó que nadie les había dicho nada. "Mi vieja todavía lo está esperando", me dijo, y yo me hubiese cortado la lengua... Me pidió por Dios que le contara cómo había muerto el hermanito. Se lo conté. Y me quedé mudo hasta hoy", relató.

 

"Hice la colimba con edad de cuarta, en el Regimiento de La Tablada. El 23 de diciembre del '81 me dieron la baja, con 18 años. Volví al club y empecé a entrenar. El 2 de abril se toman las Malvinas. El 3 de abril cumplí los 19 años. Y el 9 de abril, a las 06:00 de la mañana, me acuerdo que estaba durmiendo, cae un soldado con una cédula de citación. Mi vieja lo recibió... lloraba... yo le dije: "No te hagás problema", y me volví a dormir. A las 10:00 me fui para el regimiento. Muy tranquilo, porque en ese momento se decía "no va a pasar nada". El viernes nos cortaron el pelo. Nos visitaron las familias... El sábado iba a venir mi vieja con unos pollos para todos. Pero ese mismo viernes, a las 06:00, 07:00 de la tarde, nos armaron, nos dieron la ropa y hacia la medianoche salimos en micros. Me acuerdo del aliento de la gente... íbamos por la avenida Crovara, y todo a lo largo estaban las casas con banderas argentinas, y la gente al costado del camino, cantando sobre la guerra con los cantos de la cancha. Nosotros también. Un entusiasmo bárbaro. Recién cuando llegamos a El Palomar y nos subimos a los aviones... llegó el silencio. La euforia quedó atrás. Éramos como cien en el piso del avión, que era un avión de línea, pero sin asientos. Las seis horas de vuelo a Río Gallegos no habló nadie... un mate cocido. Y de Río Gallegos a Malvinas. Ahí fue cuando dijimos: "Ah, esto va en serio". Y se acabó la sensación de que era un partido de fútbol", indicó.

 

"Cargué mi ametralladora, las balas y tres cartas"

 

De Felippe confesó que "lo más bravo para el grupo nuestro lo vivimos cuando faltaban dos o tres días para el final y los combates eran feroces por todas partes. Nos vinieron a buscar a la posición y nos llevaron a un galpón donde había comida...montones de comida... que allá era uno de los grandes problemas para los soldados. Y nos dejaron comer lo que quisiéramos. Yo me di cuenta de que era algo así como la última cena... Después nos pusieron en marcha y nos dijeron. "Dejen todo, menos las armas, las municiones... y las cartas de sus familias". Nunca me voy a olvidar ese momento con los muchachos, mis compañeros de toda la guerra, el Cabo Primero Torrecín, Juan Fernández, que lo sigo viendo, y Sergio Leal, que íbamos a la primera línea. Y que no volvíamos... Cargué mi ametralladora, las balas y tres cartas. La de mi vieja, la de mi novia y la que me mandaron de Huracán. También me llevé las que recibíamos de los chicos de las escuelas, que no te conocían, pero te ayudaban tanto... Había que estar allá para entenderlo".

 

"Era todo muy raro. Por momentos, uno se sentía como si estuviera viendo una película. Otras veces te decías a vos mismo: "¿Qué carajo estoy haciendo acá?" Ese día, cuando nos mandaron al frente, yo iba en la segunda línea. Adelante van los fusileros y, como yo tenía la ametralladora, la MAG, que es más pesada y de más alcance, unos dos mil metros, iba unos 100, 200 metros atrás de ellos. Tirábamos por arriba. Y por arriba nuestro, los cañones de 90 milímetros, que venían atrás de todo, completando el apoyo... Entonces los fusileros nos vinieron a buscar porque, nos dicen: "Miré, allí hay un nido de ametralladoras de los ingleses y no nos dejan avanzar, nos están haciendo pomada. Barrelos vos..." Mi compañero y yo nos preparamos, desde el principio nos habíamos puesto de acuerdo en que yo era el que tiraba, y los ametrallamos. No sé si los maté o se escaparon. No maté a nadie, que yo lo haya visto. Lo único que sé es que dejaron de tirar y seguimos avanzando. ¿Qué querés que te diga, hermano? Ojalá se hayan escapado...", rememoró el flamante técnico Decano.

 

"El inglés no lo quiso matar"

 

"Vos no querés matar a nadie. ¿Quién va a querer, por más que estés en la guerra? Es fulero. Y hay de todo. En los dos lados, Hace poco fui a ver a un ex compañero a que es boxeador. Me enteré que peleaba en Villa Insuperable y lo fui a alentar. Allá me encontré al Sargento, que también lo había ido a ver... Me acuerdo que el Sargento viajó a Malvinas gordo. En la guerra se puso flaco. Y ahora lo encontré más flaco todavía. Vos sabés que la primera línea, el cuerpo a cuerpo, es lo más bravo de todo... La otra, creo yo, es cuando te bombardean y lo único que podés hacer es rezar. El Sargento me contó lo que le había pasado. "Un inglés me metió un tiro y me caí. Me levanté y me metió otro tiro en una mano. Volví a caer. Arranqué de nuevo y me metió un tercer tiro en un brazo... Ahí me di cuenta de que me estaba dando un mensaje. No me quería matar. Me decía te estoy hiriendo, boludo, no sigas avanzando". Y le hizo caso. El inglés no lo quiso matar", recordó el entrenador en aquella nota publicada en 1998.

 

Sobre sus primeros días en las Islas, De Felippe detalló que "había chicos que estaban en el frente desde el primer día. Y me quedó grabado, grabado... lo que era verlos volver. Con la mirada perdida, arrastrando el fusil por el suelo... Nosotros les preguntábamos: "¿Cómo está la mano allá?". Y alguno te contestaba, sin mirarte..."Mal, flaco, mal". La mirada de esos pibes las tengo grabadas. Nunca me las voy a olvidar".

 

"Al principio, algunos pibes se herían a propósito, para volver a casa. Cuando estaban limpiando las armas, se pegaban un tiro en un pie... decías que se te había escapado... y volvías. Cuando lo empezaron a hacer demasiados, los jefes se avivaron y dijeron, bueno, en adelante por más heridos que estén se quedan igual. Yo, por supuesto, nunca lo hubiera hecho. No por guapo ni nada por el estilo, sino porque tenía la motivación puesta en volver a jugar en Huracán... no me hubiera lastimado un pie ni loco. El miedo mío era perder un miembro y no poder seguir jugando...", confesó.

 

"Si para algo sirvió"

 

"Más allá de sentir que las Malvinas son argentinas, yo no quiero opinar sobre política, ni sobre Fuerzas Armadas. Tuve la suerte de volver entero y sentir el apoyo de mi familia, de mi club... Nosotros teníamos mucho miedo, porque no sabíamos cómo nos iban a recibir al volver... Pero la gente nos apoyaba, nos daba comida a lo largo del camino de vuelta... En su momento también hice terapia y participé de grupos de ex combatientes. Era necesario. Vi replegarse a los nuestros, con los chicos heridos, o directamente tapados... Viví el día que los ingleses batieron la zona nuestra con morteros. Y en la piedra donde yo había estado un minuto antes volaron por el aire varios de los nuestros... Pregunté "¡¿Qué pasó?! " Y me dijeron: "Le dieron al Negro". ¡Justo al Negro! No sé... Si para algo sirvió, te diría, es para no aflojar nunca".

 

El reencuentro con mamá y una piña en la cancha

 

Tras el fin de la guerra, Rosa Alaniz de De Felippe fue a buscar a su hijo Omar a Campo de Mayo. “Como no lo encontré, pensé lo peor. Pero una chica lo halló por casualidad y me trajo una gorra de él, en la que había escrito: "Madre querida, volveré". Todavía la tengo guardada. Al otro día lo fui a buscar y, cuando por fin lo vi, sentí que recuperaba mis ojos".

 

Tras años sin ir a la cancha a ver a su hijo, un día volvió sin aviso: "Cuando empieza el partido, uno del equipo contrario, que estaba detrás mío, le grita: "¡De Felippe... vos tendrías que haberte muerto en las Malvinas!" Fue tal la impotencia que sentí, que me di vuelta, lo miré fijo y le dije... "iYo soy la madre!". Y le di un trompazo. Después no sabía cómo disculparse... "Señora... son cosas de hincha". Yo... bueno… no le podía aceptar la disculpa". Finalmente, el hincha, con los ojos enrojecidos, se retiró del estadio, avergonzado..."


 

 

Fuente: https://www.eltucumano.com 

3 de enero de 2021

A 188 AÑOS DE LA USURPACIÓN BRITÁNICA, FILMUS INSTÓ AL REINO UNIDO A NEGOCIAR POR MALVINAS

 

El 3 de enero de 1833, las Islas Malvinas fueron ilegalmente ocupadas por fuerzas británicas que desalojaron a la población y a las autoridades argentinas allí establecidas legítimamente, para reemplazarlas por súbditos británicos. 

"Hoy más que nunca es necesario que el Reino Unido escuche el reclamo de la comunidad internacional", señaló Filmus. 

El secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus, reclamó este sábado que Gran Bretaña "escuche el reclamo de la comunidad internacional y reinicie el diálogo para resolver de forma pacífica" en conflicto en torno a la soberanía de las islas Malvinas, al cumplirse mañana 188 años de la ocupación de ilegal por parte del Reino Unido. 

“Hoy más que nunca es necesario que el Reino Unido escuche el reclamo de la comunidad internacional, reinicie el diálogo para resolver de forma pacífica la disputa por la soberanía sobre las islas Malvinas y cumpla con la resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas", señaló Filmus a través de un comunicado. 

El 3 de enero de 1833, las Islas Malvinas fueron ilegalmente ocupadas por fuerzas británicas que desalojaron a la población y a las autoridades argentinas allí establecidas legítimamente, para reemplazarlas por súbditos británicos. 

La ocupación ilegítima de las Malvinas fue protestada inmediatamente por las autoridades argentinas de aquel entonces y nunca fue consentida por gobierno argentino alguno. 

Política de Estado 

“La Causa Malvinas y la defensa de los enormes recursos naturales de los espacios marítimos circundantes han vuelto a ser política de Estado. El Congreso de la Nación aprobó por unanimidad las leyes impulsadas por el presidente Alberto Fernández para establecer el Límite Exterior de la Plataforma Continental, el aumento de las multas a la pesca ilegal y la creación del Consejo Nacional Asesor de Asuntos Relativos a las islas Malvinas, integrado por las fuerzas políticas mayoritarias que ya está trabajando en propuestas de políticas a mediano y largo plazo”, destacó el funcionario. 

En ese sentido, Filmus aseguró que "la recuperación del ejercicio efectivo de la soberanía nacional sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, conforme el derecho internacional y respetando el modo de vida de sus habitantes, es un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino, tal como se encuentra plasmado en nuestra Constitución Nacional". 

Desde el inicio de su proceso de emancipación, la Argentina, como legítima heredera de los territorios continentales, insulares y marítimos que habían pertenecido a España, ejerció su soberanía sobre estos archipiélagos y espacios marítimos a través de diversos actos de gobierno que incluyeron la designación de autoridades, la toma de posesión de las islas Malvinas en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata y el primer izamiento de la bandera argentina en ese suelo, acontecimiento histórico del que se cumplieron 200 años en 2020. 

"El llamado de la comunidad internacional respecto de la necesidad de realizar negociaciones bilaterales entre Reino Unido y la Argentina que permitan encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las Islas fue plasmado hace 55 años, sin ningún voto en contra, en la resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas", recordó Filmus. 

Esa resolución, aprobada el 16 de diciembre de 1965, reconoció la existencia de la disputa por la soberanía sobre las islas sudamericanas entre el Reino Unido y la Argentina e instó a los países a "proseguir sin demora las negociaciones recomendadas por el Comité Especial encargado de examinar la situación". 

"La negativa del Reino Unido a cumplir con la obligación de reanudar las negociaciones por la soberanía se encuentra agravada por las continuas acciones de exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables, así como una injustificada y desproporcionada presencia militar en las Islas", puntualizó el secretario Filmus. 

Fuente: https://www.telam.com.ar

2 de enero de 2021

LA USURPACIÓN DE MALVINAS: UN GOBERNADOR INDECISO, EL PODERÍO INGLÉS Y UNAS ISLAS DEMASIADO INDEFENSAS

 

Hace 188 años que Gran Bretaña usurpó las Islas. Los detalles de aquellos tres días de enero de 1833, en los que comenzaría una larga historia de reclamos, que hasta incluyó una guerra. 

Por Adrián Pignatelli 

Puerto Luis, en la época de la usurpación británica. 

Lo primero que atinó a preguntar el gobernador interino José María Pinedo al Capitán inglés John James Onslow es si había guerra entre Buenos Aires e Inglaterra. En definitiva, vivir en las islas lo había sometido a un alto grado de aislamiento en el que las noticias llegaban con meses de retraso, cuando llegaban. 

Ese miércoles 2 de enero de 1833 por la mañana había aparecido en Port Louis -45 kilómetros al norte de Puerto Argentino- el buque de guerra Clio, de bandera británica. La pregunta de Pinedo fue formulada luego que Onslow le informase que llegaba con órdenes superiores de tomar posesión del archipiélago, y que lo hacía en nombre del rey Guillermo IV. “No renunciéis nunca a una cabeza de alfiler que tengáis el derecho de guardar y que creáis poder guardar”, era un principio del entonces secretario de exteriores Lord Palmerston. 

Onslow obedecía órdenes de la estación naval de su país, asentada en Brasil. Allí había llegado el mensaje de Inglaterra de que el monarca vería con agrado el envío de un buque a las islas y que ejerciese la soberanía y su custodia. Sus instrucciones incluían la construcción de un fuerte, y que tal vez podría usarse los restos de la fortificación española de 1774. En caso de encontrarse con habitantes ingleses, debía censarlos. 

José María Pinedo, gobernador interino de Malvinas, uno de los protagonistas de esta historia 

Con sus órdenes precisas, Onslow partió de Río de Janeiro el 29 de noviembre. El 20 de diciembre ingresó a Puerto Egmont. En las ruinas que allí encontró, el 23 izó la bandera con una inscripción en la que anunciaba la presencia del buque Clio con el propósito de ejercer la soberanía. 

Fue recorriendo la costa sin hallar pobladores y así el 2 llegó a la altura de Puerto Luis, y ancló en la bahía. 

La Clio, la nave inglesa al mando del capitán Onslow. 

El inglés le confirmó al sorprendido Pinedo que no había guerra y lo intimó a que arriara la bandera argentina, que retirara sus fuerzas y que abandonara las tierras. En caso de encontrar resistencia, tenía la orden de actuar con la violencia necesaria.  

Pinedo, de 38 años, Teniente Coronel de la marina, era un veterano de las guerras de la independencia y de la del Brasil. Desde octubre de 1829 era el comandante de la Sarandí y había llegado a las islas en 1832 llevando al gobernador interino, el francés José Francisco Mestivier, ya que Luis Vernet se hallaba en Buenos Aires. El 30 de noviembre, luego de un motín, Mestivier fue asesinado y Pinedo quedó como gobernador interino. 

Ante el ultimátum, Pinedo reunió a sus oficiales, la mayoría eran ingleses, salvo cuatro marineros y seis muchachos “capaces de nada”, según declaró en Buenos Aires; de sus 14 soldados, había tres ingleses, según remarcó más tarde. El Teniente graduado Roberto Elliot lo desmintió en parte al afirmar que todos eran norteamericanos salvo el piloto práctico, que sí era británico. 

La goleta Sarandí, el único buque argentino, con dotación extranjera, para defender las islas. 

A las cuatro de la tarde, Pinedo los reunió a todos. Propuso resistir, aunque sea por diez días, esperando que se produjera un milagro y llegasen refuerzos de Buenos Aires. Todos estuvieron de acuerdo menos Breman, el piloto práctico, que cumpliría con su tarea, pero sin disparar contra sus connacionales. 

Se ordenó zafarrancho de combate, y con el mayor de los sigilos se cargó la artillería con bala y con metralla. Se repartieron armas y municiones a la tropa de tierra y a los colonos. Hasta se armó a los detenidos por el crimen de Mestivier. Elliot diría que “no hubo uno solo que no concurriese gustoso a desempeñar la parte que le tocaba”. 

Decidió ganar tiempo. A las diez de la noche envió al buque inglés al Teniente Primero Mason y al propio Breman para comunicarle a Onslow que resistirían. Pero el mensaje no pudo ser entregado, ya que el Capitán estaba durmiendo y no se lo podía molestar. 

Pinedo repartió las municiones entre los hombres que no llegaban a la cincuentena. La única nave de la que disponía era la goleta Sarandí, imposible hacerle frente a un buque de guerra. 

Decidió ir él a la Clío, pero tampoco fue recibido. Hizo cuentas: con 44 hombres, debía defender su posición en tierra y combatir contra un buque que tenía el triple de artillería que la suya. Comprendió que todo era inútil. 

Portada del primer reclamo de la diplomacia argentina a Gran Bretaña. 

El jueves 3 por la mañana embarcó a la tropa. Dejó en tierra al capataz Juan Simón al cuidado de la bandera argentina, que aún flameaba en el mástil. A las 9 aparecieron tres botes con ingleses. Se dirigieron al caserío, instalaron un nuevo mástil e izaron la bandera británica. Luego, Pinedo desde su barco vio como un oficial, acompañado por un soldado, arriaba la argentina y se la alcanzaba al buque. Con total descaro, el inglés le dijo que devolvía una bandera que habían encontrado en territorio de su majestad. 

El 4 de enero, a las cuatro de la tarde, sin haber disparado un solo tiro, Pinedo dejó las islas. Ese atardecer divisó por última vez las costas de Malvinas. 

El 14 Onslow también partió rumbo al Río de la Plata. Dejó encomendado al despensero irlandés William Dickson - a su juicio el súbdito más respetable que encontró y que originariamente había sido contratado por Vernet - que todos los domingos izase la bandera o bien lo hiciese en presencia de algún buque. 

El 15 de enero la Sarandí recaló en el puerto de Buenos Aires. “¡Viva la Fuerza!” tituló la Gaceta Mercantil, comentando que la ocupación había sido hecha “por el derecho del más fuerte” y que Pinedo había tenido que ceder ante “la razón de los cañones”. 

Por 1833, solo vivían algunos colonos, y sus puertos eran frecuentados por barcos pesqueros y balleneros. 

Pinedo fue sometido a una corte marcial. Se defendió argumentando que no tenía instrucciones sobre cómo proceder en caso de ser atacado. Entre fusilarlo y expulsarlo, se decidió por lo último, pero por irregularidades en el proceso, el fallo fue anulado y meses después reincorporado al servicio. Falleció en 1885. 

Fueron unos fatídicos quince minutos, que es lo que duró el cambio de banderas, con redobles de tambores incluidos. Quince minutos que para la Argentina ya llevan 188 años. 

Fuente: https://www.infobae.com