Historias, hechos y anecdotas del Conflicto de Malvinas - 02 de abril / 14 de junio de 1982
23 de diciembre de 2018
CUANDO LOS SATÉLITES DE LA URSS AYUDARON A LA ARGENTINA A HUNDIR BARCOS INGLESES EN MALVINAS
Por Jaime NOGUERA

Los satélites soviéticos entregaron información a
Argentina que sirvió para que sus pilotos mandasen al fondo del mar algunos de
los buques británicos enviados a las islas Malvinas.
Poca simpatía podía tener los líderes soviéticos
con la Junta Militar Argentina de Leopoldo Galtieri, pero en el conflicto en el
sur del Atlántico, los señores del Kremlin optaron por el pragmatismo: el
enemigo de mi enemigo es mi amigo. Así, desde Moscú se optó por pasar
información sobre la Task Force británica a los militares argentinos. Esta,
según un investigador ruso, podría haber sido aprovechada por los pilotos del
país austral.
Por otro lado, no hay que olvidar que sólo dos
países no participaban entonces del embargo de alimentos decretado contra la
URSS después de la invasión soviética a Afganistán, en 1979: Argentina y
Uruguay.
Las Islas Malvinas.
Un satélite ruso al servicio de Argentina
A pesar de que gran parte de los archivos
soviéticos sobre la Guerra de las Malvinas se encuentran todavía bajo el sello
de "Información clasificada”, el presentador y analista político, Serguéi
Briliov publicó en su momento información extraída de entrevistas con militares
de la URSS en su libro Fidel, Fútbol y Malvinas.
En declaraciones a La Nación, Briliov comentó
algunas de las declaraciones de algunos líderes militares de comienzos de los
80.
"Al primero que acudí fue al General Nikolái
Leónov, primer vice del servicio analítico de la KGB durante la guerra. Y él me
confirmó que desde el comienzo del conflicto hubo varios envíos de información
satelital a los militares argentinos. Lo mismo me dijo luego el General
Valentín Varénnikov, que entonces era primer vicejefe del Cuartel General de
las FFAA soviética".
¿Información satelital? El 15 de mayo de 1982, un
mes y medio después de la reconquista argentina del archipiélago sudamericano,
los soviéticos ponían en órbita el satélite Kosmos-1365 con un claro objetivo
según las investigaciones de Briliov: posicionarlo en una órbita desde la cual
pudiera proveer información estratégica a las fuerzas argentinas en el
Atlántico Sur.
Avión Súper Etendart, modelo empleado por la Fuerza
Aérea Argentina en Malvinas.
Información fotográfica para los pilotos argentinos
Según el periodista ruso, los datos aportados por
este nieto del Sputnik ayudaron que el 25 de mayo de 1982 los A-4 Skyhawk de
los valerosos pilotos argentinos hundiesen con sus bombas el destructor HMS
Coventry junto a 19 de sus tripulantes y 37 millones de libras de los
contribuyentes británicos.
Briliov, que en su libro hace un cruce cronológico
de datos entre los hechos más relevantes del conflicto de Malvinas y las
actividades de la inteligencia de su país, sostiene que el Atlantic Conveyor,
un mercante empleado como portaviones y carguero fue otra de las víctimas de la
cooperación soviético-argentina. Según él, la información fotográfica aportada
por el Kosmos-1365 contribuyó de forma destacada a que dos misiles AM39 Exocet
disparados por un Súper Étendard de la escuadrilla aeronaval de la Armada
Argentina enviasen este buque al fondo del Atlántico. Con él se perdían doce
hombres, seis helicópteros Westland Wessex, tres Boeing Chinooks y un Westland
Lynx. Debido a la falta de estos aparatos, las tropas invasoras británicas se
vieron obligadas a cruzar las Malvinas a pie para retomar Puerto Argentino, Port
Stanley según los británicos.
El Atlantic Conveyor, tras ser impactado por
misiles.
Otros satélites implicados
Según comenta Mario Pablo Sciaroni, abogado,
escritor y Master en Estrategia y Geopolítica en su blog El Snorkel el satélite
Kosmos-1368 de reconocimiento fotográfico sobrevoló las Malvinas a las 11:00 de
la mañana todos los días de mayo y junio, a 240 km de altura. Por otro lado,
el, Kosmos-1455, de inteligencia electrónica y el Kosmos 1372, de
reconocimiento radar, aportaron información muy importante acerca de lo que
estaba sucediendo en las islas y sus alrededores durante el conflicto.
Esperamos más noticias
Otro tipo de apoyo fue prestado por la URSS a las
Fuerzas Armadas Argentinas, como apoyo logístico mediante la creación de un
puente aéreo vía Brasil mediante el que se entregó armamento y piezas de
recambio al país sudamericano. También se desarrollaron misiones de vuelo de
reconocimiento por parte de aviones soviéticos de larga distancia desde bases
en Angola, al mismo tiempo que buques de espionaje participaban en el
seguimiento a la Flota Británica. Uno de ellos incluso colaboró en las labores
de rescate de los supervivientes del Belgrano.
Sin embargo, queda mucho por saberse, pero para
descubrir los entresijos de guerra entre las sombras desatada entre la URSS y
los aliados occidentales a raíz del conflicto en las Malvinas, tendremos que
esperar unos años hasta la desclasificación de la información secreta que sigue
acumulando polvo en los archivos oficiales.
Fuente: https://es.rbth.com
21 de diciembre de 2018
UN HÉROE DE MALVINAS CRITICÓ LA CITACIÓN AL CONGRESO DEL EMBAJADOR ARGENTINO EN LONDRES: "ES OPORTUNISMO POLÍTICO"
Roberto Curilovic destacó el trabajo de Carlos
Sersale en el proceso de reconocimiento de los caídos en Malvinas y advirtió
que la actitud de los legisladores argentinos "puede repercutir en la
posibilidad de nuevas visitas" al cementerio Darwin. "La guerra no
sirvió para nada, no mancillemos ahora la paz", pidió
Por Luis Novaresio
Roberto Curilovic, ex combatiente en la Guerra de
Malvinas como piloto de la aviación naval, visitó los estudios de InfobaeTV y
fue muy duro con la decisión del Congreso Nacional de citar al embajador
argentino en Londres, Carlos Sersale, por un tuit que el funcionario publicó
con una nota de este medio haciendo referencia a las "máximas autoridades
de las islas" en referencia al gobierno actual.
Elisa Carrió, acompañada por bloques como el
peronismo de los gobernadores y el Frente para la Victoria, pidieron citar a
Sersale para que aclare qué quiso decir con su publicación, ya que, según los
diputados, podría significar un reconocimiento a la soberanía de Gran Bretaña
sobre Malvinas en medio de la disputa abierta entre el país europeo y la Argentina.
Carrió hasta pidió interpelar al canciller Jorge Faurie.
"Lo conozco al embajador y sé de los esfuerzos
que hizo por llevar adelante el proyecto humanitario de identificación de los
caídos, por dar paz a los familiares. El esfuerzo por acercar y relacionar. Si
no tiendes puentes no se va a llegar a nada. No me sentí agraviado, sino
agradecido", comenzó Curilovic su defensa sobre Sersale.
Roberto Curilovic en Malvinas
Y sentenció: "No se puede estar tratando de
desmerecer todo el esfuerzo y todo lo que se logró simplemente porque se puso
un término u otro. No afecta la soberanía. Es mi posición, no desde Cancillería
o desde la política. Lo tomo como oportunismo político estos cuestionamientos y
es lo que más me duele. Se está lastimando esa relación y va repercutir
lamentablemente sobre la posibilidad de nuevas visitas, familiares y demás. La
guerra no sirvió para nada, no mancillemos ahora la paz".
Asimismo, el héroe de guerra destacó el trabajo que
se realizó gracias a la intervención del empresario Eduardo Eurnekian, artífice
del histórico viaje de los familiares de los soldados identificados al
Cementerio de Darwin: "Haber colaborado con los familiares para que puedan
tener un lugar donde honrar a sus caídos es producto de colaboración. Una
colaboración de embajadores británicos, de la comisión de familiares y
naturalmente del peso de alguien que se puso al hombro esta misión, que es
Eduardo Eurnekian".
Sobre este punto, puntualizó: "El hecho de que
haya sido por iniciativa privada es único en el mundo. Siempre es a través de
gobiernos y acá no fue así. Por eso creo que se logró, sino tenés muchos
tiempos y esperas. Son 36 años lo que esperaron esas madres y es
demasiado".
A pesar de la actitud que tomó el Congreso
argentino sobre Sersale, para Curilovic "no está en peligro" el
avance en las tareas de colaboración con el Reino Unido, pero es una postura
que "incomoda".
"Eduardo llevó al primer embajador que lo
contactó para hacer el proyecto, el británico Christopher. Él no había visto el
cementerio terminado. Vino Mark Kent. Realmente se revivieron muchas
sensaciones cuando veías ese día que hicimos un vuelo con dos aviones y 250
familiares. Cuando veías esos ojos húmedos por el dolor de esas madres que te
agarraban las manos y te decían “gracias”. Fijate la ironía. Todos nosotros,
incluidos periodistas y políticos, deberíamos decirles gracias a ellas, que han
entregado lo más que tenían", resaltó el ex piloto, dejando en claro que
el trabajo realizado trasciende fronteras.
El ex combatiente estuvo en los estudios de
InfobaeTV
Para remarcar esto, brindó un dato insoslayable,
que es la cantidad de caídos reconocidos: "Sé del esfuerzo que se hizo por
tratar de hacer las cosas bien. Un punto importante es que en las primeras
visitas teníamos 121 placas donde decía “soldado argentino sólo conocido por
Dios”. Con estos trabajos ya hay 106 reconocidos que pudieron poner una flor en
un lugar real donde tenían la tumba de su ser querido. Las caras terminan
siendo de satisfacción".
En el final, Curilovic ratificó su posición y sumó
a todos los que colaboraron con el proyecto: "Es oportunismo. No lo acepto
yo ni los veteranos ni la comisión de familiares. Les cuesta a todos hablar,
capaz no tienen los espacios que merecen, pero serían coincidentes con lo que
digo. Pido que no se destruya lo que se está tratando de avanzar y construir.
Fueron años de esfuerzo".
Fuente: https://www.infobae.com
ISLAS MALVINAS: REACCIONAR SOBRE LA BASE DE UN TUIT PARECE UNA SOBREACTUACIÓN
Por Fernando Petrella
Un importante empresario argentino, Eduardo
Eurnekian, visitó nuestras Islas Malvinas para hacerse presente fugazmente en
el Cementerio Argentino donde descansan los militares fallecidos durante la
guerra de 1982. Su participación en ese delicado proceso fue de extrema
utilidad, entre otros motivos, porque demostró el compromiso de un alto
exponente de la sociedad civil con la inquebrantable voluntad de recuperar las
Islas Malvinas mediante negociaciones dejando de lado, definitivamente, la
estéril confrontación, sea esta política, diplomática o militar.
El rol de la Cancillería fue también central. Desde
Buenos Aires y desde Londres. Es allí donde la tarea del Embajador Carlos
Sersale di Cerisano fue particularmente delicada y profesional, generando el
clima de confianza recíproca que hizo posible concluir las negociaciones para
identificar los cuerpos y devolver al Cementerio el carácter de Monumento
Argentino en las Islas.
Ahora bien, que el viaje de un destacado empresario,
su encuentro con el Embajador Mark Kent acreditado ante nuestro Gobierno, junto
con un funcionario de la disputada administración británica de las Islas, haya
generado una agitada reacción en sectores significativos, al punto de citar al
Embajador y al Canciller al Congreso, sugeriría que no tenemos las cosas en
claro y que el tuit del Embajador, prontamente aclarado, es una excusa para
enturbiar, inexplicablemente, el momento especial por el que transitan las
relaciones argentino/británicas. En efecto, pocas coyunturas históricas parecen
más favorables. Carta de la Primer Ministro May al Presidente Macri, comunicado
Foradori/Duncan, visita del Canciller Ben Johnson, el canciller Jorge Faurie en
Londres, el vuelo a Córdoba, Provincia emblemática por su cultura, historia e
industria, la presencia de May en ocasión del G20 en Buenos Aires y su
encuentro con Mauricio Macri son todas señales que no deben ser
desaprovechadas. Pero, además, la Argentina cuenta con el apoyo de cuatro de
los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y de
una cautelosa rendija abierta por el Reino Unido para retomar negociaciones en
el marco de la Resolución 2065/65 de la Asamblea General, reafirmada año tras
año por el Comité de Descolonización.
Ahora bien, negociar significa, en primer lugar,
crear el clima de confianza imprescindible a cualquier ejercicio de esa
naturaleza, presentar los argumentos de manera que sean aceptables y estar
dispuestos a un eventual compromiso inicial que no cierre puertas a objetivos
más ambiciosos. Pero todos esos apoyos mayoritarios de países amigos se
condicionan con una conducta madura y comprensible por parte argentina.
Recurrir a argumentos o generar actitudes que no resistirían ser presentados o
comprendidas en los foros internacionales es contraproducente y frustrante.
Tengamos siempre presente a la Resolución 2065 a su
letra y a su espíritu, en el marco de las reglas de la descolonización y su
evolución. Esos son los mejores elementos que otorgan legitimidad a nuestro
reclamo. Dejarlos al costado, apartarnos de esas conductas, aun en nuestro
propio medio, también resulta frustrante, sobre todo para los jóvenes que no
entienden que les sigamos transfiriendo un problema cuya solución no es lejana
ni imposible. Reaccionar sobre la base de un tuit, cuyo ámbito de influencia es
Londres, parece una sobreactuación. Asignar a ese instrumento informal
potencial de generar "efectos" en la disputa es claramente un error
que, en todo caso, sirve para alimentar a los sectores minoritarios de las
Islas que son los más reluctantes a acercamientos con la Argentina.
La política exterior debe seguir reglas que puedan
ser entendidas y compartidas por quienes nos apoyan. No hay recetas
"caseras" por bien intencionadas que parezcan. El mundo es como es y
no como queremos que sea. No se acomoda caprichosamente a nuestros intereses.
Hay que actuar con diplomacia y tratar de no condicionarla con posturas que
podrían ser interpretadas como oportunistas.
El autor es
el director del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN). Fue
embajador, vicecanciller de la Nación y representante permanente de la
Argentina ante la ONU.
Fuente: https://www.infobae.com
6 de diciembre de 2018
LA INTIMIDAD DE UN VIAJE HISTÓRICO: EL EMOCIONANTE REGRESO A CASA DE UN HÉROE CAÍDO EN MALVINAS
Infobae compartió con la familia del Capitán post mortem Luis
Castagnari un largo tramo del vuelo que llevó de las islas a Río Cuarto al
comando que cayó mientras intentaba proteger a sus hombres durante un feroz
bombardeo británico
Por Gaby COCIFFI
El féretro, cubierto por la bandera argentina, estaba justo frente al
altar de la pequeña capilla en Mount Pleasant. Los militares, en sus uniformes
de servicio, lo rodeaban en un respetuoso y rígido silencio. María Cristina
Scavarda caminó por el pasillo central hacia él. Apoyó con delicadeza su mano
sobre el ataúd de su esposo y entre lágrimas le dijo: "Vamos a casa".
Ocurrió el miércoles 5 de diciembre, a las once y cinco de la mañana,
en las islas Malvinas. Cuando la viuda del Capitán post mortem Luis Darío José
Castagnari se reencontró, luego de 36 años de espera y lucha, con su único
amor, el padre de sus cinco hijos, el comando que antes de partir hacia la
guerra le pidió:
“Si no regreso, quiero que traigas mi cuerpo y me entierres junto a
Gustavito”.
Y ella se lo prometió. Porque juntos habían vivido el mayor dolor de
sus vidas cuando un cáncer les quitó a su primer hijo, "Pirinchito",
de solo tres años. El hombre, que dejó la casa de El Palomar luego de besar a
sus cuatro niños y a su esposa, sabía que iba a entregar la vida por la Patria.
Y necesitaba tener la certeza de que su mujer iba a cumplir con su más íntimo
anhelo.
El 29 de mayo de 1982, a las once y veinte de la noche, durante un
feroz bombardeo inglés sobre las posiciones de los hombres del GOE, Grupo de
Operaciones Especiales, en el aeropuerto de Puerto Argentino, el Primer Teniente
Castagnari murió mientras corría con su radio en la mano, buscando un refugio
para sus hombres. Los integrantes del escuadrón Pucará lograron ponerse a salvo.
"El Furia", no: fue alcanzado por las esquirlas de un misil.
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La bandera, el sable y la gorra para honrar al héroe
Desde ese instante, María Cristina buscó cumplir con el deseo de su
esposo. En las islas, en un día sin viento y sin frío, le agradeció a Dios el
milagro del reencuentro. "Luis está acá conmigo, puedo sentirlo", se
dijo frente a la cruz.
Entonces el padre John, junto a un religioso anglicano, leyó en un
frágil español el Salmo 23 de la Biblia.
El Señor es mi pastor, nada me faltará.
En lugares de verdes pastos me hace descansar;
junto a aguas de reposo me conduce.
Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia
por amor de su nombre.
Aunque pase por el valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me infunden aliento.
Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi
vida,
y en la casa del Señor moraré por largos días.
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La viuda y sus hijos en Mount Pleasant con la bandera que cubrió el
féretro del capitán Castagnari
La emoción abrazó a cada uno de los presentes. "Sentí el respeto
y el cariño con que despedían a mi esposo", le diría Luego María Cristina
a Infobae. Conmovida lloró frente al féretro mientras acariciaba la madera
clara.
"Ya está mamá, ya está", le dijeron sus tres hijos varones
Martín Adolfo, Guillermo Oscar y Walter Rodolfo, su hija Roxana Patricia
prefirió quedarse en Río Cuarto para esperarlos, y la rodearon como para
proteger a esa mujer que siempre habían visto luchar y que por primera vez se
permitía llorar en público.
Tenían razón. Ya estaba. Había cumplido.
Fue un largo y difícil camino. Durante años muchas puertas se
cerraron. La ayuda del embajador británico Mark Kent, quien llevó el pedido a
las autoridades de las islas, y el compromiso con la causa Malvinas del
empresario Eduardo Eurnekian, CEO de Corporación América, quien se hizo cargo
de la exhumación y el traslado de la familia de Río Cuarto a Córdoba, de allí a
Comodoro Rivadavia y luego a la Isla Soledad, encargándole a su gerente de
logística y ex piloto de Súper Étendart durante el conflicto armado, Roberto
Curilovic, la organización de cada detalle del viaje, hicieron que ayer,
finalmente, el histórico traslado al continente pudiera realizarse.
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El emocionado abrazo de despedida en las islas con la asesora de las
Fuerzas Británicas
Envuelto en una bandera argentina, luego de recibir honores militares,
y un oficio religioso, el comando regresó a la ciudad que amaba.
Infobae compartió con María Cristina el vuelo de American Jet que
llevó a Castagnari a Río Cuarto. En esas tres horas de intimidad y emoción, ya
no hizo falta decir nada más. Habló el corazón de una mujer que finalmente pudo
cumplir con el último deseo del hombre de su vida.
Escuchémosla.
"Yo hoy me reuní con Luis, me reencontré con él. Y saber que
podía llevarlo conmigo, que ya no me iría sola de las islas, como pasó en los
otros dos viajes, me reconfortó espiritualmente".
"Estaba en otro mundo, como si estuviésemos los dos solos. Ni
siquiera vi qué hicieron mis hijos, ni cuántos eran los oficiales uniformados
que le rendían honores. Luis estaba en el medio de la capilla, frente al altar,
los militares estaban todos sentados, el sacerdote habló en español y pidió
disculpas porque no lo hacía muy bien. Pero yo estaba sola con mi marido, el
resto no existía".
"Tocar el cajón, sentirlo cerca, volver a verlo después de 36
años fue una emoción enorme. Por eso lloré. Pero también me sentí en paz.
Porque Luis ahora está conmigo en este vuelo y ya no me siento sola".
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El avión tocó suelo en el Área Material de Río Cuarto a las seis y
media de la tarde
"Mis hijos eran muy chiquitos cuando su padre partió hacia la
guerra, pero tienen muchos recuerdos. Los crie sin odios hacia los ingleses,
solo con el amor se construye. Les dije que, así como ellos habían perdido a su
papá, hubo niños ingleses que también perdieron a los suyos, que todos habíamos
sufrido".
"Luis siempre había querido conocer las islas y quería morir por
la Patria, así me lo había dicho: 'Si pudiera elegir cómo terminar mi vida, le
pediría a Dios morir defendiendo la Patria'. Solo faltaba esto, que él
regresara para estar con nuestro hijito".
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El cordón de honor de los hombres del Grupo de Operaciones Especiales
"Nos dieron la placa de granito con su nombre, la que estuvo en
Darwin desde enero de 1983 cuando llevaron su cuerpo al camposanto argentino.
La llevaremos a General Cabrera, el lugar donde nació y donde hay un monumento
a Malvinas y una agrupación que lleva su nombre".
"Ahora sabemos que él está cerquita y esto es sanador para mí,
para mis hijos, los nietos, para toda la familia".
"Vamos a cremar sus restos, y llevaremos sus cenizas a la
Parroquia del Sagrado Corazón, donde nos casamos hace casi 45 años, porque es
un lugar santo. Allí están las cenizas de Gustavito, y van a volver a estar
juntos".
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Con respeto, seis miembros del GOE llevaron el féretro envuelto en la
bandera argentina sobre sus hombros
"Fue larga la espera, pero lo puse en manos de Dios. También le
pedí a Luis que me iluminara: “Haceme saber si querés volver a casa o quedarte
donde dejaste tu vida”. Porque cuando se cerraban tantas puertas, me hacían
pensar que quizás debía quedar en las islas. Pero una señal que recibí me hizo
ver que él tenía que volver a casa".
“Márcame el camino”, le pedía. Y entonces un domingo vi en Infobae el
video del entierro de los soldados argentinos en Darwin en 1983. Sentí mucha
paz: el sacerdote leía el Salmo 23, que es el que siempre me gustó, el que
rezo, y el mismo que leyeron hoy. El religioso después decía en el video que
oraba por el descanso de las almas y por los familiares que tenían a sus seres
queridos tan lejos, para que encontraran paz y resignación. Y esa fue la señal.
Supe que debía traer a Luis".
"Busqué en Google la dirección de la embajada británica y quién
era el embajador. Y escribí una carta para Mark Kent contándole mi historia y
pidiéndole ayuda. Era el 23 de abril de 2017, un domingo antes de
Pascuas".
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María Cristina Scavarda saludó a los oficiales de la fuerza que la
esperaban para rendir honores a su esposo
"Quise que un sacerdote bendijera la carta. Me fui, entonces, a
dos iglesias. Le pedí a San José por esta misiva, porque el día de San José
nació Luis, le rogué a la Virgen del Rosario de San Nicolás que siempre me
acompaña. Y fui a San Bernardino, donde él hizo su primaria y secundaria. No
encontré a ningún sacerdote, pero hice una cruz con agua bendita sobre el papel
y envié la carta. Una semana después el embajador me respondió".
"Guardé una copia de la carta dentro de mi Biblia. Está en la
página del Salmo 23. El día que la envié, el 23 de abril, es el de la Divina
Misericordia a quien todos los días a las tres de la tarde yo le rezo porque me
da mucha paz. Y hay más: la última carta que él me envió desde las islas fue el
23 de mayo. Yo sentí todas estas señales".
"Luis amaba ser comando, nunca le reclamé nada. Sabía de su vocación
y siempre lo apoyé en todo. No pensé nunca “por qué fue de voluntario, por qué
no volvió cuando le ofrecieron, por qué quiso quedarse con sus hombres”. Yo
tenía la fortaleza mental y espiritual para poder acompañarlo en esa pasión que
sentía por su trabajo".
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La viuda, sus hijos y sus nietos, en la emotiva ceremonia
"Sí, alguna vez, al principio cuando él murió, le pregunté a Dios
'¿por qué no me lo devolviste, aunque sea en una silla de ruedas si yo lo
hubiese cuidado toda la vida?'. Luego, hablando con un sacerdote, me dijo que
eso era normal, pero que yo nunca había dejado de creer y de rezar. Con el
tiempo entendí que él era paracaidista y comando, que hubiese sido como morir
en vida si regresaba imposibilitado. Y yo quería que fuera feliz".
"Repetiría toda mi vida con él tal cual fue, es la historia más
bonita que Dios me regaló. Dejaría todo igual, porque fuimos muy felices
durante los ocho años que pudimos estar juntos. ¿Si cambiaría que él haya ido a
la guerra? No, porque Luis deseaba morir por la Patria".
"¿Si cambiaría lo de Gustavito? Recién ahora entiendo por qué
nuestro hijo tuvo que irse tan pequeño y sufrir. Un sacerdote me había dicho
que cuando eso sucede vienen a salvar a la familia de cosas graves. Yo me
preguntaba qué sería. Y hoy entendí que la misión de Gustavito en esta vida fue
que su padre volviera a casa. Lo que él pasó es lo que me impulsó a traerlo. Es
esta historia de Luis queriendo estar junto a su hijo, es este amor eterno
entre ellos. Gustavito es el nexo que nos permitió tenerlo de regreso. Cuarenta
años tuvieron que pasar desde su partida para que yo entendiera por qué pasamos
todos por tanto dolor".
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María Cristina, sus tres hijos varones, algunos de sus ocho nietos,
conmovidos frente al féretro de su ser querido
"Ahora voy a poder empezar a vivir un poco más pensando en mí.
Soltaré a mis hijos, disfrutaré a mis nietos, ya no tengo esa mochila en la
espalda que me dolía enormemente. Tanto siento que algo cambió que ya me saqué
mis primeras vacaciones sola. Voy a ir al Calafate, donde viajamos juntos con
Luis y los niños antes de que se fuera a la guerra. Quiero volver para recorrer
con alegría aquellos lugares donde fuimos felices".
"Hoy siento que nuestras almas están unidas, es como si Luis
hubiera cobrado vida. Desde que me dieron la fecha del traslado, la foto suya
que tengo en mi dormitorio cambió, es como si él me mirara de una manera
diferente y me dijera: 'lo lograste'".
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La gente en Río Cuarto esperó a Castagnari con banderas y aplausos
Eran las seis y media de la tarde cuando el avión tocó suelo en el
área Material de Río Cuarto. Los hombres del GOE esperaban a su capitán
haciendo un cordón de honor. De pronto, un grito: "¡Luis Darío
Castagnari!", bramó un brigadier. "¡Presente!", se escucharon
las voces de la enorme cantidad de gente que colmó el hangar en el aeropuerto.
Sonó una banda militar. Sobre los hombros, seis oficiales bajaron del avión el
féretro envuelto en la bandera argentina. Llegó la hora de rendir honores. El
héroe regresó a casa.
Fuente: https://www.infobae.com
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