
Por
Ricardo A. R. Hermelo
La
logística del conflicto de Malvinas en 1982 merece una atención muy particular
por la participación de un apreciable número de medios en un escenario con
características especiales y por haberse desarrollado a una apreciable
distancia de uno de los contendientes. Los británicos aseguraron la operación
de una Fuerza de Tareas de considerable magnitud en un teatro difícil y alejado
de Gran Bretaña a 8.000 millas de distancia. Si la capacidad logística no
hubiese sido la apropiada, no habrían logrado la rendición de los efectivos
argentinos que en número aproximado de 12.000
ocupaban el archipiélago desde el 2 de abril en las Malvinas.
Cuando
se planificó y se inició el despliegue argentino, se descartó que los
británicos estuvieran en condiciones de apoyar logísticamente el despliegue de
una Fuerza de Tareas de recuperación. Es más, se estimó que a lo sumo las
unidades navales y aéreas sólo podían mantenerse en la zona por 30 días,
principalmente ante la necesidad de contar con suficiente cantidad de
combustible y armamento; la realidad mostró lo contrario; una inteligente solución
logística, valiéndose de una isla desconocida y perdida en el Atlántico Sur, la
Ascensión, de naturaleza volcánica. Tampoco se pensó en la complementación de
su flota auxiliar con barcos mercantes con una capacidad de transporte
de 500.000 TN grt,
equivalente, en cuanto a volumen de carga, a la de doce Panamax.
El
tiempo del viaje a Malvinas desde Gran Bretaña es superior a 20 días, a una SOA
de 15 nudos. Éstos son los valores de referencia indicativos de la operación,
sin escala en Ascensión, para cuantificar la excentricidad de Malvinas. En la
ruta, las condiciones hidrometeorológicas son variables y en gran parte muy
adversas.
Como
de costumbre, la logística, a la cual muchas veces se la ignora o no se la
examina en su justa medida, fue la que permitió que los ingleses ganasen la
guerra. Ésta resulta ser la “conclusión” más importante de todas las que se
adquirieron en el desenlace de la guerra.
Historia
de la isla Ascensión
A
fin del siglo XV el gobierno portugués envió una expedición a la India de trece
barcos bajo el mando de Don Pedro Álvarez Cabral por la ruta de El Cabo. La
expedición fue un éxito, pero meses antes del retorno de Cabral, el rey de
Portugal envió un escuadrón de tres barcos y una carabela, con una dotación de
cuatrocientos hombres al mando de Juan de Nova para que se reunieran. En su
viaje de ida Juan de Nova descubrió el 25 de marzo de 1501 una isla deshabitada,
a la que denominó Illa de Nossa Señora de Conceiçao.
La
isla volvió a ser visitada el 20 de mayo de 1503 —día de la Ascensión— por
Alfonso de Alburquerque. A raíz de esta visita el nombre de Concepción cayó en
desuso, frente al de Ascensión impuesto por Alburquerque. El capitán Cook la
visitó en 1775. A pesar de las visitas, la isla permaneció deshabitada hasta el
siglo XIX, con la excepción ocasional de algunos pescadores de tortugas.
En
1815, año del exilio de Napoleón I en Santa Helena, se tomó en consideración la
posibilidad de que Ascensión fuera usada como base para un intento de rescate.
El resultado fue el envío de los navíos británicos HMS Peruvian y HMS Zenobia.
Anclaron en Cross Bay el 22 de octubre de 1815, y a las 17:30 horas proclamaron
la soberanía británica en la isla. La isla acogió una pequeña guarnición,
restringida por el suministro de agua dulce, que, aunque existente es limitada.
Charles
Darwin visitó Ascensión en 1844.
En
1922 la Armada británica transfirió el control a la Colonial Office, que a su
vez encargó la gestión a la Eastern Telegraph Company, cuya presencia se
remontaba a 1899 y cuyo director actuaba como magistrado residente de
Ascensión. Durante la Primera y Segunda Guerras Mundiales fue un importante
centro de comunicaciones. En 1942 unos 4.000 militares norteamericanos llegaron
a la isla para construir una pista para aeronaves en la ruta de los EEUU a
África del Norte.
En
1964 se nombró al primer administrador de la isla, que así dejó de depender de
Cable and
Wireless (nombre que Eastern Telegraph adoptó en 1934).
En
1998 el gobierno británico concibió el futuro constitucional de Ascensión y sus
relaciones con Santa Helena. A su vez los usuarios civiles (BBC y Cable and Wireless)
y militares de la isla sugirieron su deseo de centrarse en sus propias esferas
de actividad y dejar de suministrar servicios a la isla a partir de abril de
2001. Así se inició un proceso de cambio constitucional. El 22 y 23 de agosto
de 2002 se llevó a cabo un plebiscito entre los residentes con las opciones de
constituir un consejo interinsular con Santa Helena o uno propio en Ascensión.
El consejo de Ascensión obtuvo el 95% de los votos. El 1º de noviembre de 2002
se celebraron las primeras elecciones generales en la isla.
Geografía
Es
una isla de casi 90 km² de superficie situada en la Dorsal Atlántica, lo que le
confiere naturaleza volcánica. Existen 44 cráteres no extintos. Buena parte de
la superficie se compone de coladas de lava basáltica y conos de ceniza. La
última erupción importante tuvo lugar hace unos seiscientos años.
El
punto más elevado es el Green Mountain, de 859 metros de altura. Dentro de este
mismo macizo, que cubre la mitad oriental de la isla, se encuentran los otros
picos relevantes: Weather Post (608 m), White Hill (525 m) y Sisters Peak (445
m).
No
existen cursos permanentes de agua, pero sí algunos aljibes construidos durante
el siglo XIX en Green Mountain para retener las aguas pluviales. La mayor parte
del agua para consumo se obtiene con plantas desaladoras.
Las
lluvias se distribuyen a lo largo del año, siendo más intensas de enero a
abril. La temperatura al nivel del mar oscila entre 20º y 31º. En Green
Mountain es de unos 6º menos.
Su
aislamiento es muy marcado, pues dista unos 1.200 kilómetros de la tierra
habitada más cercana, Santa Helena, que es a su vez un enclave remoto en medio
del Atlántico Sur.
Administración
Es
un territorio británico de ultramar, que forma una dependencia junto con Santa
Helena y Tristán da Cunha. Su capital es Georgetown. El grupo insular se
gobierna desde Santa Helena, donde reside el gobernador. En Ascensión lo
representa un administrador.
El
Ascensión Island Council es de carácter electivo y lo constituyen siete
miembros no remunerados. Asesora al gobernador en materia de política y
legislación. Sin embargo, es el gobernador el que tiene la responsabilidad
general del gobierno británico en temas de defensa, asuntos exteriores,
seguridad interna y servicio público, así como la responsabilidad del buen gobierno
de la isla.
La
legislación aplicable en la isla se conforma en torno a las ordenanzas de
Ascensión, las ordenanzas de Santa Helena y las leyes británicas. Se intenta
que estas normas se adapten a las incidencias locales.
La
fuerza policial de la isla está constituida por un destacamento de seis
miembros de la olicía
de Santa Helena.
Existe
una escuela en Two Boats que cubre hasta undécimo año (de cinco a quince años).
Demografía
No
existe población indígena. Los habitantes son los empleados y familiares de las
organizaciones que allí trabajan. La población es del orden de 1.100 personas,
en su mayoría santa helenos, con 200 ciudadanos británicos y 150
estadounidenses.
Existen cinco asentamientos:
- Georgetown, con 560 habitantes, es el puerto principal y ejerce de capital de
la isla.
- Cat Hill es la base principal de los Estados Unidos, USAF; cuenta con 150
habitantes
- The Residency
- Traveller’s Hill, en el centro de la isla, residencia del personal de la base
de la Real Fuerza Aérea, cuenta con 200 habitantes.
- Two Boats Village es un área residencial a 5 km de la costa; es la sede del
colegio de la isla.
Además,
hay algunas casas rurales en Green Mountain.
La
isla no tenía población indígena anterior a su colonización. La lengua en las
islas es el inglés, sin que haya habido nunca lengua autóctona o idioma criollo
local.
Economía
La
moneda local es la libra de Santa Helena, equivalente a la británica. De la
divisa británica aceptan los billetes, pero no siempre las monedas
fraccionadas. En la base norteamericana circula el dólar estadounidense. Los
servicios bancarios los presta el Bank of Santa Helena.
La
economía se centra en dos actividades. Por un lado, están las de defensa del
Reino Unido y de los Estados Unidos. Por el otro, las telecomunicaciones. En
torno a éstas se mueve la economía local, dedicada al suministro, manutención y
mantenimiento de las personas e instalaciones.
Las
principales organizaciones que operan en Ascensión son:
- Merlin
Communications International, que opera y mantiene las instalaciones de la BBC,
- incluyendo
la central eléctrica y la planta desaladora.
- Cable
and Wireless plc, hasta 1934 conocida como Eastern Telegraph Company. Lleva en la
isla desde 1898. Entre 1922 y 1964 fueron responsa-bles de la administración
insular.
- Actualmente
operan la estación de seguimiento del programa Ariane y pro-porcionan las telecomunicaciones
de la isla.
- La
Fuerza Aérea de los Estados Unidos opera el Aeropuerto Auxiliar de As-censión
(el Wideawake), arrendado al gobierno británico en 1956. Es la esta-ción de
seguimiento más meridional del Campo de Pruebas Oriental del Go-bierno de los
Estados Unidos.
- Computer
Sciences Raytheon gestiona y opera las instalaciones de la USAF en Ascensión.
- Ministerio
de Defensa del Reino Unido, MOD: la instalación Base de la Isla de Ascensión
- está
bajo el control del comandante de las fuerzas británicas en el Atlántico Sur,
con asiento en las Malvinas. El motivo de la existencia de esta base es el
mantenimiento del nexo
aéreo entre el Reino Unido y las Malvinas.
- Subcontratistas
civiles del Ministerio de Defensa: Interserve
Ltd (manteni-miento de instalaciones), SERCO Ltd (gestión del aeropuerto), ESS
Ltd (cátering y alojamiento).
- Servicios
públicos: dependen del Departamento de Obras Públicas y Servi-cios Comerciales,
que se creó dentro de la rama administrativa del gobierno local en abril de
2004.
1-
Aspectos operativos en 1982
Dispone
de una pista de aterrizaje;
no hay vuelos comerciales; los vuelos de la Royal Air Force de Brize Norton a
la pista de Malvinas desde Ascensión y los vuelos del USAF de Patrick AFB
(Florida, EE.UU.) sirven de base de los EEUU en la isla.
Se
efectúa escucha de comunicaciones como estación de inteligencia, escucha
satelital y se la utiliza para polígono de tiro del misil AIM-9L Sidewinder y
el control de tiro de los aviones Harrier; la ministro Thatcher expresó que sin
estas aeronaves y su maniobrabilidad no hubiera logrado la victoria.
La
base aérea en Ascensión está bajo el control de los EEUU. (rige un tratado
entre Gran Bretaña y los EEUU desde 1962).
Estratégicamente,
está a 4.200 millas de Gran Bretaña y 3.800 millas de Malvinas equidistancia
apropiada para el tránsito durante el conflicto. Éste es un concepto propio de
países marítimos que disponen de islas bien ubicadas para satisfacer
necesidades de tránsito de barcos y aeronaves. Es duro aceptar que los
argentinos conocimos Ascensión por el conflicto.
Dispone
de un fondeadero en el NW en Ba. Clarence con un pequeño muelle
a 2,5 km de la pista de Wideawake cerca de la población de Georgetown. Se
destaca el volcán Green de 900 metros de altura. En el norte se encuentra el Ba.
English, donde pueden operar vehículos en la playa. (Fue utilizada como
práctica por los británicos antes de llegar a Malvinas.)
El
rol de Ascensión fue el de permitir la escala de barcos y aviones en tránsito
constante de Hércules, Nimrod y Vulcan.
Permitió la preparación limitada de tropas por el escaso espacio del terreno
para tiro, pero fue apta para efectuar ejercicios de desembarco con
helicópteros y embarcaciones. Se la usó además para efectuar removido de carga
en barcos y completar carga procedente de Gran Bretaña.
En
Ascensión, mediante 1.000 a 1.500 hombres bajo un Comando único, se adoptaron
las medidas de seguridad para evitar e impedir visitas o atentados o posibles
desembarcos de unidades argentinas. Se instaló una oficina de correo para
satisfacer las necesidades del combatiente destacado en Malvinas.
Ascensión
fue un importante escalón para la victoria británica. Permitió además proyectar
“operaciones especiales” como lo fue la denominada MIKADO (abortada), para
destruir la escuadrilla de SUE y los Exocet en Río Grande; no es posible
descartar otras operaciones especiales. En el Comando de V Cuerpo de Ejército
se alertó a su Comandante que debía estar prevenido para ataques en la costa en
su jurisdicción, contra posibles golpes de mano.
En una oportunidad, ante el presunto desembarco de efectivos SAS desde
submarinos, se destacaron desde Comodoro Rivadavia dos helicópteros de Ejército
a las órdenes del Director del Liceo Espejo Cnel. Miguel Arévalo; uno embistió la barranca y fallecieron 11 hombres (el 29 de
abril, fueron las primeras bajas argentina).
Resumiendo:
Ascensión fue la solución del problema logístico de la Fuerza de Tareas que reconquistó
Malvinas.
2-
La flota británica (logística)
2-1
Mercante. Se recurrió a 40 barcos mercantes con capacidad de 500.000 gtn rumbo
al Atlántico Sur, que complementó a la Real Flota Auxiliar de Gran Bretaña. Sin
este refuerzo hubiese sido imposible satisfacer los requerimientos logísticos.
Requerimientos
operativos para los barcos:
- Comunicaciones:
mínimos.
- Algunos
con sistema Satnav: SN (SN) y Satcom (SC).
- La
mayoría: maniobra de reabastecimiento en el mar.
- Muchos:
una o dos plataformas para helicópteros.
- Algunos:
con alojamiento extra y armas antiaéreas.
Los
barcos mercantes disponibles que arribaron antes del final de la guerra fueron
:
A
mediados de mayo con la Brigada 3 de paracaidistas y la mayoría de los aviones:
- Canberra
44.800 grt R
- Lek
5.
- 550 grt R
- Europe Ferry 4.200
grt R
- Norland
13.000 grt R
- Atlantic
Conveyor 15.000 grt R Capacidad de helo y Harrier
A
fin de mayo con la Brigada 5, Brigada de servicios y logística militar:
- Queen Elizabeth
67.000 grt R
- Baltic Ferry 6.500
grt R
- Nordic Ferry 6.500
grt R
- Lycaon 11.800 grt C
- Atlantic
Causeway 15.000 grt R
Arribaron
en junio:
- St.
Edmund 9.000 grt R Transporte de tropas
- Tor
Caledonia 5.100 grt R Transporte
- Contenedor
Bezant aviones y Hlo. 11.400 grt C Hangar
- Buques
tanques, la mayoría usados para reabastecer a la RFA:
- British Esk, British
Tat, British Test,
- British Tamar 15.500
grt (todos) C
- British Trent,
British Charguer 15.600 grt (todos) C
- British Dart, British
British Wye,
- British Avon 15.600
grt (todos) C
- Alvega 33.300 grt C
- Elburna 19.800 grt C
- Balder London 20.000
grt C
Otros
barcos en orden de partida en sucesión:
- Irishman
y Yorkshireman 700 grt R Remolcadores
- Salvageman
1.600 grt R Remolcadores oceánicos
- Wimpey
Seahorse 1.600 grt R Buque muelle
- Stena Seass pred
6.100 grt R Taller
- Fort
Toronto 20.000 grt C Aguatero
- Uganda
16.900 grt R Buque Hospital
- Cordella,
Farnella, Junelta, Northdella Pict 1.200 grt R Barreminas
- Iris
3.900 grt R
- Saxonia
12.000 grt C Frigorífico
- Greestport
7.700 grt R Frigorífico
Los
40 barcos mencionados fueron reforzados por:
- Scotch Eagle 33.000
grt C Tanque
- British Enterprise
III 1.600 grt C Tanque
- Stena
Inspector 6.100 grt C Taller
- Astromer
27.000 grt R Trasporte, cubierta y taller de helicópteros
- Laertes
11.800 grt R
- Avelona
9.800 grt C Frigorífico
- St.
Helena 3.100 grt R Apoyo minadores
2-2 Flota Auxiliar
(British Royal Fleet Auxiliary, RFA)
Su
aporte fue vital porque la Flota no puede operar sin ella. Mantuvo entre 22 y
27 barcos en la zona. Integrada por tripulantes civiles, está especializada en
reabastecimientos en el mar. Su
insignia es la “Bandera azul”. La RFA reabastece combustible, agua y armamento
(munición) a buques y aeronaves. La mayoría permite la operación con
helicópteros en sus plataformas (una o dos por barco). Algunos buques
incluyeron helicópteros embarcados:
Reabastecimiento
de flota: munición, repuestos y víveres
- Regent, Resourse 22.800
grt Weesek
- Fort Austin, Fort
Grange 17.200 grt Weesek/Sea Kings
- Stromness
(repuestos) 14.000 grt (con cubierta de vuelo)
Buques
tanque de flota,
todo tipo de combustible, por el costado y popa, tres al mismo tiempo:
- Olmeda, Olna, Owen
36.000 grt Sea King/ Weesek
- Tide Pool, Tidespring
27.400 grt Weesek
- Blue
Rover 11.500 grt Cubierta de helo
Buques
tanque de apoyo, normalmente con combustible de aviación y flota:
- Appleleaf,
Bramleft, Byaleft 26.000 grt (sin cubierta de vuelo)
- Pearleft, Plunleft
26.000 grt (barcos antiguos)
Barco
logístico de desembarco, RO-RO equipado con compuertas a proa y popa y rampas para
embarco y desembarco de tropas:
- Sir
Bedivere, Sir Galahad, Sir Geraint, Sir Lancelot, Sir Percivale y Sir Tristan
5.500 grt (todos)
Buques
de apoyo a helicópteros
- Engadine
8.000 grt (con cubierta de vuelo)
Separadamente,
la flota auxiliar dispone para puertos, del servicio marítimo auxiliar con 400
tripulantes civiles (en las bases navales).
Unidades
en el teatro:
- Typhoon
1.030 grt (remolcador oceánico)
- Goosander
900 grt (remolcador de puerto)
3-
Pérdidas, neutralizaciones y apoyos
Es
posible que para evitar daños los barcos logísticos se hayan mantenido durante
el conflicto alejados y fuera del alcance de la aviación de ataque argentina;
además, en el caso de la Armada, el blanco buscado fueron los dos portaaviones.
Sin embargo, cuando los mercantes estuvieron en alcance, se experimentaron las
siguientes pérdidas, algunas de peso como el Atlantic Conveyor que afectó el
desplazamiento de la 5a. Brigada por la pérdida de 3 helicópteros Chinooks y 5
Wessex.
- Sir
Galahad
- Sir
Lancelot
- Sir
Tristan
- Atlantic
Conveyor
Estiba
de Harriers en el Atlantic Conveyor.
El
Atlantic Conveyor, luego del ataque con misiles Exocet.

Sir
Tristan.

Chinook
en el Atlantic Conveyor.

Harrier
en el Atlantic Conveyor

Sir
Galahad.
Camberra
desembarcando tropas.
EDM
y pontón.
Los
británicos se vieron obligados en el curso de las acciones a reforzar o
reemplazar barcos afectados a la logística; es posible que se debiera también a
un mayor consumo que el previsto en combustible y armamento.
Los
EEUU extraoficialmente habrían provisto y apoyado a Gran Bretaña con:
- 4.700
t de pistas desplegables metálicas para aeronaves
- 75
misiles “Sidewindwer” AIM-9L, sus elementos de montaje e instalación
- 50
millones de litros de combustible de aviación
- 8
sistemas de misiles “Stirling” superficie-aire
- Radares
para misiles “Sea Word”
- Indicadores
de objetivos “laser”
- Sistema
de misiles “Vulcan – Falanx”
- Misiles
antisuperficie “Arpoon “
- Misiles
antirradar “Strike”
- Equipos
de detección antisubmarinos
- 18
contenedores CTU-2 A para lanzamiento en paracaídas
- Munición
de diversos tipos y cantidades
- Facilidades
de comunicaciones, criptográficos y de guerra electrónica
- Repuestos
para diversos sistemas de armas
- Equipos
de visión nocturna
- Implementos
diversos de campaña (carpas, calefactores, raciones, agua, etc.)
Los
EEUU permitieron el uso irrestricto de la base Wideawake en Ascensión desde los
primeros momentos. Sin esta ayuda la Fuerza de Tareas no hubiese podido operar.
Los materiales eran entregados en Ascensión vía aérea.
En
resumen, el apoyo de los EEUU fue importante, y Gran Bretaña se hubiese visto
en dificultades para recuperar las islas, actitud lógica a pesar de una
declarada neutralidad no sólo de ese país, sino de otros que la vulneraron,
aunque la declamaron. No fue de aplicación la condición de Estados
“beligerantes” y “neutrales”; la Argentina también recibió de Brasil y Perú
material bélico. Pero sí aceptar sin ingenuidad que en un conflicto como el de
Malvinas iban a surgir apoyos innegables, especialmente por razones políticas y
de antecedentes de relaciones internacionales. En una guerra se presentan
numerosos matices imposibles de ignorar.
4-
La isla Ascensión en cuanto a la inteligencia
Si
bien el tema está relacionado con la logística, es oportuno considerar la
implicancia de la posesión de la isla Ascensión en lo relacionado con tareas de
inteligencia, que favoreció a los británicos por el solo hecho de disponer de
este enclave.
“Las
naves espaciales, un nuevo ingenio humano que ha irrumpido espectacularmente en
nuestro mundo contemporáneo, deberán ser consideradas en el futuro por los
Estados Mayores
como uno de los elementos básicos de la información y de las comunicaciones militares
en cualquier teatro de operaciones del mundo”.
En
1982 se encontraba en órbita el satélite meteorológico LANDSAT 3, del cual
tanto los británicos como los argentinos podían obtener información por
disponer del equipamiento necesario, pero salvo información del estado del
tiempo no fue posible su uso para el posicionamiento de unidades.
Lo
que efectivamente proveyeron los EEUU a Gran Bretaña fueron las señales
recogidas por el satélite de comunicaciones OTAN 3 ligado al “Fleet Satelite
Communications”, que interceptaba trasmisiones radiales argentinas y luego de
grabarlas eran enviadas desde California a Londres, que permitía disponer del
tráfico argentino en la zona de operaciones.
Este
sistema permitió además la comunicación del Comando de la zona de operaciones y
el Comando en Gran Bretaña para las actividades relacionadas con el conflicto.
En
la actualidad, Gran Bretaña, entre otros países, dispone de un sistema
satelital para el control del tráfico marítimo mundial, mediante la observación
de las estelas de los barcos .
Por
su parte, Rusia desarrolló una intensa actividad durante el conflicto.
Dieciocho satélites rusos barrieron la zona. Esta información se complementó
con buques de su flota pesquera de gran eficiencia informativa. Contrariamente
a lo que se dijo, la Argentina no recibió información relacionada con el
conflicto, si bien Gran Bretaña intentó difundir que así lo hacía, mediante un
plan de acción psicológica, para hacer creer que se apelaba a este subterfugio.
Rusia
a su vez estaba interesada en la interceptación para comprobar la eficacia del
armamento que estaba en juego.
5-
El personal combatiente
5-1
Bajas
Británicas:
- 258
fallecidos
- 777
heridos
- 59
prisioneros (un aviador de la RAF y la guarnición que se capturó en el
Operativo Rosario)
Argentinas
- 635
fallecidos
- 1.068
heridos
- 11.313
prisioneros (en Malvinas al finalizar las hostilidades)
5-2
Cruz Roja
Efectuó
las verificaciones de los barcos de sanidad para garantizar la tarea; los
prisioneros de ambos bandos fueron reintegrados a la brevedad. Como prisioneros
embarcados en buques británicos, los excombatientes argentinos observaron que
los mercantes, disponían de los sistemas de ocultación de luces para navegación
nocturna. Se desconoce si ya estaban preparados o se los adaptó para el
conflicto.
6-
Reflexiones, testimonios y conclusiones
6-1
Es posible que en este análisis se hayan omitido aspectos importantes pero la
evidencia es que los británicos superaron con una logística más apropiada a la
de Argentina; encontrándose mucho más alejados dispusieron eficientemente los
medios y previsiones necesarios para una difícil operación, que no se suponía
que la realizaran.
La
decisión de ir al conflicto dentro del gobierno de Gran Bretaña mereció grandes
objeciones por parte de algunos integrantes del gabinete británico; pero fue un
Almirante que con decisión y conocimiento profesional sugirió que ese país
podía reconquistar las Malvinas
.
6-2
No ha sido viable, por el momento, determinar a partir de qué fecha Gran
Bretaña conoció el Operativo Rosario; se evalúa casi con certeza que no fue el
mismo 2 de abril, por cuanto existieron muchos escapes de información y actividades que deben haber puesto en alerta a los ingleses, pero a
partir de ese momento el alistamiento adquirió un veloz ritmo y es aquí donde
los aspectos de experiencia y capacidad industrial fueron los argumentos para
contar en poco tiempo con la Fuerza de Tareas para la “Operación Corporate”.
6-3
En las Malvinas algunos de los buques argentinos eran antiguos y con armamento
obsoleto frente a una armada británica moderna; la US Navy dispone cuando es
necesario de barcos mercantes en cantidad, a desplegar con rapidez. Los EEUU,
mediante subsidios a la Marina Mercante, disponen el 50% de sus buques para uso
militar.
6-4
Son escasos los estudios disponibles para analizar cuál fue el resultado desde
el punto de vista de la logística; la mayoría de los autores se han inclinado
al empleo táctico de los medios. Es por esta razón que se cree conveniente
continuar desarrollando para
ambos
bandos el anál Esta
brigada era de infantería de ejército. Sus unidades de infantería eran: 2do
Batallón de Guardias Escoceses, 1er Batallón de Guardias Galeses y 1er Batallón
de Fusileros Gurkas; a su arribo se les transfirió el 3er batallón de
Paracaidistas (también de ejército), que inicialmente estaba agregado a la 3ra
Brigada de Comandos de los Royal Marinesisis y aprovechar la experiencia
adquirida.
6-5
La logística británica en 1982 chocó con una dura realidad, a tener en cuenta
en planeamiento militar: encontraron en los hechos y en el terreno que las guerras
no tienen lugar precisamente donde se espera o donde se predice que ocurran.
6-6
La capacidad de los EEUU para proyectar y sostener su poder de combate en áreas
tan alejadas excede por mucho a la británica. Por muchos años el Estado Mayor
Conjunto de los EEUU se ha dedicado a formular planes en varios lugares donde
pueden surgir crisis.
6-7
La logística está condicionada por los factores fijos del área o zona de
operaciones.
Ello
obliga al análisis detallado de esta realidad a fin de lograr éxito. En
Malvinas, el lugar de desembarco seleccionado por los británicos en el Estrecho
de San Carlos y la zona desde la cual se proyectó la logística a los medios en
combate, dependió de las características predominantes del terreno y la
topografía a fin de minimizar daños ante los
ataques, e instalar las armas antiaéreas de protección.
6-8
Existen otros aspectos relacionados con la logística que por su enorme
extensión no se pueden tratar, pero reflexionemos, pensando en un viejo refrán
militar:
“Los
aficionados hablan de estrategia, los buenos profesionales de logística”.
Provisión
del sostén logístico en áreas alejadas (1982)
El
análisis del apoyo logístico de los británicos resulta de interés porque se
trató de una operación en un área distante de las bases habituales para atender
las necesidades de una Fuerza de Tareas de significativa magnitud, en la
reconquista de las Islas Malvinas.
Se
presume que ha sido la última operación anfibia por el tipo de armamento de ese
entonces; los adelantos técnicos de las unidades y sistemas de armas alterarían
la modalidad del combate y del apoyo logístico; un ejemplo es el caso de
Afganistán e Irak, donde la precisión para batir los blancos
es determinante para reducir las cantidades de munición requeridas, (y de bocas
de fuego, salidas de aeronaves, etc.), y esta capacidad modificaría el plan
logístico de hace 25 años atrás; no obstante, siguen vigentes las experiencias
recogidas.
El
análisis abarca la organización, el planeamiento inicial, la isla Ascensión, el
plan final y cuáles fueron las alteraciones durante el desarrollo de la
campaña. Se mencionan cinco temas derivados de la experiencia en el conflicto
de Malvinas:
- Superioridad
aérea y apoyo a las operaciones
- Base
de apoyo adelantadas
- Operaciones
logísticas sobre la costa (LOTS Ops)
- Protección
del apoyo logístico en el tiempo
- Improvisación
Introducción
La
manera de encarar la logística por parte de los británicos ha sido objeto de
numerosos comentarios
y estudios. Sin duda, el principal provecho fue la capacidad de brindar la
logística en un área de operaciones muy alejada de su territorio.
Según
la doctrina, el apoyo operacional de las fuerzas de combate incluye toda
actividad de naturaleza logística y de apoyo requerida para sostener las operaciones
de mayor envergadura dentro del teatro.
El
apoyo británico se inició con el despliegue de la Fuerza de Tareas. Por ello
evaluaron la adopción de dos puntos de apoyo combinados. Uno en la isla
Ascensión. El segundo conformado por los buques en la zona de operaciones, como
nexo entre Malvinas y las islas británicas de Gran Bretaña.
Despliegue
de la fuerza de tareas
Cualquier
estudio de “apoyo operacional” se debe iniciar con un rápido análisis de la
capacidad estratégica para brindar respaldo a una fuerza naval desplegada y
alejada de sus bases.
La
situación en 1982 era desfavorable para los británicos. Desde mediados de la
década del 60, Gran Bretaña había reducido su capacidad de proyectar el poder
naval fuera de la OTAN.
Su
atención estaba centrada en escenarios europeos. De hecho, los británicos no
habían conducido
operaciones de despliegue rápido en los últimos años. Las unidades para esta actividad
estaban en marcada decadencia.
Contaban
con sólo seis buques logísticos para apoyo de operaciones anfibias (LSL) y con
dos buques de desembarco (LSD). Estos últimos —Fearless e Intrepid— iban a ser
radiados y en uno de ellos se había iniciado el desmonte de equipos. Además, no
existían planes de contingencia para el despliegue de fuerzas en el Atlántico
Sur.
Agravando
la falta de planeamiento para proyectar el poder rápidamente, surgió otro
inconveniente: los buques logísticos ya mencionados se encontraban en
mantenimiento y sus repuestos en tierra. Además, por la proximidad de Semana
Santa, se carecía de los siete días de preaviso necesarios para el uso de las
líneas ferroviarias requeridas para el transporte de los abastecimientos a los
puertos de zarpada.
Si
se pretendía ganar la guerra en una zona tan alejada debía concretarse antes de
junio y se debería prever y enfrentar el invierno en la Patagonia con una
meteorología desfavorable para el desarrollo de las operaciones.
El
hecho de no conocer si el Gabinete tomaría la decisión de enfrentar el
conflicto con el poder
militar generaba incertidumbre. Pero el Gobierno dispuso en las primeras horas
del día 2 de abril el envío de una Fuerza de Tareas a pesar de la carencia de
planes de contingencia.
Por
tal motivo se resolvió que el embarque se efectuara rápidamente, respondiendo a
las “máximas” necesidades previsibles.
En
los cuatro días siguientes, tres mil camiones depositaron la carga, en los
puertos de zarpada, necesaria para desplegar con una autonomía de 30 días a la
Tercera Brigada de Comandos de los Royal Marines, que sería la fuerza inicial
de desembarco. Simultáneamente se inició el alistamiento de los medios necesarios para constituir
la Fuerza de Tareas y sostenerla durante tres meses en operaciones.
El
embarco se inició 48 horas después de la decisión del Gabinete de destacar
efectivos.
Al
día siguiente, 3.500 infantes de marina y soldados de los 2do y 3er batallones
de paracaidistas del ejército zarparon desde Portmouth. Es indudable que el
Gabinete debe haber contado con la aceptación del Parlamento para movilizar los
efectivos con celeridad e indica que, a pesar de las trabas que pudieran
existir desde el punto de vista político, el Gobierno decidió y ejecutó la
medida con destacada y sorprendente premura.
La
provisión de apoyo a las operaciones de combate
El
embarque sin demora de los abastecimientos y la modificación de los buques
requisados fueron dos logros importantes. Pero esta celeridad ocultaba un
futuro peligro: en el fondo de algunos buques se encontrarían desperdigados
repuestos y elementos logísticos que luego causarían serias dificultades.
En
la fase inicial se prestó mayor atención al embarco logístico de la fuerza a
desplegar que a su desembarco en la operación anfibia. Por esta razón quedó
poco tiempo para verificar los detalles de cómo sería ejecutado el apoyo
logístico al desembarcar. Sin embargo, el 1º de abril los grupos adelantados
“habían ocupado” e instalado, en Ascensión, personal con la tarea de planificar
las previsiones en la primera escala en el viaje a Ascensión.
El
jefe logístico de la Brigada de Comandos de los Royal Marines
adoptó los criterios para la logística de los efectivos que operarían en tierra
(luego del desembarco); zarpó el 5 de abril en el LSL Sir Lancelot rumbo a isla
Ascensión e inició la planificación a bordo.
Por
su parte, el Comandante de la Fuerza de Tareas Anfibia,
a bordo del LPD Fearless, también zarpó e inició la selección de las “zonas de
desembarco” más apropiadas, los requerimientos logísticos, la ubicación de los
buques de apoyo y la evacuación de heridos.
La
Brigada de Comandos de los Royal Marines determinó que existían dos
alternativas posibles:
1-
Alternativa uno: usar una zona única de desembarco; con esta opción el apoyo lo
darían dos buques logísticos, uno cerca y otro alejado en reserva. Cada uno
contaría con abastecimientos a desembarcar para dos días.
2-
Alternativa dos: usar dos zonas de desembarco, lo que implicaba satisfacer
apoyo a dos zonas distintas.
Mientras
tanto, en el Fearless se evaluaron diecinueve lugares posibles de desembarco.

Poco después de arribar a Ascensión se tomó la decisión de elegir a San Carlos para
ejecutar el desembarco. Sus ventajas: buenas playas, una zona de reunión de
buques protegida por las alturas que rodeaban el estrecho, escasas fuerzas
enemigas. El inconveniente: lugar distante de Puerto Argentino (80 km).
En
función de estas realidades, se determinó que el inicio de las operaciones
sería entre el 14 y el 15 de mayo. El desembarco se concretó el 21 de mayo y
fue avistado por el Teniente 1° Carlos Daniel Estévez del Ejército Argentino al
mando de una patrulla en San Carlos. El Comando Argentino ante la noticia no
contó en los primeros momentos con la magnitud de la constitución de la fuerza
que había iniciado la operación. Por tal motivo se destacaron patrullas
especiales para determinar las magnitud de los efectivos y los medios que se
encontraban sobre la costa, al oeste de Puerto Argentino.
Mientras
tanto, en Ascensión los británicos proseguían con los preparativos de la
operación. La isla no era el lugar más apto; el agua potable y los alojamientos
no eran suficientes. Era lamentable la carencia de un puerto apto para atracar;
todos los elementos procedentes vía marítima debían ser reacomodados en tierra
o en otros buques, mediante helicópteros o lanchas. Los tanques de combustible
y tuberías eran de limitada capacidad; los caminos angostos y en malas condiciones
de tránsito. Tampoco era ideal la única pista, con 3.000 metros de longitud.
Pero
a pesar de estas limitaciones, la isla se convirtió en una escala de gran
valor. De 250 aterrizajes anuales pasó a 400 diarios (aeronaves de ala fija).
La isla, por, sobre todo, permitió corregir el desordenado embarque de
abastecimientos en Gran Bretaña que se fueron ajustando a las necesidades de
los lugares seleccionados para desembarcar efectivos en Malvinas.
Se
completó el plan de desembarco del Grupo de Tareas Anfibio desde Ascensión
hacia Malvinas. Los buques dejarían su carga en la playa, rotándose a medida
que completaban la descarga. Esta modalidad se mantuvo hasta el final, con la
diferencia que se haría uso de lanchas y helicópteros.
Al
nordeste de la Zona de Exclusión, para una mejor defensa de ataques aéreos, se
definió una zona destinada a remolque, reparaciones y abastecimientos, donde
los buques de apoyo podían recibir los elementos de transferencia y efectuar
las reparaciones necesarias, producto de las acciones del combate (zona TRALA).
Básicamente TRALA se constituyó en una “segunda” base de apoyo adelantada,
protegida por el grupo de batalla de los portaaviones. Los aviones C-130
lanzarían en el mar, próximo a los buques de abastecimiento, los elementos de
mayor prioridad para apoyar las unidades (cerca de la TRALA). Desde allí los buques
entregarían a las unidades de cabeza de playa la carga necesaria.
Inicialmente
se eligió a las Georgias del Sur (más seguras) para el apoyo logístico de la
Fuerza de Tareas pero fueron descartadas por encontrarse demasiado alejadas.
Las Georgias del Sur fueron empleadas más tarde como lugar de reunión de los
buques que llegaban a la zona y para transferencia de personal y medios.
Alrededor
de 15/30 km de la isla Pebble (al norte de Gran Malvinas) se estableció el área para
los buques hospital de ambos bandos. El buque de pasajeros Canberra trasladaría
al único buque hospital (Uganda) los heridos; otros buques menores
llevarían los heridos de mayor gravedad hasta Montevideo para su posterior
envío por modo aéreo hasta Ascensión o Gran Bretaña.
El
plan anfibio consolidado dispuso el desembarco a primera hora del alba del 21
de mayo del 3er batallón de paracaidistas y del 42 batallón de comandos de
infantería de marina (1.200 hombres) cerca de Puerto San Carlos; el del 40
batallón de comandos de Royal Marine también cerca de San Carlos y el del 45
batallón de comandos de Royal Marine en bahía Ajax. Este último lugar sería
utilizado como área de apoyo de la brigada. La fase logística en tierra
comenzaría tan pronto como fuese asegurada la cabeza de playa. La actividad de
descarga sería la mínima dado que los buques logísticos se constituirían en
apoyo en las cercanías.
Sin
contar con la superioridad aérea, y teniendo en cuenta la decidida actitud de
los ataques de los aviadores argentinos, se consideró que era demasiado
arriesgado mantener a los buques logísticos en la zona del desembarco en el
estrecho de San Carlos; durante el día dejaban el lugar y concurrían a la
TRALA. Esta modalidad se mantuvo varios días, lo que demoró la descarga y el
inicio de la marcha hacia Puerto Argentino.
El
hundimiento del Atlantic Conveyor con capacidad para operar con helicópteros
fue un grave
contratiempo; se perdieron tres helicópteros Chinook, un Lynx y seis Wessex,
carpas para 4.000 hombres, equipos de desalinización, etc. Esto dejó tan sólo
20 helicópteros para realizar las maniobras de descarga en tierra. De ellos,
uno destinado para aprovisionar las baterías de misiles antiaéreos Rapier que
protegía la cabeza de playa y otros cuatro dedicados a movimientos de descarga
en horas nocturnas.
En
resumen: se contó con menos helicópteros para el desembarco desde los buques y
para dar movilidad al personal y material una vez en tierra. Como referencia,
se requerían casi 85 viajes de helicópteros Sea King para mover una batería de
cañones 105 mm y su munición. Como resultado, la operación se prolongó y
aumentaron los peligros de los ataques aéreos argentinos.
A
pesar de haber partido desde Gran Bretaña mucho después, la 5ª Brigada de
Infantería
no estaba mejor que la 3ra Brigada de Comandos de los Royal Marines en términos
del plan de embarque. La carga había sido efectuada con poco cuidado de lo que
se necesitaría al llegar. La escala en Georgias del Sur fue para transferir
personal y equipo del Canberra y del trasatlántico Queen Elizabeth.
La
fuerza británica que actuó en Malvinas completó 10.000 hombres; ello da una
idea aproximada de las necesidades logísticas; por el lado argentino, la
cantidad de efectivos en Malvinas experimentó variaciones alrededor de los
12.000 efectivos.

HMS Sir Galahad.
La
atención se volcó al desembarco de la 5ta Brigada los más rápido posible en
Fitzroy, para converger sobre Puerto Argentino, pero la falta de los Chinook
hizo que debieran ser trasladados por vía marítima y fue entonces cuando sufrió
el severo ataque de la Fuerza Aérea Argentina, que neutralizó a los LSL Sir
Galahad y Sir Tristan, complicando la operación de converger sobre Puerto
Argentino. El desastre de Fitzroy significó que bahía Ajax resultara la única
base de abastecimientos de las dos brigadas. Los días antes de marchar hacia
Puerto Argentino mostraron a los grupos logísticos moviéndose en forma
desesperada ante los requerimientos para el asalto final. Fue necesario esperar
hasta el 12 de junio el comienzo del ataque que se inició esa noche. Dos días después,
las fuerzas argentinas se rendían y llegaba el fin de la guerra.
En
resumen, las activadas de los ataques aéreos y la defensa argentina
dificultaron el apoyo logístico de las fuerzas desembarcadas. El plan tuvo
éxito por las previsiones logísticas que fueron dando respuesta a las pérdidas
sufridas por los británicos.
Observaciones
sobre la experiencia británica
Centros
de gravedad
Clausewitz
decía que cada combatiente en guerra tiene un centro de gravedad que afecta todo
el combate. Teóricamente si esta debilidad propia es afectada por la acción del
enemigo nos conduce a la derrota.
En
Malvinas el centro de gravedad fue para ambos bandos la logística y el apoyo a
las unidades desplegadas. Los británicos lo lograron y adoptaron las medidas
necesarias para triunfar. Su preocupación constante fueron las bases
adelantadas en la isla Ascensión y la base de abastecimientos a flote en el
Atlántico Sur. Para la Argentina, el mantenimiento de la logística ante un
bloqueo impuesto por la amenaza submarina limitó los reabastecimientos al modo
aéreo y surgieron serios problemas. Los viajes de los C-130 de la Fuerza Aérea
Argentina y de los L-188 y F-28 de la Armada Argentina, que nunca dejaron de
operar, resultaron insuficientes en víveres y munición, en especial para la
munición de la artillería.
Para
el bando argentino, además del logístico, el centro de gravedad fue la adopción
de un plan de defensa que asumía un desembarco anfibio desde el este. La
sorpresa del desembarco en San Carlos no permitió reajustar el plan y presentó
la característica que las unidades a retaguardia no eran las mejor preparadas
para enfrentar a una fuerza que operaba las 24 horas
con el apoyo de sus helicópteros.
La
elección de San Carlos para el desembarco se debió a la protección que brindaba
el lugar a los buques logísticos a pensar de la distancia a Puerto Argentino.
La bahía Ajax daba protección contra ataques de submarinos
y las alturas circundantes con las baterías AA de los Rapier, a la defensa
aérea. De igual manera la ubicación de la TRALA, en el NE de la Zona de Exclusión, permitió que los buques se encontrasen fuera del alcance de los aviones
argentinos que partían del continente.
Pero
el específico “centro de gravedad” fue para ambos contendientes el apoyo
logístico de las operaciones; sin embargo, existen otros parámetros que hacen
al centro de gravedad; ciertos componentes, como la neutralización del Atlantic
Conveyor, restaron a los británicos la concreción del operativo que hubiese
resultado más fácil si no se hubiese producido este serio daño. La pérdida de
todas las carpas podría haber sido devastador en la operación final para
alcanzar Puerto Argentino.
Cuando
los ataques argentinos pusieron en peligro al Canberra, lo hicieron alejar
pues, además
del transporte de tropas, participaba de la evacuación sanitaria con el Uganda.
Con
tantos componentes en acción no se debe perder de vista que la neutralización
de uno de ellos puede hacer malograr toda la operación.
Superioridad
aérea y apoyo operacional
La
superioridad aérea siempre ha sido primordial, como un elemento esencial en el
desarrollo de la acción, para todo tipo de teatro y con cualquier modalidad de
empleo de medios de aire, mar y tierra. En Malvinas este principio básico fue
determinante. Los británicos esperaban contar con él desde el inicio, pero no
fue así. Los obligó a reajustar sus planes. Los británicos no llegaron a
visualizar que esto sucedería y los obligó a reajustar la logística. Se
demoraron, en principio, la constitución de sus bases de apoyo en tierra. Fue
necesario casi una semana para lograr los niveles logísticos requeridos para
sostener una fuerza de 2.000 efectivos y requirió otra semana concretar el
reabastecimiento de combustible para las aeronaves que operaron en tierra.
A
pesar de estos inconvenientes, la demora podría haber sido aún más
desfavorable. Como admitió el Almirante Woodward, los argentinos no se
percataron de la vulnerabilidad británica. Él opinó: “Fallamos en alcanzar la
superioridad aérea antes del desembarco y tuvimos que soportar la pérdida de
varios buques de escolta antes que la de buques anfibios, lo que resultó ser un
golpe de suerte y quizás el error más grande del enemigo”.
Esta
afirmación no es tan exacta. La realidad fue que la Argentina careció de la
inteligencia operativa para determinar dónde se encontraban los blancos más
rentables; la carencia de exploración fue una debilidad que tuvo como
consecuencia no disponer de la información adecuada. Es más, no sólo era la
carencia de información, sino que además se desconocía, al regreso de una
misión de ataque, cuál había sido el resultado. Varios autores han afirmado que
los blancos debieron haber sido los buques logísticos; tampoco se conocía por
cuántos buques estaba conformado el sostén logístico británico.
La
apreciación estratégica de inteligencia del Servicio de Inteligencia Naval no
respondió a la realidad. En resumen, los británicos no sólo no contaron con
superioridad aérea, sino que resultaron afortunados —según Woodward— por no estar
amenazados los buques que se encontraban afectados a tareas logísticas.
Pero
la verdadera conclusión está en que no es apropiado llegar a la determinación
que tan sólo se experimentaron demoras; la conclusión acertada es que la
superioridad aérea debería
haber sido asegurada desde el comienzo, y esto tiene que ver con la inadecuada
conformación del grupo de buques de ataque, destinados a proveer seguridad para
neutralizar todas las amenazas enemigas. Tiene relación con la real efectividad
y capacidad de los portaaviones británicos y con el sistema de defensa del
conjunto de la Fuerza de Tareas británica, que puso en evidencia inseguridades operativas.
Pudieron haber logrado más éxito con las debilidades de los argentinos que con
la fortaleza de su propio plan de acción.
Las
bases de apoyo adelantado
La
isla Ascensión
Brindó
múltiples beneficios a los británicos; el más obvio fue el de acortar los
tiempos. La pista permitió reducir de manera significativa el tiempo de
cumplimiento de los requerimientos; el envío vía marítima desde Gran Bretaña
tomaba 10 días de navegación hasta Ascensión, cuando por vía aérea se
completaba en 10 horas mediante los C-130. Cuando no existía urgencia o no lo
permitían su peso-volumen, los requerimientos eran despachados por buques hasta
la TRALA.
Posiblemente
la ventaja más importante de la pista fue permitir el transporte entre
Ascensión y Malvinas permitiendo el modo aéreo y su lanzamiento sobre la Fuerza
de Tareas de aquellos elementos prioritarios. Aun con Ascensión, la tarea del
envío aéreo no era fácil por la gran distancia hasta Malvinas.
Un
C-130 puede cargar 7.500 kg a una distancia de 3.200 km antes de reabastecerse
de combustible; esto indica que sin reabastecimiento en vuelo podía volar 1/3
de la distancia a las Malvinas, antes de retornar a Ascensión. Se instalaron
tanques suplementarios, pero todavía resultaron insuficientes, por lo cual
tuvieron que modificarlos para el abastecimiento en vuelo desde aviones tanque.
El
uso de aviones redujo el tiempo del cumplimiento de los pedidos de mayor prioridad
de dos semanas a sólo dos días. Hacia el final de la guerra, la carga de alta
prioridad era lanzada sobre la TRALA, situada a unos 160 km de Malvinas, dentro
de las cuarenta y ocho horas de efectuado el requerimiento.
Ascensión
fue invalorable como punto de reabastecimiento de los buques que se dirigían al
sur, para completar combustible a los numerosos buques auxiliares con carga.
Para citar una dimensión, muchos de los buques de la Fuerza de Tareas requerían
combustible cada tres días.
En
el inicio, los primeros elementos de la Base Adelantada de Abastecimiento
llegaron a Ascensión casi al mismo tiempo que los miembros de la 3ra Brigada
eran alertados de la situación imperante en el conflicto.
Operación
logística sobre la costa
Uno
de los aspectos más dificultoso para los británicos fue comprobar el lento
movimiento de la descarga del barco a la playa; esperaban iniciar la marcha a
Puerto Argentino a los dos días de efectuado el desembarco inicial. En su lugar
fue casi una semana después que la fuerza desembarcada se sintió confiada en
que disponía del stock suficiente. Los ataques aéreos argentinos tuvieron el
merecimiento de haber sido los responsables de retrasar la iniciación de la
marcha, pues obligó a los buques británicos a operar en la descarga sólo de
noche.
En
parte esta lentitud también se produjo por el desorden con que se cargaron los
buques en Gran Bretaña y no haber podido corregir, reajustando la carga en la
escala en Ascensión. Con manifiestos de carga incompletos fue imposible la
ubicación de algunos elementos; aun conociendo su ubicación a bordo, hubo casos
en que no se pudo acceder a los mismos porque se encontraban debajo de otra
carga de menor importancia. Por ejemplo, un escuadrón aéreo tenía distribuidos
sus repuestos en siete buques diferentes y no existían registros para saber qué
transportaba cada barco.
Producto
de esta situación se logró que la descarga se realizara lo más rápido posible
sin interesar la prioridad para ocupar menos tiempo. Además, fue necesario
destacar personal en tierra para reordenar en la playa los suministros.
Mientras tanto, toneladas de material se encontraban en el fondo de las
bodegas, simplemente porque se desconocía su ubicación.
Exacerbaba
más la operación de descarga, la existencia de buques mercantes “convertidos” en
la Fuerza de Tareas. La descarga de materiales desde estos buques era
dificultosa, ya que la mayoría requería de infraestructura portuaria para desembarcar
los contenedores. La inexistencia de puertos obligó a desarmar los contenedores
en paquetes más manejables y llevarlos a tierra.
Los
británicos comprobaron que los buques mercantes convertidos no pueden
reemplazar a los buques logísticos diseñados específicamente para fines
militares. Comparando ambos tipos de nave, un mercante promedio opera por hora
20 t de descarga a la playa, contra 90 de un buque logístico preparado para tal
fin.
Los
informes indican que la operación de lanchas para descargar en la playa no fue
un éxito. No se las controló como se debió en razón que carecía de medios de
comunicación entre los diferentes participantes de la descarga. Tampoco existió
comunicación entre los buques logísticos y las lanchas. En una oportunidad a un
LSL se le ordenó cambiar de posición y las lanchas perdieron contacto con su
buque madre; más sorprendente fue la falta de comunicación entre el buque y las
unidades de control de la playa, que rara vez conocían qué carga llegaba en el
próximo viaje.
La
lección es el “gran potencial que este tipo de operaciones puede ejercer” para
demorar la conducción de una campaña, en especial cuando se utilizan buques
mercantes a pesar de las modificaciones que se efectúen para su adaptación.
Respaldo
de apoyo logístico en función del tiempo
Puerto
Argentino era claramente el punto focal de la atención británica, porque el
grueso de los efectivos argentinos estaba allí. Por lo tanto, el apoyo
operacional estaba dirigido hacia una única batalla.
Hubiese
sido diferente si la tarea hubiese consistido en batir efectivos estacionados
en la isla Gran Malvinas, y allí es donde hubiesen surgido los problemas de
apoyo operacional por la debilidad de las líneas de comunicaciones entre los
depósitos y las tropas en combate.
Aproximadamente
80 km de terreno intransitable separaba Puerto Argentino de la “base
adelantada” en bahía Ajax, donde la mayor parte de los materiales estaban
concentrados en el momento de la rendición. Cientos de toneladas se encontraban
en Fitzroy y Teal Inlet pero el tránsito era malo.
Cuando
los efectivos británicos ingresaron en Puerto Argentino, habiendo consumido la mayor
parte de las reservas, estaban a merced del escalón logístico que debía hacer
la reposición de artículos de primera necesidad.
El
ahorro del consumo debería haber sido “la orden del día”. Los informes indican
que hubo descontrolado consumo, como por ejemplo en el uso de los vehículos
capturados al enemigo, lo que llevó a la falta de combustible por varios días
después de la rendición. Se apostaron guardias para evitar que los soldados
británicos tomaran los abastecimientos argentinos.
La
falta de disciplina evidenciada podría haber causado una interrupción a futuro
en las operaciones a realizar.
Puerto
Argentino ofrecía muy pocas ventajas comparado con bahía Ajax, punto central de
apoyo logístico. Los daños de la pista de aviación de Puerto Argentino no
permitían su uso inmediato, aun cuando las unidades aéreas de transporte podían
llegar hasta Gran Malvinas.
Los
buques mercantes “convertidos” eran demasiado grandes para Puerto Argentino, lo
que hacía necesario otra operación sobre la costa.
El
equipamiento de emergencia para el manejo de combustible tuvo que ser
improvisado por falta de tuberías. El abastecimiento de agua fue insuficiente
por lo que se hizo necesario el uso de filtros de purificación. Para empeorar las
cosas, 12.000 prisioneros requerían alimentos y cuidado. El transporte desde
bahía Ajax demostró ser una tarea lenta y difícil.
Pero
con la evolución a su favor, los británicos no tuvieron necesidad de mirar más
allá de Puerto Argentino para el esfuerzo logístico.
Improvisación
Malvinas
demostró la importancia del hombre en todos los niveles de acción para
encontrar la solución a los problemas que se presentan ante situaciones
críticas. La improvisación fue un factor primordial para proveer el apoyo
operacional. Actuó como un multiplicador. Como ejemplo, el reabastecimiento en
vuelo de los C-130 para poder lanzar la carga sobre la zona de operaciones. Lo
mismo cuando el personal de manejo de las grúas de los buques logísticos hizo
un puente con lanchas entre dos de ellos para transferir vehículos entre ambos y
acelerar el desembarco.
Desde
el inicio de la operación los británicos comenzaron a hallar soluciones
mediante la improvisación. No habiendo desplegado tal número de hombres por
casi una década, al principio fueron cautos en algunos aspectos, pero también
asumieron riesgos grandes.
Algunas
reflexiones
De
lo aquí expuesto surge la pregunta de qué pudieron aprender, por ejemplo, las
fuerzas armadas de los EEUU de la guerra de Malvinas, principalmente cuando
existe una clara disparidad en preparación y tecnología. Parece comprensible
que la capacidad de los EEUU para proyectar y sostener su poder en áreas
alejadas excede a la británica. Durante muchos años el Estado Mayor Conjunto de
los EEUU ha planificado planes de contingencia en varias regiones del mundo
donde puede haber crisis o conflicto.
Aceptablemente
los comandantes de los EEUU no serán tomados desprevenidos como lo fueron
sus pares británicos, sin planificación adecuada. No obstante, es peligroso
considerar a la Guerra de Malvinas como un tipo de aberración sin paralelo. Es
peligroso, por ejemplo, no reconocer las similitudes entre Ascensión y Diego
García, por citar dos islas diferentes; en los buques de una flota logística de
Despliegue Rápido no es aceptable que la mayoría de los buques se encuentren
administrativamente cargados con poco cuidado, por la dispersión de las
provisiones, como fue el caso del Canberra o del Atlantic Conveyor.
Cabe
preguntarse sobre los hechos que se asumen como ciertos y valederos en el tema
del apoyo operacional y en los planes de contingencia. Tal es el caso de la
estructura para la guerra, que imagina puertos con facilidades y aeródromos con
capacidad con la que no se cuenta; queda sembrada la duda en cuanto a la
posibilidad de entregar la carga haciendo uso de buques tipo Ro Ro y
contenedores, o con largas pistas para el aterrizaje de los C-5A y C-141,
siendo que la mayoría de los países del tercer mundo no disponen de esa
infraestructura; el hacer llegar las provisiones se tornaría dificultoso y aún
más desplazarlas hacia el frente de combate.

El
Atlantic Conveyor con un Harrier decolando, a pleno con contenedores, e
incendiándose después del ataque de aviones navales argentinos.
La
logística británica en 1982 chocó con esta dura realidad: todo planeamiento
militar debería considerar que, en los hechos, la guerra no tiene lugar
precisamente donde se espera o se predice que ocurra.
Pero,
por, sobre todo, si la logística es deficiente y no dispone de alternativas
para dar solución a las bajas y averías se pierde la guerra o peligra el éxito,
debiéndose acudir a las reservas de manera impostergable. Es más, la logística
define el modo de acción a adoptar, como en Malvinas fue la elección del lugar
del desembarco que desbarató la defensa de Puerto Argentino.
Con
relación a la experiencia argentina en la Guerra del Atlántico Sur la
conclusión más importante desde el punto de vista logístico es que después de
la Operación Rosario se modificó el plan inicial al incrementar a casi 12.000
efectivos las fuerzas propias destacadas en las islas, sin dotarlas al mismo
tiempo de los abastecimientos y servicios necesarios y, concurrentemente, sin contar
con la capacidad de abastecerlas por modo marítimo una vez iniciadas las
hostilidades, ya que la importante amenaza submarina británica (a propulsión
nuclear y convencional) excedía nuestra capacidad para contrarrestarla. Esa
limitación para controlar nuestras comunicaciones marítimas nos obligó a
recurrir al modo aéreo exclusivamente, el cual, obviamente, no resultó suficiente
para satisfacer las demandas logísticas de nuestras tropas en las Islas
Malvinas.
Con
relación ahora a nuestra actual situación, hoy la Argentina no se encuentra en
condiciones de efectuar una operación anfibia con más de una compañía de
tiradores y, por supuesto, resultaría incapaz de realizar una de la magnitud de
la Operación Rosario, aun cuando no hubiera oposición enemiga. Para una
operación anfibia son necesarios buques anfibios y logísticos; del primer tipo
no los tenemos y del segundo, los disponibles son insuficientes y tampoco
contaríamos con un programa para adaptar buques mercantes en caso de necesidad,
cuestión de que se puedan integrar a una fuerza naval. A esto se debe agregar
que nuestras capacidades antisubmarinas son hoy tan obsoletas e insuficientes
como lo fueron en 1982 para proteger una fuerza naval y asegurar las vías de
comunicaciones marítimas necesarias para poder hacer llegar, en caso de
necesidad, el apoyo logístico requerido por nuestras fuerzas terrestres, aun en
nuestra Patagonia y otros territorios australes. Por último, cabe recordar que
el control del mar, las operaciones anfibias y el abastecimiento por vías
marítima y aérea requieren de la superioridad aérea; la única manera de
lograrla sobre el mar es a través del empleo de la aviación embarcada en
portaaviones; a diferencia de la Guerra del Atlántico Sur, hoy tampoco contamos
con uno de esos buques.
BIBLIOGRAFÍA
- Guerra
aérea sudatlántica, IPN J. Ethell y A. Pronce.
- Weapons of the
Falklands conflict, Bryan Perret, Ed. Blandford press, 1983.
- Air War South
Atlantic, Jeffrey Ethell and Alfred Price, Sidgwick Jackson, 1983.
- The Battle for the
Falklands, Max Hasting and Simin Jenkings, Ed. Michel Joseph, London, 1983.
- La
guerra inaudita, Rubén Moro, Ed. Pleamar, 5ª edición, 1986.
- Exposición
del Secretario de Defensa de EE.UU., John F. Lehman, ante el Senado de EEUU, 3
de febrero de 1983.
- Informe
del Mayor General Cern Perkings, asesor militar de British Aerospace Dynamic
Group.
- Informe
reservado británico a la NATO, Dusseldorf, diciembre de 1981.
- Informe
del grupo especial del EMGA (brain storming) durante el conflicto.
- Informe
del Secretario de Estado Adjunto para Asuntos Interamericanos de la Cámara de
Representantes de EE.UU. Thomas O. Enders, agosto de 1982.
- Exposición
de JEOPE del EMGA, 26 de julio1982 (actividad en Malvinas).
- Archivo
del Autor.
- Informe
del Oficial de enlace naval del Comando del V Cuerpo de Ejército en Comodoro
Rivadavia.
- Artículo
del Almirante de la NAVY H.S. Train, Boletín del Centro Naval, 28-9-1987.
- The Official History
of the Falklands Campaign, Sir Lawrence Freedman, 2 tomos, Vicepresidente Del
King’s College of London (Whitehall History
- Publishing).
Tony Blair promovió esta “historia oficial”.
- n
Obra La Guerra de sir Lawrence Freedman, 2003, Foreing Policy.
- Revista
Proceedings, agosto de 1982.
- La
guerra secreta por las Malvinas, Nigel West, ED Sudamericana, 2da edición,
septiembre de 1977.
Testimonios
de combatientes registrados por el autor.
- Apoyo
logístico británico durante la guerra de Malvinas, Mayor K. Privratsky (US
Army)
- British combat
service support during the Falkland Islands War: Considerations for providing
operational sustainment to remote areas. Mayor General Kenneth L. Privratsky, Edición
privada, EEUU, 1986.
- Exposición
del Jefe de Operaciones del Estado Mayor General de la Armada, Contraalmirante
Edgardo Otero, 26 de julio 1982 (su actividad en Malvinas).
- Guerra
Aérea Sudatlántica, Jeffrey Ethell y Alfred Price, Instituto de Publicaciones
Navales, Buenos Aires, 1986.
- Weapons of the
Falklands Conflict, Bryan Perret, Ed. Blandford press, New York Blandfor, 1983.
- The Battle for the
Falklands, Max Hasting and Simon Jenkings, Ed. Michel Joseph, Londres, 1983.
- La
Guerra Inaudita, Rubén Oscar Moro, Ed. Pleamar (Quinta edición), Buenos Aires,
1986 (esta obra es una de las más comentadas por autores extranjeros).
- Exposición
del Secretario de Defensa de los EEUU, Jhon F. Lehman, ante el Senado de los
EEUU, 3 de febrero de 1983.
- Informe del Mayor General Cern Perkings,
asesor militar de British Aeroespace Dynamic Group, Gran Bretaña, 1983.
- Informe
reservado británico a la NATO, Dusseldorf, diciembre de 1981.
- Informe
del grupo especial del Estado Mayor General de la Armada (Brainstorming)
durante el conflicto
.
- Informe
del oficial de enlace naval del Comando del V Cuerpo de Ejército en Comodoro
Rivadavia, Capitán de Navío Ricardo Hermelo, abriljunio 1982.
- “Malvinas,
un caso de estudio”, Almirante USN H.S. Train, Boletín del
- Centro
Naval No. 748, Buenos Aires, 1984.
- The Official History
of the Falklands Campaign. Sir Lawrence Freedman
- (Vicepresidente del
King’s College of London), Whitehall History Publishing, Tony Blair promovió
esta “historia oficial”.
- “La
Guerra”, Sir Lawrence Freedman, Londres, 2003.
- U.S.
Naval Proceedings, Número de agosto de 1982.
- La
guerra secreta por las Malvinas (2da. edición), Nigel West, Ed. Sudamericana,
Buenos Aires, 1977.
COMENTARIOS
La
biblioteca del Centro Naval dispone de una excelente colección de obras
nacionales y extranjeras sobre el conflicto; índice temático: “Malvinas” y “Conflicto
de Malvinas”.
El
IPN a su vez ha reeditado en castellano algunas obras en idioma inglés y el
Boletín del Centro Naval ha publicado numerosos artículos de autores nacionales
y extranjeros.
La
Escuela de Guerra Naval dispone de trabajos y libros editados por esa escuela,
algunos “reservados”.
Por
último, el Proceedings de los EEUU ha publicado numerosos artículos sobre la
Guerra de Malvinas, algunos respondiendo a estudio de alumnos.
Fuente:
https://www.centronaval.org.ar
Es Capitán de Navío
(R) y Capitán de Ultramar. Oficial de enlace naval entre Comandante del TOS,
Gral. García y Sr. Alte. Lombardo, asiento en Comodoro Rivadavia.
Esta cantidad
experimentó importantes variaciones, pero en el último mes de la guerra fue el
valor medio tendiendo a 12.500 hombres. Este número no se preveía en la
planificación inicial que tendría lugar, ya que por el contrario luego del
desembarco permanecerían sólo 400 hombres, pero se alteró el modo de acción.
De los EE.UU.
(administrada).
Con limitaciones por
la onda de mar con vientos del cuarto cuadrante.
Diariamente 2.000 kg
de correo y 1.000 encomiendas semanales.
En particular en la
zona de Comodoro Rivadavia.
Barcos charter: C -
Barcos requisados: R
9 barcos quedaron
fuera de servicio.
Además, estos barcos fueron
reabastecidos por barcos tanque civiles.
Se estableció un área
denominada TRALA al NE de Malvinas.
La guerra inaudita,
Rubén O. Moro. Editorial Pleamar.
Que se habría perdido
con el Atlantic Conveyor.
En tierra, los
británicos mantenían el combate nocturno y fue necesario el envío a nuestros
efectivos de visores nocturnos y la casi totalidad de las baterías con las que
contaba nuestra Armada en Puerto Belgrano (más de 9.000).
La revista alemana
Der Spiegel publicó: “Sin Caspar Weinbergh, Secretario de Defensa de
EEUU, Inglaterra quizás pierde la guerra”.
Sic de la obra La
guerra inaudita, R. Moro.
Las unidades
argentinas fueron vulnerables por no adoptar medidas de seguridad de las
comunicaciones; en Comodoro Rivadavia en banda lateral y en claro se efectuaban
comunicaciones entre unidades de combate o se usaba el “suncho” de nula
efectividad para cursar tráfico sobre todo de necesidades logísticas.
En 1995 el autor
asistió a un seminario en Buenos Aires, dictado por 8 especialistas británicos
que trataron este tema y el análisis del comportamiento en la Antártida del
hielo marítimo y continental.
La velocidad,
efectividad y vigor con el que se manejaron Thatcher y sus ministros fue
enorme. El principal responsable fue el primer Lord del Mar, Admiral Sir Henry
Leach, que en la reunión de crisis del gabinete dijo que se podía acudir con
una fuerza naval de
inmediato
y que se forzaría quebrar a la Argentina, o a hacerla desistir, en contra de la
opinión contraria del Ministro Nott, quien decía que se podía caer en un
desastre si la F. de T. no lograba detener a la Argentina.
El secretario de
Defensa, John Nott, presentó todas las razones que hacían aleatoria, por no
decir imposible, una expedición militar, a 15.000 km, cuando se avecinaba el
duro invierno austral. Subrayó la miseria presupuestal y material de las
fuerzas armadas y la contradicción entre las últimas reducciones y una costosa
operación en el Atlántico Sur, justo cuando habían decidido retirar el único
barco patrullero! Mandar un cuerpo expedicionario a las Falklands pesaría
demasiado en un presupuesto ya cargado con dos programas mayores: cambiar los
misiles nucleares Polaris por los nuevos Trident y renovar el material
convencional de las fuerzas británicas instaladas en Alemania frente a las del
Pacto de Varsovia. Pero la razón principal de la reserva de la Defensa era la
muy verosímil posibilidad de un desastroso fracaso de la eventual empresa
militar.
En el informe FRANK,
menciona nota del Agregado Militar inglés en Buenos Aires, que decía que la
Argentina iba a la guerra. Incluso civiles con conexión con FF.AA. tenían
cierta información por falta de disciplina del secreto. Meses antes (6) se
detectó la presencia de un oficial inglés en Montevideo que cruzó a la
Argentina.
En 1977 la RN destacó
a Malvinas al SSN Dreagonaut y dos fragatas de apoyo para impedir la ocupación;
fue denominado operativo “Journayman” y disponía de instrucciones muy
detalladas para actuar. Por esta razón algunos políticos laboristas dicen que
Thatcher forzó el conflicto en 1982.
Admiral de la Navy
James L. Holloway, ex CNO. Periódico Clevelan Express, 5 de mayo de 1982, del
Proceedings, agosto 1982.
Alta probabilidad de
impacto con sistemas de guiados láser, inercial, GPS, etc.
Operaciones de
descarga sobre la costa desde el buque.
Esta unidad había
estado efectuando ejercitaciones en Noruega, con un clima similar al de Patagonia;
se desconoce si fue casualidad o respondió a información de inteligencia que aconsejó
esta preparación. Este adiestramiento era típico de la guerra fría para los
Royal Marines, pues era en esa área (Noruega) donde tenían planificado operar.
Muchos buques
debieron reacomodar su carga en navegación o en Ascensión.
Esta acción
contribuiría a demostrar que Gran Bretaña tuvo información previa de la operación
Rosario.
Teniente Cnel. Ivar Hellberg - Royal Marines.
Comodoro Michael
Clapp - Royal Navy.
Del grupo del Mayor
Rico (Fuerzas especiales).
Retaguardia del
dispositivo defensivo.
Tow, Repair and Logistic Area.
No se conoce qué
buques fueron seleccionados
. Esta brigada era de
infantería de ejército. Sus unidades de infantería eran: 2do Batallón de Guardias
Escoceses, 1er Batallón de Guardias Galeses y 1er Batallón de Fusileros Gurkas;
a su arribo se les transfirió el 3er batallón de Paracaidistas (también de
ejército), que inicialmente estaba agregado a la 3ra Brigada de Comandos de los
Royal Marines. particular para
los cañones de 155 mm Sofman del Ejército Argentino que fueron enviados a Puerto
Argentino después del comienzo de las acciones.
El Ejército Argentino
no estaba adiestrado para combate nocturno y en el terreno se le proveyeron los
visores nocturnos. La artillería británica contaba con un sistema infrarrojo
que de noche seleccionaba blancos con alta eficacia. Ésta y otras razones
hicieron que las tablas de cómputo diario del Estado Mayor del Quinto Cuerpo
que se usaban para el avance no se ajustaran a la realidad.
La presencia en esa
zona del submarino ARA San Luis hubiese sido positiva si hubiesen funcionado
sus torpedos SST 4.