viernes, 18 de febrero de 2011

EL DÍA EN QUE LONDRES PENSÓ EN DEVOLVER LAS MALVINAS



Fue en enero de 1968 Así lo confirman dos cartas secretas de diplomáticos británicos desclasificadas ayer.

Por Ana Gerschenson.

Dos cartas secretas de la diplomacia británica desclasificadas ayer en Londres confirman que Gran Bretaña estuvo a punto de devolver las islas Malvinas a la Argentina en 1968. En la primera, fechada en enero de ese año, sir Paul Gore-Booth, un alto funcionario del Foreign Office, le escribió entusiasta al secretario privado de la reina Isabel II, el Teniente Coronel sir Martin Charteris, para decirle que las negociaciones argentino-británicas por las islas estaban progresando. Por eso, sir Gore-Booth también le sugirió al secretario de la reina la conveniencia de que la soberana británica visitara la Argentina durante la gira por América latina planificada en su agenda de ese año. A pesar de que la disputa sobre las islas Falkland (Malvinas) aún no se ha solucionado, hemos logrado progresos en los últimos seis meses y hay bastantes esperanzas de que para otoño ya no será motivo de irritación, fueron las palabras que escribió sir Gore-Booth.

Poco después, otro alto funcionario del ministerio para el Commonwealth (comunidad británica de naciones), le reafirmó en otra misiva desclasificada ayer que Londres se encontraba en la recta final de la negociación con Buenos Aires. Tanto, que reveló la existencia de un memorándum de entendimiento que ambos gobiernos habían elaborado como broche de un acuerdo. ese entendimiento, adelantaba el funcionario sin demasiada preocupación, iba a ser recibido de forma muy crítica en el archipiélago por parte de los kelpers. De allí que le aconsejara a sir Gore Booth que en realidad, para evitar problemas, sería mejor retrasar cualquier posible visita, en el futuro inmediato, de la reina Isabel a la Argentina por lo menos un año o dos.

El funcionario de la Cancillería inglesa razonó: No podemos evitar pensar que podrían ahorrarse problemas y situaciones incómodas para la reina si la visita a la Argentina pudiera ser dilatada hasta que se consolide nuestra política actual sobre las islas. La desclasificación de estas dos cartas prueba la disposición británica a negociar la soberanía de las islas hasta poco antes de la guerra de 1982.

Estas cartas confirman este acercamiento que ya había revelado, después del conflicto, por el ex embajador argentino en Londres, Brigadier de la Fuerza Aérea Eduardo McLoughlin, en declaraciones periodísticas. El militar aseguraba que el entendimiento establecía que el gobierno del Reino Unido reconocería la soberanía argentina sobre las islas Malvinas a partir de la fecha a ser acordada. Y establecía que el proceso debía hacerse después de los cuatro años y antes de los diez.

A fines de 1968, el secretario británico lord Chalfont cruzó el Atlántico para visitar Buenos Aires y Malvinas. Y ya en las islas, les sugirió a los kelpers que la mejor opción para su futuro sería aceptar el traspaso de soberanía a la Argentina.

Los malvineses recuerdan esa época de gobierno laborista como una de las peores pesadillas de su historia. Todo esto después de que, en 1965, las Naciones Unidas instaron a ambas partes, a través de la histórica resolución número 2.065, a abrir negociaciones por la soberanía de las islas. Pero esa no sería la última vez que los británicos aceptarían negociar algún tipo de acuerdo por el archipiélago. En los años 70 una comisión parlamentaria inglesa presidida por Lord Shackleton estudió durante varios años la situación geopolítica de las islas. El informe revelaba que el potencial económico de Malvinas incluía importantes reservas ictícolas, de petróleo y gas natural. Pero la conclusión era nítida: esas riquezas no serían aprovechadas sin la cooperación de la Argentina. Y había que llegar a un acuerdo con Buenos Aires cuanto antes. Con la llegada de la primer ministro conservadora Margareth Thatcher a Downing Street, Londres reavivó la conciliación diplomática. En 1980, el subsecretario de Estado británico, Nicholas Ridley, realizó una propuesta de retroarriendo o leaseback, que permitiría a nuestro país administrar las Malvinas. Pero la dictadura militar de entonces consideró la fórmula lisa y llanamente inaceptable.

La guerra de 1982 apiló en las sombras las cartas y otros documentos que demostraban la voluntad inglesa de deshacerse de las Malvinas, aunque en el mediano plazo y con condiciones. El gobierno británico reclasificó, días después del desembarco argentino en las islas, todos los antecedentes jurídicos de Malvinas y, en algunos casos, dispuso la confidencialidad de los archivos hasta el año 2020. Esto se hizo porque especialistas consultados por las autoridades inglesas sostenían que los títulos británicos sobre las islas no son sólidos como para exponer ante un hipotético arbitraje.

INFORME: MARIA LAURA AVIGNOLO CORRESPONSAL EN LONDRES.

Fuente: http://clarin.com. Publicado el 23 de marzo de 2000

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