sábado, 19 de febrero de 2011

MALVINAS, LA GUERRA CONTADA POR SUS PROTAGONISTAS

Por Laura Acebal

El 12 de agosto de 2010, en el salón auditorio de la Universidad de Belgrano, Oscar Doria ex-combatiente de Malvinas, presentó junto a Emilio Duca, el libro “Viaje al centro de la guerra, Malvinas en primera persona”. El lugar fue el marco propicio para el encuentro de veteranos de guerra, amigos, familiares y público en general y Doria aprovechó la ocasión para contar parte de las experiencias vividas durante el conflicto en el Atlántico Sur.

Había mucha expectativa acerca de este hombre quien una vez vuelto de la guerra y en el afán de cortar con toda su historia anterior, decidió alejarse del país y afianzarse en España, más precisamente en las Islas Canarias. Muchos de los asistentes habíamos mantenido charlas telefónicas con él, hablándonos sobre su libro. Sin siquiera conocerlo, habíamos participado de su proyecto.

El encuentro estuvo lleno de sorpresas. Los asistentes sintieron cada momento como propio, sufrieron y se emocionaron. Su apretada exposición, una síntesis de lo que leeríamos en su libro, no fue un revisionismo crítico. Estaba enmarcado en una secuencia de emociones, llenas de amor por su Patria y el orgullo de haber sido un combatiente, sin reproches ni reclamos. Sus días de zozobra y desasosiego no minaron su convicción de cumplir con su deber, aún cuando en esas tierras dejó para siempre la inocencia y parte de su juventud.

El libro fue publicado por Ediciones Argentinidad, dentro de la Colección Malvinas, y de la mano de Duca, se respetó la historia sin afectar para nada las vivencias de su protagonista.

“Señor Brigadier, misión cumplida, hemos llevado la carga a Malvinas”

Con estas palabras dichas con gran emoción al Brigadier Mayor.(R) Héctor Luis Destri, ex-Jefe de la BAM Malvinas, presente en la sala, Doria dio por finalizada su charla. Previamente había contado al auditorio su experiencia desde el principio, cuando se encontraba destinado en el Área Material Quilmes y fue designado para llevar una carga logística a Malvinas. Nos habló de las vicisitudes por las que tuvo que pasar para cumplir su objetivo y sobre todo, por no haber tenido la jerarquía militar ni la experiencia, para sortear los inconvenientes que le tocó vivir. A la sazón, cuando partió a Malvinas, era un Cabo recién egresado con tres meses de antigüedad.

Su relato no fue un detalle cronológico de hechos. Cada día fue narrado por él, como si no hubieran pasado veintiocho años de la gesta de Malvinas. A través de sus palabras, Doria hizo un breve recorrido por lo vivido en Malvinas. Contó lo sucedido el 01 de mayo en Darwin, cuando fueron atacados con bombas de 500 kilos, nos habló de la urgencia del momento, del dolor por los muertos y heridos. Asimismo contó al auditorio del valor de la tripulación del helicóptero de rescate Chinook, cuando realizaron el primer transporte aeromédico de la Fuerza Aérea para evacuar a los heridos.

Y como si todo esto hubiera sido poco, dentro de la sala, sentado junto a los asistentes, se encontraba el piloto de la máquina a que hacía referencia, el Comodoro Brower de Koning. Doria convocó en ese momento al piloto para darse un abrazo con los rescatados, el Suboficial Mayor Zaguirre y el Suboficial Principal (R) Gatica, quienes también se hallaban presentes.

Posteriormente, el autor de “Viaje al centro de la guerra” regaló a Ricardo González Ávalos, unos binoculares que los ingleses le devolvieron cuando estuvo prisionero. Los mismos, fueron testigo de vivencias y desoladoras caminatas y por 28 años estuvieron en poder de Doria. Entendió, que ese era el momento de confiárselo a su camarada por otros “28 años más”.

Finalmente, entregó a Emilio Duca, coautor del libro, tierra de una sepultura de Malvinas como legado a su fervor por la gesta y expresó además su agradecimiento, a las autoridades de la Universidad de Belgrano a través del Señor Jorge Colombres Mármol, Director de Relaciones Institucionales, quienes nunca olvidaron la causa.

El nacimiento del libro

Emilio Carlos Duca, coautor de la obra, fue el otro protagonista del encuentro. Contó al auditorio la experiencia de trabajar con Doria y cómo fue escrito el libro, ya que los unían sólo conversaciones vía Internet, “nunca el protagonista y el redactor estuvieron juntos, mano a mano con un grabador de por medio”.

Posteriormente, realizó varios agradecimientos, el más importante, a los ex-combatientes de Malvinas por su participación en la gesta histórica más importante de nuestro país del siglo XX, aquellos que, “sin cuestionar órdenes, sin preguntarse porque estaban allí, sin intereses políticos ni personales, defendieron y salvaron el honor nacional”.

El prólogo de la obra fue realizado por el Brigadier Luis G. Castellanos” quien fuera el Comandante Aéreo del Teatro de Operaciones de Malvinas de la Fuerza Aérea Argentina y la presentación del mismo en la Universidad de Belgrano estuvo a cargo del Comodoro (R) Oscar Aranda Durañona, ex- combatiente de Malvinas y actual Director de Estudios Históricos de la Fuerza Aérea. En sus emotivas palabras, éste último destacó su relación con los narradores, explicando incluso algunas de las situaciones vividas por Doria. También opinó sobre la obra manifestando que es “el encuentro con el propio yo que se produce, cuando el hombre enfrenta una situación traumática como la guerra”, resaltando el trabajo de Emilio Duca, quién logró volcar en palabras la descripción de Doria, de sus sentimientos y de sus emociones, con lenguaje coloquial y ameno pero además, con lograda exactitud,...“todas vivencias desgarradoras que desnudan la fragilidad y la grandeza del hombre”.

“Viaje al centro de la Guerra”

El libro de Doria, es un relato apasionado de un hom¬bre que vivió situaciones difíciles desde su partida hasta su regreso. Al leer su obra da la sensación que desde su nuevo lugar, lejos del país, pudo “mirar y aprehender” su propia historia, con la perspectiva de un observador.

Al comienzo, habla de la partida de su Quilmes añorado, que resultaba a todas luces “su lugar”. El destino quiso que fuera él y no otro, quien partiera a la guerra, a pesar de sus miedos y la congoja de alejarse de sus seres queridos. Sintió que debía ir, debatiéndose entre la lucha del espíritu aventurero propio de su edad y la enorme responsabilidad asumida. A partir de allí, narra desde los sentimientos sus experiencias, el viaje en el Formosa lejos de sus camaradas, deteniéndose en la descripción del paisaje acogedor de la última imagen de Buenos Aires, que se iba transformando en una escenografía casi hostil, de frío, humedad y cansancio. Relata las vicisitudes relacionadas con la descarga de la logística a su llegada a Puerto Argentino, la búsqueda de sus camaradas de arma y la soledad de los primeros días, para entrar definitivamente en la realidad de la guerra, ese 01 de mayo.

En los capítulos siguientes habla de su experiencia en el puesto de observación, el M1 o el Mike 5 situado en el cerro Bombilla al noreste de Puerto Argentino, lugar donde tiene un encuentro con el enemigo. El lector no puede menos que situarse junto al narrador dentro de la escena, siente sus miedos, la oscuridad, el hambre y la zozobra y lo obli¬ga a permanecer expectante y atrapado en el relato. Finalmente, realiza una crónica de su experiencia como prisionero, la estadía en el campo de concentración, y el doloroso momento del entierro de sus compatriotas.

Ese capítulo, “Cuerpos y almas”, refleja la solidaridad en el dolor frente a la muerte de ambos contrincantes, llenando al lector de una profunda tristeza, pero a su vez entendiendo que Doria con su narración, les rinde un merecido y humilde homenaje.

En la última parte, describe el retorno a Buenos Aires y cómo esos hombres “devueltos a la vida”, estuvieron inmersos en la tristeza por la derrota. Casi inmediatamente nos cuenta la emoción del reencuentro con sus familiares que amortiguó en parte ese dolor.

El libro de Oscar Walter Doria refleja la historia de muchos combatientes, que con un enorme amor por su Patria dieron todo de sí. Fueron héroes sin triunfo pero con gloria, héroes al fin.

“Viaje al centro de la guerra”, es un grito desesperado a un país, a su pueblo, a su gente, para que nunca los olviden


“La patria tiene orgullo de sus soldados muertos, es verdad
“La patria tiene orgullo de sus soldados muertos, es verdad
y el mismo orgullo tiene por las vidas que volvieron del frente, en silencio”...
...Victoria significa tener el heroísmo de ir a defender una bandera
es quedarse en las redes de la tierra o volver en silencio con el deber cumplido,
morir o estar dispuestos a inmolar nuestra vida por el honor sagrado de la Patria...
...victoria en las órbitas vacías de los ojos sin vida
victoria en las alas de mercurio creciendo de las piernas amputadas
victoria en las rojas cicatrices abiertas en combate,
victoria fue el regreso silencioso que no tuvo laureles en la frente...
... La victoria no estuvo en el palmo de tierra que no pudimos dar a nuestros hijos
la victoria está en la piel de los valientes...

Extracto del poema Oda a la Victoria de Alicia Dinorah Cabral.



De izquierda a derecha. Suboficial Mayor José Zaguirre, Brigadier Mayor (R) Héctor L. Destri, Oscar W. Doria, Comodoro (R) Roberto Mela y Brigadier (R) Jorge F. Martínez.

Fuente: http://www.aeroespacio.com.ar

No hay comentarios: