10 de mayo de 2020

MALVINAS: EL DOCUMENTO SECRETO DEL COMANDANTE DEL TOAS SOBRE EL PLAN DE ATAQUE INGLÉS QUE LA JUNTA IGNORÓ


El entusiasmo de los dirigentes políticos. La expropiación de bienes británicos. La visita secreta de “Dick” Walters a Buenos Aires y Chile. Y el informe confidencial con las advertencias del Almirante Lombardo, cabeza del Teatro de Operaciones, que Galtieri, Anaya y Lami Dozo no tuvieron en cuenta

Por Juan Bautista "Tata" Yofre

La Junta Militar: el presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri, el almirante Carlos Isaac Anaya y el brigadier general Basilio Lami Dozo.
La Junta Militar: el presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri, el Almirante Carlos Isaac Anaya y el Brigadier General Basilio Lami Dozo.

El 11 de mayo a las 10 horas los más altos jefes de las Fuerzas Armadas se reunieron en la sede del Estado Mayor Conjunto. No faltó nadie, estaban los que integraban el Comité Militar (COMIL) y los tres miembros de la Junta Militar: el presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri, el Almirante Carlos Isaac Anaya y el Brigadier General Basilio Lami Dozo.

Para ese entonces ya se habían producido los primeros escarceos castrenses y, como dato lamentable, había sido hundido el crucero ARA General Belgrano. En el campo diplomático la mediación de los Estados Unidos había terminado en un gran fracaso; la propuesta del mandatario peruano Fernando Belaunde Terry tampoco había avanzado; la iniciativa del Secretario General de las Naciones Unidas se encontraba empantanada y las tenues iniciativas de paz de Canadá y España habían sido desechadas.

Entre los diferentes temas que se analizaron durante el cónclave hay que destacar que los tres comandantes decidieron hacer “un censo o relevamiento de empresas, compañías, entidades financieras, establecimientos de propiedad británica (capitales británicos) para estructurar un sistema que posibilitara el bloqueo de fondos, títulos y demás bienes de esa procedencia, para materializarlo en caso de necesidad nacional.”

El canciller Nicanor Costa Méndez, que ingresó más tarde, informó que había recibido sugerencias de dirigentes políticos (no identificados) que aconsejaban convocar a representantes de los partidos políticos para consultarlos antes de firmar o acordar términos de negociación. A estas sugerencias también unieron expresiones de solidaridad y apoyo. La Memoria de la Junta Militar dejó asentado, también, que el canciller “apreció que Gran Bretaña intentaría una ofensiva militar significativa…”. Como manteniendo un hilo de esperanza en la batalla diplomática, en la reunión del COMIL se analizó “la alternativa de que la solución diplomática llegará recién después de producirse los enfrentamientos militares serios, por lo que se imponía la preparación a la opinión pública argentina al respecto.”

El canciller Nicanor Costa Méndez (Víctor Bugge)
El canciller Nicanor Costa Méndez (Víctor Bugge)

Al día siguiente, miércoles 12 de mayo, en la Casa Rosada, Galtieri presidió una reunión del gabinete presidencial, mientras los dos periódicos argentinos más importantes titulaban: “Lenta y ardua negociación en las Naciones Unidas” y “Obstáculos en la gestión de Pérez de Cuéllar”. Según relató el Secretario de Hacienda, Manuel Solanet, abrió la reunión el Presidente de facto: “Se está llegando al momento de mayor confrontación de voluntades. No habrá imposición total de una voluntad. El resultado no será diez a cero, eso es imposible ni de uno ni de otro lado. No habrá aniquilamiento. Luego de un gran enfrentamiento bélico, aún mayor que el que hoy tenemos, se alcanzará una solución negociada”.

Luego Costa Méndez expuso sobre las negociaciones que se desarrollaban en las Naciones Unidas. El canciller explicó la agenda propuesta por Pérez de Cuéllar e informó que en la mayoría de sus condiciones no existía ningún acuerdo. Finalmente, comentó: “Anoche Enrique Ros (que había reemplazado a Eduardo Roca en la Representación ante las ONU) estaba pesimista”. Luego, Galtieri cerró la reunión pidiendo que se analizara la confiscación de todos los bienes muebles e inmuebles de propiedad británica en la Argentina.

Flotaba, en la Sala de Situación de Casa Rosada, “la sensación de que tanto el Presidente como el canciller sobreestimaban las posibilidades argentinas en el plano militar y, consiguientemente, en el diplomático”, opinó posteriormente Manuel Solanet en su poco conocido, pero no menos importante, libro Notas sobre la guerra de Malvinas.

La Memoria de la Junta Militar no contradice a Solanet pero agrega más detalles. Galtieri inició la reunión informando que “estamos llegando al momento de mayor confrontación de las voluntades de ambos países. En esta confrontación el uso de los medios con la suma de voluntades, es lo que va a dar resultados. Esto terminará con enfrentamiento bélico y, a caballo de ese enfrentamiento, vendrá la solución negociada. La Argentina lleva ventajas: estamos en propio territorio y defendemos una causa que consideramos justa en este siglo. Por otro lado, tenemos la desventaja de tener un poder militar inferior en la zona de operaciones en algunos aspectos. Sintetizando: Estamos alcanzando la mayor temperatura en el conflicto. Se tiene que producir el violento enfrentamiento previsto. Existe firme decisión de afrontar ese enfrentamiento ya que fue debidamente razonado. En el campo diplomático, con las tensiones propias seguiremos dentro de la órbita de las Naciones Unidas.”

Todo esto se afirmaba a tan solo 10 días de la batalla del Estrecho San Carlos, cuando las tropas terrestres británicas lanzaron la Operación Sutton, una maniobra militar dentro de la Operación Corporate (ocupación inglesa de las islas). A pesar del masivo ataque aéreo argentino pudieron establecer una cabeza de playa.

En una de sus primeras acciones, comandos del Batallón 601 abordan varios helicópteros para actuar en el estrecho de San Carlos. Con el misil tierra-aire Blow Pipe derribaron algunos Harrier y helicópteros ingleses (Foto: Eduardo Farré)
En una de sus primeras acciones, comandos del Batallón 601 abordan varios helicópteros para actuar en el estrecho de San Carlos. Con el misil tierra-aire Blow Pipe derribaron algunos Harrier y helicópteros ingleses (Foto: Eduardo Farré)

Mientras se realizaba la reunión de gabinete en la Casa de Gobierno, sobre el mediodía, casi en las puertas de la Cancillería, fueron secuestrados cuatro periodistas: tres británicos (dejados en Lujan) y un norteamericano del Canal 15 de Nueva York (liberado en el Rosedal). Todos fueron abandonados desnudos pocas horas más tarde. No faltaron las explicaciones, ridículas, intentando disminuir los daños a la alicaída imagen del gobierno en el exterior: “A los periodistas se los levantó la Armada para endurecer a Galtieri, derrumbando su imagen externa”. Un comisario que se presentó en la confitería Florida Garden intentó explicar que los periodistas ingleses pueden haber sido secuestrados por el servicio de inteligencia británico. No falto un jefe militar que le echó la culpa a la CIA americana (así fue asentado en el Informe de los tres comandantes al final de la guerra).

Como acompasando los diálogos en la Sala de Situación en la Casa de Gobierno, el ex canciller Mario Amadeo, viejo maestro de Costa Méndez en el áulico Ateneo de la República, expresó: “Algo muy elemental dice que para tener éxito la fuerza de ataque tiene que ser más fuerte y numerosa que la defensa. Según se dice, los ingleses traerán dos o tres mil hombres de desembarco, una cifra inferior a los efectivos argentinos que habría en Malvinas. Por eso los términos de aquella ecuación están invertidos, y las posiciones nos favorecen”. (revista Somos, Año 6, 291).

Horas más tarde, a las 23 horas del 13 de mayo, el comandante de la Brigada de Infantería de Corrientes, General Ricardo Norberto Flouret, comentó a sus amigos la última visita realizada por el General Antonio Vaquero, jefe del Estado Mayor del Ejército, a las tropas en el Sur. “Le dije que no quería hacer el ridículo, ni provocar una carnicería. Que había que transitar la franja del medio. Vaquero dijo conocer que había problemas internos en la Junta Militar.”

Encabezado del informe de Vernon Walters sobre su encuentro con Augusto Pinochet
Encabezado del informe de Vernon Walters sobre su encuentro con Augusto Pinochet

Mientras buscaban espías donde no los había, con el paso de las horas, trascendieron detalles de la visita secreta a Buenos Aires en la segunda semana de mayo, del ex subdirector de la CIA y embajador itinerante Vernon “Dick” Walters. Según los mismos, Walters se entrevistó separadamente con los miembros de la Junta Militar. Durante sus encuentros, el funcionario norteamericano intentó convencer a los argentinos de la necesidad de continuar negociando. Además, anidaba en las cabezas del gobierno de Washington, algo que con alguna frecuencia había dicho Galtieri en la intimidad: que si la situación lo forzaba pediría ayuda a los soviéticos y los cubanos.

En otras palabras, era la teoría de “romper el cerco”. Se le adjudicaba a Galtieri haberle dicho a Alexander Haig que “el primer deber de cualquier militar, acorralado, es romper el cerco, y la Argentina no dudará en dar ese paso”. “Era importante tratar de disuadirlo de esta acción, si es que la estaba contemplando seriamente”, comentó años más tarde Haig. El Almirante Anaya por su parte fue más contundente: “No importa lo que suceda; nunca, repito, nunca volvería hacia la Unión Soviética. Traicionaría todos los sentimientos que mantuve durante toda mi vida”. Una vez en Washington, Walters calificó al gobierno de Galtieri como “el más pro-occidental de todos los tiempos”.

Después de pasar por Buenos Aires, Vernon Walters viajó a Santiago de Chile para encontrarse con el presidente Augusto Pinochet Ugarte. La cita se realizó el 13 de mayo de 1982 y posteriormente envió a Washington un “Memorando de la Conversación”: “El presidente me dijo que está muy preocupado por la situación de Malvinas. De todas maneras, hay una sola cosa que nos aseguró, Chile no va a tomar ventaja de los problemas de la Argentina. Él piensa que los argentinos se metieron solos en este problema por culpa de su imprudencia y agresividad. Él sospecha que, si no hubiesen atacado las Malvinas, hubiesen atacado las islas del canal de Beagle. Igualmente, Pinochet ha tomado una posición moderada en este tema.” Lo asegurado por Pinochet no era cierto porque Chile abrió su territorio a los aviones británicos que controlaban los movimientos de las Fuerzas Armadas argentinas.

Galtieri y Alexander Haig (Foto Víctor Bugge)
Galtieri y Alexander Haig (Foto Víctor Bugge)

Más adelante, Walters informó: “Pinochet me preguntó qué había estado haciendo en la Argentina, le conteste que no había ido ahí a negociar. Las negociaciones todavía están en manos del secretario de las Naciones Unidas llamado Pérez de Cuéllar. Fui a la Argentina a ver a la Junta con la esperanza de preservar las relaciones de la Argentina y los Estados Unidos después del incidente Malvinas. Le conté que había estado con todos los integrantes de la Junta y cada uno de ellos me dio su palabra de honor que no recibirían ayuda soviética. Pinochet se mostró incrédulo con respecto a esto. Él piensa que pueden recibir ayuda encubierta a través de un tercero como Cuba o Perú.”

El viernes 14, fuera del foco de atención del periodismo, se realizó una reunión secreta en Puerto Belgrano, en un saloncito pegado al despacho del Vicealmirante Juan José Lombardo, Comandante del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (COATLANSUR) que tuvo como protagonistas a los Contralmirantes Gualter Allara, comandante de la Flota de Mar; Carlos García Boll, comandante de la Aviación Naval y Carlos Busser, comandante de la Infantería de Marina. Todos los presentes habían tenido una participación directa en la Operación Rosario.

Durante el conclave los tres Contralmirantes expusieron sus puntos de vista e hicieron previsiones poco optimistas sobre el futuro, si los efectivos de la Task Force desembarcaran en las islas. Lombardo (que también retenía el cargo de comandante de Operaciones Navales, tercero en la jerarquía de la Armada) se limitó a escuchar. Luego de un largo rato los tres subordinados se retiraron con la impresión de que sus opiniones no habían logrado ser tomadas en cuenta.

Juan José Lombardo, Comandante del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur
Juan José Lombardo, Comandante del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur

El lunes 17 de mayo, los contralmirantes Allara, Busser y García Boll volvieron a ser convocados por Lombardo y, en esa oportunidad, les leyó un documento de 5 carillas. Cuando finalizó, el Almirante Lombardo pregunto en voz alta: “¿Hay objeciones?”. Ninguno de los presentes dijo nada. Quizá alguno podía haber esbozado alguna cuestión, ajustado otra visión, aportado otros puntos, pero escaseaba el tiempo para ocuparse de los mismos. Los tres salieron juntos del austero despacho naval y una vez afuera se escuchó decir al Contralmirante Allara: “Con esto Lombardo se salva para la historia.” Quizá una frase que tomada a la ligera daba pie a una conducta individualista, pero viniendo del Comandante del Teatro de Operaciones Atlántico Sur era un llamado de atención muy serio que no fue tomado en cuenta por sus superiores.

El documento de 5 fojas firmado por Lombardo está fechado el sábado 15, y está dirigido al Comité Militar (los integrantes de la Junta Militar más el jefe del Estado Mayor Conjunto) con carácter de “Secreto” -“S”/82 Letra COOP, IM4- y lleva como título “Elevar Apreciación”. Éste documento inédito, curiosamente, nunca fue tomado en cuenta por los historiadores.

El primer punto, titulado “Apreciación de los hechos acaecidos” describe los primeros pasos con la “ocupación de las Islas (que) fue realizada de acuerdo a los planes establecidos, con muy pocas bajas y pudiendo alcanzarse todos los objetivos. Ello creó una sensación de seguridad en las propias capacidades tanto a las fuerzas propias como al público en general.”

Tras sobrevolar la reacción británica en trece líneas, el punto 1.3., señala que “la primera acción inglesa importante del día 1º de mayo pareció ser un intento de invasión que fuera exitosamente rechazado por las fuerzas propias. Se apreciaron serias bajas en la acción enemiga tanto por el fuego AA (Artillería Antiaérea), como por la acción de los propios medios aéreos. La apreciación actual de este Comandante de Teatro es que tal intento de invasión no existió. Sino que fue una demostración, realizada con propósito intimidatorio, de sondeo de nuestras capacidades y de práctica general para la fuerza enemiga. Esta apreciación se basa en: El enemigo ha demostrado en todas sus acciones anteriores y posteriores actuar con suma prudencia, con gran masa de efectivos y con buen nivel profesional. Si hubiese sido un intento real de invasión ninguna de estas características estaría cumplidas […] En resumen, esta supuesta invasión rechazada y las supuestas importantes pérdidas infringidas al enemigo, reafirmaron nuestro optimismo y los medios masivos de difusión enfervorizaron al público que vio un fácil triunfo argentino y una gran capacidad de nuestras fuerzas.”

Último párrafo y firma del informe del almirante Juan José Lombardo a la Junta Militar
Último párrafo y firma del informe del almirante Juan José Lombardo a la Junta Militar

En el punto 1.4 se dice: “El enemigo replegó sus fuerzas, continuó recibiendo refuerzos y completando sus medios y posiblemente estudiando y evaluando los modos de acción. Es lógico que esta fuerza que había zarpado con urgencia, necesitara un período de análisis y evaluación en el área de operaciones, organizar las fuerzas que se le iban incorporando y además recibir las directivas políticas para la acción. Así pasaron los días 2 al 4 de mayo sin acciones. Se produce casi simultáneamente el hundimiento del Crucero Belgrano y el ataque al Aviso Sobral. Ambos hechos muestran al mismo tiempo una capacidad para la acción y una moderación en los efectos buscados. Se hundió al Belgrano, pero no a los dos Destructores que lo acompañaban [...] El muy exitoso ataque el Destructor Sheffield permitió a las fuerzas propias y al público aceptar los hechos anteriores. Estos se convirtieron así no en un signo de debilidad sino en un estímulo al espíritu de lucha. El enemigo nos atacó e hirió, pero supimos y pudimos vengar nuestros muertos.”

El punto 1.5 posa la mirada naval en la fuerza de submarinos: “La evidencia del peligro de los submarinos nucleares sumado a la extensión de la zona de exclusión y de la voluntad enemiga de aplicar su capacidad de acción, hizo replegar nuestras fuerzas de superficie. En las sucesivas etapas de este repliegue se han tenido evidencias ciertas de la presencia próxima de submarinos enemigos listos a actuar de salirse a aguar profundas.”

A continuación, el párrafo 1.6 observa que “nuestros submarinos han tenido evidencias del mal desempeño de los torpedos propios. Las oportunidades en que se concretaron ataques se vieron así frustradas, lo que anula esta arma por el momento.”

La severidad anterior también atañe a la aviación naval en el punto 1.7: “Existen evidencias y otros síntomas del mal desempeño de las bombas utilizadas en ataques aéreos de nuestros aviones. La capacidad de producir daños mediante ataque aéreo a fuerzas navales se evidencia como muy baja pese al elevado costo. Los aviones Súper Etendard no tienen capacidad logística para acciones sucesivas.”

“El ataque hoy sábado 15, se afirma en el punto 1.8, a la pista aeronaval hasta entonces indetectada demuestra que se ha procedido a un relevamiento aéreo de las instalaciones con medios apropiados. Se realizó una operación nocturna con desembarco de spotters (observadores fotográficos), ataque con helicópteros y retirada sin bajas”. Después de tratar sobre las dificultades del aprovisionamiento a los medios argentinos en las islas, el párrafo 1.12 es otro llamado de atención al Comité Militar, con sede en Buenos Aires: “Los daños que hasta el presente se han infligido al enemigo son de difícil apreciación. No obstante, la carencia de evidencias ciertas de bajas, excepto de un avión Harrier y del hundimiento del Sheffield, hacen pensar que las apreciaciones iniciales fueron optimistas. No obstante, ello son las que han quedado en el ánimo popular y de gran parte de la propia Fuerza.”

El documento secreto de Lombardo fue ignorado por los altos mandos (Víctor Bugge)
El documento secreto de Lombardo fue ignorado por los altos mandos (Víctor Bugge)

A continuación, bajo el título “Análisis de las capacidades retenidas del enemigo”, Lombardo formula su visión teniendo en cuenta escenarios políticos. “Este Comando, sostiene, no tiene una apreciación clara de la urgencia política del enemigo en definir la situación. No obstante, está claro que ya ha soportado, sin inconvenientes, una duración del conflicto de 45 días. También es un hecho que hay fuerzas aun en etapa de implementación y traslado lo que indicaría una posibilidad de prolongación de las operaciones. Los medios de apoyo logístico movilizados son de una importancia tal que implica una gran voluntad y capacidad de persistencia”.

El apoyo electoral logrado a la política de fuerza parecería permitir al gobierno británico una buena libertad de acción, en particular mientras no se sufran bajas importantes [...] El siguiente punto 2 culmina con la siguiente observación: “Solo en el caso de necesitar una definición acelerada se intentará un ataque a la zona de Puerto Argentino cuando nuestra propia capacidad de acción esté muy disminuida.” Luego advierte que “se debe mantener una muy actualizada estimación de nuestra situación militar tanto en el archipiélago como en el teatro y continente para evaluar correctamente la propia capacidad de negociación. Para ello el Comité Militar debe mantener la situación de este Teatro, del Comando Aéreo Estratégico y de la Reserva Militar.”

A continuación, el punto 3.2 es otro llamado de atención para las más altas autoridades militares: “Se debe llevar una acción psicológica que destaque la seriedad del compromiso asumido, la magnitud de las fuerzas en oposición, las pérdidas materiales y humanas previsibles y que inexorablemente el conflicto deberá resolverse mediante una solución negociada. Esta acción se debiera iniciar a la mayor brevedad a fin de lograr que se atempere el actual sentido triunfalista de algunas manifestaciones que harán más difícil la aceptación por las propias fuerzas y por el público en general, de los sacrificios de la acción militar y/o la aceptación de los términos de la negociación cualquiera ellos sean.”

El documento fue escrito el sábado 15 de mayo cuando Lombardo tenía sobre su mesa los matutinos que informaban sobre el “lento avance” en las negociaciones dentro de las Naciones Unidas y se daban a conocer las primeras estimaciones sobre los muertos, desaparecidos y heridos del Crucero Belgrano. Mientras, los diarios del día transcribían unas bravatas de Galtieri en las que sostenía que el pueblo está dispuesto a perder “cuatro o cuarenta mil argentinos más” y si es necesario mantener militarmente esta situación otros “seis meses o seis años” y reiteró que no va a “levantar la bandera blanca”.

Fuente: https://www.infobae.com

ATAQUE ANTISUBMARINO REALIZADO POR AERONAVES NAVALES EMBARCADAS EN EL PORTAAVIONES 25 DE MAYO


5 de Mayo 1982, ataque a blanco submarino 410

Por Enrique A Fortini (*)

Eran las ocho de la mañana del 5 de mayo de 1982, el lugar, la sala de “pilotos listos” de nuestro portaaviones en navegación por el Atlántico Sur; ultimábamos los detalles para volar otra de las tantas misiones antisubmarinas que se realizaban permanentemente desde a bordo para la defensa de nuestra Flota de Mar.

Observé las miradas entusiastas, animosas, de nuestros circunstanciales asesores, aquellos que debían decirnos algo y las de aquellos otros que con respeto y en silencio también aportaban con su presencia; éste era un gesto que me ligaba a mis afectos. Así quedamos habilitados para subir a la “cubierta de vuelo” especulando sobre las probabilidades que teníamos de convertir esta misión en una cacería exitosa, cazar al cazador por excelencia de los mares, el submarino, aquello del cazador cazado.

Qué emoción sentimos los marinos antisubmarinos ante la posibilidad de frustrarles dramáticamente la elaborada maniobra a los submarinistas, cuya característica es que ejercen la iniciativa en silencio, con sorpresa. Qué premio a la constancia, a la persistencia, a los esfuerzos de tantos otros marinos que trabajaron persuadidos de la necesidad de desarrollar esta capacidad, la capacidad aeronaval anti-submarina embarcada, diurna y nocturna. Ésta (conocida por nuestros primeros aviadores navales, argentinos que hace tiempo en el frente europeo acompañaron a las fuerzas aeronavales de los EEUU durante la Primera Guerra Mundial) constituye un verdadero lance entre el avión y el submarino, donde el aviador naval, ante todo conocedor del mar y de la actividad en un submarino, intenta pensar o suponer cómo el táctico submarinista está planificando su ataque; es evidente que nosotros nos desarrollamos profesionalmente conscientes de la gran responsabilidad que asumimos en cada vuelo tendiente a evitar el ataque submarino; certero y letal para las unidades navales, es evidente también que el convivir a bordo hora tras hora, día tras día, nos convierte a todos los integrantes de la escuadrilla en un apéndice adecuadamente motivado y fiel representante de las necesidades por todos compartidas.

Mientras tanto y como era mi costumbre, repasaba mentalmente las sensaciones vividas en mi anterior catapultaje, en la última misión que habíamos realizado la tarde del 2 de mayo, cuando acompañado por el Teniente de Navío Rafael “Yeti” Sgueglia y los Suboficiales Lencina y Paulinkas volamos el Tracker 2-AS-26. Esa misión nos brindó la satisfacción del deber cumplido en otra disciplina, la exploración antisuperficie, al poder confirmarle a nuestro Comandante, el Sr. Contraalmirante Walter Allara, embarcado con su Estado Mayor en el buque insignia, la posición del grupo del portaaviones inglés al que le presentamos batalla aquel inolvidable 1º de mayo. Ésta fue la última detección de la flota inglesa portaaviones vs. portaaviones, y la obtuvimos por sucesivas MAE (Medidas de Apoyo Electrónicas).

Consistía el procedimiento elegido en medir con un analizador de espectro de laboratorio las intensidades de las señales radioeléctricas que emitían los radares control aire de los ingleses. Estos radares pertenecían a los destructores de la clase 42, HMS Sheffield, HMS Coventry, Glasgow, Exeter… etc., buques escoltas para la defensa aérea de los grupos de portaaviones.

Volábamos hasta igualar la intensidad de las señales de los radares ingleses a la intensidad de los radares propios, pertenecientes a nuestros destructores ARA Hércules y/o ARA Santísima Trinidad de la misma clase, y así conociendo la distancia a los nuestros lográbamos deducir la distancia a ellos siempre a igual intensidad de señal.

Por supuesto que estábamos siendo controlados positivamente por nuestra fuerza y lógicamente, supongo, también identificados por la fuerza enemiga. Recordaba que en ese vuelo alcanzamos a visualizar por última vez a nuestro buque de búsqueda y salvamento el aviso ARA Alférez Sobral, que mantenía una navegación estable con rumbo Este. Evoco lo fácil que nos fue reconocerlo por su color gris naval y su pequeña silueta de remolcador oceánico, muy familiar en nuestra Armada por las múltiples tareas y servicios indispensables que siempre han realizado en pos de asegurar nuestra soberanía; ellos han dejado su recuerdo imborrable en la extensa y poco conocida historia naval argentina.

Personalmente no sabía de qué buque se trataba y tampoco que su Segundo Comandante era mi ex compañero y amigo el Teniente de Navío Sergio Bazán. Por otra parte, estoy convencido que el Grupo de Tareas inglés no aceptó el combate que le presentamos aquel 1º de mayo pues no iban a comprometerse en una batalla aeronaval y naval que resultara tal vez definitoria. No correrían el riesgo de enfrentar a las fuerzas más importantes del enemigo, consecuentemente continuaron con el cumplimiento del objetivo planificado que no era precisamente el de confrontarse contra una fuerza de portaaviones por primera vez en la historia desde la guerra del Pacífico, optando por maniobrar (la maniobra es una verdadera arma en el mar) aumentando la distancia y protegiéndose por sus submarinos nucleares, interponiéndolos entre ellos y nosotros gracias a su velocidad y a la información satelital diurna y nocturna que asumíamos que ya les proporcionaban los EEUU; todos sabíamos que nuestra oportunidad era efectivizar un ataque aeronaval mientras nos encontráramos en distancia para ello. Pero también en esta oportunidad, al detectarnos próximos, era lógico asumir una posible incursión de nuestras fuerzas de igual manera que lo habían hecho el 1º de mayo, y nosotros estábamos desapareciendo de sus pantallas radar justo en el área donde navegaba el ARA Alférez Sobral, cuya misión era ir al rescate de náufragos, en este caso dos pilotos de la Fuerza Aérea eyectados y perdidos el día anterior, sin saber que esa noche serían detectados por un helicóptero Sea King británico en función de explorador antisuperficie y posteriormente atacados por dos helicópteros Sea Linx misilísticos. Y así, cumpliendo con el alistamiento de nuestro Tracker y casi sin darnos cuenta, le informábamos al “jefe de cubierta de vuelo” que estábamos listos para ser catapultados iniciando la misión que sustancia estas líneas.

Tripulaciones intervinientes

A las 07:05 hs fue catapultado el avión antisubmarino de exploración y de búsqueda y rescate, Tracker S2E, 2-AS-23. Estos aviones, fabricados por la empresa Grumman de los EEUU en la década del cincuenta constituyeron nuestro pilar antisubmarino embarcado y también el embrión de los principales estudios, desarrollos y experiencias que la Aviación Naval requiere sobre todos los aspectos técnico-científicos propios de las características del mar que hacen a la guerra antisubmarina. Primero fueron los Tracker modelo S2A incorporados al portaaviones ARA Independencia en 1962 y luego al ARA 25 de mayo en 1970, y que fueron reemplazados por los más modernos S2E en 1978. Actualmente la Escuadrilla cuenta con estos mismos aviones S2E modificados en nuestros talleres a la versión S2T (Turbotracker); son tripulados por piloto, copiloto/oficial control de operaciones y por dos operadores de sensores correspondientes a los puestos Nº 3 y Nº 4. 

La tripulación del 2-AS-23 estaba integrada por mi compañero y amigo el Teniente de Navío Carlos “Charlie” Cal, comandante ASM (antisubmarino), tricenturión (haber efectuado más de trescientos enganches a bordo) y señalero (aviador naval que guía los aviones para los enganches a bordo), su copiloto era el Guardiamarina Gustavo “Gachi” Ferrari, el piloto más joven de la escuadrilla, el Suboficial Rodolfo Lencina y el Cabo Segundo Enzo Panaritti. Estaba configurado en versión explorador y tenía la misión de buscar al aviso ARA Alférez Sobral. Pero a las 07:43 hs, visualiza y detecta un contacto chico en latitud 44º20’(S) y longitud 64º40’ (W) y al dirigirse a investigarlo, “Charlie” alcanza a visualizar la estela del periscopio de un submarino yendo a inmersión con rumbo norte, a quien ataca lanzando un torpedo antisubmarino y se mantiene vigilante a la espera de la directiva de nuestro control, el portaaviones, quien le ordena continuar con la búsqueda del Sobral. Éste fue ubicado más tarde sobrevolado por un helicóptero de la Fuerza Aérea y navegando precariamente en procura del Puerto de Río Deseado con severas bajas y muy averiado.

A las 08:05 en respuesta a la detección del submarino realizada por “Charlie”, ordenan despegar al helicóptero antisubmarino de guardia, un SH-3 Sea King provisto con sonar ASQ-13A diseñado para operaciones activas, el 2-H-231, tripulado por los tocayos Iglesias, Osvaldo y Guillermo, “Tarzán” y “Oaki”, ambos Tenientes de Navío y comandantes antisubmarinos experimentados. Como operadores de sus sensores van el Teniente de Fragata García y los Suboficiales Ponce y Ramos.

El helicóptero estaba configurado en versión ASM (antisubmarina) y su misión fue destacarse para realizar todas las operaciones aéreas navales necesarias tendientes a la reobtención del contacto submarino del Tracker 2-AS-23. A las 08:47 hs despega otro helicóptero Sea King, con similar configuración, para completar la sección (unidad operativa básica) esta vez el 2-H-232, tripulado por el Capitán Norberto “Rufo” Barro, Comandante de la Escuadrilla, con el Teniente Antonio Urbano y lo hacen con la orden de apoyar las acciones del 2-H-231. Y a las 08:48 hs lo hacemos nosotros con el avión Tracker 2-AS-24, esta vez con el Teniente de Navío Carlos “Chingolo” Ferrer, también comandante antisubmarino como yo y un querido amigo, los Suboficiales Raimondo y Cufre como operadores 3 y 4, y fuimos enviados para continuar la explotación del contacto obtenido por el avión de “Charlie”, por supuesto, configurados en versión ASM (antisubmarina).

Principales sucesos de la operación antisubmarina

El helicóptero 2-H-231, de “Tarzán”, inicia su táctica antisubmarina acústica pasiva, desarrollada al efecto por la unidad a fin de avenirse a los requerimientos operativos impuestos para el Grupo de Tareas, arriando su sonar y efectuando los sucesivos saltos imprescindibles para cubrir el área elegida; estos tripulantes, dando una sobrada demostración de capacidad profesional operando en sección reactualizan con tácticas, procedimientos y planes aéreos en pasivo la posición del blanco llamado el “punto dato” a 09:10 hs, permitiendo así la prosecución de las acciones con todos los medios en la zona, dos helicópteros y un avión en latitud 44º27’(S) y longitud 64º19’(W).

El helicóptero 2-H-232 de “Rufo” se debe mantener en apoyo de las operaciones al presentársele inconvenientes con su sonar, pero manteniendo listos sus torpedos, cuestión que retiene en su posición al 2-H-231 y revaloriza la función del 2-AS-24; nosotros nos incorporamos sembrando 3 sonoboyas en una trayectoria Alfa, obtenemos rumor hidrofónico de una hélice en las tres sonoboyas lanzadas (estas sonoboyas tienen una línea sonar compuesta de 8 hidrófonos que transmiten a la aeronave todos los sonidos que captan del océano a diferentes profundidades a través de emisiones de baja potencia) y luego logramos, guiados por el helicóptero de “Tarzán” y “Oaki”, 9 contactos MAD (sigla en inglés correspondiente a Detector de Anomalías Magnéticas), que calificamos como de “no submarino” y que nos dibujan una derrota coherente con rumbo sur/sureste. Este instrumento, el MAD, se compensa en función a las líneas de fuerzas magnéticas terrestres y está diseñado para detectar cualquier alteración que a estas líneas produce algún otro elemento metálico, que no necesariamente pertenece a un submarino, ya que pueden ser los restos de un naufragio, una boya perdida, etc.

Estas señales magnéticas tienden a ser reducidas artificialmente por el hombre mediante las compensaciones Degaussing (tendientes a anular los efectos de los componentes magnéticos) a que son sometidas todas las naves en general y particularmente las de guerra; esto resulta una característica fundamental en los submarinos que se denomina su “firma magnética” que, como la huella digital, es original e identificatoria, ¿cómo sería en 1982 la “firma magnética” de un submarino clase Oberón considerando que uno de ellos, el HMS Onyx es el primero en la historia de las construcciones submarinas cuya cubierta y partes son de fibra de vidrio y aleaciones de plástico? Cada señal MAD va acompañada por el lanzamiento de una marca de humo que dibuja sucesivos puntos, una línea sobre el mar, que es la que está navegando ese elemento submarino en inmersión (como se visualiza en la obra del pintor aeronáutico Carlos A. García).

Es entonces que llegamos de esta manera a cumplir con los criterios de ataque que establece la doctrina; estos criterios son necesarios y obligatorios para habilitar el lanzamiento de las armas. “Chingolo” abre nuestro bombay y programa un torpedo buscador, MK 44 SW, MOD 1 que lanzamos a las 10:06 en latitud 44º33’ (S) y longitud 64º16’ (W).

Estos torpedos, fabricados por los EEUU, poseen una “cabeza inteligente” (llamadas así porque tenían la posibilidad, en forma autónoma, de ubicar y perseguir un blanco) que emite con su propio sonar y se auto-guían en búsqueda del blanco. Nosotros desde la aeronave verificamos que el torpedo efectúe una correcta entrada al agua, visualizamos su paracaídas de frenado que queda flotando sobre la superficie del mar, escuchamos sus revoluciones de la hélice y su pin o emisión sonar, esto nos dice que ya el torpedo ha iniciado su trayectoria de búsqueda (una espiral descendente) y más tarde escuchamos la duplicación de este pin sonar junto al aumento en sus revoluciones de hélice. Todo esto significa que su sistema de guiado ya ha ubicado al blanco sumergido y que se dirige al mismo. Así esperamos segundo tras segundo la explosión del torpedo contra el submarino…, pero nada, no sucede lo que ansiosamente esperábamos y deseábamos; nos sentimos frustrados, no hay ninguna explosión, el torpedo falló, no obstante, sí se manifestó un cambio notable de las condiciones del ruido imperantes en el mar hasta el momento.

Por un lado, el fin del rumor hidrofónico, de las revoluciones de hélice y las cavitaciones en el sonar del helicóptero y en las tres sonoboyas lanzadas y monitoreadas por nosotros, y por el otro, el fin simultáneo de todas las señales del funcionamiento del torpedo en su corrida hacia un blanco (pin sonar duplicado y revoluciones de hélice); acá, simplemente, los que navegaban por debajo de la superficie tanto el submarino como el torpedo, dejaron de hacerlo, entonces… ¿qué pudo haber sucedido? La conclusión lógica e hipotética es que el submarino al reconocerse detectado y atacado haya efectuado una maniobra evasiva de emergencia, cambiando su trayectoria, por lo general punta abajo para intentar evitar el torpedo, pudiendo haber colisionado contra el fondo dada la poca profundidad en la zona y deteniendo su hélice, o también pudo haber sucedido que el torpedo impactara contra el casco del submarino, pero sin detonar su carga explosiva. Sin novedad por nuestra parte damos por finalizadas las operaciones antisubmarinas y ordenamos el regreso a bordo por autonomía (escaso combustible remanente en las aeronaves).

Conscientes que nuestra flota ya evitó la zona del peligro y que ahora debemos protegerla de una nueva área hacia donde se dirigirá. Así le actualizamos rumbo y distancia a los helicópteros que inician su regreso al buque. Son más de las 11:00 hs cuando nos recibe la voz del Teniente de Fragata Frogone, nuestro controlador a bordo, y pasamos a concentrarnos en la maniobra del enganche, tema que en toda ocasión fascina y exige al aviador naval.

Cronología de los sucesos antisubmarinos 
  • 07:43 Visualización y eco en el radar de un chico desapareciendo (2-AS-23).
  • 07:45 Visualización de una estela de submarino, determinación del punto dato y lanzamiento de un torpedo buscador antisubmarino, no verificado, (2-AS-23).
  • 09:10 Reactualización del punto dato (2-H-231 y 2-H-232).
  • 09:15 a 10:00 Rumor hidrofónico, revoluciones de hélices y cavitaciones, 9 contactos MAD “no sub” (2-AS-24, 2-H-231 y 2-H-232).
  • 10:00 a 10:05 Traqueo coherente y VEC TAC (2-H- 231 y 2-AS-24).
  • 10:06 Lanzamiento de un torpedo buscador, verificado (duplica su emisión sonar y aumenta su velocidad sin explotar), 2-AS- 24. Cese de todos los sonidos subaquos posteriores al ataque (2-AS-24 y 2-H-231). 

Síntesis de las conclusiones alcanzadas

En el lapso de 2hs 23m, tres elementos aéreos antisubmarinos embarcados, el 2-AS-23 Tte. Cal, el 2-H-231 Tte. Iglesias y el 2-AS-24 Tte. Fortini, logran alcanzar en dos oportunidades criterios para el lanzamiento de armas antisubmarinas. Estos criterios se definen por POSSUB Confianza 2 y POSSUB Confianza 3.

El funcionamiento de los torpedos con cabezas de combate no fue probado en el país por no poseer polígono submarino. Sí fueron probados reiteradamente con cabezas de ejercicio (es decir probados sus sistemas de guiado, pero sin explosivos contra blancos reales) siendo su funcionamiento normal y siempre controlado por el Taller de Armas Antisubmarinas de la Base Naval de Puerto Belgrano.

Los pilotos y operadores de sensores participantes eran idóneos y experimentados ya que, aproximadamente durante los últimos 10 años, se mantuvieron políticas institucionales de continuidad en el adiestramiento que convergieron en la formación de tripulantes muy experimentados y en un desarrollo importante de flexibilidad y confianza mutua en las operaciones entre diferentes medios, coincidiendo todos en la creencia de la existencia de un elemento submarino.

Las condiciones oceanográficas generales del área de operaciones eran favorables. El fondo del lecho marino era liso y de arena fina.

En el posvuelo realizado a bordo del portaaviones el mismo 5 de mayo durante el crepúsculo vespertino con todas las tripulaciones participantes (4 de Sea King y 2 de Tracker) con los respectivos informes, estuvieron presentes todos los niveles jerárquicos del buque y los correspondientes del Grupo Aeronaval Embarcado (GAE), y también oficiales submarinistas convocados al efecto, el Capitán de Fragata Ricardo Aumann, 2º Comandante del Portaaviones, y el Capitán de Corbeta Daniel Geraci, oficial submarinista adjunto al Estado Mayor del Comandante de la Flota de Mar, ratificando que se clasificaban los contactos obtenidos como POSSUB (posible submarino), Confianza 2 y 3.

Significado

POSSUB (posible submarino): significa que por la evidencia existente se cree efectivamente en la existencia de un elemento submarino, pero no se puede descartar que no lo sea.

Los grados de confianza van del 1 a 4 (siendo el 4 el más alto).

Gallegos con un Embraer 111 “Patrulha” el 2-P-201, aeronave diseñada para el control del tránsito marítimo alquilada a Brasil, volando en misión de exploración a las Islas Malvinas, nuestro experimentado operador radar el Guardiamarina en Comisión Héctor M. Carrizo me alerta de un blanco chico al frente de nuestra posición, casi a 50 millas náuticas al Este de la ciudad de Río Gallegos, y observo para mi sorpresa y por instantes la típica silueta del periscopio que tantas veces vi en nuestro adiestramiento antisubmarino. Lamentablemente esta aeronave no poseía armas, pero sí estoy seguro que el submarino nos avistó y que tuvo que actuar en consecuencia para evadir su detección; por nuestra parte nos elevamos e informamos de la novedad a Río Gallegos continuando con nuestra misión de circunnavegar las Islas Malvinas hostigando a las unidades de la flota enemiga con nuestras emisiones electromagnéticas y a veces con nuestra detección.

Volviendo al ataque antisubmarino del 5 de mayo, tema central de estos comentarios, existió una versión oficial de la propaganda británica en 1982 que propalaba que un submarino convencional inglés había colisionado seriamente contra una piedra del archipiélago de las Islas Malvinas o de la Isla Grande de la Tierra del Fuego (hay varias versiones posteriores), mientras intentaban desembarcar una patrulla SBS (Special Boat Section, sección de embarcaciones especiales), operación que no nos consta, pero sí sabemos que durante más de dos años este submarino permaneció fuera de servicio y en reparaciones. Su nombre era HMSub Onyx (el S-21), un submarino de ataque de la clase Oberon preparado para operaciones de inteligencia. Una fotografía posterior al conflicto, expuesta en una exposición restringida en el Reino Unido, lo muestra en un dique seco con un torpedo propio atravesado en su proa y su calota (recubrimiento del casco resistente en forma de proa) totalmente destruida. La Armada de la República Federativa del Brasil experimentó un accidente similar al supuesto (embestir el fondo) con un submarino de la misma clase y procedencia.

La comparación de ambas fotografías resulta llamativamente similar. Es extraño también que los británicos de motu proprio, sin ninguna necesidad, por propia iniciativa, publiciten una grave impericia en una de sus embarcaciones como es su colisión, alegando como dato menor y sin importancia que fue contra una roca por haber utilizado cartografía relevada por el Capitán James Cook, casi 200 años atrás, que le significó dos años de inactividad e importantes erogaciones, sin tener una segunda intención, o será que a la flota antisubmarina por excelencia de la OTAN le hayamos detectado y neutralizado un submarino, cuando ellos no lograron neutralizar el único portaaviones que se les oponía y que, como contraparte, tampoco nos detectaran a nuestros dos únicos submarinos: el ARA San Luis, cerca de las Islas Malvinas y el ARA Santa Fe (Clase Guppy y veterano de la Segunda Guerra Mundial) vulnerando el bloqueo a las islas Georgias y cumpliendo así su misión de reforzarlas; teniendo entonces como última solución que “enzonificar” el océano (negarle al submarino el uso de su sonar, en base a la producción constante de ruidos, en este caso mediante el lanzamiento indiscriminado de cargas de profundidad) para poder acercarse con sus unidades de superficie a distancia de tiro de las Malvinas y durante las noches, cuando no volaba nuestra aviación de ataque. Enzonificación que por otra parte no los podía proteger de los misiles de los buques Exocet MM38 (Misiles Mar Mar mod. 38) trasladados y adaptados por la Armada para ser lanzados exitosamente desde carretones que fueron remolcados durante las horas vespertinas a puntos costeros estratégicamente elegidos (caso del impacto del MM38 en el HMS Glamorgan).

Creo entonces estar fundamentado, en parte por los comentarios descriptos, para opinar cómo mantiene plena vigencia aquella sentencia criolla de ¡En la cancha se ven los pingos!, y realmente no me quedó duda de esta sentencia algunos años más tarde cuando, en enero de 1991, fui testigo presencial en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, de cómo todos los operadores, argentinos, ingleses y estadounidenses, aportábamos nuestros esfuerzos y capacidades profesionales, pero esta vez como aliados en la guerra del Golfo Pérsico. Allí fuimos elegidos por los norteamericanos para que, junto a los ingleses, escoltáramos y defendiéramos a sus unidades vitales cuando navegaban hacia las costas de Irak, en las operaciones tendientes a la liberación del Estado de Kuwait por mandato de las Naciones Unidas.

Recién llegados a la Base Aeronaval Comandante Espora procedentes de Río Gallegos, bien a fines de junio de 1982, fuimos recibidos por el Comandante de Operaciones Navales, Vicealmirante Juan José Lombardo, a quien acompañaban el Comandante de la Aviación Naval, Contraalmirante Carlos García Boll, el Comandante de la Fuerza Aeronaval Nº 2 y del Grupo Aeronaval Embarcado, Capitán de Navío Raúl Rivero, y el Comandante de la Escuadra Aeronaval Nº 2, Capitán de Fragata Luis C. Vásquez. La Escuadrilla está presidida por nuestro querido Comandante durante la guerra, el Capitán de Corbeta Héctor Alfredo Skare.

La Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina fue la primera unidad aérea de combate de las Fuerzas Armadas Argentinas en operar orgánicamente en el aeropuerto de Puerto Argentino, llamado Estación Aeronaval Malvinas. Lo realizó con una dotación de 23 hombres a cargo de su Segundo Comandante, el Capitán de Corbeta Julio Covarrubias, desde la operación Rosario hasta el 14 de abril. Las acciones se complementaban entre los dos Tracker embarcados en el portaaviones y otros dos Tracker con asiento en Puerto Argentino. Durante toda la guerra sumó 206 misiones de combate y como Unidad de Tareas realizó 151 misiones de combate entre el 30 de abril (fecha en que comenzó la detección de la Fuerza de portaaviones inglesa) y el 13 de junio de 1982; 112 misiones de combate con Tracker S2E y 39 misiones de combate con Bandeirante 111. En 17 oportunidades (según información extraoficial inglesa) la Flota Inglesa intentó interceptar a los Tracker, lanzando aviones Sea Harrier misilísticos; en otras tantas oportunidades los sistemas de defensa superficie-aire de sus buques fueron alertados para batir a los Tracker y Bandeirante, que por las características de sus emisiones eran habitualmente detectados por MAE y por radar, pero nunca pudieron ejecutar en tiempo los pasos necesarios para el lanzamiento de sus misiles que sin duda hubiesen producido numerosas bajas a nuestras aeronaves. La Escuadrilla operó como norma “bajo el lóbulo” de los radares enemigos.

Según recuerdo, no era un procedimiento reglamentario en la Aviación Naval en ese entonces, sino que era el producto de nuestra iniciativa, del entusiasmo de todos los integrantes consustanciados con nuestro prioritario deseo de alcanzar los objetivos, pero en particular del Teniente de Navío Juan José “Juanjo” Membrana que sensible a las propuestas de los técnicos del Taller de Electrónica de Espora concitó el interés de oficiales de las unidades de superficie, de ingenieros y técnicos integrantes o asesores de nuestros Arsenales Navales y Aeronavales, logrando así nuestro Comando consensuar y oficializar el uso del analizador de espectro Techtronix, ventaja y principal figura técnica de nuestra supervivencia y éxito.

La UT 80.2.2 incorporó el 21 de mayo por la noche dos aviones brasileños que fueron alquilados a la fábrica Embraer de Sao José dos Campos, los Bandeirante 111 “Patrulha” P 95, que no son aviones para la guerra sino para el Control Marítimo en tiempo de paz para zonas tropicales, y el día siguiente, el 22 de mayo, realizaron sus dos primeras misiones de combate con tripulaciones en adiestramiento, Cap. Kalauz con el Tte. Fortini y el Tte. Salvador con el Cap. Goitía. El 23 de mayo se realizó una sola misión (Cap. Kalauz y Tte. Fortini), en ella fuimos el blanco de los cañones de un Skyhawk A-4B, cuyo piloto nos identificó como enemigo; era el Cap. Pablo M. Carballo de la Fuerza Aérea, quién regresaba del estrecho de San Carlos después de atacar a la fragata HMS Antelope, él decidió no disparar y hoy somos amigos. Este modo de operar continuó hasta la finalización del conflicto que encontró al Elemento de Tareas Bandeirante (ET 80.2.2.2) con 4 tripulaciones completas y experimentadas.

La UT 80.2.2 ayudó a alistar y a mantener un aeródromo de campaña una vez desembarcada del portaaviones (el ex Comando de la Fuerza de Infantería de Marina Nº 1, a kilómetros de la ciudad de Río Gallegos, antigua ex Estación Aeronaval Río Gallegos), desde donde operó de día y de noche con gran riesgo, mucho esfuerzo y sin inconvenientes hasta finales del mes de junio.

La UT 80.2.2 no tuvo que lamentar pérdidas de personal ni de material durante el conflicto y su bandera de guerra recibió la condecoración de la Armada Argentina Honor al Valor en Combate, al distinguirse por destacadas participaciones en el cumplimiento de misiones de combate. La condecoración reza: Ejecutar en forma destacada sucesivas misiones de exploración, proveyendo importante información, bajo condiciones meteorológicas adversas y excediendo los límites normales operativos.

En lo personal, siento que a quienes tuvimos el honor de defender a nuestra patria de una agresión externa de una dimensión política, económica y militar excepcional, desde la UT 80.2.2 (36 jefes y oficiales, 70 suboficiales superiores y subalternos y 12 supervisores y técnicos civiles) nos ha quedado inalterable una sensación de íntima complacencia, básicamente por el hecho de haber confrontado en perfecta armonía y con medios tecnológicos comparativamente precarios, pero con absoluto éxito, contra las más modernas unidades de combate de la Flota de una potencia bélica de primer orden, que además contaba con el apoyo irrestricto de la potencia hegemónica de occidente.

Estoy convencido, asimismo, que el destino del crucero ARA General Belgrano (también veterano de la Segunda Guerra Mundial) no hubiese sido el que fue de haber contado la Nación Argentina con la cantidad de medios suficientes para sostener la capacidad aeronaval antisubmarina embarcada diurna y nocturna en todos sus grupos de batalla. Cito las palabras del señor Contraalmirante VGM (RE) Héctor A. Martini, autor del libro Historia de la Aviación Naval Argentina, tomo III, pág. 615, en donde indica que más del 50% del total del tonelaje naval perdido por los ingleses durante la guerra (es decir hundidos por las Fuerzas Argentinas) fue por operaciones concebidas y realizadas por la Armada. Lo cito porque lo considero una sentencia que sintetiza, en ese logro, el sentimiento, el deseo y el esfuerzo puestos de manifiesto en la excelente labor bélica realizada por todos los integrantes de la UT 80.2.2 durante toda la guerra.


(*) El Capitán de Fragata Enrique A. Fortini Uzal-Deheza participó en la Guerra del Atlántico Sur con el grado de Teniente de Navío. Es Aviador Naval especializado en Exploración y Guerra Antisubmarina, pertenece a la Promoción 98 de la Escuela Naval Militar. Fue convocado para completar las tripulaciones de vuelo de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina realizando 15 misiones de combate durante la guerra. Es Oficial de Comando y Estado Mayor (Grado y Postgrado), realizó el curso de Estado Mayor Conjunto y ejerció el Comando de Escuadrilla Aeronaval en 1988. Es licenciado en Sistemas Navales y Aéreos por el Instituto Universitario Naval y Magíster en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios para Graduados de la Universidad de Belgrano. Desde su retiro voluntario de la Armada Argentina como Capitán de Fragata en 1992 hasta el presente se dedicó al management de empresas privadas de telecomunicaciones (siendo formado en la conducción de empresas por la Corporación Globo, en la ciudad de San Pablo) desempeñándose en Brasil, Uruguay, Perú, Paraguay y España, países en donde residió.

Fuente: TRACKER EN MALVINAS, JUNTOS ALLÍ PELEAMOS. UT de Tareas 80.2.2

Publicado en el Foro Militar Defensa Nacional y del mundo. (Mayo/Agosto 2007)

9 de mayo de 2020

MALVINAS: ¿CUÁL ES EL CASO DE DESCOLONIZACIÓN QUE REFORZARÍA EL RECLAMO ARGENTINO?


El archipiélago del Océano Índico es clave para el Reino Unido y para los EEUU, que posee una base militar en Diego García. ¿Cómo puede influir su descolonización en el reclamo argentino sobre Malvinas?

El archipiélago Chagos consiste en un grupo de islas y atolones que se encuentran en el océano Índico, donde tiene particular relevancia la isla Diego García. Foto: Archivo DEF.
El archipiélago Chagos consiste en un grupo de islas y atolones que se encuentran en el océano Índico, donde tiene particular relevancia la isla Diego García. Foto: Archivo DEF.

El pasado 25 de febrero, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió una opinión consultiva sobre el caso Chagos, que guarda relación con la cuestión de las islas Malvinas. Ese tribunal es, tal como explicó a DEF el embajador Atilio Molteni, “el principal órgano jurídico de Naciones Unidas” y “desempeña una doble función: el arreglo, conforme al derecho internacional, de las controversias que le someten los Estados y el dictamen sobre cuestiones judiciales que le someten los organismos autorizados por la ONU”.

¿Por qué la CIJ emitió la citada opinión consultiva? Debemos retrotraernos a junio de 2017, cuando la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 71/292, en la que se solicitaba a la Corte que determinara si el proceso de descolonización de Mauricio se había completado adecuadamente, conforme al derecho internacional, en 1968; y cuáles eran las consecuencias legales de la continuación de la administración británica sobre el archipiélago Chagos, situación que se mantiene desde 1965. Molteni aclara que esa consulta de la Asamblea General fue “consecuencia de la Resolución 1514 (XV), adoptada por la propia Asamblea General en 1960, en la que proclamaba la necesidad de poner fin al colonialismo en todas partes y en todas sus formas”.

La República de Mauricio se independizó del Reino Unido en 1968, pero los británicos mantuvieron el control sobre Chagos y negociaron el arrendamiento de una base militar a EE. UU. en la isla Diego García. Foto: Archivo DEF.
La República de Mauricio se independizó del Reino Unido en 1968, pero los británicos mantuvieron el control sobre Chagos y negociaron el arrendamiento de una base militar a EE. UU. en la isla Diego García. Foto: Archivo DEF.

El archipiélago Chagos consiste en un grupo de islas y atolones que se encuentran en el océano Índico, donde tiene particular relevancia la isla Diego García. El territorio de Mauricio fue controlado por los ingleses entre 1810 y 1965, período durante el cual Chagos fue administrado como una dependencia inglesa. En 1964, el Reino Unido comenzó a discutir con las autoridades de la futura República de Mauricio la separación del archipiélago de Chagos para que Londres asumiera su control directo, lo que se concretó en un acuerdo alcanzado en septiembre de 1965. Fue entonces cuando Gran Bretaña estableció en Chagos la creación del British Indian Ocean Territory (BIOT).

Anteriormente, precisa Molteni, “el Comité de los 24 de la ONU opinó que los representantes de Mauricio no tenían en ese momento poder real de decisión, debido a que la autoridad estaba concentrada en el Reino Unido, observación que fue aceptada por la CIJ y que es también aplicable a la cuestión de las islas Malvinas”. Finalmente, en diciembre de 1966, los EEUU y el Reino Unido convinieron el uso militar del archipiélago, debido a su situación estratégica, lo que incluyó, añade el diplomático consultado por DEF, “el reasentamiento de los habitantes chagosianos, que fueron expulsados del territorio, al igual que lo ocurrido con los habitantes argentinos de las islas Malvinas” en 1833. La República de Mauricio alcanzó finalmente su independencia en abril de 1968, pero sin la soberanía sobre Chagos, que se mantuvo bajo control británico.

Molteni explica que la decisión tomada por la Corte Internacional de Justicia respecto al caso Chagos, también es aplicable al caso Malvinas. Foto: Archivo DEF.
Molteni explica que la decisión tomada por la Corte Internacional de Justicia respecto al caso Chagos, también es aplicable al caso Malvinas. Foto: Archivo DEF.

Atilio Molteni aclara que CIJ rechazó la posición del Reino Unido, que rechazaba su intervención en esta materia, y sostuvo que tenía jurisdicción sobre el asunto por tratarse de una cuestión jurídica, y que la existencia de una disputa entre las partes no lo impedía, ya que la Asamblea General le había pedido asistencia para dirimir cómo se debía dar cumplimiento a la descolonización de Mauricio.

En ese sentido, el embajador Molteni detalla cuáles fueron las respuestas de la Corte a la requisitoria de la Asamblea General de la ONU: “Con respecto a la pregunta sobre si se había completado adecuadamente el proceso de descolonización, la Corte sostuvo que, si bien la Resolución 1514 (XV) funciona como una recomendación, en lo referente al derecho de autodeterminación es una norma consuetudinaria; y, en ese sentido, la práctica de los Estados y la opinio juris confirman el derecho de integridad territorial de un territorio no autónomo”.

El archipiélago Chagos consiste en un grupo de islas y atolones que se encuentran en el océano Índico, donde tiene particular relevancia la isla Diego García. Foto: Archivo DEF.
El archipiélago Chagos consiste en un grupo de islas y atolones que se encuentran en el océano Índico, donde tiene particular relevancia la isla Diego García. Foto: Archivo DEF.

¿Cómo podría proyectarse este caso sobre la usurpación británica de las islas Malvinas?

El propio Molteni afirma: “Cuando se aprobó, en 1965, la Resolución 2065 (XX) sobre Malvinas, que también es consecuencia de la resolución que cinco años antes se había adoptado en torno a los procesos de descolonización, se reconoció que el de Malvinas era un caso particular y que la situación colonial debía resolverse mediante negociaciones, teniendo solamente en cuenta los intereses, no la opinión, de la población de las islas (los llamados kelpers), pues el pueblo argentino es el que desde la ocupación británica no puede ejercer sus derechos de soberanía sobre ellas”.

El reasentamiento de los habitantes chagosianos, que fueron expulsados del territorio por el Reino Unido, es una circunstancia similar a la ocurrida con los habitantes argentinos de las islas Malvinas tras la usurpación británica.

Debido a que el archipiélago de Chagos fue indebidamente separado e incorporado a una nueva colonia administrada por el Reino Unido, la Corte rechazó la posición británica y sostuvo que el proceso de descolonización de Mauricio no se completó conforme a derecho cuando esta república logró su independencia en 1968. Sobre el segundo tema en discusión, explica Molteni, “la Corte concluyó que la persistencia de la administración del Reino Unido constituye un hecho ilícito que importa su responsabilidad internacional, por lo que debe ponerle fin, y que el proceso se encuentra dentro de la competencia de la Asamblea General de la ONU, que es la que decide sus características; y que no corresponde que lo haga la potencia colonial, argumento que también tiene relevancia con relación a las islas Malvinas”.

El embajador Molteni aclara que “las opiniones consultivas de la Corte Internacional de Justicia no son obligatorias, pero tienen relevancia innegable, ya que provienen del mayor órgano judicial de la ONU”. Esta importancia adquiere incluso mayor peso en el caso Chagos, “al tratarse un caso relativo a la descolonización, que conforme a la Asamblea General constituye una obligación erga omnes. El diplomático concluye que esta opinión de la Corte es de importancia para Argentina pues “Londres se niega a la negociación de la soberanía y utiliza el supuesto derecho a la autodeterminación de los isleños para justificar sus acciones sobre las islas Malvinas y sus dependencias”.

Fuente: https://www.infobae.com

MALVINAS: CÓMO SE GESTÓ EL DECISIVO APOYO DE LA OTAN AL REINO UNIDO DURANTE LA GUERRA


Londres recibió la importante ayuda de las potencias europeas y los Estados Unidos en el conflicto del Atlántico Sur. El Ex Jefe del Ejército Argentino, Veterano de la Guerra de Malvinas y ex Embajador en Colombia y Costa Rica analiza los pormenores de aquellos decisivos acuerdos

Por Martin Balza

The aircraft clean Sea Harriers of salt from the sea against corrosion, 1982 April 21st, on the flight deck of HMS Hermes during the Falklands conflict.
The aircraft clean Sea Harriers of salt from the sea against corrosion, 1982 April 21st, on the flight deck of HMS Hermes during the Falklands conflict.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) fue creada el 4 de abril de 1949 con la participación, entre otros países, de los Estados Unidos (EEUU), Canadá y las principales potencias militares europeas. Era, y es, la más importante fuerza militar del mundo.

A partir del 2 de abril de 1982, Gran Bretaña activó sus contactos con los EEUU y sus otros aliados de la OTAN que habían vendido armas a la Argentina, entre ellos Alemania, Italia, pero principalmente Francia.

En París, el presidente socialista François Mitterrand no vaciló en llamar al día siguiente a la conservadora Margaret Thatcher para comprometer su apoyo a Gran Bretaña. El 4 de abril, el ministro de Defensa francés, Charles Hernu, recibió de Londres un pedido de ayuda técnica y dispuso que pilotos de los aviones Mirage de la fuerza aérea volasen de inmediato a las islas británicas. Éstos realizaron adiestramiento con los Harrier ingleses, representando el papel de atacantes como el de defensa, para facilitar a ellos el conocimiento, la capacidad y posibilidades de las máquinas francesas que poseía nuestra Fuerza Aérea. Así lo confirmó en sus memorias, publicadas por el diario londinense The Daily Telegraph el 13 de mayo de 2002, el secretario de Defensa británico John Nott:

“De muchas maneras, el presidente Mitterrand y los franceses fueron nuestros grandes aliados. Cuando comenzó la crisis, Francia facilitó al Reino Unido aeronaves Súper Etendard y Mirage, que había vendido antes a la Argentina, para que los pilotos ingleses de los aviones Harrier pudieran adiestrarse para luchar contra ellos”.

Además, canceló el envío de 10 misiles Exocet (aire-mar) y todo tipo de armamento que la Armada Argentina había comprado antes de la iniciación del conflicto. El último apoyo importante consistió en solicitar a su ex colonia Senegal que facilitara a los británicos operar en el aeropuerto de Dakar (en África), en sus vuelos a la isla Ascensión.

No es un dato menor recordar que en esos días la presidencia del Consejo de Ministros de la entonces Comunidad Económica Europea estaba a cargo de Bélgica, cuyo Primer Ministro. Leo Tindemans. era un entusiasta de la cooperación entre los miembros de la Comunidad y logró imponer un embargo que entró en vigencia el 16 de abril.

Marineros de una fragata inglesa, como espectadores en un partido de fútbol, acompañan el aterrizaje de un Sea King con heridos a bordo. Contemplan la escena con tranquilidad e, inclusive, un par de ellos toma fotografías. El mar permanece planchado (Foto: AFP).
Marineros de una fragata inglesa, como espectadores en un partido de fútbol, acompañan el aterrizaje de un Sea King con heridos a bordo. Contemplan la escena con tranquilidad e, inclusive, un par de ellos toma fotografías. El mar permanece planchado (Foto: AFP).

No es de extrañar que la decisión de Francia también se debiera a la mala relación que mantenía con el gobierno militar argentino, con motivo de las violaciones de los derechos humanos.

En extrema síntesis, el apoyo de los Estados Unidos consistió en:

*Proporcionar oportuna, amplia, actualizada y eficaz información e inteligencia satelital, que contribuyó a una guerra electrónica que facilitó las operaciones británicas.

*Ceder el uso de la importante base aeronaval de la isla Ascensión, que fue determinante desde el punto de vista logístico y operativo para la flota y la fuerza aérea británicas.

*Proveer misiles Sidewinder (aire-aire) y misiles antirradar Shrike.* Reemplazar en Europa las operaciones del Reino Unido en el marco de la OTAN.

Desembarco británico en San Carlos
Desembarco británico en San Carlos 

El entonces secretario de Defensa, Caspar Weinberger, en su libro Fighting for Peace (Luchando por la paz) dice que ordenó a las fuerzas armadas de su país que “Gran Bretaña reciba toda la asistencia posible en términos de material e información”.

De nada sirvió la participación argentina en América Central, cumpliendo un pedido del presidente Ronald Reagan, para apoyar a los “contras” en Nicaragua en 1981/82, mediante la Operación Charlie, el capítulo centroamericano del Plan Cóndor, conocida acción internacional del terror con financiamiento de la CIA, para contrarrestar el sandinismo. A los efectos, había sido sin duda una actitud inconducente, inútil y servil. Nuestra diplomacia no evaluó seriamente, no solo las históricas relaciones de los EEUU con el Reino Unido, sino también la amistad personal que tenían Reagan y la señora Thatcher. Se trataba de mandatarios conservadores, cuando casi toda Europa tenía gobiernos socialistas, y defendían la libertad de mercados más que la democracia. Además, Reagan necesitaba un apoyo para instalar en el viejo continente los misiles intercontinentales balísticos Cruise y Pershing, y la Primer Ministro era una de los partidarios más firmes para ello.

¿Fue decisivo el apoyo estadounidense? En mi opinión sí, principalmente por la posibilidad del uso de la base en la isla Ascensión; porque de no haberla tenido, hubiera sido probable que Gran Bretaña se hubiese visto impulsada a negociar. En ese entonces, nuestros embajadores eran: en los EEUU, Esteban A. Takacs; en Francia, Gerardo Schamis y en el Reino Unido, Carlos Ortiz de Rozas. Ninguno de los apoyos citados puede sorprendernos, pero la Junta Militar y la incompetencia política, diplomática y militar evaluaron erróneamente una situación que era objetivamente adversa. Sin duda que desconocían o desoyeron aquella máxima de Napoleón, que dice: “Un general no debe apresurarse a apreciar una situación como favorable; es lo peor que puede hacer”. Y lo hicieron…

Fuente: https://www.infobae.com