26 de abril de 2020

DIARIO DE LA GUERRA DE MALVINAS: LOS ERRORES COMETIDOS EN LOS PREPARATIVOS PARA EL COMBATE


Cómo la falta de provisiones y armamento, las fallas en la distribución de las tropas y la creencia de muchos de los altos mandos que los ingleses no atacarían decidieron el destino de la guerra antes de disparar un solo tiro

(Télam)

Por Martín Balza (*)

El éxito de la Operación Rosario sorprendió a las fuerzas argentinas y quizás, en menor medida, a las británicas. La predicción de la estrategia nacional y militar no previó el día después. En Puerto Argentino se conformó un Comando Conjunto, aunque solo en los papeles, a órdenes del Gobernador, General Mario B. Menéndez, del cual dependía el componente Ejército a cargo del General Oscar Jofre, el componente Naval a cargo del Contraalmirante Edgardo Otero y el componente Aéreo a órdenes del Brigadier Luis Castellanos. No se atinó a aprovechar el período inicial de la recuperación, y se actuó como si las operaciones militares pudieran subordinarse a las negociaciones diplomáticas. Como consecuencia de ello se evidenciaron las improvisaciones, imprevisiones y limitaciones de todo tipo que aflorarían en el campo táctico que es donde mueren las palabras: la zona de combate Malvinas. Ello afectó, entre otros aspectos, la movilidad, el poder de fuego y la logística en las islas. No llegaron en su justa medida blindados, cañones pesados, artillería antiaérea, radares, vehículos de distinto tipo, materiales para la prolongación de la pista de aterrizaje y abastecimientos necesarios para miles de hombres que necesitaban una dieta superior a las 4000 calorías. La incompetencia en el continente olvidó una de las más importantes sentencias de Napoleón: “El soldado combate con el estómago”. Curiosamente llegaron dos automóviles Ford Falcon, uno para Menéndez y otro para un jefe de unidad.


El 16 de abril, a través de la Embajada de Suiza en nuestro país, el Reino Unido hizo conocer su decisión de atacar cualquier aeronave, buque o submarino argentino que afectara el cumplimiento del accionar de la Task Force en el Atlántico Sur. El día 21 visitó las islas el General Cristino Nicolaides, quien manifestó que él “tendría que estar ahí con sus hombres”, pero no vio a ninguno de ellos y jamás regresó. Días después en Buenos Aires, dijo: “Puerto Argentino es una fortaleza inexpugnable”. En realidad, era una “tela de cebolla”, pero para quien había afirmado que el comunismo había nacido 50 años antes de Cristo, no nos extrañaba que la comparara con la célebre línea Maginot, sistema de fortificaciones construida por iniciativa del ministro de Guerra francés André Maginot en nueve años (1927/1936), y que fue perforada sin inconvenientes por los alemanes en 1940. La “fortaleza” a la que se refirió Nicolaides se preparó en veinte días.

El día 22 nació nuestro cuarto hijo en Paso de los Libres, una nena después de tres varones, y la conocí tres meses después; algo similar le ocurrió a soldados nuestros y británicos. Esa mañana arribó Galtieri, que al igual que días anteriores lo habían hecho sus pares de la Junta Militar, el Almirante Anaya y el Brigadier Lami Dozo, y solo permaneció unas pocas horas sin reunirse con los jefes de las unidades tácticas. A su regreso a Río Gallegos, Galtieri, en forma inconsulta y nada evaluada, ordenó el envío de la Brigada de Infantería III con asiento en la Provincia de Corrientes, a pesar de que se le habían solicitado tropas reducidas de la especialidad de montaña o de comandos. Tal torpe decisión, avalada por su Estado Mayor, agravaba sensiblemente la situación pues se agregaban hombres, pero sin los abastecimientos y pertrechos necesarios. En las islas ese despropósito se atribuía a que el entonces Presidente y Jefe del Ejército era adicto a la bebida alcohólica, pero recordemos que, en la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, mientras el General Ulysses. S. Grant ganaba batallas en el oeste, el presidente Abraham Lincoln recibió muchas quejas acerca de que Grant era irremediablemente adicto al whisky; en una de ellas respondió Lincoln: “Quisiera que Grant enviara un barril de su whisky a cada uno de mis otros Generales”. Pero no era el caso. Posteriormente, Grant fue el 18vo presidente de los EEUU.

El 25 de mayo de 1982, el general del ejército argentino Mario Benjamín Menéndez, que gobernó como gobernador durante los 73 días de la Guerra de las Malvinas, se dirige a sus tropas en Darwin (AP)
El 25 de mayo de 1982, el general del ejército argentino Mario Benjamín Menéndez, que gobernó como gobernador durante los 73 días de la Guerra de las Malvinas, se dirige a sus tropas en Darwin (AP)

En esos días concurrió a las islas el segundo comandante de la Brigada Aerotransportada IV, Coronel Víctor Pino, con parte de su Estado Mayor, con la finalidad de seleccionar probables zonas de lanzamiento de paracaidistas para una operación que finalmente no se realizó. Habría sido una masacre ya que entonces la superioridad aérea local era totalmente británica, el cerco marítimo se había concretado y, además, las condiciones climáticas y las características del terreno eran adversas.

El 26 de abril, cumpliendo la orden de Galtieri, llegó la Brigada de Infantería III al mando del General Omar E. Parada. Una de sus unidades, el Regimiento de Infantería 12, lo hizo luego de un desgastante peregrinaje patagónico, y fue enviado a la zona de Darwin, Pradera del Ganso. Sus dotaciones eran incompletas, se carecía de algún importante armamento y de total movilidad. En otra torpe decisión, el Regimiento de Infantería 5, al mando del Coronel Juan R. Mabragaña, fue enviado a la isla Gran Malvinas, lo que lo aisló completamente, como ya lo habían hecho con el Regimiento de Infantería 8, a órdenes del Teniente Coronel Ernesto Repossi. Ambos recibieron de Menéndez la siguiente misión: “Negar espacio de maniobra al enemigo, contribuir a la defensa de Puerto Argentino y mantener tenazmente (innecesaria adjetivación) la presencia de tropas argentinas en la isla”. La pregunta que surge es, ¿con qué medios? Además, se creó innecesariamente un Teatro de Operaciones secundario denominado “Litoral”, separado del principal por el estrecho de San Carlos, que distrajo y desperdició regimientos de Infantería. Gran desconocimiento del principio de la conducción: “economía de fuerzas”. Los últimos días de abril solicité al General Jofre la conveniencia de traer del continente cañones pesados (20 km de alcance y 155mm), su respuesta fue: “Hablemos en serio, enfrentamiento no va a ver”. Por su parte, Galtieri aseguró: “En el peor de los casos será un duelo a primera sangre”, ambos confiaban en que rápidamente intervendrían los organismos internacionales.

Soldados argentinos aprovechan un momento de descanso para informarse. (abril 1982). (Rom·n von Eckstein)
Soldados argentinos aprovechan un momento de descanso para informarse. (abril 1982). (Rom·n von Eckstein)

El 28 de abril el parlamento estadounidense aumentó la presión y al día siguiente aprobaron la Resolución 382 del Senado de total apoyo al Reino Unido, que fue aprobada por 79 votos contra 1. Es interesante citar la predicción del International Herald Tribune sobre la situación en el Atlántico Sur: “El apoyo a la Argentina en Latinoamérica es tan ancho como el Río de la Plata, pero con un solo centímetro de profundidad. Excepto Venezuela y a veces Perú, las repúblicas más importantes han dicho muy poco. Entre las más pequeñas solo apoyaron a la Junta: Cuba, Guatemala, Nicaragua y Panamá”.

El Reino Unido recibió una significativa ayuda de la OTAN y del gobierno de Chile, presidido por Augusto Pinochet Ugarte. ¿En qué consistió? Lo comprobaríamos a partir de la iniciación de la guerra el sábado 1° de mayo de 1982.

(*) Ex Jefe del Ejército Argentino. Veterano de la Guerra de Malvinas y ex Embajador en Colombia y Costa Rica.

Fuente: https://www.infobae.com

19 de abril de 2020

EL DIÁLOGO ENTRE GALTIERI Y REAGAN EN EL QUE LE ASEGURÓ QUE EEUU SERÍA “NEUTRAL” EN EL CONFLICTO POR MALVINAS


Justo antes de la segunda llegada de Alexander Haig a Buenos Aires, Los mandatarios volvieron a hablar por teléfono. Qué se dijeron, en un último intento por evitar la guerra

Por Juan Bautista "Tata" Yofre


El 14 de abril, a las 23:40 de Washington, la Embajada Argentina en los EEUU emitió el cable secreto Nº 1023, hacia Buenos Aires, “para conocimiento exclusivo del canciller”. Faltaban apenas unas horas para que arribara por última vez Alexander Haig, el Secretario de Estado de los EEUU. El texto del mensaje escrito por Esteban Takacs informaba que, siguiendo instrucciones de Nicanor Costa Méndez, mantuvo un encuentro con el senador de Carolina del Norte, Jesse Helms y sus asesores.

“Durante las conversaciones mencionaron las dificultades que plantean para la gestión del secretario Haig las influencias de personas y grupos, a los que me referiré por otra vía (el teléfono en clave), uno de los cuales manifestó ante distintas personalidades que en caso de conflicto los Estados Unidos debe ponerse del lado británico (Takacs se refería al Secretario de Defensa, Caspar Weinberger). Asimismo, expresaron que el presidente Reagan está siendo influido por una creciente campaña que objeta la gestión amistosa hacia la Argentina.” Luego, Takacs dice que Helms y sus asesores “sugieren que, a más tardar hoy 14 de abril, antes del viaje del secretario Haig o mañana durante su presencia en Buenos Aires, el presidente Galtieri se comunicara con el presidente Reagan.

El aspecto central de la conversación sería tratar la predisposición argentina a encontrar una solución al diferendo alrededor de los términos de la Resolución 502, ratificando su disposición para buscar una solución pacífica. También [debería] incorporar todo elemento que se considere conveniente, reiterando lo referente a eventuales fórmulas destacando que el fin del colonialismo en América, iniciado por [los] americanos en 1776 se termina en el extremo sur del continente americano el 2 de abril”. El objetivo de los consejos de Helms y sus asesores se debía a que Reagan debía dar un “nuevo impulso a la gestión del secretario Haig para contrarrestar a los sectores de influencia negativa ya mencionados”. Además del mensaje de Helms, se debe recordar que en esas horas la flota británica había pasado la isla de Ascensión, distante 6000 millas de las Malvinas.

El 14 de abril, pocas horas antes de iniciar su segunda visita a Buenos Aires, el Secretario de Estado le escribió un memorando al presidente Ronald Reagan, en el que dejó traslucir su visión y el escenario del conflicto, tras haberse cumplido 12 días de la ocupación argentina de las Islas Malvinas. Del trabajo se destacan las siguientes ideas:

• El objetivo es “encontrar un camino que le permita a Galtieri retirarse con honor. Las claves para la solución son el carácter de las normas provisorias (interinas) y la alerta entre la demanda argentina de soberanía y la insistencia británica de la autodeterminación (de los isleños) para la negociación de un acuerdo final”.

• “Estoy convencido de que la señora Thatcher desea una solución pacífica y que estaría complacida de darle a Galtieri ‘una hoja de parra’ con tal de que (o a condición de que) ella no tenga que violar ninguna promesa hecha al Parlamento, es decir: retirada argentina; restauración de la Administración Británica y protección del Derecho de Autodeterminación (de los isleños). [...] Sólo la diplomacia en combinación con las amenazas podría tener éxito. [...] Hasta dónde ella (Thatcher) puede conceder antes de poner en peligro su gobierno.”

• “El problema que enfrenta Galtieri es que la población argentina está tan entusiasmada que él mismo se ha dejado poco espacio para maniobrar. Se encuentra obligado a mostrar algo que justifique la invasión (sobre la cual muchos argentinos, pese al entusiasmo, piensan que es una metida de pata) o si no será barrido por la ignominia. Pero si Galtieri es humillado militarmente el resultado será el mismo, aunque se encuentre pactando con una mejor situación doméstica volátil que la señora Thatcher. Por otra parte, dada las diferencias entre las dos sociedades y sus sistemas políticos, resulta mucho más fácil comprar a Galtieri que a ella. Sería duro para la Señora Thatcher vender al Parlamento un acuerdo que no se ajuste a su compromiso.”

Reagan, entre Galtieri y Thatcher. Cuando estalló la guerra, norteamerica dejó la neutralidad y jugó al lado de su aliado en la OTAN
Reagan, entre Galtieri y Thatcher. Cuando estalló la guerra, norteamerica dejó la neutralidad y jugó al lado de su aliado en la OTAN

La conversación entre Galtieri y Reagan no se puede entender sin tener en cuenta el texto del cable de Esteban Takacs a Costa Méndez con los consejos del senador Jesse Helms. Entonces, hay que decir que el senador por Carolina del Norte siempre fue un “amigo” de los regímenes militares del Cono Sur. Especialmente de sus sectores más conservadores. Fue presidente de la importante Subcomisión Parlamentaria de Asuntos del Hemisferio Occidental y desde allí condenó con furia al gobierno sandinista de Nicaragua; la Cuba de Castro y los avances de la guerrilla marxista del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador. Estuvo siempre al tanto, detalladamente, de las operaciones de los “contras” que operaban desde Honduras contra la Junta sandinista. No desconocía el trabajo de los asesores militares argentinos en América Central y, en virtud de ello, llegó a comunicarse en varias ocasiones con el jefe del grupo en Tegucigalpa. Así me lo confirmó en su momento el Coronel José Osvaldo “Balita” Riveiro, el jefe de la misión militar del Ejército Argentino. No fue una simple coincidencia: Según se desprende de la grabación, en este segundo diálogo, Reagan estuvo acompañado por Roger Fontaine, asesor de Asuntos Latinoamericanos del Consejo Nacional de Seguridad y amigo de Helms.

15 de abril de 1982, 19 horas: Segunda conversación telefónica entre el presidente Galtieri y el presidente Reagan. (Textual).

Galtieri: Buenas tardes señor Presidente Reagan, aquí Presidente Galtieri hablando, a ver cómo me escucha.

Reagan: Señor Presidente, lo escucho muy bien, estoy enterado que Ud. quiere continuar las conversaciones, tengo mucho gusto en escucharlo, lo escucho muy bien. Estoy a su disposición.

Galtieri: Es realmente un placer volver a conversar con usted señor Presidente después de la primera conversación no muy fructífera que tuvimos el 1º de abril en la noche cuando prácticamente desde el punto de vista del gobierno argentino ya estaban resueltos aspectos muy importantes y no pude acceder a su requerimiento. Es para mí muy importante la asistencia del Gobierno de los EEUU en esta difícil situación por la cual atraviesan nuestras relaciones con Gran Bretaña y que en buena medida están afectando la solidez del mundo occidental, a ver si me ha escuchado señor Presidente Reagan.

Reagan: Lo escucho muy bien señor Presidente.

Galtieri: Es deseo, el profundo deseo del pueblo y Gobierno argentino, que no siga en un mayor deterioro esta situación y con la asistencia de los EEUU buscar para ambas partes una solución aceptable dentro de la Resolución 502 de las Naciones Unidas y teniendo en cuenta antecedentes existentes sobre este problema, ya sea en forma bilateral, desde hace 150 años, como así también todo lo tratado al respecto a través de las Naciones Unidas durante los últimos 17 años en lo que a la descolonización en el mundo se refiere,

Reagan: Si, le escuché todo señor Presidente. Pregunto señor Presidente si usted quiere que yo formule una respuesta en este momento o deseaba añadir algo más.

Galtieri: Yo prefiero agregar un párrafo más señor Presidente. Existe la mejor buena voluntad del Gobierno argentino, pero yo deseo que también interprete que el avance de la flota y los medios ingleses hacia el Océano Atlántico Sur no sólo están poniendo cada vez más en peligro la situación del Atlántico Sur, entre ambas naciones que, por supuesto me preocupa mucho, si no tiene peligro de envolver a otras naciones en este tema que no quisiera que fuera interferido por otros intereses. Las relaciones establecidas entre ambos gobiernos, acentuadas en estos últimos tiempos entre nuestras dos administraciones tan estrechas; es firme el deseo nuestro de continuarla en todos los aspectos de la vida internacional y temo que si las hostilidades inglesas continúan hacia el Atlántico Sur se puede ir de las manos y de nuestro control transformándose en un tema en extremo delicado en todo el mundo, no sé si me ha tomado bien señor Presidente.

Reagan: Señor Presidente lo escuché muy bien y por lo tanto deseaba decirle que yo personalmente permanezco comprometido a una resolución pacífica de esta disputa, esto es de gran importancia porque como he dicho en el pasado, se trata del movimiento de dos naciones amigas nuestras, por lo tanto, nosotros continuaremos con nuestros buenos oficios en relación a ambas naciones, ahora el Secretario Haig está encaminado, estará llegando a Buenos Aires dentro de pocas horas para continuar nuestros esfuerzos; Ud. sabe ya que el Secretario Haig, es mi representante personal, en él coloco toda mi fe y confianza en este asunto. Debo decirle señor Presidente que yo estoy de todo corazón totalmente comprometido a una resolución pacífica de esta desavenencia, yo concuerdo que una guerra en este hemisferio entre dos naciones amigas de EEUU es cosa impensable, sería una tragedia, un desastre para el mundo occidental, sería un patrimonio amargo para las generaciones futuras ya sean de argentinos o de británicos y de norteamericanos. La única parte que podría beneficiarse en este tipo de conflicto sería la Unión Soviética y sus aliados esclavos; por lo tanto, yo tengo esperanzas de que podamos llegar a una solución en un futuro próximo, cambio.

El grabador UHER-4000, con cinta Basf, usado para grabar la conversación entre Leopoldo Galtieri y Ronald Reagan. Fue instalado por funcionarios de la SIDE en el Salón Norte de la Casa de Gobierno y operado por Alejandro Escobar un funcionario civil de la Presidencia.
El grabador UHER-4000, con cinta Basf, usado para grabar la conversación entre Leopoldo Galtieri y Ronald Reagan. Fue instalado por funcionarios de la SIDE en el Salón Norte de la Casa de Gobierno y operado por Alejandro Escobar un funcionario civil de la Presidencia.

Galtieri: Agradezco al señor Presidente, comparto sus puntos de vista, pero en la medida que transcurran las horas y continúe el bloqueo por parte de Gran Bretaña en nuestras costas y siga avanzando la flota inglesa hacia el Sur, pueden producirse, buscado o no, por otros elementos interesados del mundo, un hecho desgraciado que va a ser imposible identificar y va a agravar sensiblemente la situación actual. Además debemos tener mucho cuidado en este sentido porque evidentemente se está buscando producir fisuras, los hechos periodísticos en los EEUU y el resto del mundo, ocurridos en el día de ayer, así lo demuestran, se está tratando de producir fisuras en las excelentes relaciones establecidas por nuestros dos gobiernos y nuestros dos países y nuestras administraciones; yo tengo temor de que a medida que transcurra el tiempo se puedan producir hechos que difícilmente podamos controlar, por supuesto agradezco al señor Presidente el envío, nuevamente, de Mr. Haig a Buenos Aires con quien tomaré por supuesto contacto mañana y hablaremos en extenso de este problema que tenemos entre manos y que a todos nos preocupa.

Reagan: Señor Presidente, yo naturalmente tengo esperanzas de que se pueda llegar a un acuerdo que salve esta situación y comparto sus temores de que surja algún hecho que volvería difícil controlar la situación o del cual sería difícil retroceder; yo sé también señor Presidente que Ud. y los dirigentes británicos desean llegar a una solución de esta situación, son personas de altísimas cualidades, de liderazgo, de los cuales nosotros esperamos, necesitaremos, una actitud de flexibilidad y moderación para que podamos avanzar en la solución de esta situación, pero quiero hacer hincapié en mi actitud y mi convencimiento de que se necesita en esta situación una solución pacífica, en función de estas circunstancias tan graves, solución pacífica que corresponda a los intereses de los pueblos involucrados y de la población de las islas, en una forma aceptable para las partes. Como usted ha mencionado, el Secretario de Estado dentro de pocas horas estará en su país, yo seguramente le voy a transmitir el contenido de este intercambio a mis propios colaboradores y de nuevo deseo asegurarle señor Presidente sobre el hecho de que yo considero al señor Secretario de Estado como mi representante personal. Esa es una situación extremadamente difícil y también me doy cuenta de que existe un esfuerzo de propaganda de buscar o tal vez provocar una agresión entre nuestros dos países. Nosotros no hemos hecho nada señor Presidente que sería contrario a nuestro papel, papel que hemos asumido de intermediario neutral y objetivo. La paz equivale a nuestra causa y único objetivo, la paz entre dos naciones amigas nuestras la de Argentina y Gran Bretaña y todo lo que nosotros haremos corresponderá a ese objetivo nuestro. Nosotros debemos tener cuidado en mantener esta neutralidad de nuestra parte, neutralidad y amistad para ambas naciones involucradas porque de no proceder en esta actitud naturalmente se perjudicaría nuestro papel de asistencia, que nosotros procediéramos más allá de este papel de neutralidad, de objetividad, seguramente afectaría nuestra capacidad de ayudar a nuestros amigos de Argentina y Gran Bretaña. Por lo tanto, deseo que Ud. sepa señor Presidente que nosotros continuaremos en un rol de neutralidad en este asunto porque si estallara un conflicto naturalmente se produciría un problema muy grave. Yo personalmente he sido centro de críticas porque nuestra administración ha mantenido esta línea de neutralidad, pero mi intención es continuar en esta neutralidad a medida que procedan las negociaciones del caso; por lo tanto, yo espero y pido a Dios que no haya conflicto que sea causado inadvertidamente por una parte u otra durante el tiempo en que estamos dedicados a la solución de esta situación, cambio.

Galtieri: Le agradezco mucho al señor Presidente, el motivo principal de esta llamada y su gentileza es para continuar el diálogo que habíamos iniciado el 1ro de abril, en este intercambio directo entre ambos presidentes, ir manteniendo la cordialidad, la amistad y el entendimiento de ambas naciones, en función de buscar para el mundo occidental las soluciones a sus problemas y evitar las fisuras; solamente le quiero agregar que el pueblo de los EEUU en 1776, allá en el Norte del hemisferio, comenzó la lucha contra el colonialismo y logró su independencia. Nosotros acá en el Sur también en el siglo pasado, más tarde que Uds., hicimos lo mismo, logramos nuestra independencia parcialmente y el 2 de abril, recién en 1982, tratamos de completarla, un poco más tarde que los EEUU, deseo que el señor Presidente comprenda ese sentimiento del pueblo argentino, cambio.

Reagan: Comprendo su preocupación señor Presidente y le aseguro que nosotros permaneceremos en nuestro papel para llegar a la solución de esta situación como también para mantener la amistad entre dos naciones del mundo occidental, de nuevo deseo agradecerle por su llamada y espero con entusiasmo e interés escuchar las noticias del Secretario de Estado después de vuestras conversaciones de mañana y dicho esto de nuevo le agradezco y le deseo muy buenas noches.

Galtieri: Buenas noches señor Presidente y será hasta algún momento.

El general Galtieri asomándose a un balcón de la Casa Rosada, 1982 (Victor Bugge)
El General Galtieri asomándose a un balcón de la Casa Rosada, 1982 (Victor Bugge)

El jueves 15, después de un largo encuentro en la embajada italiana, la Asamblea Multipartidaria (partidos políticos) declaró que no sólo apoyaba a las Fuerzas Armadas en cuanto a la recuperación de las Malvinas y asumía solidariamente sus consecuencias, sino que garantizaba que el próximo gobierno constitucional convalidaría la reparación histórica emprendida y asegurando el respeto a la soberanía reconquistada en las islas. En la reunión con el embajador de Italia y miembros de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, participaron Deolindo Bittel (peronismo), Frondizi (desarrollismo), Contín (radicales), Oscar Alende (intransigentes) y Dip (demócrata cristiano).

La gestión de monseñor Victorio Bonamín.

El 15 de abril, el Brigadier Ernesto Crespo ya era el Comandante de la Fuerza Aérea Sur (FAS) por sobre el jefe de la VI Brigada Aérea de Tandil, provincia de Buenos Aires, Brigadier Roberto Fernando Camblor. En ese momento se encontraba ajustando el plan de operaciones de su fuerza porque sostenía que iba a haber guerra, de eso no tenía dudas. De lo que sí tenía dudas, según me relató más tarde, era de si había espíritu de lucha entre sus camaradas de la Armada y el Ejército. Necesitaba conocer con seguridad para saber cómo empeñar a su gente. Entonces buscó quién podía hacer una tarea de aproximación y análisis entre los altos mandos apostados en las islas Malvinas. ¿Un integrante de su fuerza? Imposible. ¿Un civil, un político? Menos que menos. Entonces lo llamó al monseñor Victorio Bonamín, ex Vicario Castrense, que se encontraba retirado (lo había reemplazado monseñor José Miguel Medina). Habló con Bonamín y este aceptó, y con esa misión viajó a Puerto Argentino el jueves 15 de abril, donde permaneció cuatro días. A la vuelta, Bonamín almorzó con Crespo y dos subordinados de su máxima intimidad. Mientras degustaban el segundo plato, el sacerdote le dijo a Crespo: “Le tengo una noticia”.

“¿Buena o mala?”, preguntó el Brigadier.

“Ni buena ni mala, usted la sabe. Esta gente no pelea”, sentenció el prelado.

Estimo que cuando se refiere a “esta gente”, sin nombrarlos, señala a los más altos mandos, porque el resto de la oficialidad y la tropa peleó con denuedo y heroísmo. Los argentinos lo saben.

Fuente: https://www.infobae.com

18 de abril de 2020

MALVINAS, LA GUERRA SUBMARINA: EL DÍA QUE EL ARA SAN LUIS LANZÓ SUS TORPEDOS CONTRA UNA FRAGATA INGLESA


Fue en mayo de 1982. El hoy Capitán de Navío (RE) Fernando Azcueta dio la orden de ¡Fuego! contra la HMS Alacrity ¿Qué ocurrió en las profundidades del mar? ¿Qué dice el informe secreto sobre el ataque? Casi 40 años después de la guerra, el comandante argentino se encontró con su par inglés. Qué se dijeron frente a frente dos hombres que en 1982 habían intentado eliminarse.

Por Mariano Sciaroni

El submarino ARA San Luis saliendo a la superficie
El submarino ARA San Luis saliendo a la superficie

Los dos veteranos marinos, ambos impecablemente vestidos, se miraron fijamente. Nunca se habían tenido odio ni cuando, casi 40 años antes, habían intentado matarse.

A mediados del año 2019, en un bar en las cercanías de Portsmouth en el Reino Unido, con un café de por medio, intercambiaron sus vivencias de la guerra de 1982 y comprobaron que los hombres de mar tienen cosas que los unen y que van más allá de las épocas, los lenguajes y las banderas.

Uno de ellos, el Capitán de Navío (RE) VGM Fernando María Azcueta, submarinista de la Armada Argentina y comandante del Submarino ARA San Luis. El otro, el Comodoro Chris J S Craig RN Rtd, comandante de la fragata británica HMS Alacrity. Dos profesionales del mar, de los mejores hombres que se enfrentaron por Malvinas.

Era la primera vez que se veían, pero no la primera vez que se encontraban.

Submarino ARA San Luis en las profundidades. Arte 3D por Andrea Assanelli
Submarino ARA San Luis en las profundidades. Arte 3D por Andrea Assanelli

El 10 de mayo de 1982, en plena guerra por las Malvinas, el submarino ARA San Luis permanecía en el Área de Patrulla MARÍA, en las cercanías de la entrada norte del Estrecho de San Carlos, sobre la Ensenada del Norte.

Su comandante y la tripulación habían pasado varios sobresaltos desde el inicio de las hostilidades, especialmente el 1 de mayo, cuando atacaron a la flota enemiga y fueron luego atacados por buques y helicópteros. Ni que hablar del 8 de mayo, cuando detectaron un contacto submarino y le lanzaron un torpedo buscador.

El Capitán de Fragata Fernando Azcueta no era un novato. Con 40 años y un padre submarinista, tenía una vida dedicada a la Armada Argentina. Sus hombres confiaban en él y lo seguirían hasta la puerta del mismo infierno.

En horas de la tarde (a las 15:40 horas) de ese 10 de mayo, el equipo sonar del submarino argentino detectó un buque en la superficie, que se dirigía hacia el estrecho. El contacto transitaba a alta velocidad, por lo que el San Luis no pudo posicionarse para lanzar sus torpedos. Según informó Azcueta a su ansiosa tripulación “no es conveniente aumentar la velocidad y cavitar ya que las condiciones de propagación (del sonido) son muy buenas”. Dicho de otra forma, si aumentaba la velocidad lo detectarían rápidamente los sensores británicos, que estaban a la escucha de cualquier cosa que pasaba debajo del mar.

Para peor, a las 17:30, había izado el periscopio para intentar determinar de qué se trataba ese blanco, pero, según anotó el comandante en el Diario de Guerra, “la exposición hecha en la penumbra del crepúsculo no permitió el avistaje” y “concordante con ello el blanco cambia su emisión radar a escala corta por lo que temo haber dado un punto datos radar por ello no repito la observación durante la aproximación”. Los equipos de guerra electrónica del submarino habían detectado una posible contra detección por parte del radar del buque, por lo que el periscopio volvió rápidamente a la seguridad del mar.

Con todo ello, Azcueta consideró que era mejor esperar el regreso del blanco, más cuando, por la experiencia de días anteriores, sabían que los buques volvían por el mismo camino en que habían venido.

El Capitán de Fragata Fernando María Azcueta, trabajando en su camarote durante las operaciones de combate de 1982. La barba crecida denota que la foto se tomó mucho tiempo después de la zarpada
El Capitán de Fragata Fernando María Azcueta, trabajando en su camarote durante las operaciones de combate de 1982. La barba crecida denota que la foto se tomó mucho tiempo después de la zarpada

Alrededor de las 00:30, ya del 11 de mayo, los operadores de sonar en el submarino comenzaron a rastrear no uno sino dos contactos en sus consolas, y de acuerdo con su firma acústica, se los clasificó como destructores (DD) o fragatas (FF), ordenando entonces Azcueta posicionar al submarino para el ataque (ningún barco argentino se encontraba allí, por lo que cualquier detección se asumía como hostil).

Estos buques de guerra eran las fragatas Tipo 21 HMS Arrow y HMS Alacrity, regresando al núcleo de la flota (donde se encontraban los portaaviones y los buques logísticos) a alta velocidad y con señuelos antitorpedos desplegados (los señuelos producen ruidos para seducir a los torpedos inteligentes y son remolcados a una considerable distancia del buque).

La Alacrity había ingresado al estrecho por el sur, con la peligrosa misión de establecer si el mismo estaba minado (que no lo estaba) y, en su derrotero, había hundido al buque logístico ARA Isla de los Estados con fuego de cañón. A su vez, la Arrow había esperado a la primera al norte del estrecho, para juntas volver al núcleo de la flota antes de las peligrosas horas del alba, cuando podrían ser atacadas por aeronaves argentinas (ya que conocían perfectamente que los aviones de ataque argentino solo operaban en horas diurnas).

Azcueta no estaba errado acerca de lo peligroso de hacer ruido. Pocas horas antes, y en la maniobra de acercamiento al Estrecho de San Carlos, la Arrow había tenido un contacto sonar a las 23:17 horas, clasificándolo como POSIBLE SUBMARINO (POSSUB, confianza 2 en este caso), pasando rápidamente a estaciones de combate. Veinte minutos más tarde, sin embargo, se había reclasificado el contacto como NO SUBMARINO, en tanto se entendió que lo que se había detectado eran rocas en el fondo marino. Por la ubicación del contacto, posiblemente sus sonaristas detectaron al ARA San Luis... pero no prestaron atención al mismo.

Sin embargo, ahora regresaban a alta velocidad hacia la seguridad de la flota, por lo que no podían escuchar al ARA San Luis (el ruido del agua sobre el casco del buque complica la detección del sonar), quien, navegando lentamente al ras del agua (a solo cuatro nudos), se acercó a 8,000 yardas (unos 7,3 km) del objetivo más retrasado y a su izquierda: la HMS Alacrity.

De acuerdo al Capitán Azcueta:

“No expuse periscopio porque era de noche; las condiciones del lanzamiento fueron excelentes, de polígono: corta distancia, muy buenos datos del blanco, yo paré el submarino para que no trabajara el cable de filoguiado (y para convertir el movimiento relativo en verdadero a efectos de facilitar el guiado del torpedo), el buque apuntado, etc. Todo el lanzamiento por sonido con muy buenas condiciones de propagación. No tenía más por hacer, al menos, no se me ocurrió nada más. El lanzamiento fue contra el buque que navegaba sobre la costa que estimo que era la Alacrity; la Arrow, a mi estribor, era su compañera”.

Como un francotirador apostado, a las 01:42 Azcueta ordenó “FUEGO” y detener el submarino. Pero el torpedo, por un defecto, no salió del tubo. Un par de minutos más tarde, ahora el objetivo evaluado a 5.200 yardas (4,75 km), el comandante del San Luis dio nuevamente la orden de disparar, y un torpedo inteligente SST-4 en ajustes de baja velocidad, modo pasivo (esto es, el torpedo al disponerse a atacar se limitará a escuchar los ruidos del blanco) y curso de búsqueda en zig-zag finalmente dejó el submarino desde el tubo de torpedos número 8.

La fragata Tipo 21 HMS Alacrity en 1982.
La fragata Tipo 21 HMS Alacrity en 1982.

El disparo fue realizado en condiciones casi óptimas y, dado que el buque se encontraba entre la costa y el submarino, los errores de apreciación de distancia jamás podrían haber sido elevados. Esto es, la solución al cálculo para el disparo de torpedos consiste en poder establecer con la mayor precisión posible la distancia, curso, velocidad y azimut del blanco. Por lo menos en este caso, tres de las variables eran casi exactas. Esto no era una cuestión menor. La computadora de tiro VM8/24 (el cerebro que permite los cálculos y puede guiar hasta tres torpedos en forma automática hasta el blanco) se había roto a poco de comenzar la patrulla de guerra y, pese a los esfuerzos, no había podido ser reparada. Los cálculos, entonces, eran manuales y solo se podía guiar un único torpedo por vez, en modo manual y de emergencia.

El SST-4, un torpedo pesado que es guiado desde el submarino por un fino cable de cobre, comenzó a alejarse con rumbo Sur. Entonces se le ordenó al torpedo pasar al modo de alta velocidad y, poco después, el operador le ordenó una muy leve corrección del rumbo y, como también había sucedido el 1 de mayo, habiendo pasado 3 minutos, llegó a la consola la señal de cable cortado. Es decir, el torpedo no estaba más unido al submarino.

Eso no quería decir que el torpedo se perdiera en las profundidades del océano: el arma entonces debía seguir, como un robot, la última orden recibida y, llegado a las proximidades del blanco, encender su propio sonar y atacar autónomamente al enemigo.

Desde el submarino era todo expectativa. Sin embargo, otros 3 minutos más tarde, solo se pudo escuchar un sonido metálico en el azimut del torpedo. Pero ninguna explosión.

El Cabo Primero Damián Washington “Piti” Riveros, se encontraba a proa del submarino, operando los tubos lanzatorpedos de babor y así lo relata:

“Encontramos no uno, sino dos blancos para atacar en impecables condiciones, y más allá de la forma en que ocupamos nuestros puestos de combate, muy silenciosa pero eficiente, todo nuestro cuerpo se había convertido en un gran guerrero, que ya estaba jugado pero habíamos jurado defender nuestra patria y además irnos a pique antes que arriar el pabellón... la adrenalina estaba a flor de piel, no podíamos ver al blanco pero lo teníamos ahí, tan cerca como lo imaginaba y sentí que el torpedo tomó carrera y se eyectó fuera del tubo... allá iban las esperanzas de todos nosotros y ya estábamos preparando el ataque al segundo buque... de repente un golpe seco y solido pero no hubo explosión”.

El Cabo Primero “Piti” Riveros en uno de los periscopios del San Luis. Detrás de él, el equipo de navegación satelital Magnavox MX1102. Nuevamente, la barba y el pelo crecido delatan que la foto fue tomada bien entrada la patrulla de guerra.
El Cabo Primero “Piti” Riveros en uno de los periscopios del San Luis. Detrás de él, el equipo de navegación satelital Magnavox MX1102. Nuevamente, la barba y el pelo crecido delatan que la foto fue tomada bien entrada la patrulla de guerra.

Azcueta ordenó un nuevo lanzamiento, la maniobra se vio abortada por lo que se consideró un posible torpedo enemigo sobre la banda de estribor, apreciándose poco después que se trataba del ruido producido por la inundación del tubo número 3. Debido a la velocidad del objetivo, y suponiendo incorrectamente que ambas naves estaban alertadas en ese momento, el Capitán no ordenó lanzar por cuarta vez.

A partir de allí, la tripulación del San Luis se preparó para lo peor: un contraataque de los dos enemigos de la superficie. El Cabo Principal Alberto F. Poskin, quien estaba en la sala de control como operador de los planos de profundidad recuerda: “Pensamos... bueno sonamos, ahora van a contraatacar”. Pero nada sucedió.

El ataque había pasado desapercibido para los buques de guerra británicos, que llegaron sanos y salvos a la seguridad de la flota a las 8:00. De hecho, Chris Craig, comandante de la HMS Alacrity, se enteró del ataque frustrado solo un año después, al leer un informe escrito por el propio Azcueta.

Según el comandante Craig:

“No tenía motivos para dudar de su palabra. Su sincronización y posición se ajustaban a nuestra partida con precisión. Había elegido regresar a nuestra mejor velocidad, haciendo maniobras evasivas y remolcando los señuelos de torpedos. Sabía muy bien que nuestra alta velocidad nos impedía detectar cualquier cosa en el sonar, pero ese era otro equilibrio de riesgo: haber estado todavía corto de cobertura aérea de la Fuerza de Tarea a primera luz podría haber resultado desastroso. Parece que Dios sonrió a la Alacrity esa noche”.

Ese informe también fue leído por el comandante de la Arrow, Paul Bootherstone, quien recordó que su señuelo remolcado Tipo 182 había sufrido abolladuras ese mismo día, considerándose entonces que los daños podrían haberse producido al chocar con el fondo marino. En ese momento, anotó como “probable” que el golpe fuera del torpedo argentino, que al perder el cable perdió su rumbo y finalmente lo impactó sin detonar.

Un par de horas más tarde, con los buques ya lejos, Azcueta ordenó romper el silencio de radio y emitir este mensaje a sus superiores:

“POSICION ENSENADA DEL NORTE, HE ATACADO DOS DD/FF… DATOS Y POSICIÓN DE LANZAMIENTO MUY BUENOS, PRIMER TORPEDO EMERGENCIA CORTÓ CABLE, NEGATIVO IMPACTO. ANULADO LANZAMIENTO SOBRE SEGUNDO BLANCO, CONSIDERO SISTEMA DE ARMAS NO CONFIABLE, POSICIÓN PROPIA CONOCIDA POR ENEMIGO”

Esquema del ataque del submarino ARA San Luis a la fragata HMS Alacrity, el norte de Malvinas en las primeras horas del 11 de mayo de 1982.
Esquema del ataque del submarino ARA San Luis a la fragata HMS Alacrity, el norte de Malvinas en las primeras horas del 11 de mayo de 1982.

Azcueta tenía razón en catalogar a los torpedos SST-4 como un sistema “no confiable”. Era la segunda vez que fallaban en combate, teniendo antes, en los tiempos de paz, un enorme historial de problemas pese a que eran armas muy avanzadas. Recién se solucionarían en la postguerra, con la ayuda del propio fabricante.

Después de recibir el mensaje, el Comando de la Fuerza de Submarinos ordenó que la unidad regresara a puerto. Finalmente, el 19 de mayo, después de 39 días de patrulla, el ARA San Luis arribó a Puerto Belgrano.

Y, aunque la tripulación y el personal de la base apresuraron las reparaciones para que el submarino estuviera listo para la batalla nuevamente, menos de un mes después las fuerzas argentinas en las Islas Malvinas se rindieron, terminando la campaña antes de que se finalizaran las reparaciones.

Poco más tarde, la Alacrity también regresó a su base británica, sin bajas en su personal.

A la izquierda el Comodoro Chris J S Craig RN Rtd y a la derecha el Capitán de Navío (RE) VGM Fernando María Azcueta. Portsmouth, Reino Unido, Julio de 2019.
A la izquierda el Comodoro Chris J S Craig RN Rtd y a la derecha el Capitán de Navío (RE) VGM Fernando María Azcueta. Portsmouth, Reino Unido, Julio de 2019.

“Mi mujer le agradece que su torpedo no haya impactado”, le señaló con típico humor británico el Comodoro Craig al Capitán Azcueta. Los dos marinos sonrieron en ese segundo encuentro, ahora sin uniforme y sin las tensiones de una guerra.

Muy distinto al que vivieron casi 40 años antes en unas frías aguas del Atlántico Sur.

Fuente: https://www.infobae.com

16 de abril de 2020

LOS VETERANOS DE MALVINAS DE TODO EL PAÍS SE MOVILIZAN PARA ENFRENTAR LA PANDEMIA


La cuarentena dispuesta para hacer frente a pandemia del COVID-19 disparó un aluvión solidario de parte de aquellos que en 1982 combatieron en las islas. Desde sus respectivos centros y asociaciones, llevan adelante una importante labor solidaria y asistencial con quienes más lo necesitan

Por Adrián Pignatelli

Veteranos en la ciudad de Rosario, en uno de los tantos operativos solidarios.
Veteranos en la ciudad de Rosario, en uno de los tantos operativos solidarios.

La cuarentena no iba a vencerlos. El hecho tan simbólico como el de izar todos los días la bandera en el histórico monumento en la ciudad de Rosario no podía interrumpirse solo porque los empleados encargados debían cumplir con el aislamiento obligatorio. Fue así que veteranos de guerra de Malvinas, luego de obtener el permiso de las autoridades, se organizaron en turnos rotativos para izar y arriar todos los días la bandera del mástil mayor del monumento.

Esto es la punta de un iceberg solidario en el que los veteranos de todo el país se organizaron para dar una mano a los que más lo necesitan en esta cuarentena.

Adolfo Schweighofer, que desde enero de este año es el presidente de la Comisión Nacional de Ex Combatientes de Malvinas del Ministerio del Interior, brindó a Infobae un panorama de las algunas de las actividades solidarias y sanitarias ante la emergencia por el COVID-19 que están llevando a cabo en conjunto la Comisión mencionada, la Confederación de Veteranos de Guerra de Malvinas de la República Argentina y la Federación Bonaerense de Veteranos de Guerra.

Manos a la obra

Para Schweighofer, que en la guerra fue un conscripto clase 62 del Destructor Piedrabuena, uno de los buques que rescató a los náufragos del Crucero General Belgrano, habla con pasión y cada tanto mezcla un “cumpa” o un “vago” para referirse cariñosamente a sus compañeros, donde la guerra selló a fuego lazos de amistad que hasta hoy perduran. Infobae lo encontró en plena recorrida callejera, tiene el permiso que le permite circular, aclara. Comprometido con la labor, aseguró que el secreto estaba en “organizar y planificar la solidaridad”. Y los veteranos tomaron la consigna al pie de la letra.

El Centro de Ex Soldados Combatientes de Malvinas en plena tarea.
El Centro de Ex Soldados Combatientes de Malvinas en plena tarea.

La pandemia los sorprendió cuando en todo el país se preparaban para conmemorar otro 2 de abril. Y a pesar de que son actos que se hacen a pulmón, aquellos que habían reunido dinero para contrataciones de músicos o equipos, lo donaron para que fuera usado en esta emergencia.

Pusieron manos a la obra para obtener alimentos para llevarlos a lugares donde siempre se necesitan. Contaron con la colaboración desinteresada de los camiones que llegan al puerto de Rosario a descargar el cereal y que vuelven vacíos a sus lugares de origen. Ahora lo hacen con mercadería o ropa para los que menos tienen.

Con la cocina a cuestas

También es común ver en ciudades o en barrios alejados, de muchos puntos del país, esas cocinas de campaña enganchadas a camiones que el Ejército donó a agrupaciones de veteranos de guerra. Cada cocina, originariamente alimentadas a leña, tienen la capacidad de brindar 250 raciones, y en su lateral acarrea un recipiente de 73 litros para chocolate, café o mate cocido siempre calientes.

Son muchos los puntos del país donde los veteranos están trabajando. Por ejemplo, en Santa Fe, integran el comité de crisis junto al municipio y al gobierno provincial. En Rosario, los veteranos coordinan la ayuda a indigentes de diversos barrios de esa ciudad, y la agrupación de Reconquista donó una bomba de infusión para el área de terapia intensiva del hospital local, valuada en 120 mil pesos.

A 187 kilómetros de la capital, camino al oeste, se encuentra la ciudad de El Trébol. Allí, los excombatientes, coordinados por Osvaldo Martínez y Oscar Scaglia, colaboran con el municipio en los controles de vehículos que ingresan. Para ello, realizan guardias de tres horas rotativas, en los que toman datos personales y temperatura a los automovilistas.

Veteranos de la provincia de Santa Fe entregando alimentos no perecederos.
Veteranos de la provincia de Santa Fe entregando alimentos no perecederos.

En otros puntos, como San Javier, Esperanza, San Carlos Centro, San Justo, Gálvez, Rufino, Villa Ocampo y Laguna Paiva junto a ONG, reparten barbijos. Y en Cañada de Gómez arman colectas solidarias, consistentes en alimentos, especialmente leche en polvo, además de agua lavandina, desinfectantes, trapos rejilla, jabones y papel higiénico.

En la provincia de Buenos Aires llevan adelante diversas acciones solidarias y de asistencia, en coordinación con la Federación de Veteranos bonaerense. Como ejemplo, vale citar el caso de Mar del Plata, la Asociación Veteranos Defensores de Malvinas entrega alimentos no perecederos a comedores en distintos barrios, “dada la difícil situación sanitaria del país sumada a las dificultades económicas que complican día a día a la población marplatense”, cuentan. También en Tigre, donde es común verlos con la cocina de campaña a cuestas o en Merlo, asistiendo a escuelas.

En una escuela en Merlo, agradecen la ayuda de los veteranos.
En una escuela en Merlo, agradecen la ayuda de los veteranos.

Son miles los ex combatientes que se movilizaron para enfrentar la pandemia. Pero, lo cierto es que muchos de ellos desde hace años trabajan en distintas acciones en sus comunidades. En Corrientes, confeccionan barbijos en impresoras 3D para el personal médico, en Paso de la Patria e Ituzaingó reparten gratis los barbijos artesanales, o en Esquina donde colaboran para que al hospital no le falten insumos y medicamentos.

Veteranos del partido de Tigre, en plena tarea.
Veteranos del partido de Tigre, en plena tarea.

Los que tienen mal acostumbrados a la gente son los veteranos de Curuzú Cuatiá, ya que son memorables los locros que hacen para compartir con la gente. En la última Pascua, repartieron 150 platos y hacen la vista gorda cuando alguien vuelve a ponerse en la cola para tener una porción extra.

Del norte al sur

El Centro de Ex Soldados Combatientes en el Atlántico Sur de Santiago del Estero también entrega barbijos confeccionados por veteranos y participan de la campaña de vacunación antigripal domiciliaria a afiliados del PAMI en situación de riesgo; de esta manera, personas con diabetes, hipertensión, con afecciones cardiológicas y discapacitados, sean o no veteranos, están incluidos en esta asistencia. También son los encargados de llevarles medicamentos a los ex combatientes en situación de riesgo que no puedan acercarse a las farmacias. Todos los gastos corren por cuenta del Centro local.

En el centro de veteranos de Misiones, también se desarrollan acciones de asistencia.
En el centro de veteranos de Misiones, también se desarrollan acciones de asistencia.

En Misiones, los veteranos pusieron a disposición del gobierno las instalaciones de sus centros, así como 22 vehículos de propiedad de ex combatientes, a fin de usarlos para traslados de personas, o para llevar medicamentos o alimentos. En el hospital de Leandro N. Alem tres veteranos son los que preparan el almuerzo a médicos, enfermeras y personal de seguridad.

Agrupación 2 de abril es el nombre que lleva el Centro de Ex Soldados Combatientes de Malvinas en Tucumán. Junto al Centro Vecinal Unidos por San Andrés colaboran en tareas de seguridad, salud, limpieza y recolección de residuos, y además son los que les acercan barbijos a personas mayores.

Todo listo para continuar haciendo barbijos, en Tucumán.
Todo listo para continuar haciendo barbijos, en Tucumán.

En el mismo sentido, se destaca el reparto diario de bolsones de alimentos que llevan adelante los veteranos de Neuquén, con productos adquiridos de sus propios bolsillos.

En Tierra del Fuego, donde las islas Malvinas se sienten tan cerca, en la ciudad capital se entregan barbijos junto a diversas ONG. El presidente del Centro y también de la Fundación Malvinas, Conrado Zamora, cuenta que cedieron sus instalaciones del centro para que fuera la oficina de coordinación de la línea 107 de las ambulancias de emergencias. Además, en la medida de sus posibilidades, se adecuaron las instalaciones de la fundación y se les brindó alojamiento a personas en situaciones de riesgo.

Veteranos neuquinos, trabajando en los barrios.
Veteranos neuquinos, trabajando en los barrios.

Schweighofer encuentra cierta similitud entre la pandemia y la guerra. “De Malvinas nos quedan, lamentablemente, las oportunidades perdidas y lo que nos pasa ahora nos brinda la oportunidad de crecer como sociedad. Y para esto, lo que vivimos en las islas a nosotros nos sirve”.

Habla con admiración de sus compañeros y del temple que muchos demuestran. Y asombrado, advierte: “Ojo que estos vagos no paran, eh”.

Fuente: https://www.infobae.com